[Libro] Le Petit Prince – Antoine de Saint-Exupéry (relectura)

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Tanto Saint-Exupéry como su alter ego perdido en el desierto de esta novela corta fueron aviadores, y por eso os traigo imágenes de «Les ailes anciennes» de Toulouse.

Comentaba hace unas semanas, a propósito de la lectura de otro clásico del siglo XX, que en los últimos años no hago eso. Releer libros. Pero después de redactar esa entrada pensé que igual no era mala idea dedicar de vez en cuando un momento a releer uno de estos clásicos que ya nos marcó en su momento. Y que más clásico del siglo XX que la obra más conocida de Saint-Exupéry. En alguna estantería de la casa, o en algún armario, estará mi versión traducida al castellano, que fue la primera que leí hace… ni me acuerdo. Un tiempo después, rondaría yo los 26 años recién cumplidos puesto que fue uno o dos meses de empezar a trabajar como médico residente, me prestaron la versión original en francés. Y desde entonces.

Ya sabemos… El piloto perdido en el desierto, su encuentro con el Principito, la historia de este recorriendo la galaxia de planeta enano en planeta enano… ¿Sabría el bueno de Antoine que algún día Plutón sería «degradado» a esa categoría? Plutón fue descubierto sólo 13 años antes de la publicación del libro. Bueno… Quizá no fueran planetas enanos, sino asteroides redondeados. Como (1) Ceres,… que fue asteroide, pero que ahora es planeta enano también. ¡Vaya por Dios! Resulta que si son redondos no pueden ser asteroides tampoco. El (1) que lleva el nombre de Ceres es porque fue el primero de los cuerpos menores del sistema solar en ser descubierto, el 1 de enero de 1801, hace 225 años y dos días. Y casi 45 años antes que el último de los planetas… Neptuno. Último desde el punto de vista actual, porque cuando leí por primera y segunda vez este libro, era el penúltimo en ser descubierto.

No me extenderé mucho en el comentario. Se ha escrito demasiado sobre él para ser mínimamente original. Por supuesto, es muy recomendable. Que si parece un libro para niños, pero es un libro sobre los adultos, etc, etc, etc. Y si les da a ustedes el conocimiento del idioma de nuestros vecinos de allende los Pirineos, léanlo en su versión original en francés. Merece la pena. Por buena que sea la traducción al castellano, hay sutilezas que se aprecian mejor en el idioma de Molière. Y aquí lo dejo, que no me quería poner muy sesudo. Comentaré más despacio el día de Reyes si todo va bien. Pero aún me quedan tres libros más por comentar de los que leí antes de terminar el 2025. El último de ellos finalizado a las seis de la tarde aproximadamente del 31 de diciembre. Ya llevo muy avanzado el primer libro del 2026…

[Libro] Vol de Nuit

Literatura

Antoine de Saint-Exupéry es fundamentalmente conocido por Le Petit Prince (El Principito). Una obra que, llegado un momento dado, se ha convertido casi en un cliché, desvirtuándose sus líneas, sus párrafos, sus dibujos, por el abuso en contextos en los que pueden ser adecuados… o no,… son comprendidos sus mensajes… o no. Sin embargo, escribió más cosas, muy relacionadas con sus experiencias en el mundo de la aviación. Fue piloto, de hecho murió durante la guerra mundial en un misión pilotando un avión americano, y también gestor de las pioneras empresas de aviación que surgieron en los años 20. De aquí surgió esta novela corta que comento hoy.

Vol de nuit
Antoine de Saint-Exupéry
Editions Gallimard, 2010
Edición electrónica

Dedicaremos las fotos de hoy a la aviación. Si en el encabezamiento tenemos una vista del aeropuerto de Budapest a mi llegada en 2010, aquí tenemos el museo del transporte de la capital húngara en 1997.

Dedicaremos las fotos de hoy a la aviación. Si en el encabezamiento tenemos una vista del aeropuerto de Budapest a mi llegada en 2010, aquí tenemos el museo del transporte de la capital húngara en 1997.

La he leído en versión original en francés. Se puede encontrar una versión traducida al castellano como «Vuelo nocturno», que en ocasiones aparece en colecciones destinadas a adolescentes. No entiendo muy bien. Me parece muy bien que los jóvenes los lean, pero es un relato bastante adulto, que invita a reflexiones éticas. Porque lo que nos cuenta Saint-Exupéry son los acontecimientos de una noche en el conjunto de personas que conforman una empresa de aviación postal pionera en Argentina en los años 20 del siglo XX. Nos encontraremos a un joven piloto que ha de enfrentar el vuelo nocturno atravesando Argentina en una noche en la que una tormenta hace profundamente indecisa su llegada con bien a destino. Nos encontraremos al piloto que espera ansioso la llegada de los aviones postales de todo el cono sur antes de recoger el correo que habrá de llevar a Europa. Nos encontraremos a las jóvenes esposas, algunas recién casadas, de los pilotos, que esperan ansiosas el retorno de sus maridos. Un retorno que, en ocasiones, no se producirá. Y nos encontramos al patrón. El director de la empresa, que debe mostrar firmeza en las decisiones, que debe asumir los riesgos, que a veces parecerá inhumano ante sus pilotos y otros empleados.

En la entrada a otro museo del transporte, en Berlín, tenemos un homenaje también a la aviación. A los aparatos y pilotos que volaron en el puente aéreo durante el bloqueo soviético a la actual capital alemana en 1948.

En la entrada a otro museo del transporte, en Berlín, tenemos un homenaje también a la aviación. A los aparatos y pilotos que volaron en el puente aéreo durante el bloqueo soviético a la actual capital alemana en 1948 y 1949.

Dada la aureola de héroe romántico de la que siempre se ha visto rodeado Saint-Exupéry, hay tendencia en identificar al joven piloto que afronta la tormenta con una premonición del destino del autor, muerto en su avión en 1944 en un misión de reconocimiento en la guerra. Sin embargo, no es así. El alter ego del autor es el director de la empresa. Es el tipo antipático que tiene que tomar las decisiones difíciles. Como dice en un momento dado, quien tiene que ser duro con sus empleados precisamente porque los quiere. Y por el futuro de una aviación comercial en sus balbuceos.

Aunque menos conocido en nuestro país que Le Petit Prince, esta novela corta tuvo un gran éxito en su momento en todo el mundo. Emotiva, reflexiva, ética, a veces poética, nos sumerge en un mundo con un halo romántico efectivamente, pero sin dejar de poner los pies en el suelo de lo que nos está contando. A mí me ha gustado mucho, y la recomiendo. No es necesario ser un «aerotrastornado» para disfrutarla, ni mucho menos.

Para finalizar, el aterrizaje en septiembre de 2013 en el aeropuerto JFK de Nueva York, con el perfil de Manhattan en el horizonte.

Para finalizar, el aterrizaje en septiembre de 2013 en el aeropuerto JFK de Nueva York, con el perfil de Manhattan en el horizonte.