[Recomendaciones fotográficas] Un clásico, los paisajes de Burtinsky y otras cosas

Fotografía

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en Carlos en plata. Fotografías en el entorno de la estación de Alagón y la antigua azucarera con la pequeña Panasonic Lumix G100.

Se me pasan mucho fines de semana, especialmente los domingos, sin que me de la vida para recomendaros fotógrafos y fotografías de las que encuentro por internet. Es cierto que la red de redes evoluciona, y el predominio actual de las redes sociales sobre los blogs o las páginas web tradicionales hace que la información esté más diluida, y corra el riesgo de quedar más diluida. Por otra parte, hay no pocos sitios que pretenden monetizar su esfuerzo, lo que es legítimo, pero que los servicios que ofrecen no convencen para apoquinar los 10 euros mensuales de rigor. ¿Sólo por información, sin más valor añadido? ¿Y con tanta oferta? Es difícil que atraigan el gasto. Por lo menos el mío. Pero si sobreviven es porque tienen su público fiel, claro. Pero ya no los cuento entre mis fuentes de información.

Hace ya unas semanas, En PhotoSnack, Tomasz nos recomendaba un clásico de la fotografía norteamericana. Una figura de la historia de la fotografía que es obligatorio conocer. Se trata de Paul Strand; el fotógrafo que dio la espalda al pictorialismo que imperaba en los primeros años del siglo XX, para adquirir un estilo de fotografía documental, más objetivo. Aunque también experimentó con la abstracción y otras formas fotográficas. Fue precursor e inspirador de muchos otros fotógrafos del siglo XX, norteamericanos, principalmente, pero no únicamente. Tomasz propone echar un vistazo a su obra en las páginas del International Center of Photography de Nueva York.

El mundo empieza a dar penica desde algunos puntos de vista. Entre ellos los ambientales. La crisis global del clima, más la deforestación, más la polución, están dejando cicatrices difíciles de cerrar en nuestro planeta. Desde hace ya unos cuantos años, Edward Burtinsky se ha dedicado a la fotografía de paisaje con la intención de mostrar, sensibilizar y luchar contra estas agresiones que, a la corta o a la larga, afectarán gravemente a los seres humanos. Lo he visto en Aesthetica Magazine.

En Frames Magazine nos hablan de la fotógrafa Andreyna Sanchez, también conocida como Dre Chez. Fotógrafa venezolana de orígen, criada en Florida, actualmente establecida en Australia. Su trabajo más comercial es correcto, pero no me dice especialmente nada. Normal. El trabajo comercial tiene que decir y convencer al que lo encarga y paga. Pero parte de su trabajo más personal, especialmente en el ámbito del retrato en blanco y negro me ha parecido muy interesante. En el artículo de Frames nos habla de cómo se inició en la fotografía en la adolescencia. Parece un mujer joven todavía… o sea que no hará mucho de esos tiempos. Aunque bueno… igual hace más de lo que parece. Fue modelo… y tal.

Y finalmente, un poco de macrofotografía, recomendada en Oldskull. Esta página en español tiene buenas recomendaciones, pero me parece muy antipática de navegar y la visito con menos frecuencia de lo que podría. Es lo que hay. En esta ocasión el fotógrafo es Thomas Shahan, con unos impresionantes primeros planos de los ojos de los insectos y otros artrópodos, llenos de color y de detalle. Virtuoso técnicamente, su sentido del a composición y del manejo del color son también muy notables. También practica el paisaje. El caso es que lo hace con una Pentax… pocos las usan estos días para estos menesteres, con un 28 mm y un 50 mm y unos tubos de extensión. Esto es difícil… hay que acercarse mucho mucho mucho al bicho.

[Recomendaciones fotográficas] Strand, el collage y otras cosas interesantes

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Hoy puedo tomarme con tranquilidad la escritura de estas recomendaciones fotográficas. Estoy a la espera de un paquete, que llegará hoy, pero no sé a qué hora. Supongo que en algún momento antes de la hora de la comida o del café. Así que hoy saldré por la tarde, y dedicaré la mañana a asuntos más domésticos. O que se puedan hacer ante el ordenador. Por ejemplo, empezar en serio mi álbum de fotografías de Andalucía.

Voy a aprovechar para recordar que constantemente, cada tres días, actualizo mi Instagram viajero, revisando mi fototeca de viajes de 1989 a 2020, de más moderno a más antiguo. Tras terminar hace unas semanas mi primera vuelta, volví a empezar y ahora estoy revisando las fotos del otoño de 2018, que irán apareciendo en mi mural en los próximos días; Taiwán y los Pirineos aragoneses.

