[TV] Cosas de series; amores modernos y familias modernas

Televisión

Sigo con las comedias de situación o, en general, series con una duración de sus episodios contenida a los 30 minutos. Pudiéndose discutir después si se trata de comedias u otra cosa. Y hoy traigo dos series que realmente me parece que están muy bien. Empezaré con una “vieja” conocida.

Como en la serie “Modern Love”, las calles de Nueva York. En concreto, la High Lane y el Chelsea Market.

Atypical es la comedia de situación sobre una familia en la que el hijo mayor tiene una condición encuadrada en el espectro autista, aunque con alto nivel de funcionamiento. Es la tercera temporada la que recientemente puso Netflix en la red. Y como muchas series en las que el protagonista empieza la misma como un adolescente, es fácil mantener la tensión dramática simplemente planteando los distintos retos que a cualquier persona en esta fase de la vida, todavía en crecimiento, se le plantean constantemente. En esta ocasión, el protagonista, Sam (Keir Gilchrist), se enfrenta con el reto de comenzar sus estudios universitarios. Y quien sabe, incluso vivir fuera de casa. Mientras, los padres (Jennifer Jason Leigh y Michael Rapaport), encuentran dificultades para recomponer su maltrecho matrimonio. Y su hermana, que sigue siendo la robaescenas de la serie, Casey (Brigette Lundy-Paine), descubre que su afectividad y su sexualidad no es tan convencional como pensaba, mientras se le plantean otros retos de futuro. Es una buena serie, con personajes con los que es fácil de empatizar, y que deja buen sabor de boca, sin caer en el buenismo simplón. Esperaremos la cuarta.

Y quizá una de las sorpresas más agradables de la temporada ha sido una serie de Amazon Prime Video que también juega con el buen rollo. Así, un poco como las películas románticas de las Navidades, pero sin el empalago de estas fechas. Modern Love está basada en una columna de The New York Times que exploraba los temas de relación sobre la base de los testimonios de los lectores. Cada episodio es independiente de los anteriores y analiza distintos aspectos de las relaciones de pareja o familiares en el mundo contemporáneo. Siempre con tendencia hacia la comedia romántica, aunque no faltan episodios más dramáticos. Los protagonistas son caras muy conocidas, no sólo de la televisión sino también del cine, y muchos de ellos hacen muy buenos papeles. Cada episodio tiene distintos niveles de credibilidad, aunque todos ellos son muy entretenidos. Parece que para la primavera del año que viene tendremos una segunda temporada.

Pues muy bien… porque Amazon Prime Video tiene algunas series muy interesantes, algunas terminadas demasiado pronto. Aunque ahora tengamos ya, y esté enganchado, a la cuarta y última de mi serie favorita. Que ha empezado con algunas ausencias notables y alguna nueva presencia destacada.

[TV] Adios, T,… adiós, Alice,… adiós, Buck,… adiós, Chicken,… adiós, Shoshana,… en resumen,… adiós, Tara

Televisión

La semana pasada fue la despedida de United States of Tara, esa tragicomedia dedicada a Tara Gregson (Toni Collette) y todos los personajes que viven dentro de ella. Porque la cuestión es que Tara padece trastorno de identidad disociativo, un discutido diagnóstico psiquiátrico ya que no todos los especialistas admiten el cuadro, y que también fue llamado en tiempos trastorno de personalidad múltiple, término que es mejor entendido por los profanos. Y dentro de Tara por lo tanto viven una serie de “otros yo” que son aquellos de los que me he despedido en el título de esta entrada. Entre otros.

Han sido tres las temporadas que ha permanecido la serie en activo. Tres temporadas de doce capítulos, que a mí me han sabido a poco. Resumir lo acontecido en estas tres temporadas es una tarea ardua, sin embargo. Porque han pasado muchas cosas, a veces parsimoniosamente, a veces vertiginosamente. Sin embargo, podemos decir que es la historia de la lucha de Tara por encontrar un lugar en este mundo, y por descubrir porqué le pasa lo que le pasa. Y también es la lucha de toda su familia por aceptarla, por apoyarla, y también de sus momentos de desesperación con ganas de mandarla a freír espárragos. Y en este último punto está también uno de los secretos de la serie. Y es que no sólo es la historia de Tara. Es la historia de su familia.

Es la historia de su marido, Max (John Corbett), profundamente enamorado de su mujer e incapaz de abandonarla pese a que no han faltado las ocasiones y los motivos. Es la historia de su apoyo incondicional.

Es la historia de sus hijos. De Marshall (Keir Gilchrist), un adolescente que tiene que lidiar simultáneamente con los problemas de su madre y con los de su homosexualidad, su propia identidad, sus primeros amores y sus primeros desengaños. Creativo y reflexivo, los problemas de la madre le hacen sufrir probablemente más que a nadie. Salvo a Max, claro. De Kate (Brie Larson), a la que vemos pasar de la adolescencia a la situación de joven adulta, que asume como puede. Dotada de un físico indudablemente atractivo, se mueve entre pequeñas dosis de procacidad y una gran cantidad de ingenuidad y de buen rollo con todo el mundo. Entre los problemas de sus padres y la brillantez intelectual de su hermano, no encuentra su sitio, se siente acomplejada. Aunque tiene algo importante de su parte; su gran predisposición a amar, a querer, casi incondicionalmente.

Es la historia de su hermana, Charmaine (Rosemarie DeWitt), que por ser menor no quedó tan afectada por los problemas que desencadenaron el trastorno de Tara, pero que también tiene serios problemas para encontrar su lugar en el mundo, para encontrar quien le quiera, y que para colmo tiene que lidiar con una maternidad y con unas relaciones que nunca sabemos si son queridas o no, aunque finalmente muestra, al igual que toda la familia su disposición a amar.

Porque en resumidas cuentas, si vamos a echar de menos a los Gregson básicamente es porque a pesar de los problemas, durante tres temporadas nos han estado dando lecciones de solidaridad y de cómo se puede vivir con el deseo de amar y ser amados, a pesar de cómo sean quienes nos rodean. A pesar de que todos, y no sólo Tara tengan problemas con su identidad, con quiénes son y no son.

Una pena que la hayan cancelado. No sabemos  que será de ellos. Supongo que seguirán con problemas. Que Max tendrá que seguir lidiando de por vida con la enfermedad de Tara, que Marshall seguirá sufriendo por su entrega y su inteligencia. Que Kate dará más que recibirá de su relación con ese individuo algo mayor y con un hijo que al principio no nos cayó demasiado bien pero que tampoco parece más tipo. Que Charmaine tendrá que pelear cada día de su vida contra sí misma y su entorno para sacar adelante a su familia. Pero todo esto lo suponemos, porque ya no nos lo contarán.

Música recomendada

Hasta cierto punto, sólo. Una televisiva, Renee Olstead, aunque no suelo ver las series donde sale, también canta. Dicen que jazz. Dejémosle en que le da a los estándares americanos, y que no lo hace del todo mal. Aunque todavía tiene que desarrollar algo más de personalidad. Si es que lo consigue.

Graffiti

No sé,... la cara del personaje de este grafito que encontramos en los alrededores de la Magdalena, en Zaragoza, también indica algún tipo de desorden psicológico... ¿no? - Canon Digital Ixus 400