[Cine] Interstellar (2014)

Cine

Interstellar (2014)

Últimamente da un poquito de miedo ir a ver una película de ciencia ficción que venga con intenciones serias. Las de fantasía que se venden como “ciencia ficción” ya sabes un poco a que atenerte. Pero las que aparentemente vienen con un hala de ser ciencia ficción propiamente dicha, aunque se tomen sus licencias,… últimamente nos dejan insatisfechos por uno u otro motivos. Con la película que hoy traigo a estas páginas me pasaba un poco eso. Miedo a la decepción. Porque además tiene más alicientes. Un director, Christopher Nolan, que empieza a estar considerado como uno de los mejores de su generación. Bien es verdad que a mí no todo lo que ha hecho me ha resultado atrayente, independientemente de su oficio, que lo tiene y mucho. También nos ofrece unos protagonistas que como veremos están entre los intérpretes que más alabanzas han atraído en los últimos tiempos. Así que muchas expectativas,… más probabilidad de salir defraudado. Veremos lo que ha dado de sí, en una película de un género que siempre me ha atraído, la “space opera“.

Paisaje en los llanos de la Violada

La hipótesis de que la humanidad se vaya al garete no como consecuencia de un cataclismo global sino por una mezcla de factores ecológicos y económicos, especialmente por el agotamiento de recursos. Esto conllevaría hambrunas y retorno a tecnologías más atrasadas.

Estamos en la Tierra, en un futuro no excesivamente lejano. Ha habido guerras y la ecología está hecha unos zorros. Estamos en una situación no postapocalíptica como gustan en otras producciones, sino preapocalíptica. El final de la especie humana puede encontrarse a muy pocas generaciones en el futuro. Una especie humana que se dedica sobretodo a producir los alimentos que puede, habiendo perdido mucho conocimiento científico y tecnológico. Ahí está Cooper (Matthew McConaughey), un antiguo ingeniero y piloto de la NASA, reconvertido en granjero. Viudo, con dos hijos, de los cuales la chica, Murph (Mackenzie Foy/Jessica Chastain/Ellen Burstyn) es inteligente e inquisitiva. Y dice que tiene un “fantasma” en la habitación. Intentando desentrañar el misterio del “fantasma”, descubrirán que la NASA no ha desaparecido, que tiene unas instalaciones clandestinas dirigidas por el profesor Brand (Michael Caine) y en la que participa también su hija Amelia (Anne Hathaway). Su proyecto es el de llevar a la especie humana a las estrellas. Y cuentan con Cooper. Aunque este tendrá que abandonar a su familia. Y no sabe cuándo y cómo los volverá a ver. Porque el viaje se verá afectado por los efectos relativísticos sobre el tiempo.

Paisaje en los llanos de la Violada

Estas flores de Almendro que fotografíe en estos paisajes cerca de Almudévar, en Aragón, ya no se pueden ver; esos árboles desaparecieron. En los 11 años que estuve yendo y viniendo a Huesca a trabajar, pude comprobar un deterioro progresivo del paisaje por la mano del hombre.

Muchas cosas se me ocurren. Y por eso he tardado cinco días en ordenar un poco mis ideas.

La película es una delicia desde el punto de vista visual. Desde el polvoriento paisaje terrestre a las visiones planetarias o estelares, hay un cuidado esmerado en buscar la verosimilitud. Que no es lo mismo que la veracidad. Quizá, hablando de ficción, más importante.

Es ciencia ficción casi dura. Por supuesto que hay concesiones al interés dramático de la trama; nadie espera otra cosa. Pero por fin vemos algo más que ciencia ficción basada en Newton con toques de fantasía. Estamos en un universo donde reina la física del siglo XX/XXI. Con algún toque de fantasía. Es casi inevitable. Otros se han dedicado a comentar lo que es buena ciencia y lo que es mala ciencia en el filme. A mí globalmente, me vale. Mucho mejor que prácticamente cualquier otra cosa hecha recientemente.

