La complejidad de ir de Barcelona a Pamplona

Deporte

Si a mí me hubiesen preguntado el viernes, si ante la huelga de los controladores hubiese sido capaz de ir el sábado de Barcelona a Pamplona, sinceramente le hubiera contestado al preguntón: ¿Y qué coño tienen que ver los controladores con ir de Barcelona a Pamplona? Son dos ciudades del norte de la península, que no están cerca una de la otra pero tampoco excesivamente lejos. A mí me gusta viajar en tren. Así que lo primero que me hubiese planteado es mirar los horarios de ferrocarril.

Así. A bote pronto. Suponiendo que tuviese que hacer algo en Pamplona a las 8 de la tarde, podría haber optado por coger un tren, un Alvia, moderno, confortable, a las 9 y 20 de la mañana, que no es mucho madrugar, y en menos de cuatro horas, con tiempo para comer a una hora decente, hubiese llegado a la capital Navarra. Luego podría haber descansado, o haberme dado una vueltecica por la ciudad, porque es muy maja. Claro que también podría haber decidido comer tranquilamente en Barcelona, y a las 15:35 de la tarde haber cogido un tren similar que me hubiese dejado en mi destino antes de las siete y media de la tarde. Justo.

Supongamos, además, que mi situación económica es razonablemente acomodada. En ese caso, podría haber cogido un billete en preferente, que me hubiese permitido viajas con gran comodidad y relajado, puesto que se trata de trenes muy cómodos y modernos. Unos amables empleados me habrían ofrecido algún desayuno, algunas bebidas. Y en cualquier caso, el tren lleva una cafetería donde reunirme y charrar relajadamente, suponiendo que viajase con unos compañeros de trabajo.

Como podéis ver, mi extrañeza ante la pregunta que se me había planteado en las primeras líneas de esta entrada parece bastante justificada.

Entonces… si esto es así… ¿alguien me puede explicar porque han sido noticia las peripecias del F.C. Barcelona para ir a jugar un partido de fútbol a Pamplona? Hace tiempo que me consta que en el mundo del fútbol la inteligencia no sobra precisamente, pero que tengamos que tragarnos las memeces de estos atontados, que se creen los reyes del mundo porque gracias a las masas sin criterio que se dejan el dinero en este deporte están forrados de dinero,… me parece demasiado. Claro, que la bola que los medios de comunicación de masas, masas amorfas supongo, es tan lamentable como tener que oír cómo estos niñatos nos sueltas sus problemas de risa, cuando miles de ciudadanos tienen auténticos problemas por las dificultades en el transporte aéreo.

Vaya panda de tarados.

Recomendación musical:

Hoy al mediodía, durante y después de comer, he estado viendo la película The Company of Wolves (en España, En compañía de lobos), una revisión de la historia de Caperucita Roja. Y desde que ha terminado me ha venido a la memoria una divertida canción de Sam The Sham & The Pharaos, Lil’ Red Riding Hood. También la grabaron los Rolling Stones, pero no está en Spotify.

Cruce de trenes en Pamplona

Dos trenes Alvia se cruzan en la estación de Pamplona, hace aproximadamente dos años por estas fechas - Panasonic Lumix LX3