[Libro] The Science of Interstellar

Ciencia, Cine

Dos cosas se produjeron desde que me regalaron el lector de libros electrónicos: leo más en general, leo menos ensayo o divulgación. Antes alternaba más frecuentemente la ficción con el ensayo sobre temas históricos o con la divulgación científica. Pero estos libros no se encuentran tan frecuentemente en formato electrónico como la ficción. O no es fácil que los veamos propuestos. O no me dedico a buscarlos. No lo sé. En fin. Tendré que buscar algún tipo de remedio a este problema. Porque viene bien leer este tipo de libros. En cualquier caso, hace unas semanas terminé con uno de estos títulos, que os traigo aquí y ahora.

The Science of Interstellar
Kip Thorne
W. W. Norton & Company, 2014
Edición electrónica

Como su propio nombre indica, este libro nos cuenta la ciencia que hay detrás de la película de ciencia ficción Interstellar, de la que ya os hablé en su momento. Según lo que nos cuenta el científico, físico teórico por más señas, Kip Thorne, las primeras ideas sobre la película partieron de algunas cuestiones planteadas por el mismo, aunque finalmente el trabajo de guionistas y directores (hubo varios metidos en el proyecto), fueron modificando la historia hasta dejarla como la hemos visto en las salas de cine. El libro intenta explicar al lector y probable espectador de la película cuáles son las bases científicas de las historias y las imágenes planteadas en el filme. En cada uno de los capítulos y apartados el científico nos marca si lo que se muestra está basado en ciencia real y comprobada, si es una extrapolación plausible más o menos probable o improbables basada de la ciencia conocida, o si es un especulación que no sabemos si se confirmará o no. También nos informa de algunas licencias que se toman los realizadores de la película para no comprometer el desarrollo dramático de la historia.

Probablemente, entre los mundo descritos en el libro, el planeta de Miller, sumido profundamente en el pozo gravitatorio del gigantesco agujero negro Gargantua, es uno de los más interesantes.

Probablemente, entre los mundo descritos en el libro, el planeta de Miller, sumido profundamente en el pozo gravitatorio del gigantesco agujero negro Gargantua, es uno de los más interesantes.

En líneas generales, el libro es muy apologético, casi demasiado, de la película. Todos los que participaron son gente muy inteligente, maravillosa, muy trabajadora, según la versión de Thorne. Todo fue estupendo. Paradójicamente, la producción tardó ocho años en salir adelante. Pero bueno, es normal esta postura; es juez y parte. Y cobra del éxito del filme. Al fin y al cabo aparece como uno de los productores ejecutivos del mismo. Pero bueno, aparte de eso, creo que es un científico riguroso y podemos contar con que haya sido más que razonablemente honesto a la hora de divulgar la ciencia que hay apoyando o implícita a la película.

Dicho lo cual, no es necesario conocer nada de lo que nos cuenta para disfrutar el filme. Al fin y al cabo, cuando vamos al cine o leemos un novela de ficción, nos sumergimos en un estado de suspensión temporal de la incredulidad. Damos por buenas cuestiones sobre las que no tenemos conocimientos y no sabemos si son ciertas, o aun a sabiendas de que lo que sucede contradice las leyes de la naturaleza que rigen nuestro mundo, u otras cuestiones, las damos por buenas como parte del universo de ficción que se nos muestra. Siempre que no nos tomen el pelo, que es lo mismo que decir que se pasen sus propias leyes, las creadas para la ficción, por el forro de la entrepierna. Que en las producciones mediocres pasa con frecuencia. No es así en este caso. Pero si tienes curiosidad por la ciencia, este es un libro que puede interesarte. No es el divulgador científico más ameno, más organizado y más claro que he leído, y es posible que más de un lector se pierda en alguna de sus explicaciones. Pero es un producto razonable. Sin más.

Dejando aparte las enormes olas de marea que lo recorren, el enlentecimiento del paso del tiempo debido al efecto de la gravedad, tiene unas posibilidades y unas consecuencias tremendas.

Dejando aparte las enormes olas de marea que lo recorren, el enlentecimiento del paso del tiempo debido al efecto de la gravedad, tiene unas posibilidades y unas consecuencias tremendas.

The Millenium Simulation Project, un pedazo del universo de 2.000 millones de años-luz de lado

Ciencia

Hace un par de días, aparecía en Microsiervos un artículo sobre el asombroso parecido entre las conexiones de las neuronas y el aspecto global reticulado que se le supone al Universo. Este tipo de semejanzas y analogías son celebradas por muchos como algo trascendente. No es el caso del autor del artículo, que señala parecidos sorprendentes, pero no conclusiones más allá. A mí me parecen coincidencias, en las que me cuesta mucho alcanzar la trascendencia, concepto que siempre me resulta resbaladizo y esquivo. Pero no es aquí dónde iba yo a parar. La cuestión es que la lectura de la mencionada entrada, me llevó a conocer el Millenium Simulation Project.

Este proyecto de investigación del Instituto Max Planck de Astrofísica trata de representar mediante simulaciones la estructura del Universo a una escala grande, bastante grande. Ya sé que esto no es muy científico, pero es lo único que se me ocurre para decir que quieren representar cómo parece ser el Universo si analizáramos un cubo de 2.000 millones de años luz de lado. Lo cual tampoco es muy exacto, porque claro lo que estamos viendo y detectando corresponde a distintas épocas de nuestro Universo, dada la lenta velocidad a la que se arrastra la luz por el mismo. Entrar ahora a explicar o comentar los aspectos científicos del proyecto sería una necedad por mi parte. Probablemente cometería imperdonables errores, que harían de mi el hazmerreir de cualquier persona bien informada. Pero lo que indudablemente me ha parecido de interés general es el bello aspecto reticular de las imágenes generadas por las simulaciones.

No os las perdáis, visitad el sitio.

La imagen de hoy corresponde a cómo se ve el Universo en una esfera de 300.000 km de radio, centrada en el planeta Tierra. Uy, aparece otro cuerpo celeste además de la propia Tierra.

Terraza y luna

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)