Tiene momentos de debilidad. Ese momento en que Hathaway como Amelia Brand suelta un monólogo en el que dan ganas de irte a preguntar al CERN si están buscando la partícula que media en ese campo de fuerzas que impregna el universo y que se llama “amor”, me parece una tontada. Pero claro, es para preparar alguna otra cosita del final…

Se nota demasiado que hay un deseo de homenajear, quizá ponerse a la altura del 2001 de Kubrick. Acoplamientos espaciales dando vueltas. Algo o alguien que se vuelve loco lejos de la Tierra. Una estructura clara en tres parte; en la Tierra, el viaje espacial, y el retorno más o menos psicodélico… Y los robots, con forma de monolito cuando están en reposo… Pero no es lo mismo… Nop. Lo tomaremos como un homenaje; en ese caso resulta simpático. Si es un pretensión de ponerse a la altura de Stanley…, entonces es pretencioso. Claro. Estoy de buenas. Me resulta simpático.

La cosa dura casi tres horas. Pero no me cansé ni un pelo. Y reconozco que en algún momento me resultó emotiva. Así que, incluso en sus salidas de tonillo, la cosa aguanta. Yo me lo pasé muy, muy, muy bien.

Paisaje en los llanos de la Violada

Son diversos los autores que en los últimos tiempos observan fenómenos que podrían llevar a lo que llaman “una nueva Edad Media”. Una caída global de la civilización, con paralelismos con la civilización mediterránea constituida por Roma, que llevaría no a una situación apocalíptica, sino a un empobrecimiento, una mayor morbilidad y mortalidad, una profunda caída demográfica, incluso a caída de las comunicaciones a larga distancia en la especie humana. Por ejemplo, para los componentes de ordenadores son necesarios elementos químicos muy raros en la superficie terrestre, que se extraen de zonas de conflicto. Si se acaban o se vuelven inaccesibles… poneros a imaginar.

Si ya hemos dicho que técnicamente hablando la fábrica de la película es de muy buena hechura, la cosa funciona especialmente porque efectivamente sus intérpretes están también en estado de gracia. McConaughey sigue en racha, y es un héroe con el que simpatizamos. Tanto la jovencita Foy como la excelente Chastain colaboran para que el personaje de Murph robe todos lo planos en que aparece. Un personaje femenino interesante contra el que no puede el que le toca en suerte a Hathaway, que no obstante está también a un muy buen nivel. Pero es que además hay una rueda de secundarios a su alrededor, CaineJohn LithgowMatt Damon, brevemente Ellen Burstyn, y otros que funcionan muy bien.

No es una película definitiva. No ocupará en nuestro corazoncito un lugar similar a HAL 9000Bowman, a Robby y al doctor Morbius, a KlaatuGort, al coronel TaylorZira, a los replicantes, a Ripley y la Nostromo,… y a alguno más que me dejo. Pero será una película de ciencia ficción recordada con agrado, y que no me importaría volver a ver otra vez. O de vez en cuando.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****
Paisaje en los llanos de la Violada

La pobreza, el abandono de las ciudades, la pérdida del conocimiento científico y tecnológico podrían llevar a mayor fanatismo religioso, a la desaparición de los estados de derecho y otras estructuras sociales, si no en todo sí en buena parte del globo. Estaríamos ante un ocaso de la humanidad. En ese caso ¿quedaría alguien con tecnología y recursos suficientes para llevarnos a las estrellas como en el filme de hoy? Lo dudo.

