Reykjavik-Rotterdam (2008)

Cine

Reykjavik-Rotterdam (2008), 12 de agosto de 2010.

Recuperamos una costumbre de hace un año, aprovechando que durante el verano no voy a jugar al tenis los jueves. Y es la de ir a ver las películas en versión original, y muchas veces de cinematografías exóticas, que los jueves programan en los Renoir de Zaragoza. Y este mes, nada más y nada menos que se trata de una película islandesa, y en islandés. Ahí es nada. La película ha tardado en llegar a la cartelera pero bueno…

Dirigida por el para mí desconocido (como todos los que participan en el filme) Óskar Jónasson, nos encontramos con Kristofer (Baltasar Kormákur), un tipo que trabaja en una empresa de seguridad, que vive con una mujer, Iris (Lilja Nótt Þórarinsdóttir) con la que tiene dos hijos, con graves apuros económicos, y que tiene antecedentes penales de cuando siendo marino mercante fue pillado traficando alcohol de contrabando. Eventualmente, reciben ayuda de un antiguo novio de Iris y amigo de Kristofer, Steingrímur (Ingvar Eggert Sigurðsson), un constructor con cierta fortuna y que compartió con Kristofer el pasado de traficante pero sin las consecuencias penales. Es obvio que todavía se siente atraído por Iris. Ante las dificultades económicas, Kristofer decide enrolarse de nuevo e intentar dar un último golpe como traficante para arrancar de su mala situación. Pero todo se complicarán por culpa de un complejo entramado de intereses personales y traiciones.

Es un filme de bajo presupuesto pero que aprovecha perfectamente y con oficio las posibilidades que da el gris paisaje urbano tanto de Reykjavik como de la portuaria Rotterdam, para dar ambiente con solidez a una historia que, si bien no es complicada, nos entretiene. Los personajes, especialmente la pareja formada por Kristofer e Iris caen bien al espectador, que empatiza con ellos y por lo tanto padece con ellos. Siempre una película dramática, algunas de las situaciones entre delincuentes rayan el absurdo y mantienen cierta ironía y comicidad, pero de forma contenida, sin romper el ambiente general. Es una película seria, pero no duda de tomarse a sí misma con cierta ironía. Véase la llegada del barco mercante al puerto de Rotterdam, o el robo del furgón blindado en las calles de la ciudad holandesa. El principal problema de su argumento, probablemente, sea su previsibilidad. Especialmente en su relativamente precipitado final. Su principal ventaja, es que resuelve la trama de forma directa y sin complicaciones en 88 razonables minutos.

Siendo como es una película de bajo presupuesto, una parte esencia de la película es la interpretación de los actores, que es sólida y convincente. Todos ellos actúan con oficio, y al mismo tiempo hay unos cuantos secundarios que acompañan adecuadamente la acción, y ponen con eficacia los contrapuntos de humor en determinados momentos.

Para finalizar, sólo me queda decir que no pasará a la historia del séptimo arte como una maravilla, pero hace pasar un rato entretenido al mismo tiempo que nos permite conocer cómo se filma en país poco habituales, casi insospechados. Quien busque los impresionantes paisajes naturales islandeses, que se abstenga. Medio urbano, tirando a cutre.

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
***

Oosterdok

A falta de imágenes del puerto de Rotterdam, nos conformaremos con el Oosterdok de Amsterdam - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarir 45/2,8