Tras haber cenado en una de las cafeterías de Fotografiska, y siendo todavía pronto, paseo de nuevo por Gamla Stan donde la luz del anochecer mezclada con la iluminación artificial puede provocar interesantes situaciones fotográficas. Y también cumplo visita a Järnpojken, la escultura pública más pequeña de la ciudad, el niño mirando la luna.
Finalmente, voy volviendo al hotel poco a poco por algunos de los sitios por donde pasee bajo la lluvia la noche anterior.

Desde el complejo entramado de puentes y canales que une Gamla Stan con Södermalm, tenemos una buena vista del Katarinahissen (ascensor de Katarina).

Mientras entre las estrechas calles de Gamla Stan la luz escasea, las nubes se incendian con el sol poniente.