[Libro] Casa de Soles

Literatura

Cuando hace un par de meses releía El sol desnudo de Isaac Asimov, sin darme cuenta inicié una reacción en cadena que me ha metido en una situación curiosa. La “space opera” ha sido de siempre una de mis variantes preferidas del género de la ciencia ficción. Pero al mismo tiempo, también ha sido un subgénero en el que he encontrado muchos truños y que me ha hecho ser cuidadoso con lo que leo. Ahora accedo a una “space opera” literaria de ciento a viento, con cuidado, salvo ciertos autores que me proporcionan más entretenimiento que otra cosa. El caso es que tras la lectura de la obra mencionada al principio, me entraron ganas de leer la versión actualizada y renovada de una de mis favoritas, El viaje interminable de Marion Zimmer Bradley, que encargué en versión electrónica y en inglés, no parece estar traducida al castellano, bajo el título The Endless Universe. El Universo interminable.  Está en espera, porque tardó un tiempo en estar disponible, y alterno géneros cuando leo obras de ficción. El caso es que como consecuencia de este encargo, Amazon me mandó sugerencias sobre el género, y una de las propuestas era el libro que traigo hoy, de un escritor que no había leido nunca y que tenía curiosidad, Alastair Reynolds. Y en general, ya puedo adelantar que me he llevado una agradable sorpresa.

Casa de soles
Alastair Reynolds; traducción de Álvaro Sánchez-Elvira Carrillo
La Factoría de Ideas (Solaris ficción), 2012

Nos encontramos millones de años en un futuro, en una galaxia en la que se han desarrollado, y muchas veces desvanecido, un sinnúmero de civilizaciones humanas o de especies de origen humano, e incluso alguna de inteligencia artificial mecánica. Por el espacio viajan en ciclos de 200.000 años los “shatterlings” del clan Gentian, 999 de ellos clones de Abigail Gentian, con sexos diferenciados. Más uno de ellos que es la propia Abigail, integrada en su momento, seis millones atrás entres sus clones como uno más. Gracias a sus mejoras biológicas, su capacidad de viajar a velocidades relativísticas, y de dominar el paso del tiempo, son capaces de recorrer la galaxia, recogiendo la historia de la misma y realizando impresionantes obras de ingeniería espacial. Cada 200.000 años se reunen y ponen en común sus recuerdos y experiencias. Existen otros clanes de “shatterlings”, clones de otros contemporáneos de Abigail. Entre todos forman La Ciudadanía. Suele viajar solos. Pero hay una excepción. Campion en su Dalliance y Purslane en su Alas Plateadas de la Mañana, la nave más veloz de los clanes, viajan juntos. Y están enamorados. Lo cual no está bien visto. Se acerca el momento del nuevo encuentro del clan, pero una serie de peripecias les lleva a llegar tarde y con un invitado, Hesperus, una inteligencia mecánica. Esto les permite no caer en una emboscada que acaba con casi todo el clan, quedando poco más de 50 supervivientes, que tendrán que desentrañar el misterio de la emboscada, y algunos otros que llevan ocultos durante 3 millones de años.

Desgraciadamente no tengo fotos de las estrellas, supernovas o planetas que visitan Campion y Purslane; así que me quedo en este planeta, en Nueva York, en una tarde en el ferry de Staten Island en el que el sol fue el protagonista.

Desgraciadamente no tengo fotos de las estrellas, supernovas o planetas que visitan Campion y Purslane; así que me quedo en este planeta, en Nueva York, en una tarde en el ferry de Staten Island en el que el sol fue el protagonista.

La obra se divide en ocho partes. El primer capítulo de cada una de ellas está dedicado a conocer la historia de Abigail Gentian, en “flashback”, mientras que el resto de los capítulos son narrados en primera persona alternativamente por Campion y Purslane. Lo cual dinamiza mucho la comprensión global de lo que está sucediendo en la historia.

