[Cine] Once upon a time… in Hollywood (2019

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Once upon a time… in Hollywood (2019; 42/20190819)

El comentario de esta película tendría que haber sido el sábado,… pero estuve muy liado. Y ayer me olvidé y me fui a las recomendaciones fotográficas. Así que va hoy, lunes. Pero había empezado ya a prepararla. Voy a adelantar algo. En mi comentario a la película que la precedió en este Cuaderno de ruta, sucedía que aunque aquella película nipona tenía un nivel de interpretación y realización normalitos, el conjunto era más que la suma de estas partes, y me parecía muy notable. En esta ocasión, con la última producción de Quentin Tarantino, me ha pasado totalmente al revés. Aunque es innegable la elevada calidad del realizador y de los intérpretes que participan en esta película, el conjunto me resulta… normalito. Nada que me lleve a recordarlo como esa obra maestra que algunos críticos y comentaristas nos habían anunciado. De verdad, que me resulta difícil pensar que la mayor parte de los críticos y comentaristas de cine profesionales, los que se ganan la vida con ello, no estén untados por las distribuidoras.

No sabía muy bien con qué fotos acompañar. Pero estos días estoy ultimando y afinando mi galería dentro de la página web de ASAFONA (Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza), y he optado por adelantar algunas de las fotografías que contendrán, con escenarios muy cinematográficos por motivos muy diversos. Aunque no sea ese el motivo por el que las he elegido para la galería. Cuando la haga pública, ya os cuento.

Se supone que esta comedia más o menos disparatada, esta propuesta de historia alternativa al Hollywood del verano de 1969, es el homenaje definitivo de Tarantino al cine y a la capital del cine. Siguiendo las andanzas de un actor mediocre pero popular, venido a menos, (Leonardo DiCaprio) y su doble especialista en las escenas de riesgo, reconvertido en ayudante para todo (Brad Pitt), vamos recorriendo el ambiente de Hollywood al final de los años 60, con un punto de anclaje histórico como referencia principal, el asesinato de Sharon Tate (Margot Robbie) y otros de sus amigos a manos de Charles Manson (Damon Herriman) y su banda.

Construye Tarantino sobre esta base un retablo animado en el que los distintos cuadros son distintas situaciones que hacen referencia a aquella época y que andan plagadas de nombres ilustres de la interpretación en pequeños papeles, algunos prácticamente cameos. Es como si Tarantino hubiera llamado a todos sus amigos para echar unas risas y pasar un buen rato. Algunos de esos cuadros tienen más enjundia y otros menos, mezclando personajes y situaciones históricas con otras ficticias. Pero todos tienen en comun la presencia de los tres personajes en torno a los que pivota la acción, el actor, el especialista y Sharon Tate. Todo ello, hasta desembocar en un notable final, muy tarantinesco, que reconozco que ayuda a salvar la nota general de una película, que iba dando bandazos entre los interesante y lo inane, con un metraje que en un momento dado empieza a parecer claramente excesivo.

Las interpretaciones recaen sobre todo en los tres mencionados papeles principales, de los que DiCaprio y Robbie hacen interpretaciones suficientes y adecuadas pero no memorables, actuando Brad Pitt como auténtico robaescenas. Muy superior a su compañero de fatigas. Margot Robbie vale más de lo que muestra en esta película, que es de las que lastran su talento “por culpa” de su vistoso físico, que es lo que la película resalta. Entre todos los demás,… son papeles pequeñitos que apenas afectan al conjunto, quizá con la excepción de Margaret Qualley, una de las varias hijas de alguien famoso que participan en la película y que, puesto que le dan más minutos que a otros en la pantalla, los aprovecha apuntando muy buenas maneras. Esta chica es la hija de Andie MacDowell, quizá no tan guapa, pero mucho más expresiva e interesante como actriz.

En su conjunto, resulta entretenida, y se puede ver sin problema como un entretenimiento veraniego más que razonable. Pero todo el talento puesto en esta producción no suma ni produce las sinergias suficientes para producir esa película memorable, presunta obra maestra, que desde mi punto de vista no está por ahí ni por asomo.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Fury (2014)

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Fury (2014); vista el lunes 12 de enero de 2015.

