[TV] Cosas de series; el día de tu muerte y melodramas históricos

Televisión

No me entretendré mucho con la entrada televisiva esta semana. No ando con mucho tiempo. Cosas de llevar coche al taller y esas tontadas que “tanto nos gusta” hacer al común de los mortales. Tres series.

Anecdótica. Animación en coproducción chino-japonesa; idioma original, japonés. La típica de ambiente postapocalíptico con monstruos y robots tripulados gigantes. Pero entretenida y con algún detalle curioso. Viene en Netflix con el título de Last Hope, pero en japonés es Jūshinki Pandōra [重神機パンドーラ, algo así como Unidad celestial Pandora]. Y tiene un par de temporadas. Quizá lo más molesto es todo el palabrerío sobre lo “cuántico” y sobre la “evolución”. Pero eso pasa en tantas producciones de ciencia ficción… Intrascendente, de todas formas. Para rellenar algún rato muerto. Episodios de poco más de 20 minutos.

Como una de las series de hoy nos lleva al pasado de Corea, pasearemos por el barrio tradicional de Bukchon en Seúl.

Excesivamente melodramática. Miniserie coreana de época, de tres episodios de un poquito más de una hora cada una. Basada en hechos reales, aunque supongo que con muchas libertades en el argumento. Saui Chanmi [사의 찬미, con título internacional The Hymn of Death] Años 20 del siglo XX. Corea ocupada por Japón. Una aspirante a cantante soprano y el heredero de una familia bien aspirante a escritor se enamoran. Pero las cosas no irán bien… Buenas interpretaciones, especialmente por parte de su actriz protagonista (Hye-Sun Shin), que pude ver hace poco en otra serie; pero recargada con un exceso de melodrama resulta un poco indigesta. Notable esfuerzo de producción para reproducir el ambiente de la época. Un tanto decepcionante.

Muy interesante. Uno de los estrenos recientes en Netflix, una comedia dramática tipo “día de la Marmota”; Russian Doll. Una mujer, Nadia (Natasha Lyonne), se ve condenada a repetir en un bucle aparentemente sin fin el día de su muerte, que coincide con el de su 36º cumpleaños. Pero conservando los recuerdos de los días anteriores. Ahí comenzará su pelea por romper el bucle,… a ser posible sin resultado letal. Especialmente cuando descubra que hay un tipo por ahí, Alan (Charlie Barnett), que está en la misma situación. A pesar de las formas de comedia de situación, la serie de ocho episodios de poco menos de media hora de duración tiene mucha más enjundia de la que parece. Y creo que es una de esas pequeñas joyas inesperadas que de vez en cuando nos traen las plataformas de vídeo bajo demanda. Recomendable sin paliativos.

[TV] Atípicos, neurotípicos y estereotipados

Televisión

No voy a entrar a valorar seriamente una serie de animación japonesa, Jūshinki Pandōra [重神機パンドーラ], que Netflix presentó recientemente. Producción chinojaponesa, con un título occidental de lo más vulgar, Last Hope. Es la típica de monstruos que amenazan la humanidad, que los hace frente en un mundo postapocalípitico donde se mantienen algunas ciudades tecnológicamente avanzadas, usando robots tripulados más o menos grandes, más o menos armado, más o menos voladores. No tan tosco como Mazinger Z, pero descendiente conceptual. Cometen la banalidad de utilizar el “apellido” “cuántico” para cualquier cosa, lo que desde hace décadas es signo de mala escritura en ciencia ficción. Cuando quieres dar un aura misteriosa pero científica a algo, le llamas “cuántico/a”  y ya todo vale. Sólo cuando algún episodio se sale de su esquema habitual, con más sutileza argumental, la serie presenta algún interés.

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No tengo fotos que se me ocurran especialmente adecuadas para la entra de hoy; pero algunas fotos del Festival Asalto 2018, que siempre se preocupa por la integración y la diversidad en la sociedad, nos valdrán. Si el domingo os enseñaba fotos tomadas con película en blanco y negro, hoy serán fotos digitales en color.

Así que vamos con lo realmente interesante de esta semana, la segunda temporada de Atypical, que ha pasado de 8 a 10 episodios, de media hora de duración, que ya adelanto me han sabido a poco. La primera temporada fue un poco de presentación y, aunque nos adelantaron algunos conflictos y algunas tramas interesantes, dejaba la sensación de no haberse metido a fondo en la historia. Sí que nos dejaron algunas claves, girando las tramas alrededor de Keir Gilchrist, su protagonista, que interpreta a un adolescente con un trastorno del espectro autista, pero altamente funcional, así como de su familia, la tesis es que estas personas no serían enfermos, sino variantes atípicas de la normalidad, que necesitarían la ayuda y la solidaridad de su entorno para poder funcionar en una sociedad pensada o diseñada por y para las personas denominadas neurotípicas.

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Aunque por mi profesión pueda tener una opinión mejor informada que la población general sobre estas cuestiones, estando lejos de ser un especialista, lo cierto es que no me voy a meter en ese jardín y no entraré en valorar la plausibilidad científica de las situaciones presentadas. Asumiré mi ración de suspensión temporal de la incredulidad, como ante cualquier relato de ficción, y me centraré en el hecho de que en esta segunda temporada nos hemos encontrado con un intérpretes, de por sí de buen nivel, bien asentados, y una tramas más interesantes y mejor llevadas. Ambos padres, interpretados por Jennifer Jason Leigh y Michael Rapaport, son dos valores seguros, que cumplen bien. Se confirma que la chica que hace de hermana, Brigette Lundy-Paine, es una potente robaescenas, que ha rato me recuerda a Brie Larson en United States of Tara. Con una diferencia; Larson era realmente un adolescente interpretando a una adolescente, mientras que Lundy-Paine está a mitad de la década de los ventitantos interpretando a una chica que cumple 16 años.

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Hay algún pero… Bueno, hay situaciones forzadas por culpa de lo “políticamente correcto”. Se fuerza la diversidad racial/étnica. El personaje de la psicóloga de origen asiático tenía importancia en la primera temporada, pero en la actual da la impresión de que está ahí para mantener la cuota. Lo mismo que la nueva amiga de las sesiones de terapia que es afroamericana. Y han forzado una salida del armario de uno de los personajes protagonistas, que tampoco sé si tiene mucho que ver con lo importante. Que además de que se veía venir, no sé si aporta mucho al tema central. En cualquier caso, la introducción de lo que últimamente vienen siendo nuevos estereotipos presentes en las series de televisión tampoco hace daño excesivamente a la serie en su conjunto. Serie que, como he dicho, me parece muy entretenida, y que me ha sabido a poco en esta temporada.

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