[Viajes – Gotemburgo] Un paseo por el centro de Gotemburgo antes de volver a Estocolmo

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Tras la visita al puerto, una nueva tormenta, con chubascos de gran intensidad, nos obliga a refugiarnos en un café antes de seguir el paseo por la ciudad. No hay mucho tiempo, pero el centro de Gotemburgo tampoco es muy grande, aunque luego la ciudad se extiende bastante por los alrededores. Así que cuando va amainando vamos paseando aunque sea bajo los paraguas para que me de tiempo a hacerme una idea de lo que hay antes de coger el tren de vuelta a Estocolmo.

Sin grandes monumentos o atracciones que destacar, he de reconocer que es una ciudad muy agradable y aseada. A pesar de que el centro está muy concurrido, del constante paso de los tranvías y autobuses urbanos, no hay mucho ruido en el ambiente. El tráfico privado de vehículos es relativamente escaso. Y grandes zonas del centro son espacios peatonales, cubiertos, de modo que hay un grupo de manzanas que se convierte en un gran centro comercial donde realizar compras sin miedo a la inclemencia del tiempo.

Por lo demás, cuando se acercan las siete de la tarde, nos dirigimos a la estación para un viaje de poco más de tres horas de vuelta a la capital en uno de los X2000, el orgullo de los ferrocarriles suecos. Que está bien, pero no es para tanto. Aunque eficaces, no son muy vistosos estos ferrocarriles, no.

Tormenta

Una nueva tormenta nos obliga a refugiarnos un rato en una cafetería, donde vemos la gente apurarse bajo la lluvia.

Sortear charcos y vías del tranvía

El paseo posterior por el centro de la ciudad es un eslalon constante de charcos y tranvías.

Gustaf Adolf Torg

Mientras paseamos, se suceden constantemente los momentos soleados con pequeños chaparrones de apenas unos segundos o pocos minutos de duración.

Teatro

Cuando llegamos a la altura del Gran Teatro, pareciera que la tarde se va a despejar y quedar agradable.

Caballero y mercado central

Sin embargo, camino de la estación no tardan en volverse a echar las nubes encima.

Charcos en el subterráneo

En el subterráneo de acceso a la estación, los charcos abundan, pero son ignorados por los suecos, que pasan por encima de ellos como si nada.

X2000

A punto de coger el X2000 que me llevará a Estocolmo, la lluvia vuelve con cierta fuerza.

Paisaje desde el tren

En el camino de vuelta no habrá muchas oportunidades para disfrutar del paisaje iluminado por el sol.

[Viajes – Gotemburgo] Un algo más que fresco paseo por el puerto

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Tras la visita al Konstmuseum, me llevan a visitar el puerto de Gotemburgo, al parecer la principal atracción de la ciudad. Ha dejado de llover y salen algunos rayos de sol que alegran la tarde. Pero en la orilla del estuario del Göta, río que da nombre a la ciudad, donde se encuentra el puerto, sopla un viento que es algo más que una brisa fresca, y que nos deja al borde del pasmo cuando el sol se oculta tras algún edificio o por las nubes que cruzan el cielo a gran velocidad. En cualquier caso no deja de tener cierto interés, y la tarde, sino fuera por el viento, estaría agradable.

Velero convertido en hotel flotante

Un vistoso velero reconvertido en hotel flotante es uno de los elementos más típicos del puerto de Gotemburgo.

Puente sobre el estuario del Göta

Un notable puente une ambas orillas del estuario, permitiendo el paso de vehículos de motor y tranvías.

Ópera

La Ópera de Gotemburgo es uno de los edificios emblemáticos, y discutidos, de la ciudad.

Escultura

Escultura en la orilla del estuario.

Noria

Ganas entraron de contemplar la vista desde lo alto de la noria; pero lo impredecible del tiempo junto con lo absurdo, por elevado, del precio nos hicieron desistir.

[Viajes – Gotemburgo] Konstmuseum y Centro Hasselblad

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Los aficionados al mundo de la fotografía suelen saber que una de las marcas más destacadas de aparatos fotográficos, Hasselblad, es sueca en origen. A saber quienes son sus accionistas principales actuales. Y la fábrica está en Gotemburgo. Busqué a ver si por este motivo tenía algún centro visitable en la ciudad, y encontré referencias al Centro Hasselblad, que se encuentra en el Konstmuseum.

