[Cine] Her (2013)

Cine

Her (2013), 22 de febrero de 2014.

Nos fuimos a ver hace unos días una más de las película que han llegado esta temporada con aureola de premios, una de las candidatas al premio gordo de los oscars, aunque no aparece bien situada en ninguna quiniela. Dirigida por el personalísimo Spike Jonze, mi primera noticia de esta película hace unos meses fue cuando hubo una moderada polémica por no haber aceptado la candidatura a los premios a Scarlett Johansson, que pone su personal voz en la película pero no su imagen.

La película trata de un escritor en un futuro próximo, Theodore (Joaquin Phoenix), escritor de cartas de unas personas a otras, para transmitir sentimientos o noticias personales y esas cosas, que se encuentra en deprimido por su separación e inminente divorcio de Catherine (Rooney Mara), de quien está profundamente enamorado. Tan apenas se relaciona con gente, más allá de una simpática vecina, Amy (Amy Adams) y su pareja. En un momento dado, compra un nuevo sistema operativo para sus aparatos informáticos, un sofisticado sistema de inteligencia artificial, con voz de mujer, que responde al nombre de Samantha (Scarlett Johansson). Y comenzará una historia de relación con Samantha, que llegará a tener un carácter romántico e incluso sexual.

Paisaje suburbano

Hoy estoy con espíritu de contradicción, frente a la ciudad hipermoderna y con rascacielos de la película, a mí me da por el paisaje, cutre, de los suburbios de las ciudades.

Cuando salimos del cine, el pequeño grupo que conformábamos estuvimos un rato sin comentar gran cosa. De lo primero que hablamos es si se podía incluir la película dentro del género distópico o simplemente como una película de anticipación ante un futuro probable, o al menos posible. Conforme fuimos entrando en conversación, los dos varones del grupo coincidimos en que no veíamos como, con los datos recibidos durante el largometraje, podíamos considerar verosimil la relación que el protagonista mantiene con Samantha. Y más nos sorprende la generalización de la situación al conjunto de una sociedad. No conseguimos vencer el escalón de “suspensión temporal de la incredulidad”, lo cual lastró nuestra percepción de la película. El subgrupo femenino tenía una posición dividida ante la película. Desde quien se había aburrido hasta quien consideraba que había propuestas interesantes. La comparación con la serie británica Black Mirror, surgió, como ha surgido posteriormente en otros entornos.

Realmente estamos ante una película que plantea una serie de temas realmente muy interesantes. Desde la relaciones permanentes entre hombres y mujeres, el problema de la soledad, la falta sensación de compañía que pueden producir las tecnologías de la comunicación en su faceta de redes sociales, el futuro de la evolución de los sistemas de información y las tecnologías de la comunicación… muchas cosas. Había mucho material sobre el que tirar. Pero entre la incredulidad, la modorra en la que cae en algunos momentos la acción, y el ambivalente final (digo ambivalente porque no nos pusimos de acuerdo en interpretarlo como esperanzador o desesperanzador), no acabamos de quedar satisfecho. Yo no quedé satisfecho, puesto que me pareció un filme muy por debajo de las expectativas creadas.

Paisaje suburbano

Frente a las gentes, los coches, las tecnologías superavanzadas, ese mundo indefinido entre la naturaleza y el artificio urbano.

Me generan problemas también las interpretaciones. Puedo entender cierta inexpresividad en el personaje protagonista debido a la anhedonia propia del estado depresivo casi permanente en el que está sumido, en algunos momentos casi con características de depresión endógena más que reactiva. Como dijo una de nuestras acompañantes “normal que su ex se divorciase de él, por triste y aburrido”. Pero es que aparte de eso, no consigo conectar en ningún momento con sus problemas. No consigo empatizar con el personaje. Y lo de la voz de la Johansson, pues me parece que no está mal, pero no es para tanto. Curiosamente lo que más nos hizo gracia fue la cita a cieras con  Olivia Wilde, o el chat de voz con la sexykitten con voz de Kristen Wiig.