Vista en versión original subtitulada en castellano, y por ello conservo el título original de la película, que manifiesta al mismo tiempo el nombre del carro de combate “protagonista” y el sentimiento que arrastran consigo los protagonistas humanos del filme. En la versión doblada, y dentro de esa opinión generalizada de la industria del cine de que el espectador es tonto, han optado por titularla con el bastante más vulgar e inexpresivo título de Corazones de acero. En fin, vamos a ver que ha dado de sí esta película bélica dirigida por David Ayer.

La tripulación del Fury, un carro de combate Sherman norteamericano de la Segunda Guerra Mundial, está en guerra desde sus primeras misiones en el norte de África. Han llegado vivos hasta el corazón de Alemania en abril de 1945, con la guerra a punto de terminar. Pero en su última misión han perdido un hombre. Algo que lleva muy mal el sargento líder del carro el duro Don “Wardaddy” Collier (Brad Pitt), que encuentra su principal apoyo en el artillero del carro Boyd “Bible” Swan (Shia LaBeouf). Para sustituir la baja, se les asigna un novato, Norman Ellison (Logan Lerman), que originalmente estaba destinado a funciones de mecanógrafo. Entre los desajustes de la nueva incorporación, los conflictos éticos que suscita la guerra, el cansancio ante la sensación de que todo se acaba pero el final no llega, se les asigna una última misión. Una misión que les situará en una situación muy difícil ante un enemigo fanático que está luchando con saña por defender su tierra.

Los bosques, los campos y las poblaciones alemanas presentaron una intensa resistencia a la invasión aliada, por lo menos en un principio; aunque la lucha fue mucho peor en el frente oriental. En la foto, el bosque del palacio de Augustusburg, cerca de Colonia.

Los bosques, los campos y las poblaciones alemanas presentaron una intensa resistencia a la invasión aliada, por lo menos en un principio; aunque la lucha fue mucho peor en el frente oriental. En la foto, el bosque del palacio de Augustusburg, cerca de Colonia.

Indudablemente, esta película bebe del precedente que sentó Saving Private Ryan (Salvar al soldado Ryan) en los años 90. Una guerra mucho más realista, más sucia, más sórdida de la que hasta ese momento se nos había mostrado en pantalla. Es tan notable la influencia que no sería difícil dibujar un diagrama que mostrase los paralelismos entre los argumentos de ambas películas, mucho más similares de lo que sería deseable para considerar que esta película no es un producto casi prefabricado desde ese punto de vista. En cualquier caso, tiene elementos de entretenimiento y buena factura. Donde falla es en la coherencia del guion y del desarrollo de los personajes. Estos se comportan de forma contradictoria, como si a los responsables del filme les diera vergüenza mostrar a fondo la deshumanización del hecho bélico, y por ello, ante el desarme ético que muestran en ocasiones los soldados del carro, fruto de esa deshumanización, luego intentan apañarlo como una forma de decir… “son capaces de todo tipo de barbaridades, pero son buenos chicos”. El final de la película, muy espectacular desde el punto de vista pirotécnico, es absolutamente inverosímil. Desconozco el porqué de esta manía pueril de los realizadores americanos de confundir la maldad con la estupidez. Una unidad de trescientos hombres de las SS en la Alemania del particular götterdämmerung nazi podría estar fanatizada, y ser muy peligrosa, pero no necesariamente estúpida como para que afrontasen la lucha final contra el carro de combate como lo hacen. Por otra parte, en los últimos días de la guerra, la mayor parte de las unidades alemanas del ejército, incluidas algunas de las SS, se trasladaban desde el frente oriental al occidental no con el fin de combatir al ejército aliado del frente occidental, sino para rendirse evitando caer prisioneros del ejército rojo, ante el cual su futuro era más que negro. No me ha convencido del todo la dialéctica y la coherencia del filme. Me sobra todo el episodio de las dos mujeres, que no me aporta nada salvo quizá que sientan la necesidad de introducir a la fuerza una nota de romance en la película, me chirría el enfrentamiento contra el Tiger alemán cuyo fin parece que es el de poner a la tripulación del Fury en una situación imposible, y me sobra buena parte del desenlace final como ya he dicho por inverosímil. Así pues una película de más de dos horas de duración se podría ajustar de forma más adecuada en una de 90 minutos de duración. También me sobra toda esa pirotecnia de balas y proyectiles trazadores, tan mareantes.

La principal línea de defensa alemana en el frente occidental era el Rin; una vez vencido este obstáculo, con un ejército desmoralizado y desarmado, la resistencia fue menos y fútil.