Esta obra me ha sorprendido muy positivamente. La capacidad de realizar con razonable dinamismo una aventura espacial que transcurre en miles de años, con naves que cruzan la galaxia a fracciones muy elevadas de la velocidad de la luz nos sumerge en una aventura sumamente entretenida, que curiosamente sólo flojea en los capítulos en los que los Gentian permanecen parados en un planeta. En general, Reynolds nos propone un universo capaz de ser escenario de historias de buen nivel, y en las que trata algunos de los temas universales de la literatura general, o la de ciencia ficción en particular. La amistad, el amor, el sentimiento de pertenencia a un grupo por disperso que pueda estar, el ancestra miedo de los seres humanos a las inteligencias artificiales que tanto ha dado de sí en la ficción literaria o cinematográfica, …

Es cierto que Reynolds, que es científico astrónomo de formación, es capaz de crear un universo que gustará a los partidarios de la ciencia ficción dura. Que respeta de forma razonable los postulados conocidos de ciencia moderna. Se toma alguna licencia, claro está, pero es bastante convincente. Sin embargo, aunque plantea los temas importantes de las relaciones humanas, no siempre los desarrolla con la habilidad necesaria. Crea dos personajes, Campion y Purslane, que son un bombón. Empatizas con ellos inmediatamente. Son los más humanos de todos sus congéneres, los más apasionados. Son audaces y generosos. Pueden defenderse, y pueden matar, pero no sin necesidad. Son aptos para la empatía con quienes son distintos. Y están enamorados. Y debén ser muy muy guapos. Uno se enamora de Purslane con facilidad. Pero Reynolds creo que no les saca todo el partido.

En cualquier caso, estamos ante una novela que me ha gustado bastante, incluso con sus altibajos y aspectos perfectibles. Tal es así que he buscado y leeré en cuanto pueda su antecesora, Thousandth Night, que siendo una historia independiente, sucede en el mismo universo y con personajes comunes. Es una novela corta. En fin, para quienes gusten de la buena ciencia ficción, una lectura recomendable, con momentos muy inspirados.

Y aun me queda alguna “space opera” extra que leer. Me va a llevar un tiempo todo esto, ya que procuraré intercalarlas con otras obras de otros géneros.

Programamos nuestro viaje en el ferry para coincidir con el ocaso, momento en que el sol que ilumina nuestras casas, se ocultó tras el horizonte en Nueva Jersey.

Programamos nuestro viaje en el ferry para coincidir con el ocaso, momento en que el sol que ilumina nuestras casas, se ocultó tras el horizonte en Nueva Jersey.

[Ciencia y fotos] 13.820 millones de años, y un parque “natural” en la provincia de Zaragoza

Ciencia, Fotografía, Fotografía personal

Se han suministrado resultados del estudio de la radiación de fondo de microondas, a partir de los datos del Observatorio Espacial Planck de la ESA. Hay nuevas estimaciones sobre la historia y la composición del universo. Su edad más probable ha pasado de 13.700 millones de años a 13.820 millones de años. La diferencia está en menos de un 1%. También nos dice que la materia normal, la que vemos y con la que interaccionamos, es de un 4,9% frente al 4,5 %. Eso “sólo” nos deja un 26,8% de la misteriosa materia oscura, que también ve aumentadas sus estimaciones, y un 68,3% de energía oscura, que como consecuencia es algo menor. Desde mi punto de vista, hay un montón de universo del que no sabemos nada, y si ha de morir de aburrimiento como parece, pues le costará un poquito más.

También han descubierto que el universo es menos homogéneo de lo que parece. Lo que los astrónomos han denominado arbitrariamente “hemisferio sur” de la bóveda celeste es más frío.

Todos esos datos y alguna interpretación más rigurosa que lo que yo os pueda poner los tenéis en Neofronteras, un riguroso blog sobre ciencia y tecnología. Yo me sigo maravillando con lo que el universo nos tiene que ofrecer. Realmente.

Mientras, para los que no podemos o sabemos observar los misterios más profundos del cosmos, nos contentamos con las maravillas naturales del vecindario. En mi actividad recuperadora de fotografías de antaño me ha aparecido un carrete de negativos de una excursión al Monasterio de Piedra, parque natural (a medias) donde el río Piedra , forma saltos de agua y formaciones más o menos caprichosos en medio de un frondoso bosque. Fotos también de 1990, con la Pentax P30N, y con el infame Sigma 28-70/3,5-4,5, comportándose en esta ocasión con cierta decencia. Supongo que había suficiente luz, y estaba razonablemente diafragmado. No pongo el nombre de las cascaditas, porque no me acuerdo y paso de buscarlos.

