Cine – Hablemos de Homero y Nolan; The Odyssey (2026)

Cine

Fotografías realizadas en Agrigento, colonia griega en Sicilia (Italia). También disponible en versión Substack.

The Odyssey (2026; 30/20260718)

En estos momentos, que Christopher Nolan estrene película tiene carácter de acontecimiento. Mundial. No faltan quienes aseguran que es el mejor director de cine contemporáneo. No me gusta esa categorización. Pero sí me atrevería a decir que es el más inspirado, o uno de los más inspirados. Si repaso su filmografía, hay muchas de sus películas que están entre mis preferidas de las últimas décadas. Aunque también hay algunas que no me dicen gran cosa. Como esta. O estaesa, y aquella, que ya por su tema,… No digo que no estén bien hechas. Simplemente que también es capaz de hacer cosas que no me interesan nada o poco. Del resto, lo he visto casi todo, y me gusta. Realmente me gusta. Incluso Tenet, que me parece incomprendida por muchos, aunque en general guste.

Nolan coge y decide que toca adaptar a Homero. En concreto, las peripecias de Ulises, el más astuto de los aqueos que pusieron sitio a Troya. Lo cual me parece muy bien. LaOdisea me parece, desde varios puntos de vista, más interesante que la Iliada. Que conste que no la he leído. Hasta ahora no me he atrevido, aunque tengo una copia. Y me han pasado la de Stephen Fry. Que no es una traducción de la de Homero. Es contar la misma historia desde el punto de vista del bueno de Fry. Eso sólo ya me parece interesante. Pero bueno, todo lo que conozco de historia de Ulises me parece muy interesante.

En los últimos tiempos he percibido mucho interés por este mito. Véase la interesante “adaptación” de los Coen a los tiempos de la Gran Depresión. También cine, no hace mucho que veíamos una más que interesante visión del regreso a Ítaca del héroe. O cómo Margaret Atwood ponía el punto de vista en Penélope. Lo grande de las obras atribuidas al aeda o aedas que denominamos Homero es que son universales. Da igual la peripecia; lo importante son los temas. Especialmente en la Odisea. Ya he dicho que es la que más me interesa.

Y Nolan deja muy claro porqué le interesa a él. Porque habla de cosas que son plenamente actuales. De la guerra. De los motivos para la guerra. Del impacto en quienes van a la guerra y tienen que volver a un hogar donde quizá ya no tengan sitio. Y del sufrimiento que supone volver de la guerra. Y de como niños, mujeres y ancianos, especialmente las mujeres que son las que cuidan tradicionalmente a los dos grupos, son las que pagan el pato muchas veces de las aventuras guerreras de los hombres. Pero aquí, Nolan se centra en Ulises (Matt Damon), dando un digno papel a Penélope (Anne Hathaway) y Telémaco (Tom Holland). Y como será el tema que los sectores políticos y económicos más conservadores, los que más se benefician de las guerras, se lo olían hasta el punto de iniciar una campaña previa en contra de la película nada más ver el avance.

La bella Helena (Lupita Nyong’o) y su hermana gemela Clitemnestra, negras como un tizón. Atenea (Zendaya), menos negra, pero también. Circe (Samantha Morton), una hechicera de la mediana edad que vive en una cabaña en el campo. Y el glorioso saqueo de Troya, el culmen victorioso de la grandiosidad de la guerra, relegado a una añagaza cruel de un ejército resentido que se pasa por el forro de la entretela lo más sagrado de las costumbres de la civilizada Grecia, la cuna de la civilización. O habría que decir de la civilizada Micenas, prototipo de la posterior Grecia clásica, Roma y otros imperios que en el mundo han sido. Civilizada, pero de una civilización que se derrumbó. Como se derrumbó Roma. Como se puede derrumbar la civilización global actual víctima de los movimientos migratorios, las crisis climáticas, el agotamiento de las materias primas o la disrupción de las vías de comunicación. Lean cosas sobre la crisis de la civilización de la Edad de Bronce o sobre la decadencia del Imperio Romano y quizá tengan una visión un poco más pesimista del mundo actual.