Resumiendo, película que tenía muchas proposiciones muy interesante, muchos temas interesantes que tratar, pero que no consiguió engancharnos y, como ya he dicho, muy por debajo de las expectativas que había despertado. Tampoco la vimos un producto tan machista como se ha comentado por ahí. Por cierto, que surgió en la cerveza de después el comentario de una película que vimos dos de los que allí estábamos hace unos años, Lars and the Real Girl (Lars y una chica de verdad), primera película que recuerdo de un Ryan Gosling, que no iba de macizo, y que toma alguno de los temas de la película que nos ocupa hoy, y que nos gustó bastante.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
Paisaje suburbano

Curiosamente, no carente de su estética en su cutredad. Bueno… me ha dado por ahí. Tampoco me toméis muy en serio.

[Cine] Rush (2013)

Cine

Rush (2013), 23 de septiembre de 2013.

Dice… ¿en qué se parece la película RushGame of Thrones (Juego de Tronos)? Mmmmmm,… en que en las dos sale Natalie Dormer, en todo su esplendor si me entendéis lo que quiero decir, y en que algunos compases de la banda sonora de la película que nos ocupa hoy nos recuerdan a la ominosa canción The Rains of Castamere, especialmente cuando los pilotos corren bajo la lluvia en Nürburgring y en el circuito japonés al pie del Monte Fuji. Pero la última película del irregular Ron Howard llega a la cartelera de otoño con críticas excelentes, y aunque a priori no me atraía el tema, nos vamos a comprobar si es tan estupenda como nos anuncian.

Nos encontramos antes una película biográfica en plan vidas paralelas, en el que vamos siguiendo las carreras desde 1970 hasta 1976 de los pilotos de Fórmula 1 James Hunt (Chris Hemsworth) y Niki Lauda (Daniel Brühl). El primero, británico, presentado como un juerguista y vividor, despreocupado por el éxito, poca cabeza y todo corazón, y del que nos cuentan también algún retazo de su relación con la modelo Suzy Miller/Hunt (Olivia Wilde). El segundo, austriaco, presentado como metódico y calculador, el típico cabeza cuadrada germánico, y del que también nos cuentan su relación con la que fue su esposa durante más de 20 años, Marlene (Alexandra Maria Lara), y la influencia que tuvo en su vida y decisiones. El clímax de la historia está en la gran rivalidad entre ambos en la temporada de 1976, que el austriaco tuvo ganada hasta sus graves quemaduras en Alemania, y que sólo se resolvió en el dramático gran premio final de Japón, al pie del Fujiyama.

Cité de l'Automobile

Para ilustrar la entrada de hoy, que mejor que acercarnos a la Cité de l’Automobile (museo del automóvil) de Mulhouse, Francia.

Estamos ante una película de 120 minutos en la que hay dos  partes muy definidas. Una inicial, en la que nos tienen que presentar a los dos personajes y darnos unos trazos sobre su personalidad y su trayectoria, y que realmente me parece floja. En un par de ocasiones estuvo a punto de echarme de la película, de hacerme desentenderme de ella. Con abundancia de estereotipos, con una presencia absolutamente anecdótica de Olivia Wilde a pesar de su presencia en la tercera posición de los títulos de crédito, y con una clara intención de transmitir una imagen simpática del granuja de Hunt que es el personaje por el que apuesta el director como protagonista. Y después llegamos a la segunda parte de la película, el relato de la temporada de 1976, que es realmente notable y que redime el conjunto de la película. Con las dos principales carreras que se nos cuentan, la de Nürburgring y la de Fuji perfectamente contadas, así como el periodo de recuperación de Lauda tras el accidente, ahí es donde la película nos mantiene absolutamente enganchados, y sin ser perfecta, ya que hay un par de detalles tontos que molestan, circula a alto nivel.

En el aspecto interpretativo, mi primera sorpresa es que el Hemsworth, a quien hasta ahora sólo lo había visto en película bastante estúpidas, tipo superhéroes y esas cosas, y con escasa capacidad interpretativa, un cacho de carne para tirar del público femenino y poco más, se redime y compone un personaje simpático, granuja y razonablemente creíble. Y recuperamos la calidad del Brühl de Goodbye, Lenin, que nos emocionó, aunque en un papel totalmente distinto. Es que a este también le hemos visto hacer alguna que otra tontada que otra. Salvo alguna relevancia de Alexandra Maria Lara como novia y esposa de Lauda, las chicas están de florero. Como suele suceder en el deporte de la Formula 1 en general.

