Intouchables (2011)

Cine

Intouchables (2011), 9 de marzo de 2012

Esta película conserva su título original porque fue vista en versión original subtitulada en español. En los cines españoles se ha estrenado también con el título de Intocable. Desconozco el motivo por el que el plural se ha perdido en la traducción. Cosas.

Hace ya muuuuuuuuchos años que aprendí que el cine francés es capaz de los mejor y de lo peor. Y que ir a ver una película francesa se puede considerar deporte de riesgo. Pero este filme de Eric Toledano y Olivier Nakache parece que fue un fenómeno mediático en su país de origen, y ha recibido excelentes críticas. Así que siendo que estaba en cartelera en versión original, allí que nos fuimos a verlo. Y no nos arrepentimos.

El filme, que empieza con una persecución policial, en la que los perseguidos, un joven de origen africano, Driss (Omar Sy), y un tipo con cara de parisino burgués, Philippe (François Cluzet), tienen más pinta de gamberros que circulan a alta velocidad por las avenidas parisinas que de delincuentes habituales. A continuación, en flash-back, se nos cuenta la historia de esta improbable pareja. Philippe es un millonario, en su momento metido en políticas, que como consecuencia de un accidente de parapente queda tetrapléjico. Driss es un joven africano, de un suburbio parisino, que vive en un superpoblado apartamento con su tía y los hijos de ésta, y que ha pasado algún tiempo en prisión. Driss acude a una entrevista de trabajo para cuidador personal de Philippe. Trabajo que no le interesa, pero del que necesita que le sellen la citación a la entrevista para seguir cobrando el subsidio de desempleo. Contra todo pronóstico, es contratado, lo cual dará lugar a una peculiar relación entre ambos hombres, que en definitiva cambiará sus vidas. Al final de la película, retomará lo que sucede tras la persecución y sabremos qué es lo que el destino depara a ambos hombres.

Esta es básicamente una película de buen rollo. De buenos sentimientos. De superación personal. Optimista. Y supongo que eso, en tiempos tan poco optimistas como los que corren, forma parte del éxito que ha tenido en su país de origen. Entendámonos. A la película no le faltan buenos atributos cinematográficos. Un guion fluido, con mucho humor, incluso risas, salpicado por algún momento dramático. Una filmación técnicamente perfecta, con una más que competente fotografía y sonido, con buen rodaje de las escenas de más acción, con una banda sonora que meza música clásica, con clásicos del pop, con la bella música incidental para piano de Ludovico Einaudi,… Vamos, que está muy bien hecha. Pero tampoco tiene una profundidad temática más allá de los tópicos sobre el tema. Quizá no importe.

Y el todo se basa, como cada vez más en muchas buenas películas actuales, en dos protagonistas en estado de gracia. Por un lado Cluzet tiene que lidiar con la penosa labor de interpretar a alguien que sólo puede mover su cabeza y los músculos faciales, lo cual consigue con nota. Por otro lado, hay que reconocer que Omar Sy es una caña. Con un físico imponente, con una gestualidad desbordante y con un desparpajo notable, se convierte en el alma de la película, y hay que otorgarle un porcentaje notable de los aciertos de la misma. Bien acompañados por un grupito de secundarios, que tienen una presencia limitada en pantalla, pero que todos ellos cumplen sin problemas.

Resumiendo, una película muy recomendable, especialmente para quien quiera salir del cine de muy buen humor. Una comedia dramática de manual, excelentemente interpretada, y sobre la base de una historia real sobre la que supongo que se habrán tomado suficientes libertades para hacer un filme divertido, que a pocos dejará de gustar.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Parapente sobre Interlaken

Parapentistas sobre Interlaken, Suiza; no son los Alpes franceses donde el protagonista tuvo el accidente, pero son lo suficientemente similares para ilustrar la entrada.

[Cine] Les petits mouchoirs

Cine

Les petits mouchoirs (2010), 29 de mayo de 2011.

Que el título de la película esté idioma extranjero, indica como casi siempre que la segunda película que pude ver este fin de semana pasado también estaba en versión original. En este caso, francés. En castellano se ha titulado como Pequeñas mentiras sin importancia, que en este caso es una traducción que parece adecuada ya que los de los “pequeños pañuelos” del título original no tiene sentido ni expresión equivalente en castellano, y vendría a equivaler a lo que se indica en el título en castellano. En cualquier caso, siempre es un riesgo ir a ver una película francesa. Los grandes taquillazos en origen del cine francés con frecuencia decepcionan fuera de su país, y de vez en cuando pequeñas películas sin mucha repercusión mediática resultan pequeñas joyas. Un poco de miedo daba saber que este filme ha sido un gran éxito en su país. Pero vamos a ver que ha resultado la película dirigida por Guillaume Canet.

Sinopsis

Pocos días antes de empezar las vacaciones, Ludo (Jean Dujardin) sufre un grave accidente cuando de madrugada, mientras vuelve a casa en moto, es arrollado por un camión por las calles de París. Ingresado en una unidad de cuidados intensivos, todos sus amigos acuden a visitarlo. Está en estado crítico. Cuando salen de la visita, dudan sobre si comenzar las vacaciones como de costumbre en la casa que Max (François Cluzet), un pudiente restaurador y hotelero, tiene en la zona de la bahía de Arcachón. Tras unas dudas, deciden seguir la costumbre de todos los años, y allí se trasladarán también Vero (Valérie Bonneton), la mujer de Max, así como sus hijos, la familia amiga íntima de estos formada por Vincent (Benoît Magimel) e Isa (Pascale Arbillot) y su hijo, Marie (Marion Cotillard), la buena amiga independiente y aventurera, Éric (Gilles Lellouche), el crápula mujeriego con una relación con Léa (Louise Monot), que decide no acudir, y Antoine (Laurent Lafitte), que tras su ruptura con Juliette (Anne Marivin), no ha acabado de asumir la situación. En los días que transcurran a orillas del mar, comenzarán a surgir los pequeños conflictos larvados, ocultos, que existen entre todos los miembros del grupo de amigos, desencadenados por el sentimiento de culpabilidad de haber dejado al amigo enfermo en el hospital.