Parque Natural del Monasterio de Piedra

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Parque Natural del Monasterio de Piedra

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Parque Natural del Monasterio de Piedra

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Parque Natural del Monasterio de Piedra

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Parque Natural del Monasterio de Piedra

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Parque Natural del Monasterio de Piedra

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Parque Natural del Monasterio de Piedra

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[Libro] The Grand Design

Ciencia

Saltó hace un par de meses a la prensa la noticia de que el famoso científico Stephen Hawking había declarado algo así como que dios no existe, o que la ciencia había demostrado que no existía un dios creador del universo o cosas así. Todo muy efectista. Y todo a propósito del nuevo libro de divulgación científica escrito por el mencionado físico en colaboración con Leonard Mlodinow. Hawking no es mi divulgador científico favorito; he leído alguna de sus obras y, dentro del rigor del científico, es cierto que le gusta un poco el efectismo. Pero indudablemente tiene un peso notable en la física de hoy en día, y decidí leer lo que realmente propone en su nuevo libro. Incluso antes de que se hubiese publicado en castellano, de ahí el título en inglés. Lo cierto es que esta semana pasada, cuando llevaba el libro bastante adelantado, ha salido ya a la venta en España como El gran diseño.

The Grand Design
Stephen Hawking y Leonard Mlodinow
Bantam Books; Nueva York, 2010
ISBN: 9780553805371

Los autores del libro, y creo que específicamente Hawking como autor principal, comienza introduciendo una proposición general de caracter a caballo entre lo filosófico y lo científico. Según él, dios, concebido como el principio creador, causa última de todo lo que existe en nuestro universo, es un concepto que ya no es necesario para explicar cómo puede surgir este universo en el que vivimos. Y presentada de entrada esta tesis, comienza un recorrido que comienza en los primeros capítulos en el recorrido que han seguido en paralelo la filosofía y la ciencia, con más protagonismo de la segunda en detrimento de la primera conforme nos acercamos a nuestros tiempos, para explicar el mundo, basadas en modelos teóricos que consideramos válido en tanto que las observaciones o los experimentos no contradigan dichos modelos teóricos. Y así nos sitúa en el siglo XX cuando, tras la génesis de los dos grandes modelos teóricos que han dominado la ciencia  de ese siglo, la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica, los físicos se encaminan a la búsqueda de una teoría unificadora, una teoría del todo, que dé la explicación última a la génesis, funcionamiento y destino de nuestro universo. Culmina con la proposición de la teoría M con la principal candidata a ser la base de esta teoría,  y con la extensión de las fluctuaciones cuánticas del vacio como una explicación de cómo surge un universo de la nada, sin necesidad de la intervención de una inteligencia externa para este fin.

Hay más conceptos comentados y explicados en el libro, pero sería demasiado extenso mencionarlos todos aquí, y cuantos más y más mezclados los exponga, mayor riesgo de ser incorrecto al mencionarlos tendría. Pero básicamente es esto. Con respecto a la idea inicial que causó el revuelo mediático, la existencia de un dios creador, realmente lo que deberíamos concluir es que si la teorías que defienden los autores son ciertas la creación del universo puede ser explicada en términos científicos sin necesidad de tirar del concepto de dios. Pero obviamente, el creer o no en un ser de estas características es algo que no tiene que ver con la ciencia sino con determinadas idiosincrasias de la especie humana, con su tendencia a creer en lo sobrenatural, probablemente escrita en los genes. La ciencia, no obstante, ha sido especialmente cabezona a lo largo de los últimos 3000 años en ir desmontando las creencias sobre el mundo que las distintas religiones sostenían. Con idéntica cabezonería, estas religiones se han resistido al conocimiento científico que les desmontaba partes sustanciales del garito hasta que no les ha quedado más remedio y han ido aceptando las distintas teorías dándoles las vuelta para adaptarlas a sus intereses.