La principal línea de defensa alemana en el frente occidental era el Rin; una vez vencido este obstáculo, con un ejército desmoralizado y desarmado, la resistencia fue menos y fútil.

Eso sí, los machotes que interpretan a la tripulación del carro están todos bastante bien, ellos no son culpables de las deficiencias del guion, y cumplen con lo que se busca de ellos. Como curiosidad, la chica mona de la película, realmente muy guapa, es una auténtica condesita alemana (Alicia Gräfin von Rittberg).

La película se deja ver, pero como ya he señalado tiene deficiencias, y mi sensación es que en esta marabunta de informaciones que rodea la temporada de premios en el cine, ha sido en ocasiones sobrevalorada. Para mí es una película entretenida si te gusta el cine bélico, pero poco más.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Un elemento importante en salvar el obstáculo del Rin fue la toma del puente de Remagen relativamente intacto, lo suficiente como para ganar la orilla opuesta antes de que se derrumbara. Este episodio también fue objeto de una conocida película bélica.

Un elemento importante en salvar el obstáculo del Rin fue la toma del puente de Remagen relativamente intacto, lo suficiente como para ganar la orilla opuesta antes de que se derrumbara. Este episodio también fue objeto de una conocida película bélica.

[Cine] 12 Years a Slave (2013)

Cine

12 Years a Slave (2013), 13 de diciembre de 2013.

Dejo constancia que tengo pendiente una entrada de recuerdo a algunas figuras del séptimo arte que nos han abandonado en los últimos días. EleanorPeterJoan, … los rigores del invierno están sentando fatal a los más veteranos de los rostros que han iluminado las pantallas de cine y nuestros sueños… Volveré a ello. De momento, comentaré la que posiblemente sea la película del año, cuyo título original conservo ya que la vimos en versión original subtitulada en castellano. En la cartelera española es posible encontrarla también bajo el título de 12 años de esclavitud.

En cualquier caso, con sólo tres largometrajes a cuestas, el norteamericano Steve McQuen (nada que ve con el magnífico actor de hace unas décadas), se está convirtiendo en uno de los directores más interesantes, más a tener en cuenta del panorama cinematográfico actual. Y nos trae una visión de la esclavitud en Estados Unidos, probablemente una de las más interesantes, honestas y realistas que el cine nos ha ofrecido. Más adelante profundizaré un poco en esto.

La historia que se nos cuenta está basada en el libro de memorias que Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor), el personaje protagonista, dejó escrito de su experiencia cuando, siendo un hombre afroamericano libre en el estado de Nueva York a principios de la década de los años 40 del siglo XIX, mediante engaño fue secuestrado y convertido en un esclavo en el estado de Louisiana, donde fue obligado a trabajar carente de libertad en diversas plantaciones durante 12 años, hasta que pudo comunicar con su familia y conseguir su liberación.

Muchos años han pasado, y los Estados Unidos de hoy en día, Nueva York en particular, en cuyo estado vivía Northup, son un país más diverso y tolerante.

Muchos años han pasado, y los Estados Unidos de hoy en día, Nueva York en particular, en cuyo estado vivía Northup, son un país más diverso y tolerante.

No tengo la sensación de que haya un gran número de películas norteamericanas en las que la esclavitud sea el tema principal. Y no hay muchas en las que el tema esté tratado con rigor. Hay que tener en cuenta incluso, que no pocas producciones de Hollywood nos han pretendido transmitir una visión del sur de los Estados Unidos en el siglo XIX como de un lugar poco menos que paradisiaco, de caballeros de honor y damas elegantes, donde los esclavos trabajaban apaciblemente en las plantaciones convertidos al cristianismo, como en un escalón por encima de su estado semisalvaje en África. Esto ha sido así. Tuvieron que pasar décadas hasta que empezaron a surgir producciones realmente  críticas con la esclavitud en un país que tiene a gala la tradición democrática, y la igualdad de oportunidades para todos sus ciudadanos. Existen profundas contradicciones en un país en el que convivieron durante décadas una constitución modelo con un sistema económico basado en la esclavitud, y durante cien años más con sistemas de segregación racial legalmente sostenida en amplias zonas del país, sin contar con otras formas de segregación en la moral de la ciudadanía. Aun hoy en día, las diferencias socio económicas según el origen étnico son profundas, y los afroamericanos sufren menores niveles de riqueza, de salud, de seguridad, etcétera. Pero no todos los acercamientos a la cuestión de la esclavitud han sido eficaces o realistas. Tampoco han faltado las que han caído casi en el panfleto. Como si el problema no fuera lo suficientemente tremendo tal cual fue, sin necesidad de maquillarlo panfletariamente. Por ello, y como gran virtud de la película, McQueen nos ofrece un filme muy equilibrado, basado en unas memorias que seguramente tendrán sesgos, pero son un valioso testimonio, y que es capaz de evitar maniqueísmos en el conjunto de las personajes que aparecen, aunque inevitablemente el repugnante sistema social de los estados esclavistas dieron lugar a individuos que hoy nos causan profunda repugnancia y que se ven reflejados en el filme. Un filme técnicamente impecable en todos sus aspectos, fotografía, sonido, banda sonora, diseño de producción, y que no carece de atrevimiento y personalidad en sus encuadres, en su acercamiento a los personajes y a la situaciones.

