[Televisión] Cosas de series: algunas novedades británicas, algunas despedidas provisionales, y una serie de ci-fi fallida

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En primer lugar abandonos. Uno. He dejado de ver Low Winter Sun. Esta historia de policías corruptos en Detroit está bien hecha y bien interpretada, pero su historia no me ha llegado a interesar y la he dejado.

Como en estas semanas, la densidad de series es muy baja, he rescatado un par de dramas británicos. Series de corta duración que ya han terminado o están en marcha. No he visto completa ninguna de las dos. Por un lado está Southcliffe, en cuyo primer episodio hemos podido comprobar cómo una pequeña idílica ciudad provinciana inglesa puede ser el caldo de cultivo para una buena matanza. Supongo que igual que en nuestro país hablamos de una España profunda, donde cualquier cosa puede pasar, los británicos “disfrutan” igualmente de un entorno social similar. Por otra lado está What Remains, que se dedica a explorar la hipótesis de qué puede pasar tras el hallazgo casual del cadáver de una mujer joven, fallecida años antes en la buhardilla del edificio donde vive, y a la que nadie había echado de menos. Ambas series prometen buenas interpretaciones.

Swinton Street

Ya que estamos con algunas series británicas, por qué no un poco de ambiente urbano londinense, como el que podemos ver desde Swinton Street.

Final de semitemporadas para Unforgettable Rizzoli & Isles. Con respecto a estas últimas, policía y forense de Boston, tradicionalmente echan el grueso de la temporada en verano, y reservan unos pocos episodios para el invierno. Con un cliffhanger adecuado para atraer la vuelta de los espectadores. En esta ocasión… con tono romántico. Lo cierto es que está serie no da sorpresas, está pensada para un puro entretenimiento, es atractiva por la simpatía de sus personajes, y no tiene más misterio. Y en lo que se refiere a la chica policía que nunca olvida nada, que pensábamos que no volveríamos a ver, es una serie que ha cambiado de registro. Del misterio que atormentaba a Carrie Wells (Poppy Montgomery) durante toda la primera temporada, y que le daba un tono más reflexivo y atormentado, hemos pasado a un nuevo destino, que ha trasladado a los protagonistas de Queens a la más vistosa Manhattan, con más gente guapa, con un tono más amable, y con Carrie como un personaje más luminoso, más divertido, más dinámico, y con más tensión sexual no resuelta con su colega. A mí me parece que a la serie le ha sentado bien. Ha perdido trascendencia, ha pasado a ser una serie más de entretenimiento, pero más dinámica y divertida. Nos la han cortado a mitad de temporada, y no sé cuando volverá. En ambas series parecen atraer a las espectadoras femeninas reforzando el papel fuerte de las protagonistas, pero introduciendo tonos románticos en las tramas. De momento, no molesta.

Condado de Kent

O quizá algo más campestre, como el paisaje como el que vemos al recorrer el condado de Kent en el tren camino de Canterbury.

Me he chupado la segunda temporada de Borgen, sin que tenga gran cosa que añadir a lo que comenté la semana pasada, ya que esta segunda temporada tiene los mismos defectos y las mismas virtudes que la primera. Como esta la estoy viendo a episodio por día, quizá esforzándome un poco el fin de semana, el jueves que viene tenga ya una impresión global de la serie completa, ya que parece que está cancelada tras la tercera temporada. Sigue entre interesante y guilty pleasure, alternando situaciones con miga con otras totalmente ridículas.

Finalmente, pude ver el episodio piloto de Rewind, una serie de ciencia ficción sobre viajes en el tiempo que finalmente no se ha llegado ha producir, con lo que el piloto ha quedado como un telefilme de hora y media de duración. El piloto es normalito. Entretiene sin brillantez. Desde luego, el tema de los viajes en el tiempo y las paradojas que los acompañan se han tratado mucho mejor en otras ocasiones. Así que probablemente haya sido buena idea no darle más bola. Quizá las premisas fueran demasiado simplonas, los personajes demasiado estereotipados, y… pues para hacer más de lo mismo que pueda quedar en la mediocridad global… Una pena. Sigo echando de menos buenas series de ciencia ficción. Y las de viajes en el tiempo me encantan sobretodo cuando se curran las paradojas. Hoy en día sólo nos ofrece algo de esto de vez en cuando el Doctor, cuyo especial 50º aniversario ya se va anunciando, así como la regeneración del personaje principal para el especial de navidad. Pues nada. A falta de una serie que nos haga olvidar a la tripulación de Galactica

Margate

O un atardecer a orillas del mar del Norte en Margate.

