[Viajes – Suecia] El orgullo de un país que se fue a pique – Vasa

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Suecia tuvo su siglo de oro bajo la dinastía Vasa, en la que siendo un país con poco más de millón y medio de habitantes jugó a potencia europea. Intervino con éxito en la Guerra de los Treinta Años, y se convirtió en el país dominante del norte del continente. Para reforzar su potencial naval en el Báltico, construyeron entre 1626 y 1628 el navío de guerra que iba a llevar el nombre de la prestigiosa dinastía reinante, Vasa. Pero lo parieron mal. Y el barco, a pesar de haber sido diseñado por prestigiosos constructores de barcos holandeses, al sufrir modificaciones en las especificaciones, especialmente en el número de puentes con artillería, hicieron que fuera inestable. Sin haber sido probado lo suficiente, se botó un 10 de agosto y, con una ráfaga de viento moderadamente fuerte, se desestabilizó y se hundió en su singladura inaugural. El orgullo marítimo sueco se fue al fondo del mar en pocas horas. Comparado con este, el Titanic tuvo una vida larga y provechosa.

Pero si en su momento a los suecos les perdió su orgullo, en los años 60 del siglo XX demostraron que tienen otras cualidades. Buscaron el pecio, lo encontraron, lo reflotaron y construyeron un museo a su alrededor en la isla de Djurgården, que conviene ver. Espectacular.

Tranvía de la línea 7 en el puente de acceso a Djurgården

Tranvía de la línea 7 en el puente de acceso a la isla de Djurgården.

Vasa

Impresionante el tamaño del Vasa, y del museo que lo contiene.

Vasa, maqueta y original

Los visitantes contemplan la maqueta del barco, mientras que el original aparece imponente en la relativa oscuridad de la parte posterior.

Gustav, uno de los tripulante del Vasa en sardónica carcajada

Gustav bautizaron a estos restos de uno de los tripulantes del Vasa, que fue encontrado entre los restos.

Originales de la ornamentación del Vasa

Como era costumbre en la época, los navios de guerra de prestigio estaban ricamente decorados.

Sobraba un puente de piezas de artillería en el Vasa

Demasiadas filas de cañones; el desequilibrio que produjeron desencandenó la zozobra del navío.

Djurgården

En el exterior del museo, en una de las muchas praderas de la isla de Djurgården, la gente toma el sol, un bien escaso en estas latitudes.

[Viajes – Suecia] Un palacio real como tantos por Europa

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Normalmente, no me habría sentido atraído por visitar un palacio real. Reconozco que todos tienen cosas muy vistosas. Pero en Europa, como éste, hay un montón. Todos copias a mayor o menor escala, con mayor o menor presupuesto, de Versalles. Y una vez visto el original…

En cualquier caso, una de las cosas que recomiendo hacer es sacarse la Stockholm Card. Tiene dos grandes ventajas. Entrada gratis a todos los principales atractivos turísticos de la ciudad. No descuentos de algunos de ellos, muchos de ellos secundarios, no. Gratis y en los principales. Además, transporte urbano gratuito, salvo en los barcos del lago Mällar. Lo cual es de considerar porque no son baratos precisamente. 40 coronas el viaje individual sencillo. 4 euros y 30 céntimos. Son especialmente ventajosas las de dos días de validez en adelante.

Así que con la programación de mi recorrido por la ciudad replanteada, y con la entrada ya pagada. Pues nada. A ver un palacio real.

Palacio Real

Una de las fachadas del palacio real de Estocolmo.

Que es eso de besarse desnudos en la escalera real

Impúdico besuqueo en las escaleras reales.

Foto a la niña en los apartamentos reales

Ale, pon a la niña ahí que le voy a hacer un foto en esta habitación de invitados tan mona.

Andrógino con bigote

A primera vista pareciera una diosa griega o algo por el estilo, pero... lleva bigote; o es un tío, o es una moza con algún problema hormonal.

Guarda Real

La correspondiente guardia real lleva unos cascos muy prusianos; aunque la cara de este tipo me resulta poco sueca,... o prusiana,... como más del este.

[Viajes – Suecia] El feo centro moderno de la ciudad de Estocolmo, y un par de fallos de planificación

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Tras visitar el entretenido ayuntamiento de la ciudad, y siguiendo las informaciones que tenía sobre horarios de distintos centros o monumentos, me dirijo hacia lo que es el centro de la vida social moderna de la ciudad de Estocolmo. Sergels Torg, o sea, la plaza Sergel. Y es todo muy feo. Edificio cuadradotes, mucho cemento y cristal, pero no especialmente puesto con gracia. Me sorprende que una ciudad no especialmente baqueteada por las guerras, dada la tradicional neutralidad sueca desde hace un tiempo, no conserve más gracia en sus construcciones.