La convivencia entre las diversas etnias parece mucho más fluida y normalizada.

La convivencia entre las diversas etnias parece mucho más fluida y normalizada.

Y si la factura técnica y realizadora del filme es de gran nivel, hay que decir el trabajo del británico Ejiofor es merecedor de un amplio reconocimiento. Gran capacidad para transmitir muchas cosas con muy pocas palabras; para que sintamos es hundimiento personal, junto con los momentos de esperanza, simplemente con la actitud corporal y personal. Impresionante también el trabajo de la desconocida Lupita Nyong’o en uno de los trabajos que más nos impresionan, en un acierto monumental de “casting”. Una tercera pata interpretativa fundamental es el personaje compuesto por Michael Fassbender, profundo foso de contradicciones, y personalización de todas las perversiones del sistema social que aun hoy en día probablemente envenena el profundo sur norteamericano. Perfectamente flanqueado eso sí por otros intérpretes con pequeñas pero significativas intervenciones como Paul Dano, una versatil Sarah Paulson, un desconcertantemente contradictorio Benedict Cumberbatch, o un comercialmente despiadado Paul Giamatti, sin que ninguno caiga en la inverosimilitud melodramática. Pequeño papel, aunque importante, el que se reserva para sí Brad Pitt, uno de los productores de la cinta. Pero hay muchos más pesonajes con sus intérpretes, cada uno aportando su grano de arena, y todos ellos funcionando en conjunto como una máquinaria de precisión.

Estamos sin duda ante la película del año, o al menos de la temporada, y de lo mejor que se ha rodado en los últimos 10 a 15 años en su conjunto. No me atrevo a darle la mayor nota en términos absolutos, porque quizá el guion, que no es malo en absoluto, podría haber planteado ciertas cuestiones o ciertos tiempos con un poquito más agilidad. No todo lo que cuenta es trascendental en sí mismo. Pero esto es por poner alguna pega. La película es muy buena, desde mi modesto punto de vista. Probablemente este año no dedique entradas al seguimiento de los óscar. Salvo la carencia de una actriz protagonista, me resulta difícil pensar, de lo que he visto hasta la fecha, alguna categoría en la que esta película no merezca su candidatura y probablemente el premio principal. Aunque aun han de llegar algunas películas con aspiraciones en la temporada de premios a la cartelera española.

Valoración

  • Dirección: ***** Tengo la sensación de que si sigue por este camino, estamos ante uno de los grandes directores de la época..
  • Interpretación: ***** Muy bien, todos. Un premio al elenco, y no sólo a los individuos.
  • Valoración subjetiva: ****  Totalmente recomendable, creo que le falta algún leve pulido para alcanzar el grado de obra maestra absoluta. Muy honesta.

Sin embargo, en el reino de lo políticamente correcto, no hace falta ser un lince para notar que la igualdad social es todavía una utopía. Pero no miremos la viga en el ojo ajeno, que en todas partes cuecen habas.

Sin embargo, en el reino de lo políticamente correcto, no hace falta ser un lince para notar que la igualdad social es todavía una utopía. Pero no miremos la viga en el ojo ajeno, que en todas partes cuecen habas.

[Fotografía] Recomendaciones semanales; esta semana flirteando con lo anecdótico

Fotografía

Sí. Lo reconozco, puesto que diversas cuestiones me han tenido la cabeza un poco atribulada esta semana pasada, diría que mi atención en las cosas de la fotografía se ha dirigido a cuestiones un poco más anecdóticas que en otras ocasiones. Os pondré algunos ejemplos.