[Televisión] Adios a las reinas inglesas y un par de novedades

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En medio de cierta apatía televisiva, y una total apatía cinematográfica, esta semana nos pondrán falta en las salas de cine, si bien es cierto es que el viaje a Berlín puede servir de excusa. Y en la cosa televisiva, como la semana pasada no hubo comentario del panorama, pues esta tengo algo más que contar.

Un par de novedades. Desde el otro lado del charco, nos llega una nueva serie policiaca, ambientada en Detroit, ciudad en tremendo declive, donde en un ambiente opresivo y duro asistiremos parece a las andanzas de unos policías corruptos que se ven involucrados en el asesinato de un compañero. El primer episodio me resultó un poco confuso, pero en el segundo se me fue aclarando el panorama, y de momento esta serie, Low Winter Sun se llama, se queda en mi cartelera. Veremos como evoluciona. Las interpretaciones son buenas y la trama puede dar de sí.

De tierras británicas nos llega una comedia de situación ambientada en un instituto con el claustro de profesores más zopenco que se haya podido ver en una serie de televisión. Se trata de Big School, protagonizada por la antigua compañera del DoctorCatherine Tate, el primer episodio me pareció flojillo. Pero en este momento hay tal ausencia de sitcoms en mi cartelera, que la mantendré para rellenar huecos tontos. Por otra parte, la primera temporada van a ser sólo 6 episodios. En fin. Ya veremos.

Y ha llegado a su fin la miniserie, no tendrá segunda temporada, The White Queen. En ella han sido protagonistas las mujeres que históricamente se vieron involucradas en las veinte últimos años de la Guerra de las dos rosas. Basada en una serie de best-sellers de Phillipa Gregory, los personajes principales han sido, siguiendo los títulos de las novelas, La reina blanca (The White Queen) que da nombre a la serie, y que fue Elizabeth Woodville (Rebecca Ferguson), reina consorte de Eduardo IV de Inglaterra (Max Irons)La reina roja (The Red Queen), que fue Margaret Beaufort (Amanda Hale), madre del futuro Enrique VII Tudor (Oscar Kennedy/Michael Marcus); y La hija del hacedor de reyes (The Kingmaker’s Daughter), Anne Neville (Faye Marsay), hija del conde de Warwick (James Frain) y esposa del desafortunado Ricardo III (Aneurin Barnard), el último rey de los York, y que tan mal parece que le caía a Shakespeare que lo describió jorobado, malévolo y traicionero.

Castillo de Warwick

El castillo de Warwick, feudo del conde de Warwick, que es uno de los personajes señalados de la serie junto con sus hijas, especialmente Anne Neville, que casó con el duque de Gloucester, posterior rey Ricardo III.

Con una producción bastante lujosa, con estupendos decorados, muchos de ellos naturales, abundancia de vestidos y aparataje de época, la serie ha arrastrado demasiado la naturaleza de estar originados en típicos best-sellers de consumo fácil, con definición de personajes demasiado lineales, poco matizados, y mezclando algún elemento sobrenatural, de “brujería”, que no sé si viene mucho a cuento. La serie se deja ve, va mejorando con los episodios, aunque el episodio final me parece un tanto precipitado en su desarrollo y conclusión. El presunto amorío del rey Ricardo III con su sobrina Elizabeth de York (Freya Mavor), futura reina consorte del primer Tudor aparece como surgido de la nada, mal planteado y de desarrollo confuso y precipitado. Esto es por poner un ejemplo. También es criticable es que por los personajes parecen no pasar los años. La guapa actriz protagonistas, Ferguson, representa un personaje que tiene 26 o 27 años cuando comienza la serie y 48 años cuando termina. Pero tan apenas parece que haya pasado el tiempo. Y estamos hablando de una mujer que tuvo 12 hijos de dos matrimonios distintos, al final de la edad media… y que sólo murió 7 años después… Poco riguroso. Similares observaciones se pueden hacer de otros personajes. Los productores parecen más preocupados en que todos salgan guapos más que en una recreación creíble de la realidad.

Así pues, como resumen, producción claramente orientada al público femenino, del que los responsables televisivos suponen siempre escasa inteligencia o sentido crítico, y siempre una actitud “marujil”. Lo cual lastra un producto que tenía todos los elementos para ser muy interesante, y se queda en entretenido.

La Torre de Londres

Uno de los misterios de la serie, y de la historia de Inglaterra, es el destino de los hijos de Eduardo IV e Elizabeth Woodville, a quienes Ricardo III confinó en la Torre de Londres, donde desaparecieron, y por lo que se les conoce como los “príncipes de la Torre”; el misterio de su desaparición no está aclarado. En la serie sugieren cosas pero no afirman nada con seguridad. Aunque alguna historia rara montan con la identidad de uno de los dos príncipes.