[Libro] La belleza y el dolor de la batalla

Literatura

Ya comentaba ayer que últimamente me pica el gusanillo por saber algo más de ese terrible conflicto que fue la Primera Guerra Mundial. Un conflicto bélico que se podría haber llevado con todo derecho el dudoso honor de “horror del siglo” si no fuese porque sólo 20 años después de su finalización, los mismos actores se enzarzaron con horroroso entusiasmo en una catástrofe humano mucho mayor. Y vinculada, de muchas formas. En cualquier caso, llevaba ya varios meses haciéndome guiños desde las estanterías de las librerías este volumen del historiador sueco Peter Englund que hoy os comento, pero que me daba un poco de repelús por su abultado número de páginas. Finalmente, lo compré, y no creo que me arrepienta nunca de haberlo hecho.

La belleza y el dolor de la batalla (Stridens skönhet och sorg)
Peter Englund (traducción, Caterina Pascual Söderbaum)
Roca Editorial de Libros; Barcelona, 2011
ISBN: 9788499182254

El libro narra acontecimientos reales, tal y como los vivieron sus protagonistas. La narración está basada en escritos de la época de los propios protagonistas. Diarios, cartas, libros de memorias,… A partir de estos documentos, el autor nos ofrece 227 fragmentos en los que vamos siguiendo la peripecia de 20 personas de distinta condición, que vivieron y sufrieron los acontecimientos y las consecuencias de la gran guerra. Se trata de gente muy diversa. En general, no hay militares de alta graduación o responsables políticos. Son personas del pueblo. Pero algunas de ellas alcanzaron gran notoriedad en su vida.

Castillo de Haut-Koenigsbourg

El castillo de Haut-Koenisburg en Alsacia, paso a manos del Imperio alemán en 1871, para volver a manos de Francia al final de la primera guerra mundial (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

  1. Una británica que vive en Rusia y se alista en el cuerpo de enfermeras del ejército del zar.
  2. Una adolescente prusiana que va creciendo durante la guerra, observando las consecuencias de la misma como civil, desde la ciudad de Schneidemühl, actualmente Piła (Polonia), que tiene su primer amor, casto, con un joven teniente, que ve cómo se le muere un bebe en sus brazos, por hambre.
  3. Un entusiasta artillero alemán de origen judio, patriota como el que más, que consigue salir del conflicto sin haber sido herido.
  4. Un italoamericano neoyorquino que acude a la llamada de Italia, para luego desarrollar una enfermedad mental que lo mantuvo en retaguardia casi toda la guerra.
  5. Un alpino italiano que sufre el sinsentido de la guerra en el frente del Isonzo, para acabar prisionero de los austriacos tras el desastre de Vaporetto.
  6. Un oficial de caballería húngaro que mira con distancia todo lo que pasa como si apenas fuera con él, la caballería tiene un papel muy limitado en esta guerra dominada por los terrores tecnológicos, recorriendo casi todos los frentes europeos de la guerra.
  7. Un aventurero venezolano, que tras ser rechazado por los ejércitos de los países de la Entente, acaba siendo oficial de caballería en el ejército otomano en el que presencia el genocidio armenio.
  8. Un neurocirujano norteamericano que tiene que lidiar con terribles heridas, con sus propias enfermedades y que acaba teniendo experiencias muy cercanas con pacientes con neurosis de guerra, actualmente conocida como síndrome de estrés postraumático.
  9. Un soldado belga, que se queda sin patria y ejército, y acaba siendo un as de la aviación bajo los colores de su país aunque con dolorosos resultados al final.
  10. Un soldado británico de gran ardor guerrero que conquista la Cruz Victoria.
  11. Un soldado del ejército alemán pero de origen étnico danés, de los que quedaron incorporados al Imperio alemán tras la guerra de los ducados, y que siente que esta guerra no va con él.
  12. Un soldado francés, que al igual que los dos anteriores se ven enfangado en las trincheras del frente occidental
  13. Un oficial ingeniero del ANZAC que acabará entregando su vida en las playas de Gallipoli.
  14. Un oficial australiano que cae preso en Kut-al-Amara, y cómo sobrevivió en mejores condiciones de las previstas al cautiverio entre los otomanos.
  15. Una enfermera rusa que ha de enfrentar los gases venenosos, los peligros de las bombas enemigas, y llegada la revolución los peligros de las tropas propias.
  16. Un marinero de la flota de alta mar alemana que pasa la guerra sumido en el tedio, fuera de la puntual batalla de Jutlandia.
  17. Un oficial británico que sufre el desgaste físico y psicológico de la guerra en el bello pero inhóspito paisaje del África oriental.
  18. Un civil francés que observa con una mezcla de escepticismo y cinismo las inconsecuencias de la sociedad francesa de retaguarda ante los hechos de la guerra.
  19. Un oficial de caballería ruso que va recorriendo distintos escenarios del frente oriental, y que acaba temiendo por su vida cuando la revolución.
  20. Una feminista australiana, que compra de su propio dinero algunos vehículos y ambulancias que luego lleva al frente de los balcanes para conducirlos ella misma, sufriendo penalidades físicas, penalidades del amor, el incendio de Salónica, y un desgaste personal considerable.