Aunque vistosas, las fotografías dedicadas al Comandante Hadfield que publicó In Focus de The Atlantic no es la recomendación típica que traigo por aquí. Ya os hablé de Hadfield y sus habilidades musicales hace unos días. En cualquier caso, están bien.

Valle del Gállego y Peña Telera

Sigo recuperando fotografías de antaño, y estas de hoy son de abril de 1996, tomadas en el Serrablo, en el valle del río Gállego, entre Sabiñánigo y Biescas.

Lárrede - San Pedro de Lárrede

Fue una tarde de sábado, visitando las iglesias románicas mozárabes que hay en el valle. El primer lugar donde estuvimos fue Lárrede.

Con el mismo origen, podemos encontrar algunas fotografías del concurso de fotografía viajera de National Geographic 2013. Nuevamente, fotos bonitas, en las que lo exótico y la curiosidad son los componentes principales que hacen que nos gusten.

En diversas ocasiones he hablado de los fotógrafos minuteros, cuya forma de procesar “al instante” las fotografía ya he comentado. En Photoflue nos comentan cómo en Afganistán esta es todavía una profesión en boga. Incluso con un sitio en internet para conocer el fenómeno.

Nos habían contado que el actor Brad Pitt era aficionado a la fotografía, y se le había visto en algunas ocasiones con alguna flamante Leica. Pues bien. Realmente lo es. Y en Exposure Guide nos lo cuentan. Y envidian la modelo, que no es otra claro que Angelina Jolie. Pero lo mejor es que nos enseñan fotos. Y mira tú tienen su cosa. Blanco y negro, contrastadas.

Lárrede - San Pedro de Lárrede

Quizá sea la iglesia más espectacular del valle, San Pedro de Lárrede, y en la que se observan las características propias del estilo.

Lárrede - San Pedro de Lárrede

Un ábside típico el de San Pedro de Lárrede.

Lárrede - San Pedro de Lárrede

Una vista más de San Pedro.

En alguna ocasión he comentado que si Andy Warhol se hubiera dedicado específicamente a la fotografía podría haber sido uno de los grandes. En American Suburb X (ASX) nos muestran una amplia colección de polaroids realizadas por el artista, con retratos de todo tipo de gente, muchos famosos.

Me fascina la imaginación de los japoneses en el arte y en concreto en la fotografía. Lo mismo que su cultura me llena de dudas para otras cosas. En cualquier caso, en Le Journal de la Photographie nos proponen un repaso a la obra de Hiroshi HamayaKansuke Yamamoto, que me ha parecido interesante.

San Juan de Busa

Quizá la que más me gusta en su sencillez y aislamiento es San Juan de Busa.

San Juan de Busa

Aquí vemos un detalle de su puerta de entrada.

Como consecuencia de mi registro como comprador de una cámara Leica, me están enviando gratis a casa durante un tiempo la revista LFI, que aparte su finalidad propagandística, está bien hecha y muestra artículos sobre fotógrafos interesantes. En el último número que me han remitido aparece un artículo sobre Peter Cornelius, fotógrafo alemán poco conocido que durante unos años documentó la vida parisina con la entonces innovadora película negativa color Agfacolor CN17. He encontrado también un artículo sobre el tema en Terra de Ningú. Me hace gracia la carrera de los ISOs de la actualidad, cuando este señor a finales de los 50, con sus leicas hacía fotos de noche con una película de 40 ISO de sensibilidad. Público un libro, imposible de encontrar, Paris in Colour. En sus primeros años del proyecto usó una Leica II con un Elmar 50/3,5, es decir lo más barato del sistema Leica. Luego los patrocinadores le permitieron conseguir una Leica M2 con un par de Summicrones de 35 y 50 mm. Un lujo, vamos.

Finalmente, ha habido un cierto revuelo sobre el grado de manipulación de la fotografía ganadora del World Press Photo 2013, aunque se ha confirmado su integridad. Como alguien ha dicho, no recuerdo quien, si me entero lo citaré, cuando todos debiéramos fijarnos en los niños muertos, hay nos tienes mirando los raws.

San Juan de Busa

Y terminamos con una vista del ábside con Peña Telera al fondo. Las fotos están tomadas con la Canon EOS 100, con un EF USM 28-80/3,5-5,6 sobre negativo Agfa HDC 100, descendiente de alguna forma del que usó Cornelius en París. El procesado era distinto.