Y luego están los especialistas en lengua, literatura y cultura clásicas, encontrando todo tipo de anacronismos en la historia de Nolan. Vamos a ver, señores sabios de las culturas clásicas. Seguro que saben que cuando un ateniense de tiempo de Aristóteles escuchaba la Odisea en su cabeza no tenía la visión de cómo era el mundo en los últimos siglos de la Edad de Bronce. Pero si ni siquiera sabía qué era la Edad de Bronce. Que la cosa había pasado ocho siglos antes o más. En la misma escala de tiempo que pasó desde la caída oficial de Roma, el Imperio Romano de Occidente, y la caída de Constantinopla, el Imperio Romano de Oriente. Los constantinopolitanos se veían a sí mismo como romanos. ¿Creen que se parecían en algo a los romanos de siglos atrás? Pues eso. Que la Odisea es un mito. Y aparecen dioses, y monstruos, y ninfas, y los perros viven más de veinte años, y las ciudades de 10000 habitantes como sería la Troya histórica parecen que tienen el tamaño de Nueva York, pero con muros de piedra. Es un mito. Nada hay inválido, porque podemos imaginar los mitos como nos pase por allí.

A partir de ahí, y resumiendo, habiendo visto la película en una sala Imax, aunque sea con proyección digital, pero con el formato 1.43:1, grande, la película es un espectáculo de primera magnitud que merece desde ya un puesto de honor en la historia del cine. Lo que antes se llamaba un “peliculón”. Y, es cierto que las estrellas de hoy en día no tienen el glamour de las de antaño, cuando imperaba el star system, pero que está muy bien ver una colección de estrellas funcionando bien y haciendo su papelón o su papelito. Que uno se reconcilia con el cine. Que el séptimo arte, últimamente, nos da una de cal y otra de arena. Que afortunadamente no es una de superhéroes con cascos, escudos, minifaldas y sandalias. Que algo más. Que es mucho más. Ójarla viniera más como esta.

Valoración:

Dirección: *****

Interpretación: ****

Valoración subjetiva: *****

[Cine] 12 Years a Slave (2013)

Cine

12 Years a Slave (2013), 13 de diciembre de 2013.

Dejo constancia que tengo pendiente una entrada de recuerdo a algunas figuras del séptimo arte que nos han abandonado en los últimos días. EleanorPeterJoan, … los rigores del invierno están sentando fatal a los más veteranos de los rostros que han iluminado las pantallas de cine y nuestros sueños… Volveré a ello. De momento, comentaré la que posiblemente sea la película del año, cuyo título original conservo ya que la vimos en versión original subtitulada en castellano. En la cartelera española es posible encontrarla también bajo el título de 12 años de esclavitud.

En cualquier caso, con sólo tres largometrajes a cuestas, el norteamericano Steve McQuen (nada que ve con el magnífico actor de hace unas décadas), se está convirtiendo en uno de los directores más interesantes, más a tener en cuenta del panorama cinematográfico actual. Y nos trae una visión de la esclavitud en Estados Unidos, probablemente una de las más interesantes, honestas y realistas que el cine nos ha ofrecido. Más adelante profundizaré un poco en esto.

La historia que se nos cuenta está basada en el libro de memorias que Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor), el personaje protagonista, dejó escrito de su experiencia cuando, siendo un hombre afroamericano libre en el estado de Nueva York a principios de la década de los años 40 del siglo XIX, mediante engaño fue secuestrado y convertido en un esclavo en el estado de Louisiana, donde fue obligado a trabajar carente de libertad en diversas plantaciones durante 12 años, hasta que pudo comunicar con su familia y conseguir su liberación.

Muchos años han pasado, y los Estados Unidos de hoy en día, Nueva York en particular, en cuyo estado vivía Northup, son un país más diverso y tolerante.

Muchos años han pasado, y los Estados Unidos de hoy en día, Nueva York en particular, en cuyo estado vivía Northup, son un país más diverso y tolerante.

