[TV] Cosas de series; reyes, reinas y otros figuras de la baraja española

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están comentadas desde el punto de vista de la técnica fotográfica en Fotos en serie. Supongo que cuando se decidió instalar estatuas de los reyes de los reinos hispánicos medievales en distintos lugares de Madrid, como la plaza de Oriente, nadie se lo plantearía como una parodia. Pero sus anacrónicos atuendos y portes a mí me parecen de los más paródico.

Breve entrada para comentar una serie española que he visto recientemente en Amazon Prime Video, para la que ya se anuncia una segunda temporada a estrenar en algún momento de 2026. No soy muy dado a las series españolas. De vez en cuando, cuando se estrena alguna en alguna de las plataformas de contenidos a las que tengo acceso, empiezo con el primer episodio… y generalmente no llego a terminarlo. El motivo por el que no me atraigan puede ser diverso; porque ya tengo bastante con la realidad del país que vivo a diario, porque los temas que tratan no me interesan, porque andan un poco escasos de guiones de cierta calidad… Pero hay un motivo que me parece que sobresale. Los intérpretes españoles, que pueden hacerlo muy bien en largometrajes, por lo menos los que tienen cierta experiencia en la profesión, en series de televisión suelen ser flojísimos.

No es el único país en el que pasa. Es algo que me llama la atención también en las series/películas surcoreanas. Lo que pasa es que las series surcoreanas me las meriendo en muchas ocasiones por el factor guilty pleasure, que ya he comentado en otras ocasiones. Supongo que la forma en que se ruedan las series hace que los directores, mucho menos importantes en televisión que en el cine, no se tomen tan en serio lo de dirigir a los actores, y como hay que cumplir con los presupuestos, pues no es cuestión de entrar en demoras en el rodaje y esas cosas que cuestan dinero. No sé. Es por buscarle explicaciones. Bueno… la serie que comentamos hoy, una comedia sobre monarquías hispánicas más o menos ficticias, tiene unas interpretaciones razonablemente sólidas. Y eso bastó como para que terminara el primer episodio… y siguiera.

La premisa… Pilar, princesa heredera (¿de Asturias?; se supone, nunca se menciona el título que yo recuerde), hija del rey Alfonso (¿XIV?; creo que tampoco se menciona), es una crápula de mucho cuidado, que ha pasado de su educación como futura heredera, y se ha dedicado a irse de juerga con algunas amigas (¿de fiar?) y a tener algún amorío con algún que otro príncipe de otras casas reinantes (a veces con consecuencias desagradables). Pero, huérfana de madre, su padre es un crápula de la misma estopa. Y metido en líos de corrupción con dineros, va a iniciar «una gira de meses» por Sudamérica, aparatándose de los focos de la prensa y de la justicia. Y durante esos meses, la princesita tendrá que asumir el rol de forma interina.

Desde el punto de vista de lo que critica, o pretende criticar, la serie, es decir, la monarquía como forma de gobierno… pues lo consigue sólo a medias. No trata de los problemas globales de esta forma «elegir» al jefe del estado, que es de todo menos democrática, puesto que rompe de plano con el principio de igualdad de oportunidades y de soberanía popular a la hora de elegir sus gobernantes, sino que se centra en el carácter de dos individuos, la princesita y el monarca coronado, de calibre moral ínfimo, aunque la cosa vaya de que la princesita vaya por el camino de la redención. Se queda un poco en la anécdota de la situación. Desde ese punto de vista, y dado que ignora en gran medida el papel del ejecutivo y el legislativo en todo esto, con quien se ceba de forma notablemente ácida es con el judicial, presentando a unos jueces de Tribunal Supremo y similares de una calaña tal que… ¡jodo! Así que, desde este punto de vista, no suspende, pero tampoco saca buena nota la serie.

Pero en lo que consigue ir prosperando es en sus cualidades como ficción televisiva razonablemente realizada e interpretada. Especialmente, interpretada. Su protagonista, Anna Castillo, y el que hace de secretario, el veterano Ernesto Alterio, lo hacen muy bien. El resto del reparto acompaña adecuadamente, en papeles más o menos serios. Más bien menos. La serie no deja de ser una sátira. Una sátira blandita, pero sátira al fin y al cabo. Creada y escrita por Borja Cobeaga (que también dirige varios episodios, y quizá eso explique que se preocupe por la dirección de actores) y Diego San José, me parece mejor que lo que el público votante en IMDb está por la labor de reconocer. Podría ser mejor, pero es un entretenimiento más que razonable, que además no te hace perder mucho tiempo, con episodios de 30 minutos que transcurren con agilidad. Supongo que, cuando se ponga a disposición de los abonados, seguiré con la segunda temporada, a ver si al menos mantienen el nivel.

