[TV] Cosas de series; comedias, a veces, con un toque dramático… un toque grande, a veces

Televisión

No tenía muy claro con qué ir hoy en el Cuaderno de ruta. O en mis páginas fotográficas. Para estas había pensado un carrete en color que hice en la sierra de Alcubierre,… pero ha quedado muy flojo. Paso. Había otras posibilidades… que ya llegarán. Tengo pendiente de ver alguna película de cine,… tengo pendiente de terminar una novela,… podría terminar de mostraros mis fotos de la #fp4party,… Pero he decidido darle una vuelta a lo televisivo, que tenía unas cuantas series acumuladas. Comedias, las que traigo hoy. Aunque con matices. Y si eso dejo alguna de las fotos que he mencionado de la sierra de Alcubierre, a ver si puedo dejar algo digno.

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Con el final de año, pasamos una tarde de sábado en el lugar arqueológico de las trincheras y refugios de la guerra civil en la sierra de Alcubierre; entre otras cámaras, me llevé la Nikomat FTn con un carrete de Kodak Ektar 100, pero me quedaron regular… 

Fuller House – Temporada 3ª

Segunda parte de la tercera temporada de la secuela de Full House (Padres forzosos). Aquella serie original era una tontadica, que uno veía porque… salía Lori Loughlin, que estaba muy buena. De verdad, no recuerdo otro motivo. Aunque en general, lo pasaba bien, con las neuronas en estado de reposo absoluto.

La serie actual es claramente peor, y desconozco el motivo por el que sigo viéndola. Porque no sale (tan apenas) Lori Loughlin. Y no hay ningún equivalente que compense. Pero bueno, todo el mundo tiene sus placeres culpables, ¿no? Yo tengo varios.

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The Ranch – Parte 4ª

Parte 4ª según Netflix, segunda mitad de la segunda temporada según otras fuentes como IMDb. No hay mucho que contar que no haya contado en momentos anteriores con esta serie. Comenzó como una clara comedia, pero progresivamente a derivado al drama con momentos de humor. Con una factura de múltiple cámara y risas de fondo, que suena muy casposo, tenemos una serie bastante bien interpretada, y que se ha hecho con un huequito en mi corazón.

De cara al futuro, se puede ver afectada por los escándalos de abusos sexuales, ya que Rooster (Danny Masterson) ha sido acusado de ellos. Y eso suele implicar la salida de el acusado de la serie en vigor. Ya veremos. Lo cierto es que es un personaje importante, y el actor lo hace bien. Pero… una cosa es interpretar a un salido descerebrado y otra, serlo. Lo primero pase, lo segundo no.

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The End of de F***ing World – Temporada 1ª

Y he aquí una de las sensaciones del comienzo del invierno, serie británica de 8 episodios de más o menos 20 minutos de duración, sobre dos adolescentes peculiares. Con diecisiete años, Alyssa (Jessica Barden) es una descarada que vive un hogar desestructurado y en el que es difícil encontrar cariño y comprensión. Va echándole morro a la vida, pero pronto notaremos que es más víctima que otra cosa. De la misma edad, James (Alex Lawther), que de niño vio suicidarse a su madre, y que vive con su padre, entusiasta pero poco eficaz a la hora de educar al hijo, está convencido de sí mismo que es un psicópata. Y ha decidido que su primera víctima humana será Alyssa. Y en estas están, cuando deciden abandonar sus hogares.

Y a partir de aquí, no dejarán de pasar cosas… Accidentes, muertes,… y otros sucesos más o menos desagradables que no voy a destripar. Con tan pocos capítulos y tan cortitos, te la meriendas en un par de sesiones. Sabe a poco.

La gente se ha dividido. Basada en un cómic poco conocido, ha divido a los espectadores y a la crítica en dos grupos. Los que se entusiasmaron en sus primeros capítulos y siguen absolutamente entusiasmados. Y los que se entusiasmaron en sus primeros capítulos, pero su entusiasmo se enfrió un tanto en los siguientes. Soy más bien de estos últimos. Pero sin duda, cuando vuelvan, les dará algunas oportunidades más. Porque tiene potencial, y porque los dos protagonistas lo hace muy bien. Enamorado estoy de la chavalilla, y de sus inseguridades.

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[TV] Cosas de series; viajes en el tiempo y adolescentes en problemas

Televisión

Por una vez, ninguna serie norteamericana. Europa y Asia son los continentes que nos suministran el material televisivo para esta semana.

Dark

Serie alemana que se desarrolla en una ficticia ciudad dominada por la presencia de una vieja central nuclear y por el hecho de que de vez en cuando desaparece gente. Fundamentalmente chicos jóvenes, niños o preadolescentes. Un grupo de vecinos de la pequeña ciudad rodeada de bosques, todos interrelacionados entre sí y todos guardando secretos. Todo comenzará con el suicidio de un hombre, casado con un hijo adolescente. Y con la desaparición unos meses más tarde de un muchacho jovencito en el curso de una broma de algunos chicos más mayores.

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Los bosques y el ferrocarril de vapor del Harz nos permiten viajar en el tiempo, como en la serie alemana de hoy.

La serie, de atmósfera oscura y fría, nos traslada a un enigma que abarca tres momentos de la historia separados entre sí por 33 años, el 2019, el 1986 y el 1953, y con una forma que permite viajar en el tiempo entre las tres épocas. Una historia compleja que consigue vencer con habilidad las trampas de las paradojas temporales al mismo tiempo que nos sumerge en una trama propia del cine negro. Aunque sea alemana, muy emparentada con el llamado nordic noir. No deja de ser interesante. Es una producción en Netflix y el final queda abierto a una continuación.

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Re:Mind

Uno de estos extraños productos nipones que en esta ocasión me sonó tras un par de capítulos extrañamente familiar. Hace unos meses os hablé favorablemente de una curiosa serie japonesa en la que una clase de chicas adolescentes se dedicaban a desentrañar el asesinato de su profesor. En esta ocasión, nos volvemos a encontrar a un grupo de 11 adolescentes, chicas todas ellas, compañeras de clase, que se despiertan encapuchadas, secuestradas, sentadas alrededor de una mesa de comedor en una sala extrañamente decorada, e impedidas para escapar por unos cepos en sus pies. Y si la célebre Agatha Christie nos estremecía en una de sus más célebres novelas con sus “10 negritos”, en esta ocasión la cosa va de las “11 japonesitas”. Y el misterio que las ha llevado a esta situación.

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Ante las similitudes entre ambas series en diversos aspectos, decidí investigar. Y comprobé que estaban relacionadas. Se emiten por plataformas distintas. La de Daigorō-sensē la vi en Amazon Prime Video, mientras que la actual es un estreno muy promocionado en Netflix. Pero he averiguado que todas las chicas forman parte de un multitudinario grupo musical, 欅坂46 (Keyakizaka 46), aunque las de la serie actual son un subgrupo secundario del original, que participó en la primera serie, con el mismo nombre pero que se escribe parcialmente con hiragana en lugar de kanji, けやき坂46. Son unos grupos que no se dan en occidente, que en un momento dado ponen en escena entre media docena y varias decenas de chicas de aspecto adolescente, uniformadas, con unas coreografías más o menos curradas, y que parece que tienen éxito en su país. Pues bien, parece que ahora les hace actuar también en estas series. Unas lo hacen mejor y otras peor, pero son curiosas. Aunque esta segunda serie no es tan interesante como la primera.

Fenómenos televisivos y comerciales curiosos los de los nipones.

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