Resumiendo, una película cuyo inicio y presentación creo que se podrían haber planteado de otra forma, ya digo que a mí me tiró un poco para atrás, pero que merece la pena verse por su segunda hora (lo del tiempo lo digo a ojo), en la que nos divertimos de bastante a mucho, mucho. Sí. Ya sé que a la Dormer, tras mencionarla al principio no he vuelto a hablar de ella. Pero es que su papel es otro florero circunstancial que no tiene mayor trascendencia, a pesar de que la apreciemos en todo su esplendor… si es que me entendéis lo que quiero decir.

Valoración

  • Dirección: ***. Vayan las dos estrellas de la primera parte por las cuatro que le daría a la segunda.
  • Interpretación: ***. Interpretaciones correctas, casi tirando a buenas; pero no me atrevo a dar la cuarta estrella por el penoso papel dado a las intérpretes femeninas.
  • Valoración subjetiva: ***. Estamos en lo mismo, en una representación de la irregularidad del director. En algunos momentos lo suspendería y en otros me emociona y me engancha. Lo dejaremos en el medio. No soy tna entusiasta como muchos de los medios que han emitido crítica.
Cité de l'Automobile

Donde encontramos una parrilla de salida formada por coches fundamentalmente con componentes francese de algún tipo. Chovinistas estos galos…

[Televisión] Final de serie: House M.D.

Televisión

Hace… no sé los años. Probablemente en la primavera de 2005. Vi un episodio de la primera temporada de House M.D. Durante más de dos décadas, yo había sido un consumidor escaso de televisión. La televisión no me interesaba salvo para ver eventualmente una película. Lo que me interesaba era el cine. Y todavía lo hace. Pero tenía, y en general tengo, muy baja estima por los productos propiamente televisivos. Noticiarios, realities, concursos, la mayor parte de los documentales,… no me interesaban gran cosa. En el tema de las series de televisión… bueno… guardaba algún buen recuerdo de alguna por ahí… pero no era gran consumidor tampoco de las mismas. Alguna de las que emitían eventualmente en Canal+, pero sin mucha fidelidad. En esa primavera de 2005, llevaba tiempo escuchando a los amigos hablar de las teleseries. Que si Perdidos, que si House, que sí… yo que sé las que estaban de moda entonces. Así que un día le dí una oportunidad a una de ellas. Vi un episodio de House M.D. Recuerdo que se trataba del que lleva el título en inglés de Kids. La temporada estaba muy avanzada. Me gustó. Vi los dos siguientes. Cuando llegué a Three Stories, un episodio que es una auténtica maravilla cinematográfica, aunque esté rodado para la pequeña pantalla, ya no dudé más. Recuperé los que habían echado desde el principio, y ya, vi todos los de la serie hasta esta mañana. Y empecé a ver otras series, y empecé a planificar tiempos en mi vida para ver cine en pequeño formato. Porque soy de la opinión de que el talento a la hora de contar historias se ha trasladado de la pantalla grande a la pequeña. Apartados los buenos guiones por la pirotecnia, los caracteres interesantes, los argumentos con gancho, son más frecuentes en televisión. Y a mí que siempre me ha gustado el cine, no me quedaba otra salida, tenía que empezar a ver series de televisión. Tengo mis dudas de que esto sea para siempre. El ser humano tiene gran capacidad para desvirtuar la esencia de las cosas a cambio de dinero. Pero de momento ahí esta.

No me voy a dedicar aquí a hacer grandes análisis de lo que han sido las ocho temporadas que ha durado esta serie. Habrá muchos sabios que se dedicarán a analizar porque la serie ha sido tan buena, sus partidarios, o porque no ha sido para tanto, sus detractores. Porque ha tenido momentos sublimes, y porque no ha sabido evolucionar y siempre ha sido más de lo mismo. Porque House (Hugh Laurie) es como es (porque así lo han decidido sus creadores y guionistas, supongo). Porque nunca hubo un paciente con el diagnóstico de lupus, a pesar de que de muchos se sospechó que padecieran esta enfermedad. Porque a pesar de su popularidad, casi nadie sabe todavía qué puñetas es el lupus (qué os costará mirar en la wikipedia, cacho vagos). Muchos porqués para una respuesta evidente. Esto es una historia de ficción, sometida a unas reglas propias, a un mundo alternativo, y si lo quieres lo coges y si no lo dejas. Esta es mi respuesta a casi todas las preguntas que se puedan hacer sobre este personaje. Que no podría existir en la realidad, en el mundo de verdad. Pero eso es lo bueno de la ficción. Te permite vivir otras vidas, incluso las improbables o imposibles.