El caso es que me dirijo al Kulturhuset, en la misma plaza, que me habían recomendado como interesante. Un centro cultural con muchas amenidades. Pero está cerrado salvo un par de plantas y la cafetería de la terraza. Yo sé que los lunes suele ser día de cierre en muchos museos, monumentos y otras instituciones culturales en toda Europa, pero mis informaciones previas no hablaban de que estuviera cerrado. Lo mismo me sucede después cuando me dirijo al Moderna Museet (Museo de Arte Moderno y Contemporáneo). Así que me doy una vuelta por las bonitas islitas de Kastellholmen y Skepsholmen, y como algo en el af Chapman mientras con una guía mejor reorganizo mi visita a la ciudad.

Sergels Torg

Sergels Torg, con sus filas de bancos mirando al sur para permitir a los suecos tomar su escaso y valioso sol.

Kulturhuset

De lo poco abierto en Kulturhuset, una maqueta de la ciudad que atrae a los frustrados visitantes del centro cultural.

Kastellholmen

En la islita de Kastellholmen, paz, tranquilidad y casitas típicamente suecas.

Kastellholmen

Por momentos parece que no estás en el centro de una populosa ciudad europea.

AF Chapman (Skepsholmen)

En las orillas de Skepsholmen se encuentra el af Chapman, que ejerce de bar y restaurante.

En el AF Chapman (Skepsholmen)

Un buen lugar para comer algo y beber una cerveza mientras contemplas las fachadas de Gamla Stan (la ciudad vieja).

[Viajes – Suecia] Por cercanía y por la importancia del monumento, empiezo mi visita a Estocolmo por el ayuntamiento.

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El ayuntamiento de Estocolmo (Stadshuset) es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Construido a principios del siglo XX, lo fue a conciencia con la idea de que fuese uno de los estandartes de la ciudad, con un gran esfuerzo económico y artístico. La visita es necesariamente con guía, cosa que no me suele gustar, aunque en esta ocasión funcionó muy bien, siendo amena y muy clara. Y si algo quedó claro es que el arquitecto del edificio no era un hombre cerrado y cabezón, incapaz de cambiar de opinión. No. Cambió de opinión, y mucho.

Stadshuset (ayuntamiento)

Vista del edificio del ayuntamiento a orillas del lago Mälar en Estocolmo.

Escultura a orillas del Mälaren o lago Mälar (Stadshuset)

Se puede pasear por las orillas que bordean el edificio, donde algunas esculturas adornan el paseo.

Salón Azul (no, no me he equivocado con el nombre) (Stadshuset)

El Salón Azul, donde se celebra el banquete de los premios nobel; se llama así porque iba a estar revestido de azulejos a azules, pero el arquitecto cambió de idea.

Techo del Salón de Plenos (Stadshuset)

Techo del salón de plenos; iba a tener un falso techo plano pintado al fresco, pero el arquitecto cambió de idea y dejó las vigas a la vista y pintadas.

La reina Christina en el Salon de Oro (Stadshuset)

La reina Christina, de quien os hablaba hace poco, tiene su lugar en el salón de oro, donde el arquitecto también cambió de opinión en varias cuestiones.

[Viajes – Suecia] En una lluviosa y fresca tarde de verano aterrizo en Estocolmo, y me doy un pequeño paseo

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Tras un viaje cómodo pero un poco largo, debido a que la mejor combinación de horarios y precio me ha obligado a volar haciendo escala en Copenhague, llego al atardecer a la capital sueca, Estocolmo. Llueve. Hace fresquito. Y se está empezando a poner oscuro. Pero me parece pronto para meterme en el hotel. Está muy céntrico. A cien metros del andén del Arlanda Express, el tren del aeropuerto, y por lo tanto de la estación central. Se puede llegar caminando en poco tiempo a un montón de sitios interesantes. Así que cojo el paraguas y me voy a pasear un poco para desentumecerme del viaje, y a comer algo para cenar, aunque sea alguna tontada. De paso, empiezo a familiarizarme con alguno de los paisajes urbanos que serán frecuentes en los próximos días.

Estación central

Stockholm C (Estación Central).

Ciclistas bajo la lluvia y Stadshus (ayuntamiento)

Ciclistas bajo la lluvia; detrás, la silueta del Stadshus (ayuntamiento).

Sveriges Riksdag (Parlamento de Suecia)

Silueta del Riksdag (parlamento) al anochecer.

Aftonbladet

Tegelbacken.