[Televisión] Cosas de series; intensa temporada en White Collar y pequeño repaso a otras cosas

Televisión

Pues no. No estamos en una temporada que me parezca especialmente brillante en la cosa de las series televisivas. Es cierto que hay valores seguros que nos hacen disfrutar constantemente. Pero las novedades de la cartelera no siempre dan en el clavo. Por ejemplo, no acabo de emocionarme con los piratas de Nassau que nos proponen en Black Sails, que andan un poco sobrados de cháchara y faltos de aventuras. Y quizá los barcos se notan demasiado que son producto de animación por computadora. Tiene un pase, pero…

True Detective es evidentemente la serie que más interés está produciendo en estos momentos. Pero parece que de momento es más un estudio sobre el carácter y las circunstancias de los dos protagonistas que sobre el caso policiaco, cuyo resolución avanza muy lentamente, hasta parecer un mero mcguffin para presentar las vidas del tejano y del de Louisiana. Eso sí, entre el público masculino han levantado una gran expectación, y otras cosas más, gracias a un escena altamente cargada de sexualidad protagonizada por una guapísima y sensual Alexandra Daddario. Que un capítulo más tarde tuvo una cierta respuesta por parte de una menos curvilínea Michelle Monaghan. Pero empieza a estar muy visto el recurso al sexo y al desnudo femenino como forma de atraer a las audiencias. La serie es interesante en sí misma, pero no tanto como el entusiasmo de los votantes en IMDb quiere indicar. Tiene sus altibajos.

Un valor seguro en el terreno de las risas es la nueva orientación criminal de los espías de ISIS, en su nueva orientación Archer Vice. Diversión, excesos, mala baba,… cachondeo garantizado. Y mucha expectación levantó el episodio 200  de How I Met Your Mother, dedicado a la madre. Estamos echando en falta que salga más a menudo la madre Cristin Milioti. Y mientras la británica Call the Midwife está derivando hacia el exceso de buenrrollismo, y en determinados ñoñería y conservadurimo, lo podemos compensar por las siempre impresionantes salidas de los Gallagher en Shameless. Mucho juego la presencia de una nueva hijaSammi (Emily Bergl), que tiene una estupenda interacción con Frank (William H. Macy).

Puente de Brooklyn

White Collar, y no sólo esta serie, transcurre fundamentalmente en Nueva York. No son raras las vistas del Puente de Brooklyn y de Manhattan.

Pero iremos al final de temporada de White Collar, que a mí me ha parecido una de las más entretenidas, coincidiendo con una trama más serializada, menos basada en el procedimental tradicional de un caso por episodio. Por supuesto, la base del buen funcionamiento de esta serie es la química entre las dos parejas con elemento común en torno a las que giran los acontecimientos. Bien sea Neal (Matt Bomer) con Burke (Tim DeKay), bien tengamos a Neal con Mozzie (Willie Garson), cualquiera de las dos parejas sostiene sin problemas, con humor y con dinamismo los guiones que les ponen por delante. Estos tres actores y sus interacciones entre ellos o con el resto del reparto sostienen sin problemas y a buen nivel esta entretenida serie policiaca. Pero quizá lo que hace destacable esta temporada, sobre la que no daré excesivas pistas de su trama aunque es relativamente previsible, es que aparece un malo inquietante y peligroso y el nuevo interés romántico de Neal. El antiguo cínico abogado de Galactica reconvertido en el peligroso Hagen (Mark Sheppard) y la aparentemente ingenua pelirroja Rebecca (Bridget Regan) nos han procurado diversión y moderadas sorpresas. Sobretodo un buen antagonismo con los protagonistas que ha animado mucho el cotarro. Como es costumbre, la temporada ha acabado con un cliffhanger de tomo y lomo, que supongo que veremos resuelto este verano. Recordamos que las temporadas de esta serie se suele repartir en dos tandas de capítulos en verano y en invierno. Pero de momento un valor seguro para el entretenimiento en mi cartelera.

East River y Lower Manhattan

Además, en los últimos capítulos han rodado bastante en las cercanías de este puente, en Brooklyn, donde hay unas excelentes vistas al atardecer.

