[Libro] La luna es una cruel amante

Literatura

Esta semana, dadas mis últimas experiencias televisivas más el libro que traigo aquí hoy, voy a hablar del tema de las inteligencias artificiales. Las computadoras inteligentes, los robots inteligentes, las máquinas con unas capacidades intelectivas similares a las del ser humano, han sido una cuestión planteada en la especulación científica y en la ciencia ficción desde hace mucho tiempo. A lo que hay que unir las actualizaciones de los mitos de Prometeo, del ser humano capaz de crear un ser inteligente, pretendiendo igualarse en ello a una supuesta deidad creadora. Y cayendo por lo tanto en desgracia ante esa deidad que de una u otra forma lo castigaría. En cualquier caso, se han propuesto algunas categorías para las inteligencias artificiales, que pueden ser las siguientes:

  1. Sistemas o máquinas que piensan como los seres humanos.
  2. Sistemas o máquinas que actúan como los seres humanos.
  3. Sistemas o máquinas que piensan racionalmente.
  4. Sistemas o máquinas que actúan racionalmente.

Una cuestión clave que se discute es la capacidad de tener sentimientos y deseos. Y por lo tanto una agenda personal de desarrollo, independiente de la de sus creadores. Son temas complejos como veis.

La luna, la principal protagonista de esta historia de anticipación científica y ficción política.

La luna, la principal protagonista de esta historia de anticipación científica y ficción política.

El libro que traigo hoy está escrito por Robert A. Henlein, considerado por muchos como uno de los grandes de la ciencia ficción universal, por su larga carrera, por la calidad de sus obras, por la diversidad de los temas y los planteamientos que tratan. Aquí nos movemos en el terreno de la anticipación científica mezclada con la reflexión política.

La luna es una cruel amante
Robert A. Henlein; traducción de Manuel Mata Álvarez
La factoría de ideas, Solaris ficción, 2003
Edición electrónica

Esta es la historia de cómo un técnico de computadoras que vive en las colonias humanas en la Luna, en su relación con un supercomputador de la autoridad competente a quien llama MIKE, comprende en un momento dado que este ha alcanzado un nivel de autoconciencia y razonamiento similar a los de un ser humano, pero con una capacidad de cálculo y un acceso a datos e información casi infinitamente superior. La asistencia a una reunión política que acaba siendo reprimida por la autoridad le lleva a entrar en contacto con una joven y guapa activista política partidaria de la independencia de la Luna de las autoridades terrestres y con un viejo profesor con ideas anarcocapitalistas que está buscando la ocasión para generar una revolución que lleve a que en la Luna se instaure una sociedad humana con un régimen político que el considera ideal. Entre los tres generarán la célula inicial de un movimiento político motivado por los cálculos de MIKE. Si no se hace nada, la economía de la Luna y sus relaciones con la Tierra entrarán en un rumbo de catástrofe en pocos años. Las probabilidades de que el movimiento recién formado por tan insospechados conspiradores también son escasas. Pero… sin riesgo no hay diversión.

Sinceramente, esta es la segunda novela que leo de Henlein. Lo cual es relativamente sorprendente teniendo en cuenta la categoría que ostenta dentro de los autores de ciencia ficción. La cuestión es que siempre me sentí incómodo con la primera que leí, la que probablemente sea su más famosa novela, Tropas del espacio. Soy de los que opinan que detrás de la misma hay una ideología militarista y mucho más cercana al fascismo de lo que el propio autor esté dispuesto a reconocer. Me he llevado sorpresas en varias ocasiones cuando oyes opiniones procedentes de los Estados Unidos que sinceramente creen que están por la libertad y la democracia, pero sorprendentemente proponen soluciones a los problemas que se acercan sospechosamente a los fascismos, democracias selectivas o democracias orgánicas.

Un sistema de ferrocarril se desarrolla en ese futuro lunar para unir las ciudades colonias que se han fundado sobre la superficie lunar. Mejor dicho bajo la superficie; al igual que el ferrocarril es un metro. La radiación puede ocasionar consecuencias muy desagradables sobre el ser humano.

En este libro que comento hoy intentaré responder a tres preguntas que me hice mientras lo leía: ¿Expresa o se manifiesta favorable a una ideología política, distinta o no de la de Tropas del espacio? ¿Representa MIKE un ejemplo válido de inteligencia artifical, y de alguna forma la superioridad de la misma sobre los humanos, cuestionando algunas de las soluciones políticas planteadas? ¿Es una novela que se pueda recomendar?

Sobre la cuestión política, ya he avanzado que el personaje del profesor que entra en la rebelión tiene una ideología anarcocapitalista. Un estado con un tamaño cero o, si no queda más remedio, reducido a un mínimo considerado como “un mal menor”, los libres intercambios económicos y el derecho del individuo a regir su vida sus interferencias y a defenderse por sí mismo. Estaríamos realmente ante una ideología muy popular en la actualidad entre las derechas más radicales de las sociedades actuales, especialmente en Estados Unidos, aunque fuera concebida inicialmente por economistas austriacos. El problema es que este planteamiento resulta utópico, y con frecuencia las soluciones a los problemas prácticos conllevan acercamientos a los fascismos. Hay pequeños indicios a lo largo de la novela que indican esa posibilidad, aunque no se profundice en ellos o se pasen más o menos por alto.

