La placentofagia y un tipo que se dice actor

Cine, sociedad

A través de Genciencia encuentro un artículo sobre una el hábito de devorar la placenta por parte de las madres mamíferas tras el parto de sus cachorros. Aunque los serios (que no aburridos) amigos del mencionado blog de divulgación científica no lo nombren, supongo que el artículo viene a propósito de las informaciones de que cierto “actor” de Hollywood, un tal Thomas Cruise Mapother IV, había anunciado que pensaba comerse la placenta de su recién nacida porque era muy nutritiva. Luego aclaró que era una broma. Curioso el sentido del humor del cienciólogo más famoso del mundo mundial.

En cualquier caso, dejando de lado el mal gusto de la tonta estrella jolibudiense, es un buen momento para recomendar el mencionado blog.

Por cierto, que entre los comentarios que en el artículo que he vinculo en el título de esta entrada hace el autor no menciona el que yo pensaba que era el motivo por el que algunas especies de mamíferos tienen esta costumbre. Siempre había creído, por diversas lecturas, que el hábito de comerse la placenta y el resto de los anejos fetales tras el parto responde a un mecanismo de defensa del neonato ante los depredadores. Lo primero que hace la madre de muchos herbívoros tras el parto es lamer a profundidad al cachorro y luego comerse los anejos fetales para evitar que el olor atraiga a los depredadores, ya que el neonato es especialmente vulnerable en las primeras horas de vida. Y sinceramente, siempre me ha parecido una explicación muy racional dado como funciona el mundo de los seres vivos.

Otra cosa. Los tontos de la prensa han comentado en algún artículo que el actorcillo de marras iba a comerse un pedazo de su señora. Pues no, oigan. Que la placenta es un anejo fetal. Si acaso se comerá un pedacito de su hija. ¡Ah, Cronos/Saturno redivivo! ¡Estos dioses del Olimpo jolibudiense, qué cosas tienen!

Entre Badules (Zaragoza) y Villahermosa del Campo (Teruel)