El libro es razonablemente cómodo de leer si eres “de ciencias” y no has oxidado demasiado tus conceptos y conocimientos básicos sobre las teorías físicas. No me siento capacitado para saber si es comprensible por la gente “de letras”. Quisiera pensar que sí. Pero a la gente “de letras” le suele poner bastante de los nervios que llegue un científico y les diga que la filosofía ha muerto. Que ya no es necesaria para explicar el mundo, lo que fue el propósito inicial de la filosofía. Así que es esperable un cierto rechazo.

En resumen, no es que Hawking nos proponga nada nuevo. Yo ya había leído obras de divulgación que nos hablan de los aspectos científicos del libro que aquí nos trae. Y ya he leído varias declaraciones de científicos que confirman que en este libro no se nos cuenta nada nuevo. Pero sí que resume el conocimiento acumulado en las dos o tres últimas décadas en el campo de la física, e indudablemente, la personalidad mediática de los autores hace que tenga un mayor impacto social. Se puede leer si te interesa el tema. No será una pérdida de tiempo.

Dogmáticos que todavía piensen que el mundo comenzó hace seis mil y pico años a las nueve de la mañana, abstenerse por favor. No vaya a ser que les suba la tensión y les de un algo en la cabeza.

La luna entre los pinos y las palmeras

Pequeña ventana al universo que hoy nos ocupa entre los árboles del Parque Grande de Zaragoza, en la que vemos a nuestro satélite, la Luna, en fase casi llena - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

La banalidad de celebrar un nuevo año

Ciencia, Humor

Anoche estuve revisando algunos blogs que tenía abandonados por falta de tiempo en las últimas semanas. Y me encontré una entrada de Microsiervos que me hizo mucho gracia pero también me hizo pensar un poquito. La entrada reproducía una entrada de Twitter de un tal Justin, que publica como shitmydadsays:

Universe is 14 billion years old. Seems silly to celebrate one year. Be like having a fucking parade every time I take a piss.

Traduciendo…

El Universo tiene una edad de 14 mil millones de años. Parece tonto celebrar cada año. Es como organizar un jodido desfile cada vez que voy a mear.

Mmmmmmmm… Lo primero que se me ocurrió fue pensar que Justin no tiene claras las magnitudes. Un ser humano, a lo largo de toda la vida, no sé, con un cálculo grosero, tal vez llegue a orinar entre 140.000 y 150.000 meaditas. Una nadería, una diezmilésima de lo que lleva existiendo este Universo nuestro hasta el momento. Y probablemente apenas esté en la adolescencia o en la juventud,… al Universo me refiero.

He buscado algún otro acontecimiento fisiológico que se produzca con cierta regularidad, conocido del gran público y que se acercase a la escala de magnitudes que estamos manejando. El número de latidos del corazón a lo largo de una vida. Pero parece ser que el número de latidos previstos de un corazón humano, con las esperanzas de vida que actualmente se manejan en los países desarrollados con alto nivel de vida, podría estar en torno a los 3 mil millones de latidos. Mejor a la hora de establecer comparaciones…

Parece que podemos afirmar, que a las escalas temporales del Universo, un año es… poco más que nada. Así que celebramos con gran alharaca cada 365 días el cambio de… nada.