[Cine] In Time (2011)

Cine

In Time (2011), 12 de diciembre de 2011.

De entrada un aviso. Suelo poner el título original en inglés en aquellas películas que veo en versión original. No dobladas. Pero en este caso, no pudo ser. Lo que sucede es que la distribuidora ha mantenido el título original en España. Para posibles visitantes de otros países hispanohablantes, perece que en muchos países de América se ha estrenado como El precio del mañana.

Dicho lo cual, pasemos a lo que importa. Hace 14 años, Andrew Niccol sorprendía a los aficionados al cine, y especialmente a los aficionados a la ciencia ficción y al género distópico, con una bella película de una supuesta “sociedad perfecta”, basada en la selección genética de sus ciudadanos de forma artificial. Cuando se estrenó, recuerdo que el recibimiento fue tibio. Tanto por el público como por la crítica. Era GATTACA. A mi encantó. Y la he visto más veces después. Lo cierto es que con el paso de los años es un película que ha ido alcanzando una mayor consideración y prestigio, tanto por los críticos como por el público que en su momento la recibió con frialdad. La película que hoy nos ocupa está dirigida por el mismo director. También pertenece al general de la ciencia ficción, rama distopías varias. Y las críticas no han sido especialmente favorables. Había que darle una oportunidad. Aunque no puedo negar que diversos factores me hacían ser pesimista a la hora de esperar un resultado como la otra vez.

Nos encontramos en una sociedad “futura” o “alternativa” en la que se ha conseguido que todos los ciudadanos envejezcan hasta los 25 años, y a partir de ahí se detiene el proceso de envejecimiento y deterioro. Pero disponen sólo de un año de vida. Salvo que mediante las operaciones “comerciales” que sean precisas consigan ir aumentando este período. Por lo que potencialmente son inmortales, salvo accidente. O que te maten de forma violenta. El dinero ha desaparecido, y el tiempo de vida ha ocupado su lugar. Un joven, Will Salas (Justin Timberlake), pobre, de un distrito conocido como “el gueto”, recibe la donación de un “rico” (Matt Bomer), que le traspasa más de un siglo de vida. Y a continuación se suicida. Pero las cosas no serán fáciles para Will. Le perseguirá la policía, con el guardián del tiempo Raymond Leon (Cillian Murphy) al frente, como sospechoso de asesinato. Le perseguirán los mafiosos, cuyo capo es el malo maloso Fortis (Alex Pettyfer), por haberse metido en sus asuntos. Y en su recorrido, se encontrará con una niña “rica”, Sylvia Weis (Amanda Seyfried), que se le unirá en la constante huida hacia adelante, no sabemos si para bien o para mal. Y según lo que hagan este par, el sistema social puede desmoronarse.

He de reconocer que el planteamiento inicial es interesante. Incluso los primeros minutos de la película fomentan este interés. Quizá empiezan a percibirse muy pronto situaciones excesivamente maniqueas, pero bueno,… se plantean cuestiones. Lamentablemente, todo es un espejismo. Y lejos de profundizar en las motivaciones personales, o en las auténticas perversiones del sistema más allá de lo obvio, todo se convierte en una película de fugitivos perseguidos por varios, con toques a lo Bonnie and Clyde. Los diálogos pronto empiezan a empobrecerse, siendo incluso previsibles. Como extraídos del manual del guionista novato. El guion tiene inconsistencias por doquier, y las situaciones son inverosímiles en cualquier realidad que las planteemos, tanto en la del espectador, como en la de los personajes de la ficción. Particularmente desgraciadas en su planteamiento y resolución son todas las situaciones en las que está involucrada la figura femenina protagonista, a la que fuerzan a un romance con el protagonista masculino, forzado y poco natural.

