El ayuntamiento de Estocolmo (Stadshuset) es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Construido a principios del siglo XX, lo fue a conciencia con la idea de que fuese uno de los estandartes de la ciudad, con un gran esfuerzo económico y artístico. La visita es necesariamente con guía, cosa que no me suele gustar, aunque en esta ocasión funcionó muy bien, siendo amena y muy clara. Y si algo quedó claro es que el arquitecto del edificio no era un hombre cerrado y cabezón, incapaz de cambiar de opinión. No. Cambió de opinión, y mucho.

El Salón Azul, donde se celebra el banquete de los premios nobel; se llama así porque iba a estar revestido de azulejos a azules, pero el arquitecto cambió de idea.




