[Cine] Historias lamentables (2020)

Cine

Historias lamentables (2021; 39/20210611)

Cuando hace 25 años o más, Javier Fesser, entonces «el hermano de uno de los Gomaespumas«, emblemático dúo humorístico de mi época universitaria y aun después, nos hacía cortos tan interesantes como los del «ritmillo» o la «tompleta«, imaginábamos, todavía muy ilusionados con el cine nacional, lo que sería cuando saltase al mundo del largometraje. Pero si os he de ser sinceros… nunca alcanzó situarse ni siquiera cerca de las expectativas que nos despertaron aquellos cortometrajes. De hecho, siempre se ha mantenido más fiel, como director, a esta fórmula que a los largometrajes. Hace unos meses, aparecieron esta «historias lamentables» en Amazon Prime Video. Y aunque me propuse verlas… sus 130 minutos de duración me tiraban para atrás.

Los protagonistas de una de las «historias lamentables» de hoy son de Zaragoza. Incluso los actores lo son. Pero impostan demasiado el acento, supongo que para que se note bien el origen… lo que convierte sus actuaciones en artificiosas, y poco llevaderas. Es lo que hay.

La semana pasada, para mi sorpresa, en los previos a la película que estábamos preparados para ver, nos proyectaron un avance de esta película, que después de meses en una plataforma digital en línea, se preparaba para su estreno en la gran pantalla. Del avance no me fíe. No me llamó la atención demasiado. Así que cuando me propusieron ir a verla el viernes siguiente, de entrada dije no. Para qué iba a pagar por algo que, teniéndolo disponible en casa, desde noviembre a esta parte no había encontrado motivación ni ganas para verlo. Pero me lo que pensaba eran «buenos» amigos insistieron y, para terminar de convencerme, dijeron que me invitaban, así fue, y que luego podíamos tomar unos chismes y charrar. Acepté. Así se las ponían a Fernando VII.

Fiel a su afinidad por el cortometraje, esta película reúne un total de cuatro historias cortas, de ámbito costumbrista, que supongo pretende cierta crítica o preocupación social, aunque no siempre tengo claro en qué sentido va, y sobre todo desde el punto de vista del humor, haciendo reír. Un homenaje a un empresario que empezó su ascenso social con un viejo Seat 127 o algo así. Un señor de rígidas costumbres que madruga una mañana para hacer una foto del amanecer en la playa de Gandía el día San Roque, cosa se convierte en misión imposible. La extraña relación entre una mujer enfrentada a la sociedad y un voluntarioso inmigrante subsahariano. Y las desventuras de un señor de Zaragoza, cuyas hermanas sospecha que ha estado malversando los fondos de la empresa familiar y que necesita «la excusa» perfecta para salir del paso… porque es verdad.

El primer problema es que si el enfoque es el humor,… hacer reír,… o cuando menos que esbocemos una sonrisa… al menos conmigo el fracaso es absoluto. Humor facilón, evidente, en alguna ocasión rozando peligrosamente con la caspa, tan predecible que lo que voy pensando durante las más de dos horas que dura la proyección que ya me imagino por donde van los tiros. Porque supones que el final de la historia no dejará de tener un lado amable. Al fin y al cabo, para el director, el buenrollismo es marca de la casa. Faltan ironías relativamente afiladas que nos despierten y nos hagan interesarnos por el mensaje que se supone que nos están lanzando.

Con unas interpretaciones que difícilmente pueden levantar un producto mucho más relacionado con el «landismo» y el «ozorismo» de lo que probablemente se quiera reconocer… o vete tú a saber, igual en estos momentos se reivindica aquella casposa etapa del cine nacional,… el nerviosismo aumenta en la butaca del cine, porque el tiempo pasa excesivamente despacio. Y la conclusión es muy clara. Realmente, son unas historias lamentables. Por un momento desfilan ante mis ojos las imágenes de ciertos «relatos salvajes» que nos llegaron desde Argentina hace unos años. Y comprendo que no estoy en sintonía con el señor Fesser. Que el buenrollismo no basta ni para hacer reír ni para lanzar un mensaje suficiente contundente y mucho menos para cambiar nada, si tal cosa es posible. Con los «gomaespumas» de los años 80 sí me sentía en sintonía. Con el hermano… nop. Casi lo siente como una pérdida de tiempo. Y lo siento. Es lo que hay. Como de costumbre, los medios nacionales son más benévolos de lo que toca con las películas españolas. Lo cual creo que es flaco favor.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

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