Las hermanas Bolena (2008)

Cine

Las hermanas Bolena (The Other Boleyn Girl, 2008), 2 de marzo de 2008.

Tratándose de una película histórica la que nos ocupa, sobre la veracidad de los hechos narrados sólo diré una cosa. Quien haya visto la película, que compare el argumento con la biografía de Mary Boleyn. Sobre mi opinión acerca de la falta de rigor histórico en las producciones cinematográficas o televisivas, os remito al artículo que escribí en mi Cuaderno de Ruta V.1. Además, ese artículo lo escribí a propósito de la serie televisiva The Tudors, mucho de cuyos hechos argumentales son comunes con la película que hoy nos ocupa. Resumiendo, que nadie piense que va a ver algo que tenga que ver con la historia real; esto es una ficción más o menos fantasiosa sobre unos personajes que reciben los mismos nombres y posición que las personas que realmente existieron.

Una vez establecido que todo es mentira, vayamos a los hechos cinematográficos. Los meritos de esta producción son reunir a dos de las más interesantes actrices jóvenes de la actualidad en un mano a mano particular, y hacerlo en el marco de una de las siempre lujosas y prestigiosas películas de época, donde tanto importa el diseño de producción, el diseño de vestuario y otras cuestiones técnicas. Y aquí se acaba lo bueno que puedo contar de este filme.

Los hechos que se quieren contar en la narración abarcan un largo período de tiempo. Mary Boleyn llegó a la corte como dama de la reina en 1519 y su hermana, la reina Anne, fue ejecutada en 1536. Esto ocasiona, que los sucesos pasen de forma atropellada y sin una ligazón adecuada, y sin que se comprendan bien las relaciones causa-efecto. En ese período de tiempo, numerosos personajes tuvieron que ver con la historia, que en el filme quedan desdibujados como sombras de fondo. Sin embargo, el sentido del tiempo es inexistente en el filme. Todos los personajes viven una eterna juventud, al mismo tiempo que se muestran caracterialmente planos y maniqueos. Mary (Scarlett Johansson) es una ingenua enamoradiza y muy buena persona. Anne (Natalie Portman) es una bruja manipuladora. El rey Enrique VIII (Eric Bana) es un memo que solo piensa con la cabeza de su pene. El resto de los personajes acompañantes, especialmente la familia de las Boleyn, o son muy malos o son muy tontos. Sólo se salvan los personajes de la reina Catalina de Aragón (Ana Torrent) y Lady Elisabeth, la madre de las Boleyn (Kristin Scott Thomas), que son tratados con razonable aunque breve dignidad.

Las interpretaciones van acordes con la calidad de los personajes. Simplonas en general. La Johansson copia en muchos momentos el carácter que imprimió a La joven de la perla, con sus suspiricos y su mirada de corderica que llevan al matadero; pero sin alcanzar la profundidad de aquel filme. La Portman nos ofrece algún detalle de sus capacidades, pero sin llegar a enlazar una interpretación bien trabada en su conjunto. Lo impide la simpleza con la que es tratado su personaje. Bana queda reducido al papel de hombre florero. Aunque los personajes de Torrent y Scott Thomas son los más dignamente tratados, no dan como para salvar el conjunto; son excesivamente pequeños y testimoniales.

En resumen, un culebrón comprimido en menos de dos horas, que sólo satisfará a los fanáticos de las guapas protagonistas y de los dramas seudohistóricos. Para mí, una decepción. Por el esfuerzo de producción, le pondré un cinco, con otro cinco para la interpretación (al fin y al cabo, ellos no tienen la culpa) y otro para la dirección, Justin Chadwick, que si no suspende es porque es nuevo en los largometrajes cinematográficos.

La foto de hoy, cómo no, la ominosa figura de la Torre de Londres, donde acabó sus días la reina Anne (Canon EOS D60; Tokina AT-X Pro 12-24/4).