[Libro] Ve y pon un centinela; la (no) secuela del “ruiseñor”

Literatura

Me llamó la atención cuando me enteré hace no mucho tiempo. Se iba a publicar una secuela de To Kill a Mockingbird (Matar a un ruiseñor)… Una de las novelas más emblemáticas de la literatura norteamericana y mundial. Única obra de ficción de su autora, Nelle Harper Lee, nom de plume simplemente Harper Lee, señorita sureña afincada durante un tiempo en Nueva York, buena amiga de Truman Capote. Ante la ausencia de más obra de ficción de Lee, ensayos se le conocen más, se llegó a rumorear que el auténtico autor de la emblemática novela pudo ser el propio Capote. Parece que no tal. No se le puede sacar más partido a una obra. Premio Pulitzer. Adaptación cinematográfica de prestigio con tres óscars más cinco candidaturas que no se materializaron en las codiciadas estatuillas. Uno de los óscars para Gregory Peck; nadie podemos imaginar a Atticus Finch, abogado en Alabama y padre de la niña protagonista y narradora, paradigma del hombre bueno, con un aspecto que no sea el de Gregory Peck. Y un alegato a favor de la tolerancia y en contra del racismo a principio de los años sesenta, cuando la cuestión de los derechos civiles alcanzó su máxima efervescencia. He leído dos veces To Kill a Mockingbird, una en castellano y otra en inglés. Cada vez que pienso en el capítulo 2, el primer día de colegio de Scout Finch,… una maravilla.Y la película la he visto… no sé. Bastantes veces.

Y de repente me entero que la autora, que no volvió a escribir ficción, pronta a cumplir los 90 años, cascadilla la mujer, ha accedido a publicar una secuela de esa historia ya universal, pero que la secuela la escribió cinco años antes… aunque se publique ahora. En fin. No me he podido aguantar y me la agencié y la he leído. Tenía tres lecturas más que comentar, pero no me aguanto las ganas de hablar de este “centinela” con el que nos ha sorprendido el mundo editorial.

Ve y pon un centinela
Harper Lee; traducción por Belmonte Traductores
HarperCollins Ibérica, 2015
Edición electrónica

Jean Louise Finch, conocida familiarmente como Scout, es una joven de 25 años de un condado de Alabama que lleva un par de años viviendo en Nueva York. Viaja a Maycomb, su lugar de origen, a visitar durante dos semanas a su familia. Su padre, Atticus Finch, es abogado en el lugar, conocido y respetado por su integridad y respeto de la ley. Es idolatrado por su hija, para quien es modelo de vida. También le espera Henry Clinton, un joven que la pretende con intenciones matrimoniales, aunque ella le da largas. Y su tíos, y más gente… Pero cuando llegue se encontrará con sorpresas. Recientemente, el Tribunal Supremo del país ha fallado en contra de la segregación escolar por razas. Y eso ha sacudido al viejo sur. Y también destapará las auténticas creencias de los vecinos de Maycomb.

Supongo que utilizar las calles de una población canadiense para ilustrar una entrada sobre el profundo sur de los Estados Unidos no tiene mucho sentido.

Supongo que utilizar las calles de una población canadiense para ilustrar una entrada sobre el profundo sur de los Estados Unidos no tiene mucho sentido.

Iré directo al grano. Por si alguien no se ha enterado todavía, la propaganda de la editorial es falaz. No estamos ante una secuela del “ruiseñor” escrita con anterioridad. Estamos ante el primer borrador de una historia que nunca llegó a publicarse. Pero que contiene en uno de sus capítulos, en un flashback de la protagonista, el germen de lo que años más tarde sería To Kill a Mockingbird. Por lo tanto, si no queréis salir decepcionados, afrontad la novela como una curiosidad literaria. Como un documento que puede reflejar la dinámica de creación literaria. A los aficionados a la fotografía que venimos de la época de la película tradicional, nos gustan los libros de hojas de contactos de obras maestras. Las hojas donde se copian a pequeño tamaño todos los negativos del rollo de película donde se encuentra el negativo de una foto emblemática. Porque nos permite conocer el proceso de creación de la fotografía. Saber cómo trabajaba el fotógrafo. Pues este “centinela” es como si hubiéramos hecho una ampliación de uno de los fotogramas del rollo en el que se encontraba el “ruiseñor”, un fotograma anterior, desechado, pero que sirvió a la autora de guía para lo que vino a ser esa novela que queremos y respetamos. En ese contexto, estoy encantado de haber leído Ve y pon un centinela.

Sin embargo, si la afrontas bajo las expectativas de la publicidad editorial, “la secuela de una de las mejores novelas del siglo XX”, “qué paso veinte años más tarde”… Pues es un bodrio. Primero porque muestra inconsistencias con la obra ya conocida. Segundo porque es un producto inmaduro. Empieza bien, dinámica, como momentos bastante buenos. Algunos pasajes muy divertidos. Pero cuando se plantea el conflicto personal de la protagonista, en cierta reunión ciudadana, y hasta el final, es un embrollo de diálogos y monólogos bastante abstrusos, a veces pedantes, en ocasiones enmarañados. Es un producto claramente inmaduro. Por supuesto, el carácter de los personajes no es el mismo que en la novela original. Atticus Finch no es la persona tolerante que conocíamos, Scout Finch es una mema a sus 25 años. En una época en la que a esta edad se te consideraba claramente un un adulto. En la que muchas mujeres de su edad eran ya madres de un par de churumbeles. No como hoy en día de “eterna juventud”. Pues a esta señorita, le entran las dudas sobre sí misma y su familia que le tendrían que haber entrado durante la adolescencia, diez años antes. Y el resto de los personajes… pues todavía estaba por ver qué o quién iban a ser.

A pesar del texto y el espíritu de la constitución de los Estados Unidos, el respeto por la persona y sus derechos ha sido tradicionalmente inferior en este país que en su vecino del norte mucho más orgulloso de su pasado colonial.

A pesar del texto y el espíritu de la constitución de los Estados Unidos, el respeto por la persona y sus derechos ha sido tradicionalmente inferior en este país que en su vecino del norte mucho más orgulloso de su pasado colonial.

Por lo tanto, que nadie se lleve las manos a la cabeza. Atticus Finch sigue siendo el que era. El que conocimos en To Kill a Mockingbird. Este otro es de un universo alternativo que “desapareció” y que sólo vaya usted a saber que codicia editorial ha llevado a resucitar. A mí no me parece mal que este material se haya publicado. Lo que me parece mal es que se haya publicado como se ha hecho. Si se hace advirtiendo al lector. Si se incluye una guía comentada con las diferencias argumentales. Con las diferencias y las similitudes de estilo de la autora entre las dos versiones de la obra. Si se publica en un entorno pedagógico y didáctico, hubiera aplaudido la iniciativa. Así sólo me queda decir que me alegro de haber tenido la experiencia, pero me parece penoso lo que el mundo editorial le está haciendo a la literatura. Por cierto, que HarperCollins prácticamente se estrena en España con este triste operación comercial después de haber comprado una editorial dedicada a la novela romántica. Sí, de estas de portadas cursis, que últimamente están difuminando sus límites con la novela erótica, pero siempre con fornidos highlanders o sofisticados millonarios como coprotagonistas… Uffff, ¡a que empiezo a enfadarme!

Nota: No existen ruiseñores en América, salvo que se hayan exportado; es un ave eurasiática. De hecho “mockingbird” no es un ruiseñor; es un sinsonte. Pero no hay sinsontes en Eurasia, es un ave americana. En España nos lo tradujeron así. En otros países europeos fueron más respetuosos. “Oisseau moqueur” en francés y no “rossignol”. Si hay alguien que me lee de la América de habla española, ¿allí también se tradujo como ruiseñor, aunque para un americano esto no tenga sentido? Finch, el apellido de los protagonistas también es un ave. Cardelino le hemos llamado tradicionalmente en Aragón. Jilguero los castellanos, a quienes gusta imponer sus variantes léxicas.

Pero es lo que más a mano tenía en cuestión de paisaje urbano norteamericano... claro que en Alabama hace un calorcito tremendo mientras que en Canadá hace un frío que pela... En fin... lo único en común, que están al norte del río Grande.

Pero es lo que más a mano tenía en cuestión de paisaje urbano norteamericano… claro que en Alabama hace un calorcito tremendo mientras que en Canadá hace un frío que pela… En fin… lo único en común, que están al norte del río Grande.

[Cine] Mandariinid (2013)

Cine

Mandariinid (2013); vista el 12 de mayo de 2015.

Una película que lleva ya largo recorrido, es de hace dos años, pero que fue candidata al óscar a la mejor película en lengua no inglesa por Estonia en la última edición de los premios, lo que le ha permitido llegar hasta las pantallas españolas. Una coproducción de Estonia y Georgia, el país independiente, no el estado de los EE.UU., estrenada en este país es un acontecimiento raro de verdad. Luego viene cuando además tienen el detalle de estrenarla en versión original subtitulada, pero retiran esta versión y dejan sólo la doblada, bajo el título de Mandarinas, porque tienen que hacer sitio a las “masas” de aficionados al cine que “inundarán” las salas esta semana en las que las entradas cuestan 2,90 euros. Más lo que se gasten en palomitas. La industria del cine, en este afán desmesurado por “defender el arte y la cultura”, no parece considerar apropiado ofrecer las versiones originales a toda esta legión de nuevos aficionados, que “seguro” que a partir de ahora llenarán las salas a su precio habitual. Porque toda esta campaña la hacen por el cine, no por el dinero que se deja la gente en palomitas, claro. Y entonces, los que vamos todas las semanas al precio habitual, nos jorobamos, y si queremos ver la película, la vemos doblada. Un película que como veremos es multinacional, multiétnica y multilingüística. Tonterías, todos a hablar en la lengua cervantina, quieran o no.

Menos mal que una película de hace dos años hay otras formas de verla en versión original. Mal que les pese a esos “promotores de la cultura” que son la industria del cine. Prometemos que cuando vuelvan a echar versiones originales volveremos a las salas pagando. Como lo venimos haciendo durante décadas. Pero si nos toman el pelo, o son desconsiderados con nosotros, los reales aficionados al cine, buscaremos alternativas. Pero supongo que les da igual, porque no solemos consumir palomitas y dejar tanto dinero. Eso es lo malo de la cultura de verdad; que es incompatible con devorar palomitas y atocinarse con litros refrescos gaseosos.

En fin, vamos a ver lo que ha dado de sí esta película de Zaza Urushadze, el director de la misma.

No he estado en Georgia, y menos en Abjasia. Pero si en Tallin, Estonia. Un lugar en el que también se aprecia la mezcla de identidades étnicas.

No he estado en Georgia, y menos en Abjasia. Pero si en Tallin, Estonia. Un lugar en el que también se aprecia la mezcla de identidades étnicas.

Ivo (Lembit Ulfsak) es un anciano estonio, que como otros de su etnia, ha vivido en las montes de Abjasia durante décadas, hasta que el final de la Unión Soviética ha provocado la emigración de los suyos a su país de origen remoto, Estonia. El se ha quedado. Es mayor. Y ayuda a su vecino y amigo Margus (Elmo Nüganen) con su cosecha de mandarinas. Pero a su alrededor estalla una guerra. Las gentes de etnia abjasia se quieren independizar de Georgia, país nacido de la desmembración de la Unión Soviética. Y un hervidero de mercenarios de distintos orígenes se aprestan a matarse entre sí. Dos de ellos, musulmanes de origen checheno pasan por la puerta de Ivo. Le piden comida y se van. Pero en las cercanías se encuentran con un destacamento georgiano, entablan combate y el resultado es que todos mueren menos un checheno, Ahmed (Giorgi Nakashidze), y un georgiano, Niko (Misha Meskhi), que resultan heridos. Ambos son acogidos por Ivo que les hace prometer que se comportarán y convivirán en paz mientras estén bajo su techo reponiéndose. Además está la cuestión de cosechar las mandarinas de Margus.

Pocos medios técnicos, y pocos escenarios para la puesta en escena de esta película, que incluso tiene sabor a obra teatral, por el hecho de que buena parte del filme sucede entre las paredes de la casa de Ivo. Ivo, el viejo estonio, representa en el filme al hombre bueno, aquel que intenta aportar la humanidad y el entendimiento por encima de las diferencias reales o ficticias, que nos hacen creer que existen los líderes, militares o religiosos por el hecho de haber nacido en uno u otro lugar, en una u otra etnia, o bajo una u otra superstición religiosa. Historia sencilla, basada en unas situaciones muy definidas y en unos diálogos bien planteados, bajo un guion austero pero sumamente eficaz, obra del propio director Urushadze. Historia que bordea constantemente la estrecha línea que separa la confianza en el ser humano de la desesperación por su irracionalidad, no decantándose por ninguna de ellas, incluso al final, gracias a la incapacidad para rendirse de Ivo, pase lo que pase. Pero las guerras son muy duras…

A caballo entre su herencia hanseática y sueca, su pertenencia temporal al imperio ruso/soviético y su población actual de etnia estonia, la antigua Reval, actual Tallin, manifestaba viejos rencores y revanchas hacia los rusos, ahora caídos en desgracia en ese rincón del antiguo imperio.

A caballo entre su herencia hanseática y sueca, su pertenencia temporal al imperio ruso/soviético y su población actual de etnia estonia, la antigua Reval, actual Tallin, manifestaba viejos rencores y revanchas hacia los rusos, ahora caídos en desgracia en ese rincón del antiguo imperio.

Todo ello aderezado por unas interpretaciones sobrias pero excelentes. Interpretaciones que como decía son multilingües. Se habla en estonio, se habla en georgiano, se habla en ruso como lengua franca del antiguo imperio soviético… Aunque no se entiendan estos idiomas, una parte notable de la riqueza del filme está en esta diversidad, que queda arruinada por cualquier doblaje por bien que se pretenda hacer. De ahí mi enfado al inicio de esta entrada. Nos olvidamos que la existencia del doblaje en cualquier país, lejos de un mérito o un motivo de orgullo, es una lacra cultural, procedente de las más nefastas cerrazones nacionalistas. Algo contra lo que combate esta película. Razón de más para respetar la obra en su integridad, y educar al “maleducado” público español en este respeto. Altamente recomendable en cualquier caso.

Y por si alguien le entran dudas, no uso software pirateado. Escucho los podcasts de Radio Clásica y Radio 3, que los pago con mis impuestos. Compro mis libros electrónicos; en Amazon porque me regalaron un Kindle hace dos años para mi cumpleaños. Si no, lo haría en otro sitio. También lo haría en otros sitios si hubiera un estándar compatible común. Pago mis entradas de cines todas las semanas. Abono mis cuotas de televisión de pago desde hace un par de décadas,… Todo ello salvo cuando alguien me intenta tomar el pelo… Que me queda muy poco.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Y es que por bello que sea un país o una ciudad, en todas partes cuecen habas. Y en algunos sitios, a calderadas.

Y es que por bello que sea un país o una ciudad, en todas partes cuecen habas. Y en algunos sitios, a calderadas.

[Libro] Lejos de Toledo

Literatura

Cierro el ciclo de tres novelas de Angel Wagenstein sobre los judíos en el siglo XX. Cada una de ellas tiene su propio tono y su propia orientación, y se pueden leer por separado sin ningún problema. No hay interrelaciones entre sus argumentos. La relación viene de los momentos históricos que toca vivir a los protagonistas de las mismas, el atribulado siglo pasado.

Lejos de Toledo
Angel Wagenstein; traducción de Venceslas Nikólov
Libros del Asteroide, 2013
Edición electrónica

Callejeando el casco antiguo

Wagenstein es de origen judío sefardita, y remonta al protagonista de la novela a su mismo origen en Toledo. Y por la ciudad castellana callejearemos un poquito.

En algún momento de los tiempos contemporáneos, en la ciudad de PlóvdivBulgaria, tras la caída del régimen comunista, el historiador israelí Albert Cohen vuelve a la ciudad de su infancia como experto en los tiempos del Imperio Bizantino. Pero allí, los recuerdos y su pasado le saldrán al encuentro. Sea mediante la figura del viejo fotógrafo del barrio, que le sirve para recordar su infancia y su familia. Huérfano de dos partisanos militantes socialistas que murieron en la Segunda Guerra Mundial, fue criado por sus abuelos, de origen sefardita. Pero también por el reencuentro con Araxi Vartanian, atractiva mujer armenia que en su infancia fue su mejor amiga, sentimiento que cuando se separaron estaba evolucionando hacia algo más que amistad, pero que se vio interrumpido cuando la niña emigró a París, y nunca envió la carta que le prometió.

Ciertamente, es el menos intenso y el más nostálgico, e incluso melancólico a ratos, de los libros de esta trilogía. Este libro sirve de puente entre las distintas épocas del siglo XX. Si El pentateuco de Isaac servía para recorrer la primera mitad del siglo XX, y Adios Shangai se convertía en ese exilio de los judíos en la ciudad china durante la Segunda Guerra Mundial, aquí encontramos un recorrido en la Bulgaria natal del escritor a las consecuencias de esta última, a la definitiva desaparición de determinados estilos de vida y modos de relación entre etnias, que se nos sirven con nostalgia, a la crítica hacia los totalitarismo socialistas, y nos introduce, aunque sea someramente en los entornos de corrupción asociados al capitalismo descontrolado en países de escasa tradición democrática. También hay alusiones a los problemas de los judíos en el estado del que les dotó la comunidad internacional tras los conflictos mundiales, y que ha sido fuentes de conflictos continuos hasta nuestros días.

El puente de Alcántara

O quizá atravesemos el río Tajo por el puente de Alcántara.

El libro alterna el momento actual con los flashbacks a la infancia del joven Bertico y la joven Araxi. Transmite mucha nostalgia, mucha sensación de pérdida por modos de vida que, aunque difíciles y complejos, casi a través del relato nos parecen preferibles a los actuales. Nos hablan de una mayor tolerancia interétnica, de un mayor respeto a las diferencias, de ideales más puros. Algunas de estas ideas estaban en las otras dos obras, especialmente en El pentateuco de Isaac. Me queda la duda si son recuerdos reales, o ese sesgo de “cualquier tiempo pasado fue mejor” que todos tenemos hasta cierto punto. No falta el humor. Con gotas aquí y allí, especialmente proporcionado por el Borrachón, abuelo de Cohen, y su comunidad tabernaria. Pero predomina la sensación de pérdida y la melancolía derivada de la misma.

Quizá no a la misma altura que las dos obras anteriores, pero indudablemente merece la pena, y merece la pena leer la trilogía completa.

Santa María la Blanca - Antigua sinagoga

E ineludiblemente, si queremos recuperar el recuerdo de nuestros antepasados judíos deberemos visitar la iglesia de Santa María la Blanca, antigua sinagoga. Sinagoga hasta las persecuciones judías del siglo XIV, en ese falso mito medieval de la “convivencia pacífica” en España durante aquella época.

[Libro – historieta] Le bleu est une couleur chaude

Literatura

Dos son los motivos que me acaban llevan a leer esta historieta. O cómic. O novela gráfica. Sigo sin tener claro como hay que llamarlas en realidad. Bueno. Los motivos. El primero es que hace unas semanas leía la crónica del festival de cine de Cannes, donde constantemente se ensalzaba la excelencia de uno de los filmes presentados a concurso, La vie d’Adèle, que recibió La Palma de Oro. Todavía no se ha estrenado en salas comerciales, ni siquiera en su país de origen, Francia, donde parece que llegará a principios de octubre. Veremos cuando llega a España, y si lo hace. Esta película está basada en esta historieta, y me entró la curiosidad de conocer primero la historia original. El segundo motivo es que cuando la busqué, la versión en castellano no era posible encontrarla. Como no tengo problemas con leerlo en francés, busqué esta versión (de ahí el título en francés), y donde más fácilmente y más barata la encontré fue en versión electrónica en Amazon Kindle. Y decidí probar lo de leer una historieta en el iPad. Os lo cuento.

Le bleu est une couleur chaude
Julie Maroh
Glenat BD, 2013
Versión electrónica

Champs Elysées

La acción del libro transcurre en Francia, aunque me parece que no en París. Pero bueno, usaré instantáneas parisinas para ilustrar la entrada. Como en los Campos Elíseos.

Comienza el libro, cuando a la muerte de Clémentine, su compañera Emma se dirige a casa de los padres de la difunta para leer el diario íntimo de esta. Está entre sus últimas voluntades. Y en el diario encontrará una historia la historia de Clémentine desde que era una adolescente a mitad de los años 90 del siglo XX con una afectividad y sexualidad confusa, más todavía por los primeros encuentros con Emma, entonces una joven universitaria, plenamente segura de sí misma y de su homosexualidad, y claramente distinguible entre la gente por el tinte azul de su pelo. Y así seguiremos la difícil historia de amor de la pareja con los años, hasta el fallecimiento de Clémentine (esto no es destripar la historia, nos lo cuentan desde el principio, la historia está narrada en flashback a través de la lectura del diario), en unas circunstancia que ya se verán, ya avanza la primera década del siglo XXI.

Siempre me cuesta comentar una historieta. No tengo tantos referentes y conocimientos sobre el tema. Pero a mí me ha parecido una historia interesante. No rompedoramente,… creo que los tópicos que se muestran, la inseguridad de la adolescentes, lo problemas de socialización entre sus pares, la incomprensión familiar, el rechazo social, han sido tratados numerosas veces en diversas obras de todo tipo de formas de expresión, y no son excesivamente novedosos. Pero sí que me ha parecido muy interesante como se ha plasmado de forma ilustrada. Y sobretodo como se plasma la diferencia de personalidad entre las dos protagonistas, que les llevará siempre a una relación con un equilibrio o imposible, solo alcanzado por la declaración de amor final de la protagonista del relato. Aunque sea en tristes circunstancias.

Louvre

Pertenecen al invierno de 1996, donde una niebla pertinaz nos ocultó parte de la belleza de la ciudad y nos enfrió ligeramente los animos. El lateral del Louvre.

En general, para quien se interese por la historieta y no tenga una mentalidad carpetovetónica, un libro recomendable, que me hace tener esperanza que la película puede ofrecer lo que se ha comentado. Otra cosa es la experiencia de leerlo en el iPad. Es llevadera, pero mientras que para el relato de ficción habitual el formato electrónico cada vez lo veo con más ventajas que inconvenientes, en este caso creo que es mejor todavía el libro tradicional. Por la visión comprehensiva de las viñetas y del flujo de la historia dibujada. Por otra parte, entiendo que el libro en forma de historieta no sea compatible con el lector baratito en blanco y negro, pero no sé porque no puede ser compatible con el ordenador de sobremesa, que permitiría ver bien las ilustraciones.

Sena y Notre-Dame

La historia que comento hoy, también tiene sus momentos de frialdad y desesperanza, pero con sus puntos luminosos y esperanzados. Catedral de Notre-Dame.

Sobre el concepto de tolerancia

Política y sociedad

Ayer, la Ministra de la cosa de la Salud habló. En alguna radio, creo. Habló sobre todo de gripe. Pero también habló de tabaco. De que hay que ser más restrictivos a la hora de permitir fumar en lugares públicos. Vamos, que de lo que se trata es de que no se pueda fumar en lugares públicos para que el no fumador no se vea perjudicado por las consecuencias de la adicción del fumador. Algo que, en mi humilde opinión, se cae de cajón en una sociedad donde impere el mutuo respeto. Algo que ya tendría que haber venido en la ley que ahora se demuestra obsoleta.

Pero he aquí que leo en ElPaís.com sobre las declaraciones del portavoz de una asociación que dice denominarse Club de Fumadores por la Tolerancia. Y va el tío y parece que dijo que si se aprueba una ley más restrictiva iba a haber “problemas de orden público”. Parece que el hecho de que los fumadores tengan que salirse a la calle cuando están en un lugar público si quieren fumar será la causa de todo. Lo compara con el botellón.

Y estos señores, que se dedican a amenazarnos, utilizan la palabra tolerancia en el nombre de su asociación. Obviamente, parece que en su opinión la tolerancia sólo tiene un sentido. El de permitirles a ellos hacer lo que quieran. Si graciosamente acceden a dejar de fumar ante un no fumador… pues habrá que darles las gracias.

Señores, que hay muchos países en los que la legislación está a este nivel y no hay problemas de orden público. Por poner un ejemplo, en Irlanda, donde son tan aficionados a sus pubs como nosotros a nuestros bares también hubo mucha polémica. Cuando la visité hace ya cuatro años, la ley restrictiva ya estaba en marcha. Y se cumplía. Y los fumadores se salían a fumar a la puerta de los pubs. Y eso que es un país donde hace más fresquito y llueve más que en este. Y dentro se estaba bien y sin humo. ¡Y nadie se pegaba en la puerta! Sólo conversaban tranquilamente unos con otros.

En este país hace falta mucha cultura, mucho respeto por el otro, mucha auténtica tolerancia. Pondré otro ejemplo. He visto estaciones de ferrocarril en Alemania esta última semana en las que estaba prohibido fumar aun cuando no estuvieran totalmente cerradas. Y en ningún momento vi a nadie saltarse esta prohibición. En la estación de Zaragoza-Delicias, que está cerrada salvo por los túneles de entrada de los trenes y en la que está prohibido por lo tanto fumar tratándose de un lugar público, no hay vez que vaya a coger un tren en el que no vea a un fumador dándole al cigarrillo en el anden mientras juega al escondite con los vigilantes. O el indefinible olor a humo de los retretes públicos.

