All Quiet on the Western Front (1930)

Cine

No es mi costumbre comentar aquí las películas que veo en la televisión; suelo reservar este espacio para mis incursiones a las salas de cine de la gran pantalla. Pero de vez en cuando, toca hacer una excepción. Y hoy es uno de esos días. Volvía yo a las cuatro de la tarde a casa, cansado de la jornada laboral, por lo que me he dispuesto a tumbarme un rato en el sofá con la “caja tonta” enchufada. Un breve zappping por el satélite, y me he encuentro en Cinemanía clásico con Sin novedad en el frente, película de 1930 dirigida por Lewis Milestone, basada en una novela del escritor de origen alemán Erich Maria Remarque. No he necesitado mucho rato para comprender que me encontraba ante un clásico de tomo y lomo, y si por casualidad se me había pasado por la cabeza amodorrarme un rato, no he tardado en despejarme y en seguir con interés (tendiendo a la pasión) el veterano filme.

No me extenderé mucho. Pero hay varios aspectos que puntualizar:

  1. No hace falta ser Spielberg, contar con medios modernísimos y montar una salchichería en pantalla para sentir el horror ante la guerra en una película. Un adecuado encuadre y expresión, una puesta en escena maestra, un hábil movimiento de actores y de figurantes, un uso de la cámara desde posiciones subjetivas, y uno puede sentir perfectamente lo que supone una carga de infantería contra posiciones fortificadas, la salvajada que supone y la estupidez de estos hechos.
  2. No es necesario que el “héroe” pertenezca al bando ganador de la guerra para que la historia tenga sentido, para que las personas sea personas y no estereotipos “satánicos” y de paso nos libremos de maniqueismos baratos, que no sirven más que para adocenar a los espectadores. Nuestros “héroes” son perdedores. Son los “malvados” “boches” de la Primera Guerra Mundial. Pero son los auténticos Héroes, los soldados de a pie que sufren las guerras. La película, no obstante, es norteamericana. ¡Cuánto se ha perdido en la primera potencia mundial a la hora de ser capaces de hacer reflexiones artísticas y cinematográficas, así como de ponerse en el lugar del otro!
  3. Quienes “pasan” de ver un clásico en blanco y negro del año 30 porque es una película “vieja”… son simplemente imbéciles, y no saben lo que se pierden.

Pues eso. Ya sabéis lo que opino.

Frente a la guerra, animación callejera; día de San Jorge en Zaragoza