Nada. No me dedicaré a ese tipo de análisis. Yo hablaré de algo que tenemos en común House y yo. Y un porcentaje elevadísimo de los hombres sobre la faz del planeta. No en todo tenía que ser especial el ínclito doctor. Nos gustan las mujeres. A pesar de la falsa misoginia que eventualmente algunos gusten mostrar. Y ha habido unas cuantas en la serie.

Lisa Cuddy (Lisa Edelstein): La jefa durante siete temporadas. Y algo más. Mucho más. Amigos desde la facultad. Siempre hubo algo. Mucho. Y es que es normal. A qué hombre heterosexual, con una cabeza razonablemente amueblada, no le gusta alguien como Cuddy. Balanza, contrapunto, sostén (no va con segundas), anclaje en la realidad del protagonista. Dos cosas acabaron con ella. El involucrarse sexual y emocionalmente con House más allá de la cuenta, y las ganas de la actriz de dedicarse a otras historias. Se le ha visto por ahí ejerciendo de abogada.

Allison Cameron (Jennifer Morrison): Fue el querer y no poder de las primeras temporadas de House. Si bien ha arrastrado siempre las carencias de la actriz que la interpretaba, aunque guapa limitada en sus capacidades interpretativas como ha ido demostrando semana tras semana en aventuras más fantásticas todavía, lo cierto es que en la serie funcionaba. O para mí funcionaba. Siempre sentí atracción por el personaje. Desde todos los puntos de vista. Es cierto que también fue muriendo conforme se lio con el guaperillas de turno en la ficción. Pero de todas formas, en los equipos de ayudantes de House ha permanecido insuperada. Salvo quizá por un personaje, que fue…

No suelo poner fotos que no estén hechas por mí; pero no me he podido sustraer a subir esta portada de revistas. ¿Sabéis quien es la niña que se sube a la chepa de de Michael Jordan? Nada menos que la futura doctora Allison Cameron. Una de las mujeres de House. Una de mis favoritas.

Amber “Cutthroat Bitch” Volakis (Anne Dudek): Para mí fue uno de los salvavidas de uno de los momentos flojos de la serie. Este personaje que se permitió el lujo de despreciar sexualmente a House prefiriendo a su eterno amigo, ha sido de los pocos que han estado a la altura intelectual del pseudomisógino doctor. Lamentablemente, “Zorra implacable”, como la llamaron en los doblajes al español, salvo alguna “alucinante” aparición eventual posterior, no la mantuvieron más allá de una temporada, cometiendo los guionistas el crimen de lesa humanidad al apiolarla sin compasión. Lo cual nos obligó a quedarnos con…

Remy “Thirteen” Hadley (Olivia Wilde): Uno de los fallos de la serie. Durante buena parte del desarrollo del personaje parecía un clon de la “desaparecida” Cameron pero sin las virtudes que nos gustaban de aquella. Una sosa de mucho cuidado, cuya enfermedad hacía más insoportable que interesante. Y cuyo lío con el otro ayudante fijo en la serie tampoco contribuyó precisamente a mejorar. Lo curioso es que conforme fueron preparando su final y salida de la serie, cuando el personaje se desmelenó y asalvajó, cuando se demostró que tenía mucho potencial y que podía haber dado mucho juego… se fue. Y no volvió. El tema de las ayudantes entró en barrena, puesto que después de ella ya sólo quedaron…

Martha Masters (Amber Tamblyn)Jessica Adams (Odette Annable)Chi Park (Charlyne Yi): Entre las tres han cubierto las dos últimas temporadas. Apenas han aportado gran cosa. Además, con la paradoja de que la más mona ha sido la que menos ha dado de sí. Relleno decorativo de la serie. Un pena. Creo que alguna de ellas podría haber dado más de sí también. Así que si por el lado de las ayudantes no hay mucho más que rascar, tendremos que buscar por el lado doméstico.

Stacy Warner (Sela Ward): El auténtico amor de su vida, cuya relación se vio arruinada por lo que supimos en aquel sublime capítulo de las tres historias. Comparte mucha de las características de Cuddy. Atractiva, inteligente y con ascendente sobre House. La propia naturaleza e historia del personaje hicieron que no disfrutáramos del carácter lo que nos hubiera gustado, pero indudablemente fue interesante mientras duró.

