[TV] Cosas series; adolescentes extrañas, adolescentes que disparan

Televisión

En estas semanas, el mundo seriéfilo televisivo parece abducido por completo por la emisión de los últimos episodios de Game of Thrones. Unos episodios, para que nos vamos a engañar, que tienen una utilidad instrumental, resolver las numerosas tramas abiertas en la serie, buscan enganchar con espectáculo visual, pero se alejan de las virtudes que han hecho de la serie un referente. Una serie cuyas tramas se han cocido siempre a fuego lento, muy lento, como el de los mejores estofados, y que en sus dos últimas temporadas ha optado por la fritanga con aceite hirviendo para servir cuanto antes el plato ansiado. Pero de eso ya habrá momento para hablar. Mientras, a mí se me acumulan los finales de serie o temporadas… Y las dos que traigo ahora las terminé justo antes de irnos de vacaciones de Pascua… hace tres semana. Y tengo cinco más en lista de espera…

Hoy, hablemos de adolescentes. Adolescentes chicas, para que quede más claro.

Berlín es uno de los escenarios más frecuentados por la superdotada Hanna en la serie que sigue sus aventuras. Con esta excusa, nos daremos una vuelta y visitaremos la East Side Gallery de la capital alemana.

Hanna – 1ª temporada

Hace ya ocho años que pudimos ver a Saoirse Ronan protagonizar la versión para la gran pantalla de esta historia. Hoy una actriz consagrada por su buen hacer interpretativo, entonces era una adolescente que ya había destacado en una adaptación de una de las novelas de Ian McEwan al cine, con gran mérito. La película de la superadolescente que recorre el norte de África y Europa en lucha contra tétricas agencias secretas de oscuros fines se dejaba ver, pero estaba lejos de ser una película redonda. Ni siquiera recomendable. Lo que más destacaba era el trabajo de Ronan… y poco más.

Por ello, me sorprendió que se considerase su adaptación a televisión. Producto de Amazon Prime Video, la nueva Hanna está encarnada por Esme Creed-Miles, joven actriz británica de corto recorrido todavía, buenas maneras, aunque lejos de la calidad y la presencia de Ronan. También cuenta con la presencia de Mireille Enos, que ha realizado buenos trabajos en alguna serie detectivesca, aunque su trayectoria no deja de ser irregular.

Esta primera temporada siguió en principio los pasos de la película para luego ir divergiendo, con el fin de justificar las horas de emisión y de dar posibilidad a futuras temporadas. Es entretenida, se deja ver… pero tampoco tiene la profundidad que la propaganda de la serie sugiere.

Quicksand – ¿miniserie o primera temporada?

Este drama juvenil sueco parece beber hasta cierto punto de las polémicas “trece razones”, que tanto están dando que hablar. En esta ocasión, en lugar del suicidio de una joven adolescentes tenemos un tiroteo en un instituto para los pijos suecos, con varios muertos, y una chica, Maja (Hanna Ardéhn), detenida y a la espera de juicio por el suceso. En lugar de cintas de casete que nos llevan a los flashbacks que nos cuentan la historia, tenemos los recuerdos que surgen en la mente de Maja durante los interrogatorios y la dura vida en aislamiento en una cárcel de alta seguridad. Pero por lo demás, es evidente que el producto sueco ha recibido una parte del ADN del drama juvenil norteamericano.

La historia es la de la tóxica relación entre una adolescente, Maja, con un chico cuyo padre es enormemente, desmesuradamente, adinerado, mientras que el chaval campa por sus respetos, convertido en un manta insoportable, mientras suspira por alguien que le haga caso y le muestre atención. Y siendo una serie bien hecha y bien interpretada, aquí empieza a fallar, porque parece increíble que alguien se cuele por un chaval como este. Y si lo hace, por qué nos va a importar una chica así, que supondríamos algo destalentada o tremendamente superficial, aunque no es esa la imagen que nos quieren dar de la protagonista. Si a eso sumamos la frialdad habitual en la realización sueca, tenemos una serie con posibles, pero que en la que no acabamos de empatizar lo suficiente con sus estereotipados personajes. Tiene toda la pinta de ser un historia autolimitada, una miniserie. Pero algún rumor hay de que dado que le haya podido funcionar bien a Netflix, pudiera haber una segunda temporada, vaya usted a saber con qué argumentos. Algo así sucedió también con las “trece razones”. No sé yo si seguiré viéndola caso de que haya segunda temporada.