Pero antes de empezar me sorprende un dato que ya me estaba persiguiendo desde hace unas semanas. El momento en que más visitas recibió este Cuaderno de ruta fue entre los años 2011 y 2013, con su máximo en 2012. Nunca muchas puesto que sus pretensiones son muy limitadas. Estoy hablando de unos pocos cientos al día. Nada que ver con los blogs comerciales y sus miles o incluso millones de visitas diarias. Pero a partir de 2013, el auge de las redes sociales llevó el languidecimiento de muchos blogs. Y enlazar los blogs en las redes sociales tampoco ha servido nunca para atraer visitas. Ya digo que no es que me importe mucho. No es la pretensión de estas páginas ser popular. Siempre ha sido la de dedicar un tiempo a parar dentro de la vorágine cotidiana, hablar de otra cosa distinta de las preocupaciones de ese vida diaria y estimular mi capacidad de escribir y de tomar fotografías. Dos actividades que si no se entrenan, se oxidan. Pues bien… Después de languidecer hasta un punto en que raro era el día en los últimos años que mis páginas recibían las 100 visitas diarias, en las últimas semanas, desde mediados de octubre, he regresado a los niveles de 2013. Y no tengo ni idea de porqué. Ale. Vamos con la fotografía.

En Cartier-Bresson nos es un reloj nos hablan de una carta, escrita por un profesor de fotografía a sus alumnos en 1923, que pone las bases de la práctica moderna de la fotografía. Profesional o como afición. Y que es totalmente pertinente casi 100 años después. Quizá por la enorme cantidad de fotografías que se realizan cotidianamente en la actualidad. Que se olvidan a los minutos o a las horas de haber cumplido su misión de decir «estoy aquí, muérete de envidia» o «mira que guapo/a estoy, ¿a que tú no?» Por que básicamente estos son los mensajes de muchísimas fotos de las redes sociales. Quien escribió la carta fue Paul Strand, que revolucionó la fotografía, rechazando el pictorialismo, buscó la personalidad propia del medio frente a las de otras artes e inició un camino de exploración del medio, sus límites y sus reglas. Uno de los grandes de la historia de la fotografía.

Alessandra Sanguinetti es una muy respetada fotógrafa argentina que se dio a conocer con su trabajo sobre dos adolescentes de las áreas rurales de su país. Las conoció cuando tenían 9 años, y su trabajo trató de su paso a la y por la adolescencia. En Magnum Photos nos cuentan que tras el trabajo original publicado en 2010, con aquellas niñas ya en la juventud, ha seguido adelante con el proyecto y ahora ya nos presenta la visión de aquellas mujeres en las que se han convertido. Impresionante proyecto que lleva ya más de 20 años en marcha. Por poner las cosas en perspectiva. En 1999, la fotógrafa tenía 28 años. En 2020, las chicas, las mujeres, tiene 30 años.

Bertrand Cavalier es un fotógrafo francés que se interroga por la interrelación entre las personas y su entorno. Y en American Suburb X nos hablan de uno de sus trabajo en los que dedica su mirada al impacto que los grandes conflictos bélicos en las ciudades europeas. En las que todavía es posible encontrar cicatrices de aquellas terribles guerras que asolaron el continente, pero también en las que encontramos construcciones y estilos arquitectónicos derivados o consecuencia de aquella, con el cemento como gran protagonista. Me ha parecido una reflexión interesante.

Más de una vez lo he dicho. Me encantaría tener habilidad para crear collages significativos. Pero cuando lo he intentado, nunca he quedado satisfecho. Pero me gusta el medio. Por lo menos, como espectador. Esta semana Lenscratch ha dedicado varios artículos a artistas que practican el collage fotográfico. Así nos han presentado los trabajos de Tya Alisa Anthony (web de la autora, Instagram), que investiga sobre el devenir de las comunidades negras en Estados Unidos tras la guerra civil; Daria Birang (web de la autora, Instagram), con temas tan variados como la lucha por los derechos civiles en EE.UU., el mundo de la moda o las revoluciones árabes; y Autumn Elizabeth Clark (web de la autora, Instagram), que utiliza sus collages para reflexionar sobre los condicionantes de género y el erotismo, revisando la imaginería de la públicaciones con desnudos femeninos, entre otras cosas. Necesariamente, además de mostrar la potencia del collage como forma de expresión, también suponen una reflexión sobre el apropiacionismo en el arte.

Desde hace unos días voy siguiendo una revista en línea Landscape Stories, aunque su último número data de diciembre de 2019. Pero tienen en sus páginas muchos trabajos de muchos fotógrafos interesantes, y publican cotidianamente recomendaciones, muchas de libros, en su Tumblr. Y publican interesantes fotografías de distintos autores en Instagram.

Y pasamos a temas más breves.

En Old Skull me han encantado las fotografías de ballenas en blanco y negro de Jem Creswell. Una maravilla.

En el panel de Instagram de la Maison Européenne de la Photographie, han mostrado el trabajo de la japonesa Mari Katayama, que ya me había llamado la atención con anterioridad. Con nueve años, una enfermedad rara forzó que le fueran amputadas parcialmente sus extremidades inferiores. Y su trabajo, en el que ella es sujeto y objeto, reflexiona sobre su relación con su cuerpo.

En Petapixel nos han hablado de un fotógrafo japonés, que responde en redes sociales bajo el identificador @wagoimages, que forzado por la recesión debida a la covid-19 a vender su cámara de gran formato, se ha construido una con piezas de LEGO. Y funciona razonablemente bien, al parecer. Como me gustaría ser hábil con las manos. No os perdáis su Instagram, en el que no sólo nos muestra las fotografías; también su proceso de toma de fotografías.