In memoriam: Tony Curtis, las mil caras de un galán con pinta de sinvergüenza

Cine

Mi primer recuerdo de Tony Curtis fue de cuando, siendo niño, en algún momento entre finales de los sesenta y principio de los setenta, trajeron a los cines de Zaragoza copias de gran calidad en 70 mm de Trapecio. Una película que podía tener ya casi 15 años de antigüedad entonces. Fui a ver aquella película con mi padre, lo cual no era algo común aunque tampoco extraño, ya que era mi madre quien me solía llevar al cine. Pero por los comentarios que hizo estaba muy interesado. Es obvio que las películas del mundo del circo le gustaban, aunque en general nunca ha sido muy aficionado al cine. Y me transmitió el interés, y por eso me acuerdo perfectamente de la situación. Vimos la película en el Teatro Fleta, con su inmensa pantalla. Allí veíamos evolucionar en lo alto del trapecio del Cirque d’Hiver de París a Burt Lancaster como veterano y requemado trapecista y a Tony Curtis como joven y entusiasta aspirante a lo más alto, aunque algo timorato. Entre los dos, como florero de lujo, la guapísima y exhuberante Gina Lollobrigida. Y todo ello con la competente dirección de Carol Reed. Vista a posteriori, quizá no sea un peliculón precisamente. Pero es de esas películas que te marcan de por vida, por las circunstancias que rodean su visualización.

Cirque d'Hiver

Cirque d'Hiver en París, escenario de las andanzas de los protagonistas de Trapecio - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Después, han sido muchas las películas del popular galán que forman parte de mis recuerdos imborrables cinematográficos. Son muchísimas, pero señalare algunas de ellas, por orden de preferencia personal.

  • Muy divertida pareja de comedia con Cary Grant en aquella parodia de las películas bélicas de submarinos que proliferaron tras la segunda guerra mundial. En Operación Pacífico se permiten el lujo de pintar de rosa un sumergible de la U.S. Navy.
  • Más que entretenidas aventuras en una de su colaboraciones con Kirk Douglas en Los vikingos, invadiendo las islas británicas.
Muralla de York

La ciudad de York fue uno de los enclaves vikingos en Gran Bretaña; quizá por aquí paso Eric, el personaje que interpretó Curtis en su momento - Pentax P30N, SMC-A 50/2

  • Nuevamente acompañando a Douglas en la impresionante Espartaco, con una no menos impresionante y osada escena, censurada en muchas ocasiones, con Sir Laurence Olivier, discutiendo ciertos “gustos gastronómicos”. La bisexualidad en la austera Roma republicana irrumpe en el todavía estreñido cine de principios de los sesenta.
  • Probablemente, su mejor papel fuese en El estrangulador de Bostón, una película un poco espesa, pero que merece la pena por la composición que Curtis hizo del célebre asesino en serie.
  • Y entre mis película favoritas entre todas las de la cinematografía mundial, ese travestido capaz de llevarse el gato “Marylin” al agua en esa maravilla de la comedia que es Con faldas y a lo loco, en compañía de un sembrado Jack Lemmon, en una de las obras maestras de Billy Wilder.

Como veis, hay materia suficiente, en todo tipo de géneros, para hacer un homenaje al actor, con cualquiera de las películas mencionadas o con muchas de las que no he citado pero que seguro que tienen sus partidaros. Un actor en general en papeles secundarios, si nos fijamos con un poco de detalle, pero que formará parte imborrable de nuestra historia cinematográfica para siempre.

Vista del Golfo de Nápoles hacia Nápoles

Las laderas del Vesubio fueron escenario de una gran victoria de los esclavos de Espartaco contra las legiones romanas; entre ellos, quizá el Antonino que encarnó Tony Curtis - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM