[Libro] Lejos de Toledo

Literatura

Cierro el ciclo de tres novelas de Angel Wagenstein sobre los judíos en el siglo XX. Cada una de ellas tiene su propio tono y su propia orientación, y se pueden leer por separado sin ningún problema. No hay interrelaciones entre sus argumentos. La relación viene de los momentos históricos que toca vivir a los protagonistas de las mismas, el atribulado siglo pasado.

Lejos de Toledo
Angel Wagenstein; traducción de Venceslas Nikólov
Libros del Asteroide, 2013
Edición electrónica

Callejeando el casco antiguo

Wagenstein es de origen judío sefardita, y remonta al protagonista de la novela a su mismo origen en Toledo. Y por la ciudad castellana callejearemos un poquito.

En algún momento de los tiempos contemporáneos, en la ciudad de PlóvdivBulgaria, tras la caída del régimen comunista, el historiador israelí Albert Cohen vuelve a la ciudad de su infancia como experto en los tiempos del Imperio Bizantino. Pero allí, los recuerdos y su pasado le saldrán al encuentro. Sea mediante la figura del viejo fotógrafo del barrio, que le sirve para recordar su infancia y su familia. Huérfano de dos partisanos militantes socialistas que murieron en la Segunda Guerra Mundial, fue criado por sus abuelos, de origen sefardita. Pero también por el reencuentro con Araxi Vartanian, atractiva mujer armenia que en su infancia fue su mejor amiga, sentimiento que cuando se separaron estaba evolucionando hacia algo más que amistad, pero que se vio interrumpido cuando la niña emigró a París, y nunca envió la carta que le prometió.

Ciertamente, es el menos intenso y el más nostálgico, e incluso melancólico a ratos, de los libros de esta trilogía. Este libro sirve de puente entre las distintas épocas del siglo XX. Si El pentateuco de Isaac servía para recorrer la primera mitad del siglo XX, y Adios Shangai se convertía en ese exilio de los judíos en la ciudad china durante la Segunda Guerra Mundial, aquí encontramos un recorrido en la Bulgaria natal del escritor a las consecuencias de esta última, a la definitiva desaparición de determinados estilos de vida y modos de relación entre etnias, que se nos sirven con nostalgia, a la crítica hacia los totalitarismo socialistas, y nos introduce, aunque sea someramente en los entornos de corrupción asociados al capitalismo descontrolado en países de escasa tradición democrática. También hay alusiones a los problemas de los judíos en el estado del que les dotó la comunidad internacional tras los conflictos mundiales, y que ha sido fuentes de conflictos continuos hasta nuestros días.

El puente de Alcántara

O quizá atravesemos el río Tajo por el puente de Alcántara.

El libro alterna el momento actual con los flashbacks a la infancia del joven Bertico y la joven Araxi. Transmite mucha nostalgia, mucha sensación de pérdida por modos de vida que, aunque difíciles y complejos, casi a través del relato nos parecen preferibles a los actuales. Nos hablan de una mayor tolerancia interétnica, de un mayor respeto a las diferencias, de ideales más puros. Algunas de estas ideas estaban en las otras dos obras, especialmente en El pentateuco de Isaac. Me queda la duda si son recuerdos reales, o ese sesgo de “cualquier tiempo pasado fue mejor” que todos tenemos hasta cierto punto. No falta el humor. Con gotas aquí y allí, especialmente proporcionado por el Borrachón, abuelo de Cohen, y su comunidad tabernaria. Pero predomina la sensación de pérdida y la melancolía derivada de la misma.

Quizá no a la misma altura que las dos obras anteriores, pero indudablemente merece la pena, y merece la pena leer la trilogía completa.

Santa María la Blanca - Antigua sinagoga

E ineludiblemente, si queremos recuperar el recuerdo de nuestros antepasados judíos deberemos visitar la iglesia de Santa María la Blanca, antigua sinagoga. Sinagoga hasta las persecuciones judías del siglo XIV, en ese falso mito medieval de la “convivencia pacífica” en España durante aquella época.