[Cine] El olivo (2016), o cómo descargar nuestra rabia por lo que somos en los alemanes

Cine

El olivo (2016; 282016-1305)

Hacía mucho, mucho tiempo que no veía una película de Icíar Bollaín. Creo que siempre recordaré su primer largometraje, una película sencilla, de bajo presupuesto, pero muy fresca. Y la notable denuncia que hizo de la violencia de género, en una película que creo que es menos recordado de lo que debería, siendo magnífica. Una cosa que desde mi punto de vista caracterizó las primeras películas de Bollaín era su capacidad para sacar petróleo de los intérpretes fueran buenos, malos o regulares. Una excelente directora de actores. También es una directora muy comprometida. Todo su cine tiene un fuerte sentido social… lo cual está muy bien… pero puede cansar. A todos nos gusta variar de género de vez en cuando. Hay más cosas en esta vida. Y hay directores españoles que han abusado del género o se han encasillado. El cine comprometido socialmente es necesario, pero no es necesario que todo el cine esté comprometido socialmente.

Puestos a buscar un lugar que represente la corrupción en España, Bollaín no se complica la vida. La Comunidad Valenciana.

Puestos a buscar un lugar que represente la corrupción en España, Bollaín no se complica la vida. La Comunidad Valenciana.

En cualquier caso, tengo la sensación de que con esta película que, siendo sincero, en principio no nos atraía, está funcionando el boca-oreja, y en los pocos días tras su estreno habíamos recibido varias opiniones muy positivas de personas que la habían visto en su fin de semana de estreno. Así que decidimos darle una oportunidad y empezar este segundo fin de semana que está en cartelera yendo a verla.

Lo primero que he de decir es que sigue sacando lo mejor de los intérpretes de los que dispone. Todo el reparto está bastante bien, pero desde luego el trío protagonista tiene momentos espléndidos. Dio la casualidad que la chica protagonista, Alma (Anna Castillo), había salido en un capítulo «ministérico» cinco días antes. Y me pareció absolutamente anodina. Ni caí al principio que fuesen la misma actriz. Y en general está bastante bien. No maravillosamente bien como algunos afirman, pero cumple con notable. Y esos sí son ese Alcachofa (Javier Gutiérrez), que habla mucho, y ese Rafa (Pep Ambròs), que calla más, los que permiten que la protagonista tenga el contrapunto adecuado para destacar. Estupendos. Ambos.

Cada vez es más difícil encontrar paisajes libres de aberraciones urbanísticas en esa zona.

Cada vez es más difícil encontrar paisajes libres de aberraciones urbanísticas en esa zona.

En cuanto a lo que nos cuentan y su mensaje social… Pues es un cuentico… con final agridulce. No sé si importa o no que destripe un poquito el sentido de dicho final. Al fin y al cabo, en estas películas lo que importa es más el viaje, literalmente en este caso, o el lugar en el que nos encontramos, que el tradicional esquema de «presentación-nudo-desenlace». Y el viaje se cierra con un tono agridulce. Al fin y al cabo, hay cosas que nos se arreglan,… porque este país no tiene arreglo. Aunque nos quedemos con el buen rollito familiar con el que se cierra el filme. Lo que ya me convencen menos son algunos aspectos de la trama. Guion y directora plantean una situación propicia para hacer un poco de introspección y entonar un «mea culpa» sincero,… porque ya vale de echar la culpa a los políticos de todo lo malo que pasa en este país. En mayor o menor medida todos somos cómplices… y por ahí parece que van a ir los tiros del filme hasta que nos distraemos con los «malísimos» empresarios alemanes sin escrúpulos. A ver, oye… que empresarios malos hay en todas partes. Que nos podemos dejar de victimismos. Que a mí tampoco me cae bien Angela y sus huestes… pero de verdad, que a los políticos de aquí los votamos nosotros. No me ha satisfecho del todo el planteamiento del filme.

Esto hizo que aunque durante años tuviera yo todas las facilidades para pasar días por allá, en Peñíscola, fuera un lugar que me apeteciera poco. Mucho destrozo.

Esto hizo que aunque durante años tuviera yo todas las facilidades para pasar días por allá, en Peñíscola, fuera un lugar que me apeteciera poco. Mucho destrozo.

Por lo demás, se deja ver. Quienes busquen cine palomitero no lo disfrutarán… pero como se olerán de qué va, tampoco irán. Los demás… pues tiene momentos estupendos, de verdad. Especialmente gracias a esos discretos y estupendos actores, que tanto maltratan en otras películas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Aunque algunas de estas viejas diapositivas tomadas en Alcocéber, o la propia Peñíscola, mostraban que hubo tiempos en que el paisaje mediterráneo mereció la pena.

Aunque algunas de estas viejas diapositivas tomadas en Alcocéber, o la propia Peñíscola, mostraban que hubo tiempos en que el paisaje mediterráneo mereció la pena.