[Cine] Moneyball (2011)

Cine

Moneyball (2011), 9 de febrero de 2012

Esta película fue vista en versión original subtitulada y por ello se conserva su título original. Es posible encontrarla en la cartelera española doblada al castellano con el título Moneyball: Rompiendo las reglas. Que mira tú qué necesidad había de añadirle ninguna coletilla al título. Pero ya sabemos cómo va lo de los títulos de las películas en este sufrido país.

He de reconocer que cuando vi anunciada esta película no me atrajo gran cosa. Brad Pitt, su protagonista absoluto me parece un actor limitado, que eventualmente, con un papel adecuado y una buena dirección da buenos resultados. Y el tema de la película, con el beisbol y estas cosas, me sonaba a pura americanada. Historia de superación personal, que buenos somos en América, y umbilicoscopismos intensivos similares. Pero la película ha entrado con cierta fuerza en la carrera por las estatuillas doradas, con candidaturas a mejor filme, mejores actores principal y de reparto, y mejor guion adaptado. Así que a por ella.

Dirigida por Bennett Miller, la historia nos cuenta cómo Billy Beane (Pitt), gerente de un equipo de las ligas mayores de beisbol en EE. UU., tras una serie de éxitos parciales, insospechados para su bajo presupuesto, decide buscar algún cambio de mentalidad y orientación en el equipo, con la intención de llegar más alto. Para ello, contrata a un joven licenciado en económicas, Peter Brand (Jonah Hill), que le convence que la utilización de técnicas procedentes de la estadística y la econometría puede servir para predecir los resultados y constituir una plantilla barata pero eficaz. Seguiremos a la pareja durante una temporada, para conocer en qué medida el experimento funciona, y cómo les afecta en sus vidas.

Realmente, nuestras sospechas iniciales estaban acertadas. Es la típica americanada, historia de superación personal tan del gusto de aquellos lares, y además en torno a su deporte favorito, que tiene escasa repercusión y es poco conocido a este lado del Atlántico. Estas historias lo mismo sirven para un soporífero telefilme de sobremesa que para una producción rumbosa para lucimiento personal de un actor famoso, como es el caso. Pero reconozcámoslo. Está bien hecha. Bien rodada, bien iluminada, técnicamente correcta. Y a pesar de que es algo más larga de lo que me gustaría, tras los clímax que suponen los partidos importantes de la temporada, se alarga demasiado la resolución de las decisiones personales del protagonista, el guion es lo suficientemente ágil para que resulte globalmente muy entretenida. Tampoco se centran tanto en los aspectos más técnicos del deporte como para que ahuyente a quienes no estamos al tanto. Bueno, sí que lo hacen, pero de una forma que resulta más como un mcguffin, poco importante a efectos prácticos, ya que lo importante es la actitud y los comportamientos de los protagonistas.

Como he dicho anteriormente, la película está rodada para más gloria del protagonista. Pero he de reconocer que lo hace bien. Brad Pitt está simpático, dinámico, y además consigue una gran empatía con el personaje, ya de por sí dibujado para conseguir esta empatía. Un tipo innovador, que se lleva muy bien, muy civilizado, con su ex (anecdótica presencia de Robin Wright) y el nuevo marido de ésta, padre amante y considerado, no antepone el dinero a otras motivaciones, es guapo… ¿cómo no va a caer simpático y bien?. Como contrapunto tiene por ejemplo a Philip Seymour Hoffman, como entrenador en plan enanito gruñón, en un papel de limitadas posibilidades para un intérprete de su nivel. Pero el personaje secundario, pero fundamental, que me ha encantado es el desarrollado por Jonah Hill, como joven universitario, ratón de computadora y biblioteca, que sabe lo que quiere, pero no tiene las habilidades sociales para imponerse. Hasta que su nuevo jefe le va dando oportunidades. No creo que gane el premio, pero me parece justa su candidatura al eunuco dorado.

Resumiendo, una película entretenida que se deja ver a pesar de ser un producto pensado más para el mercado interno norteamericano por su tema y las características de su historia.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Grafiti

No tengo fotos relacionadas con el beisbol, así que os dejo este colorido grafiti que encontré paseando por la Magdalena, en Zaragoza (Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8).

[Cine] The Tree of Life (2011)

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The Tree of Life (2011), 19 de septiembre de 2011.