Tras la reunión y la comida, nos hemos dirigido algunos a este interesante museo, pero me he sentido un poco decepcionado con lo que llaman el Centro Hasselblad, que no son más que algunas salas del museo dedicadas a exposiciones temporales de fotografía. Comparado con el Fotografiska Museet de Estocolmo, que patrocina una marca japonesa a la que debemos los aparatos que se han usado para las fotografías de este reportaje,… no sé,… le debería dar un poco de pundonor patrio y montar algo más vistoso.

Pero bueno. La exposición de fotógrafos nórdicos no estaba mal, por lo menos en algunas de sus cosas. Y el resto del museo deparaba también algunas sorpresas interesantes.

Göteborg Konstmuseum

Fachada del Konstmuseum al que llegamos en una tregua de la lluvia.

Proyección de Through the Bridges - David Molander (Centro Hasselblad - Konstmuseum)

Me interesó la proyección del audiovisual Through the Bridges de David Molander, que se exhibía dentro de la muestra de fotógrafos nórdicos; realizada bajo los puentes de tráfico y ferrocarril de Estocolmo.

Escultura moderna (Konstmuseum)

En la sala de escultura del Konstmuseum sorprendía esta descocada "pole dancer" de tamaño gigantesco

Escultura y pintura nórdicas (Konstmuseum)

Probablemente, las salas del museo más específicas son las dedicadas a la pintura y la escultura de artistas nórdicos.

Esbozo de la bailarina de Degas (Konstmuseum)

Pero también aquí, al igual que en Estocolmo, hay un esbozo de la bailarina de catorce años de Degas.

Llueve en el exterior del Konstmuseum

Finalmente, tuvimos que aguardar un rato antes de salir del Konstmuseum, ya que fuera estaba cayendo un aguacero de intensidad más que regular.

[Viajes – Gotemburgo] Algunas reflexiones sobre qué significa un 30% de probabilidad de lluvia

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La excusa, más que el motivo, para tomarme unas minivacaciones en Suecia estaba ligada a la posibilidad de participar en cierta reunión que un grupo de gente con la que he estado vinculado durante cierto tiempo por motivos que no vienen al caso, procedentes de toda Europa, que se iba a celebrar en Gotemburgo, la segunda ciudad más importante del país. Y así ha sido.

Madrugando para coger un intercity antes de las ocho de la mañana con el fin de llegar a Gotemburgo antes de las once y media, con tiempo para participar en la reunión y posterior almuerzo. Con tiempo por la tarde para conocer la ciudad.

Y he aquí que el día ha salido revuelto. En The Weather Channel daban un probabilidad de lluvia del 30%. No parecía un pronóstico muy malo. Si tal cosa aparece en los pronósticos que dan para Zaragoza, la mayoría de los días en esas condiciones diría que no va a llover. Lo interpretaría como que en condiciones similares, un 30% de estos días lloverá. Pero es evidente que esto no es así en el caso de las latitudes que nos ocupan. Y si te dicen que hay un 30% de probabilidad de lluvia,… llévate el paraguas porque tengo la impresión de que lo que en realidad sucederá es que el 30% del tiempo estará lloviendo. Y muy posiblemente, de forma torrencial. Así que nada. Que sirva de aviso para «navegantes».

En cualquier caso, el viaje en tren sirvió para apreciar el paisaje sueco.

Pradera (entre Estocolmo y Gotemburgo)

Muchos bosques y alguna pradera; típico paisaje sueco.

Árbol (entre Estocolmo y Gotemburgo)

Los árboles indudablemente es una de las grandes riquezas de los países escandinavos.

Caserío (entre Estocolmo y Gotemburgo)

Aquí y allá aparece algún caserío con las características casas de madera pintadas en rojo oscuro.

Lago (entre Estocolmo y Gotemburgo)

También aparecen lagos eventualmente, e incluso alguno iluminado por eventuales rayos de sol que escapan el escudo de nubes.

Tranvía

Llegado a Gotemburgo, parece que la lluvia no va a aparecer, y me va a respetar la visita.

Lluvia y ambiente otoñal

Pero esto no es así, y eventualmente la visita se desarrolla en un ambiente que en nuestras latitudes no dudaríamos en calificar de otoñal.

[Viajes – Suecia] Un poco del centro comercial, ruidoso y feo de la ciudad…

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Hacia las siete de la tarde tengo he quedado con una joven amiga de la familia y su chico que viven y trabajan en Estocolmo. Mientras hago tiempo, recorro un poco de ese centro moderno de la ciudad que tan poco me convence. Pero siempre es posible encontrar alguna cosa interesante.

Luego, esa noche, con una luz muy regular por el nublado, apenas me doy paseo, busco un lugar donde cenar y me retiro pronto. Que a la mañana siguiente hay que madrugar para coger un tren.