Realización y producción

Planteada como una reflexión o una crítica sobre los modos y actitudes de la generación de franceses que en estos momentos rondan los cuarenta años o se acercan a esta edad, el guion se mueve de forma oscilante entre la comedia, incluso comedia cómica, y el drama. Con una realización basada en abundancia de primeros planos, en introducir al espectador en medio del grupo, como si estuviera allí con ellos, todo el esfuerzo realizador está puesto al servicio de la interpretación y de los caracteres que conforman esta tragicomedia de principios del siglo XXI. La única concesión al ambiente son las relajantes vistas que eventualmente se nos ofrecen de la costa atlántica en la que se desarrolla el drama.

Interpretación

Alguno conocido por colaboraciones en otras cinematografías, o por haber estado en producciones francesas de trascendencia internacional, como Cotillard, que está especialmente guapa, o Cluzet, la mayor parte del elenco son intérpretes que son relativamente desconocidos fuera de su país. Sólo sonarán a los más adeptos al cine francés. No obstante, en su conjunto componen con corrección y solvencia el reparto coral que precisa la película, teniendo casi todos ellos, o al menos los intérpretes masculinos su momento de protagonismo. Porque es una película que salvo para el personaje de Marie, las mujeres son meras acompañantes o personajes secundarios. El drama o la comedia se desarrolla fundamentalmente en torno a los personajes masculinos.

Conclusiones

Esta película, tan taquillera por lo que se ve en su país natal, tiene varios problemas. Y alguno de ellos, de consideración.

El primero es la duración. De verdad. Dos horas y media largas son excesivas para contar esta historia. No es que el filme se hiciera especialmente largo y pesado. Pero a partir de un determinado momento, dejaba de tener sentido dar vueltas constantemente a determinados conflictos.

El segundo es el no acertar del todo con el tono. Es perfectamente posible, e incluso en ocasiones muy bueno, compaginar comedia y drama. Pero es quizá excesivo pasar de una serie de situaciones en las que los actores son más cómicos que comediantes, llegando incluso a ridiculizar a alguno de los personajes (Antoine con su ansiedad y sus mensajes de texto, Max y sus neurosis de nuevo rico, sin contar con la escena del bañador,…), a un final excesivamente melodramático y lacrimógeno. En la pantalla. Porque dudo que muchos en la sala sintieran esas ganas de derramar alguna lágrima por la situación.

El tercero es la absolutamente inevitable comparación con la británica Los amigos de Peter que a pesar de su ambiente fuertemente británico, difícilmente extrapolable en algunos aspectos al resto de Europa, llegaba más que esta comedia de clase media francesa que se podría ambientar en cualquier lugar del continente. Pero aquella era una película casi genial, con unos actores en estado de gracia cómica, que supo pasar perfectamente al drama sin excesos y con gran humanidad. A pesar de las debilidades de aquellos “amigos de Peter” no dejabas de encariñarte profundamente de ellos, mientras que los “amigos de Ludo” a ratos resultan un poco, o bastante, gilipollas. También puede ser que me identificase generacionalmente mejor con aquellos personajes británicos, sólo un poquito mayores que yo, que con estos franceses, diez años de promedio más jóvenes que yo, si excluimos a Max que es un tipo notablemente más mayor que ellos, incluso que yo mismo, el espectador.

Me llama mucho la atención la banda sonora de la película, formada por canciones del pop/rock de las últimas décadas, pero todas ellas del mundo anglosajón. Además de copiar la fórmula de Los amigos de Peter, donde también sucedía algo así, me llama la atención que no incluyan ni una sola canción en francés. ¿Es que los franceses no tienen pop propio? Me resultaría muy fácil sugerir canciones de grupos y cantantes españoles para un película similar en nuestro país, y que tendría tremendo éxito.

Dicho todo lo cual, la película resulta razonablemente entretenida. Y yo a ratos me reí bastante. Hubiera salido con mejor sabor de boca sin el excesivamente melodramático final, que aunque destinado a servir de catarsis y de nuevo comienzo para el grupo de amigos,… pues no me lo creí. Pero bueno, en cualquier caso, una película que puede ser perfectamente recomendable para los tiempos que corren.

Calificación

Dirección: **
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: 
***

Recomendación musical

Aunque pareciera que la recomendación lógica es la banda sonora de la película, la verdad es que he conocido a una cantante portuguesa, radicada creo en Estados Unidos, o al menos ha vivido allí, Luísa Sobral, que me ha gustado mucho como canta su primer álbum, The Cherry On My Cake. Diversidad de temas con un toque jazzístico a ratos, bossanovística en otras ocasiones, canta acompañada de una sección rítmica tradicional de jazz que suena muy bien. Podéis pasaros por su página en internet, de aspecto muy juvenil y fresco. La he conocido escuchando Cuando los elefantes sueñan con la música.

Chopera

Trabajando en la mejor forma de revelar las fotos de este fin de semana en los alrededores de Casetas (Zaragoza) - Canon EOS 5D Mk.II, EF 85/1,8 USM