Es posible que me deje alguno. O no. En algún sitio he leído que eran 22 protagonistas en otros que  20, en otros que 19. Imposible. A mí me salen 20. No sé si debemos incluir entre el protagonistas el último fragmento, del que luego hablaré.

El Palacio Real desde el Puente de las Cadenas

Uno de los protagonistas, oficial de húsares húngaro, consigue volver a Budapest al final de la guerra tras un accidentado viaje en tren atravesando Bélgica, Alemania, Austria y, por supuesto, Hungría (Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8)

En cualquier caso, los fragmentos no nos cuenta una historia completa de las vidas de estas personas. Nos cuentan momentos seleccionados, en los que conocemos su estado de ánimo. Conocemos cómo viven la situación, cómo les afecta como seres humanos. Cuáles son sus anhelos. Sus esperanzas y sus deseperanzas. Los peligros que arrostran son muchos. Aquellos que frecuentan los frentes de batalla, por supuesto la posibilidad o la realidad de morir o de sufrir heridas y graves mutilaciones. Pero también se perciben muy nítidos los cambios de humor y los cambios de pensamiento. Cómo los más entusiastas con el fenómeno bélico pueden acabar siendo sus mayores críticos. También nos transmiten el miedo a la enfermedad. La malaria, la gripe “española”, la disentería, son algunas de las enfermedades que sufren nuestros protagonistas. El terror al gas venenoso invisible. También sufren la hipocresía de los que no luchan, de los que se lucran de esta guerra, de los que los mandan a morir y a matar aunque no los conozcamos.

El libro me ha impresionado. Evidentemente, constituye un fresco inmenso de un momento histórico determinante en la historia del mundo. De el derivaron importantes cambios social y políticos. Se modificaron las relaciones de poder en el mundo. Se pusieron las bases para las desgraciadas décadas de los 30 y los 40 con el auge de los totalitarismos, y nuevas y más terribles guerra. Y todo ello está escrito y descrito con un estilo y una soltura que hace una delicia su lectura. Ha sido algo más de un mes, leyendo cada noche unos cuantos fragmentos. Algo con lo que meditar mientras llegaba el sueño. Pero me gustaría que no terminase. Que pudiese seguir conociendo esos bocados de realidad de las personas que allí estuvieron. Otras personas, con otras vivencias, con otros puntos de vista. Para que nos cuenten la historia que normalmente no nos cuentan los libros de historia.

El final es relativamente devastador. Después de un épilogo en el que se nos cuenta qué fue de las personas que han protagonizado los fragmentos que constituyen el libro, se nos ofrece un último fragmento. De un último protagonista. De un cabo austriaco del ejército alemán que también estuvo allí. Y que años más tarde, en un infame libro, escribía como el final de la gran guerra le determinó a entrar en política. Y aquél hombre que así lo hizo y fue consecuente hasta el final, desgraciadamente, fue Adolf Hitler. Y esta es otra historia y ha sido contada en múltiples ocasiones.

En ElPaís.com hay una galería de fotografías de los protagonistas del libro.

Paisaje rural

Paisaje rural en la gran Polonia, probablemente no muy lejos de donde Elfriede veía pasar a los soldados, y con 14 o 15 años se enamoró de un joven teniente; más tarde fue conocida como Jo Mihay, y fue bailarina y activista contra los nazis (Fujifilm Finepix F10).

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