Aberrante. Tolerancia, dicen… No se enteran. O no se quieren enterar. Puro fascismo.

Repetiré mi postura. No soy partidario de leyes secas. No sirven más que para fomentar la delincuencia. Pero sí que soy totalmente partidario de que el consumo de tóxicos quede restringido al ámbito privado, quedando totalmente excluido de cualquier lugar público de convivencia, sea una guardería o un bar after-hours. Especialmente cuando el consumo afecta a los no consumidores. Hay drogas prohibidas en este país que no afectan al no consumidor, salvo por las consecuencias en delincuencia asociadas a la ley seca correspondiente, a la prohibición del tráfico. El tabaco, todo legal ella, sí que afecta negativamente al fumador pasivo y obligado. Que cada uno saque las conclusiones que crea oportunas.

S-Bahn Bellevue

Un S-Bahn berlinés saliendo de la estación de Bellevue en la que, muy probablemente, no se puede fumar - Canon Digital Ixus 860IS,

Gran Torino (2008)

Cine

Gran Torino (2008), 10 de marzo de 2009.

Indudablemente, Clint Eastwood es uno de los grandes directores. Es de los pocos que, aun en vida y en activo, se han convertido en un clásico. Lo peor de Eastwood suele ser equiparable a lo mejor de la mayoría. Y ya os puedo adelantar que esta película no es precisamente de lo peor del director californiano. Después de haber visto lo que he visto en las últimas semanas, todavía no entiendo cómo ha podido ser ninguneada de tal forma a la hora de las tradicionales entregas de premios diversos en los primeros meses del año. Pero bueno…

Eastwood, que también hace el papel protagonista principal, nos ofrece una historia con componentes que no son originales. Viejo trabajador, luchador en antiguas guerras que lo marcaron profundamente, gran patriota con origen en la inmigración, ve cómo su mundo se derrumba cuando su mujer muere, cuando su entorno es progresivamente ocupado por nuevos inmigrantes, asiáticos de la etnia Hmong, y también ve cómo su declive físico esta ahí y es imparable. Como vecinos una familia Hmong, honesta, que trata de sobrevivir sin caer en los peligros que acechan a la juventud inmigrante o de las minorías sin un futuro claro, a quienes rechaza inicialmente por su origen racial, pero con los que entrará en contacto a través de los miembros más jóvenes dos hermanos, adolescentes, chico y chica, ella es muy asertiva y decidida, él es tímido e inseguro. El chico entrará en un camino de iniciación y reafirmación de la mano del viejo gruñón de origen polaco, aunque el drama es inevitable.

Dicen de Clint que es conservador, que está afiliado al Partido Republicano, que… Lo que sabemos de él, lo que nos cuenta, lo que nos propone en estos momentos es que aboga por un mundo de tolerancia, por la resolución no violenta de los conflictos, por el respeto, y lo hace con arte. Filmando arte. Ha sido capaz de ponerse en el lugar del otro, para tener una nueva visión de la guerra. Nos ha hablado con gran ternura y sensibilidad de la eutanasia. Ha defendido la vida y la alegría de vivir, y la libertad para vivir, en las cálidas tierras del sur de los Estados Unidos. Es muy difícil creer que es un conservador. Un liberal, puede. Pero también para las buenas cosas de la vida, para todo aquello que implica respetar la libertad de los demás. Cosa que los conservadores no suelen hacer.

En la interpretación, encontramos al austero y parco Eastwood de siempre. Pero también encontramos a esos jóvenes asiáticos que le dan la réplica, especialmente a Ahney Her, que da vida a la joven decidida y resolutiva, pero también a Bee Vang, dando vida al “aton-Thao“. En la versión en español, tenemos que agradecer a Constantino Romero el excelente trabajo para dar vida al duro Clint; pero el doblaje de los actores más jóvenes me parece muy flojo, y habrá que conseguir un copia original para poder disfrutar más intensamente de la película.

Como es una película que me ha tocado muy dentro, mi valoración subjetiva es muy alta… pero para eso es subjetiva, y le pongo un nueve. A la dirección y a la interpretación les pongo un ocho. Y recomiendo a todo el mundo que la vaya a ver. Pero por favor, las palomitas,… que se las coman en casa.

A falta de imágenes propias de las orillas del Lago Michigan, donde sucede la acción, os dejo las orillas de la Laguna Veneta.

Burano

Coloridas casas en Burano - Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2