Dominika House (Karolina Wydra): La única que fue capaz de llevarlo al altar. Y que yo sepa, al terminar la serie siguen casados. Quiero pensar, que de alguna forma, dentro de “cinco meses”, estará ahí para consolar a House y se apañaran entre ellos. A mí… me gustaba. Y a quién no.

Menciones especiales – Rebecca Adler (Robin Tunney)Cate Milton (Mira Sorvino)Lydia (Franka Potente): De los muchos caracteres que han pasado eventualmente por la serie, femeninos me refiero y a lo que estamos, tres recuerdos especialmente. El primero, porque fue en el capítulo piloto, porque me cayó muy bien y porque desde luego, si hubiese visto los episodios en su orden lógico empezando por el primero, también me habría hecho engancharme a la serie. Creo. El segundo porque, aparte de la simpatía que me despierta desde su colaboración con Woody Allen, participó en aquél episodio de la Antártida que me encantó. El tercero porque la alemana, que me ha gustado siempre desde que la vi correr como loca por las calles de Berlín, fue ese querer y no poder en uno de los momentos más bajos del House cuando intentaba alejarse del demonio de las drogas.

Freidrichstrasse

Si no habéis visto “Lola corre lola”, protagonizada por Franka Potente, deberéis darle una oportunidad; está muy bien. Si no conocéis Berlín, también deberíais darle una oportunidad; también está muy bien. En la imagen, la Friedrichstrasse.

Mención extraordinaria – “Nurse” (Bobbin Bergstrom): Si nos vamos a IMDb y leemos el reparto de la serie, veremos que el personaje que ocupa el sexto lugar por número de episodios en los que ha aparecido, 133, las tres cuartas partes aproximadamente, una enfermera anónima a la que ya le podían haber puesto un nombre por lo menos. El caso es que esta persona ha aparecido como actriz en varias series, siempre haciendo de enfermera u otras profesiones similares. Y simultáneamente aparece también como “asesora médica de rodaje”. Vamos. Que la señora Bergstrom es una profesional de la salud que participa asesorando las producciones televisivas y cinematográficas con tema médico. Mira tú que bien. ¿Les habrá contado lo que es el lupus?

De los personajes masculinos,… pues qué queréis que os diga. Son bastante menos interesantes, casi por definición. Salvo el amigo por excelencia Wilson (Robert Sean Leonard). Ese afable y cordial oncólogo, capaz de aguantar y tragar carros y carretas al insoportable divo del fonendoscopio, incapaz de encontrar la felicidad con una mujer a su lado (malditos guionista que se cargaron a la “Zorra implacable”), lleno de humanidad, y cuya peripecia ha guiado los últimos capítulos y el final de la serie. Así como haber sido capaz de provocar el gran cambio en el personaje por el que muchos han suspirado, pero que nunca veremos, puesto que se desarrollará en los próximos “cinco meses”,… y más allá. Con Dominika. Me gustaría pensar. Ahora que no están los guionistas para estropear la cosa. Porque todos tenemos derecho a partir de ahora a imaginar cómo será la vida de House.

Banda en el Parque Grande

La música ha sido importante en la serie. A House lo hemos visto tocar el piano y la guitarra. Y torturar a jovencitas con los más demenciales diagnósticos que se nos puedan ocurrir. Lupus incluido.

[Cine] In Time (2011)

Cine

In Time (2011), 12 de diciembre de 2011.

De entrada un aviso. Suelo poner el título original en inglés en aquellas películas que veo en versión original. No dobladas. Pero en este caso, no pudo ser. Lo que sucede es que la distribuidora ha mantenido el título original en España. Para posibles visitantes de otros países hispanohablantes, perece que en muchos países de América se ha estrenado como El precio del mañana.

Dicho lo cual, pasemos a lo que importa. Hace 14 años, Andrew Niccol sorprendía a los aficionados al cine, y especialmente a los aficionados a la ciencia ficción y al género distópico, con una bella película de una supuesta “sociedad perfecta”, basada en la selección genética de sus ciudadanos de forma artificial. Cuando se estrenó, recuerdo que el recibimiento fue tibio. Tanto por el público como por la crítica. Era GATTACA. A mi encantó. Y la he visto más veces después. Lo cierto es que con el paso de los años es un película que ha ido alcanzando una mayor consideración y prestigio, tanto por los críticos como por el público que en su momento la recibió con frialdad. La película que hoy nos ocupa está dirigida por el mismo director. También pertenece al general de la ciencia ficción, rama distopías varias. Y las críticas no han sido especialmente favorables. Había que darle una oportunidad. Aunque no puedo negar que diversos factores me hacían ser pesimista a la hora de esperar un resultado como la otra vez.