Y aquí viene la otra cuestión. Dado que nadie aparenta más de 25 años, tengan los años que tengan, el reparto está compuesto básicamente por muchos mozos y algunas mozas, jóvenes y guapos. Timberlake es un actor justito pero razonable. Murphy lo hace pasablemente. Matt Bomer, el encantador canalla de White Collar, dura demasiado poco. Olivia Wilde, que hace de madre del protagonista, tampoco nos dura ni dos telediarios. Pettyfer, el que hace de malo, me parece vulgar. Y la que me parece una actriz francamente mediocre es la chica protagonista. Realmente, hasta la fecha no he visto ningún papel especialmente entre los interpretados por Seyfried, cuya principal virtud parece ser que es mona, lo cual… pues bueno. No está mal, pero yo preferiría otras actrices igual o más monas, y con mayores capacidades interpretativas.

Así pues, sin llegar a la catástrofe, la película la bordea constantemente, siendo su principal virtud su corta duración, que nos ahorra largos minutos de agonía y de despropósitos añadidos al progresivamente más estúpido argumento conforme el filme avanza. Filme por lo tanto que debería ser reservado para su visualización en casa, en alguna sobremesa de domingo, fría, en la que haga mal tiempo, y con alguien al lado para tomárselo un poco a broma y echar unas risas. Por cierto, he repasado la escasa filmografía del director, y lo de su primera película parece que fue que sonó la flauta por casualidad. Porque vaya serie de pestiños.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *
Reloj animado

"Omnes feriunt, ultima necat". Todas hieren, la última mata, dice el dicho latino refiriéndose a las horas de nuestra vida. Creo que aprendí el latinajo viendo este reloj mecánico próximo al Centro George Pompidou de París (Panasonic Lumix LX3).

[TV] Final de temporada para Mary y Neil

Televisión

Un par de series de las que sirven para entretener las tardes veraniegas han llegado a su final de temporada en la primera quincena de agosto. No son series de campanillas, con gran nivel artístico, o muy originales. Pero son series muy entretenidas. Que no es poco.

Mary Shannon se nos preña en In Plain Sight

La cuarta temporada de esta serie sobre las aventuras de dos U.S. Marshals en Albuquerque (Nuevo Méjico) ha estado marcada por el embarazo de su personaje protagonista. Embarazo no exactamente deseado, pero que supongo que ha ido a la par que el de la actriz que lo interpreta, Mary McCormack. Por lo demás, la consabida serie de casos de testigos protegidos que dan más mal que ni sé, el ligue del fiel Marshall (Frederick Weller) con una guapa y dicharachera policía (Rachel Boston), la familia de la “prota” que ha dado menos mal salvo al final, y poco más. Una temporada más anodina de una serie que a pesar de todo entretiene por la buena química de sus protagonistas. El final no ha sorprendido. Mary se ha puesto de parto. Supongo que al año que viene, que se ha anunciado será la última temporada de la serie, nos presentarán al neonato.

Las dudas de Neil Caffrey en White Collar

Dos han sido los hilos conductores de la temporada de esta animada serie que cuenta con la innegable ventaja de que todos sus protagonistas son simpáticos, guapos y listos. Que para cornadas, ya está la vida. Por un lado, el “tesoro” del submarino alemán que nuestro pícaro protagonista Neil (Matt Bomer) y su amigo y colega Mozzie (Willie Garson) no han podido mover, por estar el “trajeado” Peter Burke (Tim DeKay) con la mosca detrás de la oreja al respecto. Por otro lado, la aventura romántica de Neil con la guapa Sara (Hilarie Burton). La cuestión es que tras una serie de entretenidos episodios, la amistad que ha ido naciendo entre Neil y Burke se ha visto estresada por los acontecimientos de final de temporada, al mismo tiempo que se ha venido abajo el romance mencionado. Cliffhanger a final de temporada que involucra a la simpática Mrs Suit (Tiffani Thiessen), como la llamaría Mozzie. En cualquier caso, un producto muy entretenido y agradable de ver cuando no tienes ganas de pensar mucho, y ver chicas (o chicos) guapas (o guapos).

Actualización: Parece que la temporada de White Collar no está terminada, sino que está interrumpida hasta enero. Para el caso, es lo mismo.

Naturaleza de Djurgården

Uno puede disfrutar de la naturaleza en pleno Estocolmo, como por ejemplo, en los jardines de Naturaleza de Djurgården - Leica D-Lux 5