[Fotografía] Franco Fontana en la Aljafería

Fotografía

El italiano Franco Fontana es uno de los primeros fotógrafos que me llamaron la atención cuando empecé a interesarme por la fotografía no como afición y entretenimiento sino como disciplina artística. Su paisajes, naturales o urbanos, con colores intensos, muy saturados, encuadres cerrados, su apetencia por la abstracción, por cambiar el significado de los objetos fotografiados. Su dominio del color y de la composición siempre me llamaron la atención. He traído ya un par de veces recomendaciones sobre su obra al Cuaderno de rutaen junio de 2009, y en enero de este mismo año, 2013.

Sin embargo, aunque he podido ver su obra en libros y revistas, y más recientemente en internet, nunca había podido ver su obra expuesta. Y el jueves, casi por casualidad, me encontré que en una de las salas de exposiciones de la Alfajería de Zaragoza, se exponían copias de 30 fotografías del modenés, procedentes de la colección del IVAM. Ni corto ni perezoso, me acerqué a verlas. Como de costumbre, la composición, el cuidado de las formas, los colores, me da mucha envidia no acercarme si quiera a lo que nos ofrece cuando salgo por el mundo con la cámara al hombro. También se aprecia su evolución histórica. Desde sus primeras fotografías, con algunas clásicas tomadas en Praga, menos gráficas pero muy originales en su momento compositivamente, hasta las más actuales, prácticamente obras abstractas, pasando por alguno de sus desnudos de finales de los años 70.

Fuente Plaza de Ariño

Desde hace casí 8 años tenía un objetivo para Canon EOS como pisapapeles. El accionamiento del zoom no funcionaba bien, y se percibía un descentrado en las imágenes, con pérdida de nitidez en alguna de las esquinas.

Fuente del monumento a Goya

Se trata de un EF 28-135/3,5-5,6 IS USM, el primer objetivo estabilizado de Canon, que dejó de funcionar correctamente durante un viaje a Milán y los grandes lagos.

Pero quizá se me ocurra poner algún pero. Cuando me dirigía a ver la exposición, me había montado en la cabeza una imagen de lo que me iba a encontrar. El autor ha fotografiado tradicionalmente en diapositiva en color, en procesos E-4 y su descendiente más seguro el E-6, los más usuales a nivel de calle, menos específicos que el de la famosa Kodachrome. Era tradicional entre los fotógrafos que usaban la diapositiva en color el subexponer ligeramente la fotografía, para conseguir colores más saturados, si acaso modificando también luego el tiempo de revelado para ajustar el contraste. El paso a papel, en un procesado positivo-positivo, solía ser el Cibachrome, luego conocido como Ilfochrome. El resultado eran copias con colores intensos, brillantes, muy longevas en el tiempo. Y este tipo de copias era el que esperaba encontrar en la exposición. Pero no. Se tratan de copias modernas, con técnicas de impresión digital con tintas pigmentadas sobre papel Canson Infinity Barita 310 g/m2. Un papel que también es reconocido por sus cualidades, pero que con su aspecto mate no me proporciona esa intensidad que yo esperaba de cuando se utilizaban los procesos positivo-positivo mencionados antes.

Entendámonos, no por ello deja de ser una exposición altamente recomendable. Pero me dejo un poco así. Qué queréis que os diga. Después de todo, en fotografía, por mucho que lo importante sea la luz que ilumina nuestras imágenes y la visión del fotógrafo, el soporte sobre el que se sustentan estas imágenes también tiene su importancia.

Persiguiendo palomas en el Pilar

Después de todos estos años, y aunque no es un objetivo que en estos momentos eche mucho de menos, me dio pena verlo de pisapapeles y lo llevé a ver que me decía en un taller de reparaciones fotográficas de Zaragoza.

Centro RTVE en Aragón

Lo cierto es que el arreglo ha sido mucho menos oneroso económicamente de lo que yo pensaba. Parece que la “lesión” no revestía excesiva gravedad.

Miguel Fleta y ave en el Parque Grande

Así que estos días he estado probándolo mientras paseaba por la ciudad. En esta entrada os dejo algunas imágenes. Algunas, con un estilo que quiere recordar a alguna de las cosas que hace Franco Fontana, que también gusta de usar objetivos de focal variable para cerrar los encuadres a voluntad. En cualquier caso, sin ser una maravilla de la óptica, es un objetivo bastante honorable en sus prestaciones, y que en su momento me prestó buenos servicios.