Nos encontramos en una sociedad “futura” o “alternativa” en la que se ha conseguido que todos los ciudadanos envejezcan hasta los 25 años, y a partir de ahí se detiene el proceso de envejecimiento y deterioro. Pero disponen sólo de un año de vida. Salvo que mediante las operaciones “comerciales” que sean precisas consigan ir aumentando este período. Por lo que potencialmente son inmortales, salvo accidente. O que te maten de forma violenta. El dinero ha desaparecido, y el tiempo de vida ha ocupado su lugar. Un joven, Will Salas (Justin Timberlake), pobre, de un distrito conocido como “el gueto”, recibe la donación de un “rico” (Matt Bomer), que le traspasa más de un siglo de vida. Y a continuación se suicida. Pero las cosas no serán fáciles para Will. Le perseguirá la policía, con el guardián del tiempo Raymond Leon (Cillian Murphy) al frente, como sospechoso de asesinato. Le perseguirán los mafiosos, cuyo capo es el malo maloso Fortis (Alex Pettyfer), por haberse metido en sus asuntos. Y en su recorrido, se encontrará con una niña “rica”, Sylvia Weis (Amanda Seyfried), que se le unirá en la constante huida hacia adelante, no sabemos si para bien o para mal. Y según lo que hagan este par, el sistema social puede desmoronarse.

He de reconocer que el planteamiento inicial es interesante. Incluso los primeros minutos de la película fomentan este interés. Quizá empiezan a percibirse muy pronto situaciones excesivamente maniqueas, pero bueno,… se plantean cuestiones. Lamentablemente, todo es un espejismo. Y lejos de profundizar en las motivaciones personales, o en las auténticas perversiones del sistema más allá de lo obvio, todo se convierte en una película de fugitivos perseguidos por varios, con toques a lo Bonnie and Clyde. Los diálogos pronto empiezan a empobrecerse, siendo incluso previsibles. Como extraídos del manual del guionista novato. El guion tiene inconsistencias por doquier, y las situaciones son inverosímiles en cualquier realidad que las planteemos, tanto en la del espectador, como en la de los personajes de la ficción. Particularmente desgraciadas en su planteamiento y resolución son todas las situaciones en las que está involucrada la figura femenina protagonista, a la que fuerzan a un romance con el protagonista masculino, forzado y poco natural.

Y aquí viene la otra cuestión. Dado que nadie aparenta más de 25 años, tengan los años que tengan, el reparto está compuesto básicamente por muchos mozos y algunas mozas, jóvenes y guapos. Timberlake es un actor justito pero razonable. Murphy lo hace pasablemente. Matt Bomer, el encantador canalla de White Collar, dura demasiado poco. Olivia Wilde, que hace de madre del protagonista, tampoco nos dura ni dos telediarios. Pettyfer, el que hace de malo, me parece vulgar. Y la que me parece una actriz francamente mediocre es la chica protagonista. Realmente, hasta la fecha no he visto ningún papel especialmente entre los interpretados por Seyfried, cuya principal virtud parece ser que es mona, lo cual… pues bueno. No está mal, pero yo preferiría otras actrices igual o más monas, y con mayores capacidades interpretativas.

Así pues, sin llegar a la catástrofe, la película la bordea constantemente, siendo su principal virtud su corta duración, que nos ahorra largos minutos de agonía y de despropósitos añadidos al progresivamente más estúpido argumento conforme el filme avanza. Filme por lo tanto que debería ser reservado para su visualización en casa, en alguna sobremesa de domingo, fría, en la que haga mal tiempo, y con alguien al lado para tomárselo un poco a broma y echar unas risas. Por cierto, he repasado la escasa filmografía del director, y lo de su primera película parece que fue que sonó la flauta por casualidad. Porque vaya serie de pestiños.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *
Reloj animado

"Omnes feriunt, ultima necat". Todas hieren, la última mata, dice el dicho latino refiriéndose a las horas de nuestra vida. Creo que aprendí el latinajo viendo este reloj mecánico próximo al Centro George Pompidou de París (Panasonic Lumix LX3).