Sergelstorg

Edificios en Sergelstorg que básicamente dan ganas de jugar con ellos como con las fichas de un dominó.

Kulturhuset

Vuelvo a entrar en la Kulturhuset, donde veo las plantas cerradas el lunes; y me toma un refresco, porque aquí son muy restrictivos con los lugares donde venden alcohol, aunque sea una vulgar cerveza.

Nybrogatan

Me acerco hasta la orilla del mar, y me encuentro en Nybrogatan con unas curiosa y dorada chimenea.

Tranvía de época

Constantemente pasan los tranvías de la línea 7; de vez en cuando nos alegra la vista algún tranvía de época.

Sergelstorg

Reflexiva escultura callejera en Sergelstorg.

Gamla Stan

Mientras espero que me traigan los fetucini en un tranquilo restaurante en Gamla Stan, veo a la gente pasar.

[Viajes – Suecia] Me resisto a abandonar Djurgården sin echar un vistacillo a sus parques y jardines

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Por vivir en una ciudad donde cuando llueve es noticia, y que tanto cuesta tener unos parque y jardines verdes y en condiciones, me muero de envidia cuando visito estas ciudades del norte de Europa donde lo difícil es que no salgan plantas verdes hasta en los sobacos. Después de salir de Skansen, me doy una vuelta por los parques y jardines de los alrededores, que en esa hora de la tarde, y con las nubes que pasan, van y vienen, están muy lánguidos. Lo cual está muy bien.

Torre de comunicaciones

Desde Djurgården se ve la omnipresente torre de comunicaciones, que desentona un poco del entorno.

Pradera con ánades (Djurgården)

Una pradera que parece una alfombra solo es ocupada por algunos ánades despistados.

Viveros (Djurgården)

Cuando llego aquí me parece algún tipo de jardín botánico o rosaleda, de lo más agradable.

Viveros de dalias (Djurgården)

Vistas de cercas, las flores resultan ser dalias de distintos tipos, propias de este tipo de instalaciones.

Viveros (Djurgården)

Luego descubro que se trata de un vivero privado, donde la gente va a comprar las flores bien frescas, recién cortadas de la planta.

Parques (Djurgården)

Poco a poco, entre las praderas y los árboles me voy dirigiendo hacia la para del tranvía; aunque sin prisas.

[Viajes – Suecia] Lujuria y vicio en el Nationalmuseum (museo nacional de bellas artes)

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Simplemente con cruzar el puente que une Skeppsholmen con Norrmalm, la parte principal de la ciudad, y llegamos al Nationalmuseum. No tenía incluido este museo en mi agenda. Pero se han dado tres factores. Uno, que iba bien de tiempo. Dos, que la entrada estaba ya pagada con la Stockholm Card. Tres, que hay una exposición monográfica titulada Lust & Last. O sea, lujuria y vicio. ¿Quién se puede resistir? No es un museo muy grande, pero realmente solo he visitado con atención la mencionada exposición. El resto de las salas las he pasado al vuelo, aunque me he encontrado alguna agradable sorpresa.

af Chapman

Al salir de Skeppsholmen tenemos una vista del af Chapman y, al fondo, el Fotografiska Museet.

Vestíbulo (Nationalmuseum)

El vestíbulo del Nationalmuseum está muy animado; la lujuria y el vicio son un fuerte reclamo para los visitantes.

Reproducción del Laoconte (Nationalmuseum)

Me encuentro con varias reproducciones de esculturas famosas, como el Laocoonte y sus hijos cuyo original pude en su momento admirar en los Museos Vaticanos.

Lust & Last (Lujuria y vicio - Nationalmuseum)

Las fotografías en la "lujuria y vicio" están prohibidas; pero consigo una imagen de tapadillo.

Boceto de la bailarina de Degas (Nationalmuseum)

Entre las obras de la exposición permanente me encuentro con un boceto de una de mis preferidas; la bailarina de catorce años de Degas, que hace casi un mes pude admirar también en Copenhague.

[Viajes – Suecia] Segundo intento en el Moderna Museet (museo de arte contemporáneo)

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Tras el fracaso del día anterior, lunes, y en un día que ha amanecido con nubes amenazadoras, hago el segundo intento en el Moderna Museet, museo de arte contemporáneo de Estocolmo, situado en la isla de Skepsholmen.

