[TV] Cosas de series; humor y drama, receta para series con episodios cortos

Televisión

El paradigma por excelencia de las series con episodios cortitos son las comedias de situación. Que en general, son puramente comedias. Incluso de ciento a viento incluyen algún tema serio más dramático. Y que si descontamos los títulos de crédito, apenas sobrepasan los 20 minutos de acción real. Para contar algo digno de ser contado en tan corto espacio de tiempo se hace preciso un guion muy ágil y dinámico, con unos diálogos muy medidos y afilados. Pero con el tiempo ha surgido otro tipo de serie con episodios que no suelen sobrepasar los 30 minutos de duración, algo más largos que las anteriores. Y que incorporan elementos de comedia, pero también de drama; incluso este puede ser predominante en ocasiones, aunque no falte los momentos de relax cómico. Las tres series que traigo hoy, y que he ido viendo en la segunda mitad de este verano que astronómica se nos acaba.

La mejor serie de las que traigo hoy es ambiente puramente neoyorquino. Y en la sesión de hoy de ASAFONA Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza también hemos podido ver fotos de la Gran Manzana. Así que qué otra cosa podía traer para ilustrar la entrada de hoy.

Boo, bitch es el único estreno de este trío. Y la más floja con ventaja. Pero con 8 episodios sólo, decidí terminarla, aunque no terminó de engancharme en ningún momento. Es la típica serie de institutos en las que las dos protagonistas son unas pringadas, con pocos amigos, poco populares y que no se comen un rosco en tema de ligues. Y en estas estamos, haciéndose propósitos para cambiar esto antes del final del curso y del instituto, cuando un accidente hace que una de ellas muera, pero su fantasma siga en el mundo terrestre. Se supone que hasta que satisfaga sus propósitos. No digo más para no correr el riesgo de desvelar el recurso argumental que mueve la acción y… que uno puede imaginarse en un momento dado. Es muy poco original, no excesivamente bien interpretada, llena de situaciones tópicas y previsibles. Los puntos dramáticos casi ni se notan, aunque se supone que están. No especialmente recomendable.

Never have I ever estrenó este verano su tercera temporada. Es una serie, con algunas premisas similares a la anterior, salvo que no hay fantasmas. Los que mueren, muertos están. Y tiene mucho más fondo. Quizá empalaga mucho, como muchas series actuales, las enormes dosis de diálogos con mensaje políticamente correcto. Pero en estos momentos,… es lo que hay. Si no quieres ver documentales de animales, donde los leones no se han hecho veganos y no binarios… es lo que hay. La serie ha mejorado en interpretación, y se ha asentado como una buena comedia dramática de institutos, con situaciones graciosas y con personajes con los que empatizas o simpatizas. Aunque con más frecuencia entre los secundarios que entre los protagonistas. Creo que sólo le queda una última temporada. Una por año de instituto, supongo. Se deja ver sin problemas.

Y la mejor de las tres de hoy es Only murders in the building, donde, además de unos buenos guiones en lo que es la investigación de los crímenes reales que se producen en el Arconia, el edificio del título. La sintonía entre Steve Martin, Martin Short y Selena Gomez es absoluta. Me ha sorprendido mucho y gratamente el buen trabajo interpretativo que hace esta chica, que ya no es tan joven como parece. Pero ya mostró buen hacer en un papel secundario de una de las últimas películas de Woody Allen. Y además hay que sumar el excelente trabajo de los diversos secundarios de la serie, entre los que destacaremos en esta ocasión a Tina Fey. Y sólo levantaríamos las cejas un poco por lo poco convencidos nos deja el trabajo de Cara Delevingne. Que yo pensaba que podía dar más de sí. También es cierto que su papel es muy circunstancial. Es una serie de crímenes desde el punto de vista de la comedia, y con unos protagonistas que arrastran problemas serios que resuelven relacionándose con los vecinos más insospechados. Me lo paso muy bien, me parece muy recomendable, y estoy deseando que llegue una tercera temporada.

Por cierto… no habrá segunda temporada de Paper Girls, al menos en Prime Video. La serie ha recibido buenas críticas de los especialistas y del público que la ha visto. Pero este último no ha llegado a los niveles previstos. Aunque parece que hay posibles de que la salven en otras cadenas. Lo cierto es que aunque los derroteros que ha cogido son distintos de los del cómic original, me gustaría saber dónde van a parar. Quizá reflexione en algún momento porque «bueno» no es siempre sinónimo de «duradero» en televisión. ¿Recordáis Firefly?

[TV] Cosas de series; rayos apocalípticos y apocalipsis adolescentes

Televisión

Dos series de Netflix que comencé con ganas en su momento, aunque luego me dejaron un poco frío. Muy distintas entre sí.

Into the night; un título en inglés es el elegido para la primera serie belga en la plataforma de vídeo bajo demanda. Como corresponde a un país con varios idiomas oficiales, está hablada en francés, predominantemente, algo en flamenco, y con diálogos también en inglés, italiano, ruso, turco, árabe,… y probablemente algún otro. La serie es de género apocalíptico. La premisa es la siguiente. Un militar italiano de la OTAN secuestra un avión que estaba pronto a desembarcar rumbo a Moscú, a principios de la noche, y obliga a la reducida tripulación y a algunos pasajeros a viajar en dirección opuesta. Según él, una alteración solar va a provocar un estallido, muy prolongado al parece, de radiación gama, por lo que hay que evitar exponerse al sol. Después de unas horas de viaje, se confirma que la gente está muriendo masivamente en las zonas en las que ya ha amanecido, comienza una carrera contrarreloj para mantener el avión volando siempre en la oscuridad, a la vez que se busca un refugio de algún tipo.

Escenas de ciudades belgas, Brujas y Bruselas, para ilustrar la entrada de hoy, en honor a la primera serie belga de Netflix.

No voy a entrar en las tontadas seudocientíficas que acompañan la premisa principal. De entrada, la atmósfera es bastante capaz de desactivar los rayos gamma, y las consecuencias nocivas no serían inmediatas sino como consecuencia de la alteración de la composición de la atmósfera que permitiría una mayor llegada de radiación ultravioleta ionizante y otros fenómenos. En qué medida sería un evento de extinción… pues depende. No entraré. Dejemos lo de la radiación como un mero macguffin para poner en marcha y mantener la acción. El problema real de la serie es que tiene muchos altibajos, poca capacidad para generar empatía sobre los supervivientes, algún que otro evento que roza el ridículo, como la «degradación gelatinosa» de determinadas sustancias. No acaba de provocar una reacción emocional del espectador. Ni da miedo. Ni genera preocupación por los personajes. Y te da igual lo que pase a continuación. El final está abierto a una continuación.

Never have I ever es la enésima versión de la adolescencia sumida en sus angustias habituales y en el entorno de un instituto. ¿Qué variación hay en esta ocasión? La etnia de la protagonista, india e hindú, y la crisis personal y familiar que supuso la muerte reciente y precoz de su padre. El entorno es el típico, de chicos y chicas populares y guapos pero tontos, y los chicos y chicas poco populares, menos guapos, listos, pero inadaptados. Lo de siempre. Por supuesto, como viene ser costumbre en los últimos años, el reparto, por su variedad étnica y sus preferencias sexuales, parece un anuncio de Benetton. No está mal, pero no dice nada nuevo. Y la chica protagonista es un poco chirriante y te dan ganas de abofetearla constantemente, lo que ya sé que está muy mal y nunca haría. Pero ganas te dan. Si estás muy aburridos y no tenéis mejores opciones… a por ella.