[Cine] Mandariinid (2013)

Cine

Mandariinid (2013); vista el 12 de mayo de 2015.

Una película que lleva ya largo recorrido, es de hace dos años, pero que fue candidata al óscar a la mejor película en lengua no inglesa por Estonia en la última edición de los premios, lo que le ha permitido llegar hasta las pantallas españolas. Una coproducción de Estonia y Georgia, el país independiente, no el estado de los EE.UU., estrenada en este país es un acontecimiento raro de verdad. Luego viene cuando además tienen el detalle de estrenarla en versión original subtitulada, pero retiran esta versión y dejan sólo la doblada, bajo el título de Mandarinas, porque tienen que hacer sitio a las “masas” de aficionados al cine que “inundarán” las salas esta semana en las que las entradas cuestan 2,90 euros. Más lo que se gasten en palomitas. La industria del cine, en este afán desmesurado por “defender el arte y la cultura”, no parece considerar apropiado ofrecer las versiones originales a toda esta legión de nuevos aficionados, que “seguro” que a partir de ahora llenarán las salas a su precio habitual. Porque toda esta campaña la hacen por el cine, no por el dinero que se deja la gente en palomitas, claro. Y entonces, los que vamos todas las semanas al precio habitual, nos jorobamos, y si queremos ver la película, la vemos doblada. Un película que como veremos es multinacional, multiétnica y multilingüística. Tonterías, todos a hablar en la lengua cervantina, quieran o no.

Menos mal que una película de hace dos años hay otras formas de verla en versión original. Mal que les pese a esos “promotores de la cultura” que son la industria del cine. Prometemos que cuando vuelvan a echar versiones originales volveremos a las salas pagando. Como lo venimos haciendo durante décadas. Pero si nos toman el pelo, o son desconsiderados con nosotros, los reales aficionados al cine, buscaremos alternativas. Pero supongo que les da igual, porque no solemos consumir palomitas y dejar tanto dinero. Eso es lo malo de la cultura de verdad; que es incompatible con devorar palomitas y atocinarse con litros refrescos gaseosos.

En fin, vamos a ver lo que ha dado de sí esta película de Zaza Urushadze, el director de la misma.

No he estado en Georgia, y menos en Abjasia. Pero si en Tallin, Estonia. Un lugar en el que también se aprecia la mezcla de identidades étnicas.

No he estado en Georgia, y menos en Abjasia. Pero si en Tallin, Estonia. Un lugar en el que también se aprecia la mezcla de identidades étnicas.

Ivo (Lembit Ulfsak) es un anciano estonio, que como otros de su etnia, ha vivido en las montes de Abjasia durante décadas, hasta que el final de la Unión Soviética ha provocado la emigración de los suyos a su país de origen remoto, Estonia. El se ha quedado. Es mayor. Y ayuda a su vecino y amigo Margus (Elmo Nüganen) con su cosecha de mandarinas. Pero a su alrededor estalla una guerra. Las gentes de etnia abjasia se quieren independizar de Georgia, país nacido de la desmembración de la Unión Soviética. Y un hervidero de mercenarios de distintos orígenes se aprestan a matarse entre sí. Dos de ellos, musulmanes de origen checheno pasan por la puerta de Ivo. Le piden comida y se van. Pero en las cercanías se encuentran con un destacamento georgiano, entablan combate y el resultado es que todos mueren menos un checheno, Ahmed (Giorgi Nakashidze), y un georgiano, Niko (Misha Meskhi), que resultan heridos. Ambos son acogidos por Ivo que les hace prometer que se comportarán y convivirán en paz mientras estén bajo su techo reponiéndose. Además está la cuestión de cosechar las mandarinas de Margus.

Pocos medios técnicos, y pocos escenarios para la puesta en escena de esta película, que incluso tiene sabor a obra teatral, por el hecho de que buena parte del filme sucede entre las paredes de la casa de Ivo. Ivo, el viejo estonio, representa en el filme al hombre bueno, aquel que intenta aportar la humanidad y el entendimiento por encima de las diferencias reales o ficticias, que nos hacen creer que existen los líderes, militares o religiosos por el hecho de haber nacido en uno u otro lugar, en una u otra etnia, o bajo una u otra superstición religiosa. Historia sencilla, basada en unas situaciones muy definidas y en unos diálogos bien planteados, bajo un guion austero pero sumamente eficaz, obra del propio director Urushadze. Historia que bordea constantemente la estrecha línea que separa la confianza en el ser humano de la desesperación por su irracionalidad, no decantándose por ninguna de ellas, incluso al final, gracias a la incapacidad para rendirse de Ivo, pase lo que pase. Pero las guerras son muy duras…

A caballo entre su herencia hanseática y sueca, su pertenencia temporal al imperio ruso/soviético y su población actual de etnia estonia, la antigua Reval, actual Tallin, manifestaba viejos rencores y revanchas hacia los rusos, ahora caídos en desgracia en ese rincón del antiguo imperio.

A caballo entre su herencia hanseática y sueca, su pertenencia temporal al imperio ruso/soviético y su población actual de etnia estonia, la antigua Reval, actual Tallin, manifestaba viejos rencores y revanchas hacia los rusos, ahora caídos en desgracia en ese rincón del antiguo imperio.

Todo ello aderezado por unas interpretaciones sobrias pero excelentes. Interpretaciones que como decía son multilingües. Se habla en estonio, se habla en georgiano, se habla en ruso como lengua franca del antiguo imperio soviético… Aunque no se entiendan estos idiomas, una parte notable de la riqueza del filme está en esta diversidad, que queda arruinada por cualquier doblaje por bien que se pretenda hacer. De ahí mi enfado al inicio de esta entrada. Nos olvidamos que la existencia del doblaje en cualquier país, lejos de un mérito o un motivo de orgullo, es una lacra cultural, procedente de las más nefastas cerrazones nacionalistas. Algo contra lo que combate esta película. Razón de más para respetar la obra en su integridad, y educar al “maleducado” público español en este respeto. Altamente recomendable en cualquier caso.

Y por si alguien le entran dudas, no uso software pirateado. Escucho los podcasts de Radio Clásica y Radio 3, que los pago con mis impuestos. Compro mis libros electrónicos; en Amazon porque me regalaron un Kindle hace dos años para mi cumpleaños. Si no, lo haría en otro sitio. También lo haría en otros sitios si hubiera un estándar compatible común. Pago mis entradas de cines todas las semanas. Abono mis cuotas de televisión de pago desde hace un par de décadas,… Todo ello salvo cuando alguien me intenta tomar el pelo… Que me queda muy poco.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Y es que por bello que sea un país o una ciudad, en todas partes cuecen habas. Y en algunos sitios, a calderadas.

Y es que por bello que sea un país o una ciudad, en todas partes cuecen habas. Y en algunos sitios, a calderadas.

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