No tengo la sensación de que haya un gran número de películas norteamericanas en las que la esclavitud sea el tema principal. Y no hay muchas en las que el tema esté tratado con rigor. Hay que tener en cuenta incluso, que no pocas producciones de Hollywood nos han pretendido transmitir una visión del sur de los Estados Unidos en el siglo XIX como de un lugar poco menos que paradisiaco, de caballeros de honor y damas elegantes, donde los esclavos trabajaban apaciblemente en las plantaciones convertidos al cristianismo, como en un escalón por encima de su estado semisalvaje en África. Esto ha sido así. Tuvieron que pasar décadas hasta que empezaron a surgir producciones realmente  críticas con la esclavitud en un país que tiene a gala la tradición democrática, y la igualdad de oportunidades para todos sus ciudadanos. Existen profundas contradicciones en un país en el que convivieron durante décadas una constitución modelo con un sistema económico basado en la esclavitud, y durante cien años más con sistemas de segregación racial legalmente sostenida en amplias zonas del país, sin contar con otras formas de segregación en la moral de la ciudadanía. Aun hoy en día, las diferencias socio económicas según el origen étnico son profundas, y los afroamericanos sufren menores niveles de riqueza, de salud, de seguridad, etcétera. Pero no todos los acercamientos a la cuestión de la esclavitud han sido eficaces o realistas. Tampoco han faltado las que han caído casi en el panfleto. Como si el problema no fuera lo suficientemente tremendo tal cual fue, sin necesidad de maquillarlo panfletariamente. Por ello, y como gran virtud de la película, McQueen nos ofrece un filme muy equilibrado, basado en unas memorias que seguramente tendrán sesgos, pero son un valioso testimonio, y que es capaz de evitar maniqueísmos en el conjunto de las personajes que aparecen, aunque inevitablemente el repugnante sistema social de los estados esclavistas dieron lugar a individuos que hoy nos causan profunda repugnancia y que se ven reflejados en el filme. Un filme técnicamente impecable en todos sus aspectos, fotografía, sonido, banda sonora, diseño de producción, y que no carece de atrevimiento y personalidad en sus encuadres, en su acercamiento a los personajes y a la situaciones.

La convivencia entre las diversas etnias parece mucho más fluida y normalizada.

La convivencia entre las diversas etnias parece mucho más fluida y normalizada.

Y si la factura técnica y realizadora del filme es de gran nivel, hay que decir el trabajo del británico Ejiofor es merecedor de un amplio reconocimiento. Gran capacidad para transmitir muchas cosas con muy pocas palabras; para que sintamos es hundimiento personal, junto con los momentos de esperanza, simplemente con la actitud corporal y personal. Impresionante también el trabajo de la desconocida Lupita Nyong’o en uno de los trabajos que más nos impresionan, en un acierto monumental de «casting». Una tercera pata interpretativa fundamental es el personaje compuesto por Michael Fassbender, profundo foso de contradicciones, y personalización de todas las perversiones del sistema social que aun hoy en día probablemente envenena el profundo sur norteamericano. Perfectamente flanqueado eso sí por otros intérpretes con pequeñas pero significativas intervenciones como Paul Dano, una versatil Sarah Paulson, un desconcertantemente contradictorio Benedict Cumberbatch, o un comercialmente despiadado Paul Giamatti, sin que ninguno caiga en la inverosimilitud melodramática. Pequeño papel, aunque importante, el que se reserva para sí Brad Pitt, uno de los productores de la cinta. Pero hay muchos más pesonajes con sus intérpretes, cada uno aportando su grano de arena, y todos ellos funcionando en conjunto como una máquinaria de precisión.

Estamos sin duda ante la película del año, o al menos de la temporada, y de lo mejor que se ha rodado en los últimos 10 a 15 años en su conjunto. No me atrevo a darle la mayor nota en términos absolutos, porque quizá el guion, que no es malo en absoluto, podría haber planteado ciertas cuestiones o ciertos tiempos con un poquito más agilidad. No todo lo que cuenta es trascendental en sí mismo. Pero esto es por poner alguna pega. La película es muy buena, desde mi modesto punto de vista. Probablemente este año no dedique entradas al seguimiento de los óscar. Salvo la carencia de una actriz protagonista, me resulta difícil pensar, de lo que he visto hasta la fecha, alguna categoría en la que esta película no merezca su candidatura y probablemente el premio principal. Aunque aun han de llegar algunas películas con aspiraciones en la temporada de premios a la cartelera española.

Valoración

  • Dirección: ***** Tengo la sensación de que si sigue por este camino, estamos ante uno de los grandes directores de la época..
  • Interpretación: ***** Muy bien, todos. Un premio al elenco, y no sólo a los individuos.
  • Valoración subjetiva: ****  Totalmente recomendable, creo que le falta algún leve pulido para alcanzar el grado de obra maestra absoluta. Muy honesta.

Sin embargo, en el reino de lo políticamente correcto, no hace falta ser un lince para notar que la igualdad social es todavía una utopía. Pero no miremos la viga en el ojo ajeno, que en todas partes cuecen habas.

Sin embargo, en el reino de lo políticamente correcto, no hace falta ser un lince para notar que la igualdad social es todavía una utopía. Pero no miremos la viga en el ojo ajeno, que en todas partes cuecen habas.