Como últimamente no tengo tiempo para hace fotos nuevas, tiro de archivo remoto…

Castelo San Jorge

12 de diciembre de 1990, Lisboa, tras un día de lluvia, unos rayos de sol iluminan el Castelo de Sao Jorge - Pentax P30N, objetivo desconocido, tal vez un Sigma 28-70/3,5-4,5,... bastante malo

The Millenium Simulation Project, un pedazo del universo de 2.000 millones de años-luz de lado

Ciencia

Hace un par de días, aparecía en Microsiervos un artículo sobre el asombroso parecido entre las conexiones de las neuronas y el aspecto global reticulado que se le supone al Universo. Este tipo de semejanzas y analogías son celebradas por muchos como algo trascendente. No es el caso del autor del artículo, que señala parecidos sorprendentes, pero no conclusiones más allá. A mí me parecen coincidencias, en las que me cuesta mucho alcanzar la trascendencia, concepto que siempre me resulta resbaladizo y esquivo. Pero no es aquí dónde iba yo a parar. La cuestión es que la lectura de la mencionada entrada, me llevó a conocer el Millenium Simulation Project.

Este proyecto de investigación del Instituto Max Planck de Astrofísica trata de representar mediante simulaciones la estructura del Universo a una escala grande, bastante grande. Ya sé que esto no es muy científico, pero es lo único que se me ocurre para decir que quieren representar cómo parece ser el Universo si analizáramos un cubo de 2.000 millones de años luz de lado. Lo cual tampoco es muy exacto, porque claro lo que estamos viendo y detectando corresponde a distintas épocas de nuestro Universo, dada la lenta velocidad a la que se arrastra la luz por el mismo. Entrar ahora a explicar o comentar los aspectos científicos del proyecto sería una necedad por mi parte. Probablemente cometería imperdonables errores, que harían de mi el hazmerreir de cualquier persona bien informada. Pero lo que indudablemente me ha parecido de interés general es el bello aspecto reticular de las imágenes generadas por las simulaciones.

No os las perdáis, visitad el sitio.

La imagen de hoy corresponde a cómo se ve el Universo en una esfera de 300.000 km de radio, centrada en el planeta Tierra. Uy, aparece otro cuerpo celeste además de la propia Tierra.

Terraza y luna

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

El fin de la vida, el universo y todo lo demás

Ciencia, Humor

Lo he intentado. De hecho, ayer no escribí nada por eso. Porque intenté resistirme. A escribir sobre el fin del mundo. Ya sabéis, por lo del LHC (Gran Colisionador de Hadrones). El agujero negro y esas cosas. Pero no lo he podido evitar.

Y es que, afortunadamente, hay quien se lo toma con buen humor. Y para aquellos que les cuesta enterarse de las cosas, alguien ha publicado una página web con el título ¿Ha destruido ya el LHC el mundo? (en inglés, pero se entiende bien; lo juro). Claro que hay algunos cuyos miedos van más allá de la simple destrucción del mundo, por lo que también han publicado otra página web con el título ¿Ha destruido ya el Gran Colisionador de Hadrones el Universo? (también en inglés, pero también se entiene bien; de verdad).

La parte semitriste/semicachonda de la cuestión es la elevada autoestima que tiene una parte de la humanidad sobre sus propias capacidades. Parece ser que hay un convencimiento por parte de alguna gente de que en un experimento altamente modesto en comparación con los fenómenos naturales del Universo, seamos capaces de liberar energías que en la naturaleza sólo se dan en situaciones casi cataclísmicas. Ahí tus pelendengues. Con un par. ¿Que no somos capaces de destruir el mundo? Ya verás tú. Y sin tener que pulsar el botón del arsenal atómico. El cual por otra parte tampoco le haría gran cosa a la Tierra en su conjunto. Tan sólo modificaría ligeramente ciertas condiciones necesarias para la vida basada en el carbono de una fina capa en la interfaz entre la materia sólida y líquida del planeta y la atmósfera que hemos dado en llamar biosfera. La Tierra como tal, seguiría dando vueltas alrededor del Sol como si tal cosa. Lo dicho. Esto es sobrevalorarse como especie.

La imagen de hoy, un pedacito especialmente hermoso de biosfera. En la provincia de Soria. Cerca de El Royo.

Orquidea silvestre

(Canon Powershot G6)