Nota inicial: Esta película ha sido vista en versión original subtitulada, por lo que conservo su título original en este comentario. En España, también puede verse doblada bajo el mismo título traducido, El árbol de la vida. No debe ser confundida con otra película de 1957 a la que se dio el mismo título en castellano, pero que en realidad se titulaba Raintree County, y estaba ambientada en los Estados Unidos, en el período en torno a su guerra civil.

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En los últimos tiempos, mis comentarios sobre las películas que veo en pantalla grande estaban muy estructurados en apartados definidos y comunes a todas ellas (sinopsis, realización, interpretación, etcétera). Sin embargo, a la hora de ordenar mis ideas para comentar la última película de Terrence Malick, me cuesta seguir este esquema. De hecho, creo que lo voy a abandonar de ahora en adelante para sentirme más libre a la hora de expresar mis opiniones. En cualquier caso, el desencadenante es la atípica película del atípico director norteamericano.

Dicen algunos, viendo el escasísimo nivel de innovación y riesgo que se observa en el cine actual, que todo está inventado ya en la historia del cine. A la vista de la cantidad de nuevas versiones de antiguos filmes que se producen, uno diría que es cierto. Pero aquí tenemos algo que, por lo menos formalmente, parece algo nuevo, distinto. Aunque tenemos una historia central claramente reconocible en el que seguimos la historia de la familia O’Brien en Waco, Tejas, esta viene enmarcada por un prólogo, un epílogo y unas transiciones entre estos elementos. Advierto que mis comentarios van a desentrañar la historia de la película, pero creo que en este caso estos no es importante, ya que lo que cuenta no es tanto lo que sucede sino las reflexiones que nos transmite y los aspectos formales del filme. No obstante si alguno no quiere conocerla, la sitúo entre dos fotos, para que sea más fácilmente saltársela.

Playa en Erisbeg

Las playas, punto de transición transcendental para la vida en la Tierra, desde el mar al medio terrestre; tienen su momento en las transiciones de la película (Canon Powershot G6).

En el prólogo nos encontramos con el señor y la señora O’Brien (Brad Pitt y Jessica Chastain), que reciben la devastadora noticia de la muerte de uno de sus hijos de 19 años. También nos traslada a la época actual, en la que conocemos a Jack O’Brien (Sean Penn), el mayor de los hijos del matrimonio, convertido en un arquitecto de éxito, reflexionando sobre su pasado, y en un momento dado rememorándolo, lo que nos permite llegar a la historia central.

Tras una transición en la que desde una representación ideal del big bang y de la formación de galaxias y estrellas, que nos lleva a la formación del planeta Tierra, la aparición de la vida sobre la misma y su evolución hacia formas complejas, nos cuenta cómo los O’Brien forman una familia, se instalan en una zona residencia de Waco, y tienen tres hijos, Jack (Hunter McCracken), R.L. (Laramie Eppler) y Steve (Tye Sheridan). Se centra en el momento en el que el mayor, el protagonista de la historia, es un preadolescente de 12 o 13 años, tiene que lidiar con un padre severo, que busca el respeto de sus hijos a base de normas, pero que en el fondo es alguien que ha fracasado en distintos aspectos de su vida. La música, sus patentes como ingeniero, etcétera. Como contrapunto, la madre es un mujer dedicada a su familia, muy afable y amorosa con sus hijos, con los que juega y con quienes empatiza fácilmente. El muchacho vivirá en un estado de desconcierto, que oscila entre la timidez en sus primeros acercamientos a las chicas y la iniciación al vandalismo. Esta parte termina cuando el padre pierde su puesto de trabajo por el cierre de la fábrica, la familia se ve obligada a mudarse de una casa y un entorno que aman, y el padre, reconociendo su pasado encara a su hijo y le pide su perdón.

Una nueva transición, en la que asistimos a una representación ideal del final de la vida sobre la Tierra y su conversión en un mundo muerto alrededor de la estrella enana blanca en la que se convertirá el sol, nos lleva al final de la meditación del Jack Adulto y a un conjunto de escenas en un escenario del árido oeste americano en el que se encuentra con todas aquellas personas que han sido importantes en su vida, fundamentalmente su familia. En estas escenas comprendemos que el hermano que murió es R.L., el segundo, con quien tuvo una especial vinculación de niños.

Chopera

No pueden competir las choperas de la ribera del Ebro con los bosques jurásicos que albergaron la diversidad de los dinosaurios (Canon EOS 5D Mk.II, EF 85/1,8 USM).