La filosofía de este pequeño pero coqueto museo es que las exposiciones permanentes deben ser «poco permanentes». Es decir, que para que el museo esté vivo hay que ir cambiando periódicamente el enfoque de las obras expuestas en las salas, para dar una amplia visión de los variados y distintos estilos del arte contemporáneo. Y para mi dicha, este año han puesto el énfasis en la fotografía. Así, la mayor parte de las salas exponen los fondos fotográficos del museo que son muchos y de gran calidad. Divididos en dos partes que se recorren cronológicamente en sentido inverso, es decir, empezando por lo más nuevo para acabar en lo más antiguo. El conjunto se titula En annan historia / Another Story, con la primera parte I kamerans våld / Possessed by the Camera que comprende el período entre 1970 y 2010, y la segunda Se världen! / See the World! entre 1920 y 1980.

Además, quedan algunas salas reservadas para otras formas artísticas como la pintura, la escultura, y… ¡oh, sorpresa agradable!… el cine como una de las bellas artes. Proyectan de forma continua Metropolis de Fritz Lang. Allí me quedé un rato embobado admirando las maravillosas imágenes, cosecha del expresionismo alemán.

Skepsholmen

El autobús me deja 20 minutos antes de la hora de apertura, así que paseo por los muelles de Skepsholmen aprovechando que se han abierto algunos claros.

Skepsholmen

Además del edificio principal de Rafael Moneo, hay diversos edificios en torno al museo con dependencias culturales.

Carolina y Cindy Sherman

La primera parte de la exposición de fotografía nos recibe con dos imágenes de Carolina de Mónaco por Francesco Vezzoli, y una fea representación de Cindy Sherman.

Italian Still Life según Irving Penn

Me encantó está naturaleza muerta italiana de Irving Penn; el rojo del tomate, el blanco de la mozzarella y el verde de la aceituna,... nada más italiano.

Arte fluorescente

Arte muy fluorescente en las salas no dedicadas a la fotografía.

Metropolis

Un fotograma de la inmensa Metropolis de Fritz Lang.

Skepsholmen

Durante la visita al museo ha llovido, bastante, pero afortunadamente al salir se puede pasear por Skepsholmen sin riesgo a mojarse.

[Viajes – Suecia] De cómo el día termina con un paseo nocturno por Gamla Stan y con vistas similares a las de la noche anterior

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Tras haber cenado en una de las cafeterías de Fotografiska, y siendo todavía pronto, paseo de nuevo por Gamla Stan donde la luz del anochecer mezclada con la iluminación artificial puede provocar interesantes situaciones fotográficas. Y también cumplo visita a Järnpojken, la escultura pública más pequeña de la ciudad, el niño mirando la luna.

Finalmente, voy volviendo al hotel poco a poco por algunos de los sitios por donde pasee bajo la lluvia la noche anterior.

Södermalm

Desde el complejo entramado de puentes y canales que une Gamla Stan con Södermalm, tenemos una buena vista del Katarinahissen (ascensor de Katarina).

Södermalm

No paran de circular metros y trenes ante los edificios elevados de Södermalm.

Gamla Stan

Orientado a los turistas, Gamla Stan está plagado de cafés y restaurantes.

Gamla Stan

Mientras entre las estrechas calles de Gamla Stan la luz escasea, las nubes se incendian con el sol poniente.

Gamla Stan

Stortorget es la principal plaza de Gamla Stan, siempre animada.

Järnpojken

Järnpojken en Bollhustäppan es la escultura pública más pequeña de la ciudad de Estocolmo; normalmente rodeada de gente, cuando anochece la encuentras solitaria, y es un buen momento para las fotografías.

Stadshuset (ayuntamiento)

Las horas se estiran en estas latitudes en esta época del año, y hacia las 10 de la noche todavía hay luz crepuscular.

[Viajes – Suecia] La orilla norte de Södermalm y Fotografiska.

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Tras el paseo por Gamla Stan, continúo hacia el sur hacia la orilla norte de Södermalm, el barrio sur de los que constituyen el núcleo central de la ciudad de Estocolmo, situado sobre otra de las islas que conforman la ciudad. Y paseo por su orilla norte, donde además de bonitas vistas de la ciudad, se encuentra Fotografiska Museet, un magnífico museo de fotografía que tiene poco más de un año de existencia, situado en uno de los muelles de la ciudad, en un bonito edificio de rojos ladrillos, como muchos otros de la ciudad. Varias exposiciones todas ellas muy interesantes me reciben y paso un buen rato en sus dependencias. La más destacada un repaso a la obra de Robert Mapplethorpe.

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Gondolen, ascensor en desuso con vistas a la ciudad.

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La orilla norte de Södermalm es escarpada y elevada sobre la ciudad.

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Desde las alturas de Södermalm hay hermosas vistas de Gamla Stan.