London River (2009)

Cine

London River (2009), 22 de julio de 2010.

Ayer la verdad es que me apetecía ir al cine, pero no me apetecía ver nada serio. El problema es que la parte no seria de la cartelera tenía un aspecto a priori absolutamente lamentable, así que decidí que podíamos optar por este filme, que no tiene el tono intrascendente veraniego que buscábamos, pero que a lo mejor no viene mal.

Dirigido por el parisino de origen argelino Rachid Bouchareb, nos cuenta las andanzas de dos personas, Elisabeth (Brenda Blethyn), una mujer de Guernesey en las Islas Anglonormandas, y Ousmane (Sotigui Kouyaté), un africano que vive y trabaja como guardabosques en Francia. Ambos coinciden en Londres tras los atentados del 7 de julio de 2005 buscando a sus hijos con quienes no consiguen comunicarse. Ambos tendrán que luchar contra los prejuicios raciales y religiosos derivados del clima social y político que rodeo ese momento de la historia británica. Y pronto descubrirán que en realidad están buscando lo mismo, puesto que ambos jóvenes mantienen una relación.

La realización es sobria, sin lujos, con abundancia de primeros planos. Hay tres protagonistas en el filme; los dos personajes mencionados y la ciudad de Londres. Una ciudad de Londres que nos aparece multicolor, multirracial, multiétnica,… como lo queramos llamar. Hay un interés básico en mostrar un ciudad, un país o incluso un continente europero muy distinto del estándar que tenemos en mente. Es una película que constituye básicamente una defensa de la diversidad. También es una película dramática que no busca la sorpresa por la sorpresa, aunque nunca estemos seguros de cuál va a ser el resultado de la búsqueda hasta el final. El esfuerzo va encaminado a que el espectador consiga empatizar con los protagonistas; que entienda sus sentimientos, que comprenda sus prejuicios y porqué están ahí, y que les acompañe en su evolución personal durante la búsqueda. No buscan sólo a sus hijos, de alguna forma, aunque no lo sepan, se buscan a sí mismos.

En cualquier caso, la base de la película es la interpretación de sus dos protagonistas, que es excelente. A Blethyn ya la conocíamos de algún muy buen trabajo anterior, y consigue transmitir todos sus prejuicios, todos sus miedos y todos sus sentimientos sin necesidad de realizar alardes melodramáticos o histriónicos, desde la contención. Es la expresividad y la mirada, o la actitud corporal, las que nos guían en su conflicto interior. De lo mejor. Pero es que el para mí desconocido Kouyaté consigue componer una verdadera alegoría de la dignidad personal con su cuerpo y su actitud, con las escasas palabras que se le otorgan al personaje que hace que sea fenomenal.

Por supuesto, una crítica ácida al hecho de que no sea posible ver esta película en versión original. Es una película multilingüe. Se habla en inglés, se habla en francés, se habla en árabe… y no solamente esta doblada, sino que está doblada como si en todo momento se hablase el mismo idioma. Esto hace que se pierda parte del sentido del filme, desde mi punto de vista.

Resumiendo, este largometraje, correcto en su factura general y en su planteamiento, es una excelente oportunidad para reflexionar un rato sobre la diversidad, sobre la tolerancia, sobre el choque de culturas y sobre la capacidad de los seres humanos para comprenderse independientemente de su origen o fundamento cultural. Pero sobre todo es una oportunidad para presenciar una lección de interpretación por parte de sus protagonistas.

Dirección: ***
Interpretación: *****
Valoración subjetiva:
***

5 de julio de 2005, día de los atentados, me encontraba de vacaciones, de viaje en otras de las islas del archipiélago británico; en Irlanda, en Connemara - Canon Powershot G6

7 de julio de 2006, justo un año más tarde, de nuevo de vacaciones; en el mismo Londres, con toda esa variedad cultural y étnica, paseando por el West End - Fujifilm Finepix F10