MIKE representa un problema. Es una supercomputadora. Es una inteligencia artificial pero no de aspecto humano. De hecho es una unidad de proceso con unos bancos de memoria, enorme, y una miríada de periféricos que le permiten obtener datos e información y ejecutar acciones. Pero a lo largo de la novela la vemos desarrollarse. Desde lo que podría ser una fase de infancia hasta una edad adulta. Lo cual supone un problema en sí mismo dentro de la ideología política de la obra. Porque a su ritmo de desarrollo puede alcanzar, o alcanza, un nivel de inteligencia y de poder superior al de cualquier humano. Es el germen del dictador “benévolo”, la máquina que organiza al ser humano por su bien. Es la semilla para una distopia. Hemos leído otras obras que parten de la premisa de una sociedad humana gobernada por máquinas. No creo que Henlein fuera ajeno a las consecuencias de su creación literaria, y busca una “solución” al problema de la inteligencia artificial superior a la inteligencia humana, que no voy a desvelar. Pero que habla de las debilidades que el pensamiento político que tiene el autor, representado por el profesor conspirador. En cualquier caso, el acercamiento a la humanidad por parte de MIKE a través del humor me parece muy original. Y también añadiré que como inteligencia artificial no queda claro su desarrollo con algunos de los aspectos más problemáticos de la definición de una inteligencia artificial; las emociones, los sentimientos y la voluntad.

Finalmente queda la cuestión de si el libro es recomendable o no. Y os tengo que decir que me lo pasé estupendamente. El libro es muy divertido. Es muy entretenido. Mezcla intriga, humor, drama, alguna dosis de tragedia… La ironía de algunos de los pasajes del libro es lo que puede llevar a algunos a defender que el autor es crítico con determinadas formas de pensar, utilizando un género cercano a la parodia, más que un defensor de esas formas de pensar. Si uno se lo pasa bien, supongo que se puede recomendar, siempre que adopte un sentido crítico para las consecuencias de lo que se propone.

Originalmente una colonia penitenciaria, al estilo Australia, con el tiempo los ciudadanos son granjeros y profesiones complementarias útiles; pero no pueden hacer ejercicio al aire libre, confinados en el subsuelo, sólo salen al exterior con trajes protectores y evitando las horas de insolación. Nada que ver con la libertad de los ciudadanos terrestres actuales de correr al atardecer.

Originalmente una colonia penitenciaria, al estilo Australia, con el tiempo los ciudadanos son granjeros y profesiones complementarias útiles; pero no pueden hacer ejercicio al aire libre, confinados en el subsuelo, sólo salen al exterior con trajes protectores y evitando las horas de insolación. Nada que ver con la libertad de los ciudadanos terrestres actuales de correr al atardecer.

Luego está la cuestión de la anticipación. Una de las características tradicionales de la ciencia ficción es la anticipación científica y tecnológica. Prever con antelación por dónde van a ir los desarrollos científicos, tecnológicos y sociales. Muchas veces se señalan los “aciertos” de los autores de ciencia ficción. Pero lo cierto es que las más de las veces se equivocan. En 2001: una odisea del espacio, Kubrick y Clarke imaginaron que para el cambio de siglo estaríamos en disposición de mandar una nave espacial enorme y tripulada hasta Júpiter, cosa que estamos lejos de hacer. Pero fueron incapaces de imaginar el teléfono móvil, que en el año 2001 era ya un elemento popular, y no quiero ni pensar lo que se ha desarrollado quince años más tarde. Pues este tipo de cosas se encuentran multiplicadas por mucho en esta novela. Imagina Henlein un gran supercomputador, pero es incapaz de imaginar el ordenador personal, y no digamos ya el portátil o los dispositivos móbiles, o una red de intercambio de datos como internet. Las tecnologías de la novela son anticuadas, a pesar de la colonización de la Luna y un moderado viaje espacial. Plantea problemas demográficos, pero ni mención a los ecológicos que derivarían de ellos. Todo tiene un sabor añejo, un poquito rancio, pero con encanto.

En la actualidad, hay muchos escritores de ciencia ficción que han tomado conciencia de los riesgos de anticipar. Se denomina ciencia ficción a obras que son más bien intrigas tecnológicas, pero con tecnologías actuales o altamente probables. No toman riesgos por miedo a que con el tiempo parezcan ingenuos o poco sagaces. Es difícil prever el futuro.

Como veis, me ha salido una larga entrada. Pero me apetecía profundizar un poquito más en esta obra, que para muchos será una mera intriga política con más o menos acción en el exótico ambiente de la colonización lunar, pero que tiene mucho más como habéis visto entre sus líneas. Es divertida. Pero como ya he dicho, conviene ser crítico en su lectura.

¿Es un futuro factible colonizar la luna? ¿En esas condiciones? ¿Realmente es tan elevada la capacidad de adaptación del ser humano? ¿A qué precio? ¿Y las adaptaciones fisiológicas y anatómicas? Alguna especulación se deja caer. Aunque el tema principal sea un modelo viable de política lunar.

¿Es un futuro factible colonizar la luna? ¿En esas condiciones? ¿Realmente es tan elevada la capacidad de adaptación del ser humano? ¿A qué precio? ¿Y las adaptaciones fisiológicas y anatómicas? Alguna especulación se deja caer. Aunque el tema principal sea un modelo viable de política lunar.

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