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Muchos de los barcos atracados en las orillas de la ciudad son bares y restaurantes, más o menos divertidos.

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Fotografiska Museet, iluminado por el sol del atardecer.

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Una de las exposiciones en activo es de la fotógrafa y documentalista Eleanor Coppola, esposa de Francis Ford Coppola, y que presenta esta exposición en recuerdo al hijo que murió en accidente.

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Fotografiska tiene una agradable cafetería en su último piso, con vistas de la ciudad.

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El atardecer progresa lentamente en estas latitudes; nueva vista de Gamla Stan desde Södermalm.

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El af Chapman atracado en Skepsholmen, visto desde Södermalm.

[Viajes – Suecia] Gamla Stan, la vieja ciudad

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No es normal que alguien, como yo, lleve casi 24 horas en la capital sueca y no haya visitado todavía Gamla Stan. El casco antiguo o ciudad vieja de Estocolmo, situada en una pequeña isla en donde se unen las aguas del Báltico con las de Mällaren, el lago de agua dulce que desagua en este punto en el mar. Pero bueno, hay que organizarse, aunque sea mal como habréis podido comprobar en entradas anteriores, para visitar una ciudad. En cualquier caso, también hay un motivo práctico a la hora de esperar hasta la tarde. Evitar las peores horas de luz del día, para conseguir unas fotografías mejores. Espero haberlo conseguido.

En cualquier caso, seguro que en los próximos días volverán a aparecer nuevas imágenes de este bonito barrio de la ciudad.

Gamla Stan

A la caída de la tarde, las estrechas callejuelas han perdido gran parte de los turistas visitantes.

Gamla Stan

No sólo tienen nombres las calles; también las manzanas de edificios.

Gamla Stan

Gamla Stan está lleno de rincones recoletos donde cualquier cosa puede pasar... corriendo.

Gamla Stan

Al estar en una isla, también tenemos embarcaderos, iluminados con la luz de la tarde.

Gamla Stan

Construido sobre colinas, el paseo por Gamla Stan es un subir y bajar constante.

Gamla Stan

Las calles son estrechas, y en ocasiones los edificios de ambos lados son unidos por pasajes colgantes.

[Viajes – Suecia] El orgullo de un país que se fue a pique – Vasa

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Suecia tuvo su siglo de oro bajo la dinastía Vasa, en la que siendo un país con poco más de millón y medio de habitantes jugó a potencia europea. Intervino con éxito en la Guerra de los Treinta Años, y se convirtió en el país dominante del norte del continente. Para reforzar su potencial naval en el Báltico, construyeron entre 1626 y 1628 el navío de guerra que iba a llevar el nombre de la prestigiosa dinastía reinante, Vasa. Pero lo parieron mal. Y el barco, a pesar de haber sido diseñado por prestigiosos constructores de barcos holandeses, al sufrir modificaciones en las especificaciones, especialmente en el número de puentes con artillería, hicieron que fuera inestable. Sin haber sido probado lo suficiente, se botó un 10 de agosto y, con una ráfaga de viento moderadamente fuerte, se desestabilizó y se hundió en su singladura inaugural. El orgullo marítimo sueco se fue al fondo del mar en pocas horas. Comparado con este, el Titanic tuvo una vida larga y provechosa.

Pero si en su momento a los suecos les perdió su orgullo, en los años 60 del siglo XX demostraron que tienen otras cualidades. Buscaron el pecio, lo encontraron, lo reflotaron y construyeron un museo a su alrededor en la isla de Djurgården, que conviene ver. Espectacular.

Tranvía de la línea 7 en el puente de acceso a Djurgården

Tranvía de la línea 7 en el puente de acceso a la isla de Djurgården.

Vasa

Impresionante el tamaño del Vasa, y del museo que lo contiene.

Vasa, maqueta y original

Los visitantes contemplan la maqueta del barco, mientras que el original aparece imponente en la relativa oscuridad de la parte posterior.

Gustav, uno de los tripulante del Vasa en sardónica carcajada

Gustav bautizaron a estos restos de uno de los tripulantes del Vasa, que fue encontrado entre los restos.

Originales de la ornamentación del Vasa

Como era costumbre en la época, los navios de guerra de prestigio estaban ricamente decorados.

Sobraba un puente de piezas de artillería en el Vasa

Demasiadas filas de cañones; el desequilibrio que produjeron desencandenó la zozobra del navío.

Djurgården

En el exterior del museo, en una de las muchas praderas de la isla de Djurgården, la gente toma el sol, un bien escaso en estas latitudes.