Esta es la historia. Desde mi punto de vista, no importa conocerla a priori. Lo que importa de este filme son las reflexiones sobre la existencia y el sentido de la vida que aporta. Con constantes referencias al Libro de Job, hay que tomar en cuenta que la familia es muy religiosa, aparentemente católica lo cual concordaría con el apellido irlandés, plantea el sufrimiento de los justos durante la vida. O de quienes creen que son justos y buenos, como es el caso del señor O’Brien, quien no deja de tener en ningún momento sensación de fracaso en su vida. Frente a esta figura, tenemos al rebelde Jack. Rebelde en su preadolescencia al modo en que se podía ser rebelde a esa edad en los años 50 de los Estados Unidos. Rebelde como adulto, ya que percibimos en él a ese hombre de éxito que su padre no consiguió ser; rebelde porque es lo contrario que su padre, su contrapunto. Aunque en definitiva, las escenas finales nos hablan de su añoranza por la familia, por todos ellos, como eje de vida, como anclaje a la misma y como referente para las personas que somos.

Frente a las frecuentes referencias y citas religiosas, tenemos las impresionantes imágenes de las transiciones que nos hablan de la formación del universo, de la aparición de la vida y del final de la existencia de nuestro planeta como hogar para la misma, y que se encuadran de forma rigurosa en los acontecimientos que la ciencia nos enseña que marcan la vida, más allá de cualquier interpretación religiosa. Teniendo en cuenta estos elementos, los contratiempos que recibimos en nuestras vidas pueden no tener una interpretación muy distinta que la del pequeño dinosaurio herbívoro enfermo y a merced del carnívoro que vemos en una de las transiciones.

En cualquier caso, es muy posible que la interpretación que ofrezco de lo que he visto no coincida con la de otras personas, cada con su propio sistema de vida y creencias. Pero lo que sí que es cierto es que la película tiene momentos de gran belleza visual y formal, que el realizador ya nos había ofrecido en sus filmes anteriores. Particularmente, recomendaría este largometraje a todo aquel que esté interesado en las artes visuales, tanto el cine como la fotografía. Es una lección importante de iluminación y forma de ver y encuadrar.

Con unas interpretaciones de buen nivel por parte de todos los intérpretes, la principal pega que le veo al filme es que quizá se toma demasiado tiempo en recrear la relación entre el padre y el hijo, que en un momento dado me resulta redundante y un poco tediosa en alguna ocasión. Es el estilo del director, y hay que tomarlo como viene. Pero siempre me he manifestado como amante de la economía en la expresión cinematográfica.

No es una película que me atreva a recomendar a todo el mundo. Es un filme difícil, con múltiples referencias culturales, muchas de las cuales no estoy seguro haber llegado a captar, aunque creo que sí la idea general de lo que el autor nos quiere plantear. Pero para mí a merecido la pena, y para todo aquel que quiera tomar riesgos en este mundo del cine y salirse de los caminos trillados, creo que es obligatoria. Independiente del resultado final que para cada cual suponga la experiencia, positiva o negativa.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Recomendación musical

Necesariamente la banda sonora del filme. Desde la música incidental compuesta por Alexandre Desplat, hasta las diversas piezas de música clásica que encajan en el filme como un guante. Impresionante banda sonora.

Anecdotario

Jessica Chastain ha sido protagonista en las película que he visto en estas dos últimas semanas, pero con resultados muy distintos. Para bien. Porque muestra adaptabilidad a papeles muy distintos. La prefiero como pelirroja ama de casa americana que como morena agente del Mossad, no obstante.

Para los que somos de ciencias, la colección de imágenes de las transiciones entre las distintas partes del filme, son una maravilla. Algunas tomadas de reales imágenes científicas, otras obras del departamento de efectos especiales, pero salvo la animación de los dinosaurios, un poco postiza, todas de gran belleza.

Hay comparaciones en diversos sitios con 2001, una odisea del espacio. Algunos aspectos formales sí que son similares, desde luego. Pero también hay notorias diferencias, que las sitúan en distinto plano. El responsable de los efectos especiales de ambas películas es el mismo: Douglas Trumbull.

Atardecer

Este sol de atardecer no puede competir con las recreaciones en la película de la superficie solar, ni del tránsito de un oscuro planeta, tal vez la Tierra dentro de 5.000 millones de años cuando sea una estrella roja gigante, sobre esa torturada superficie (Canon EOS 5D Mk. II, EF 200/2,8 USM).

Inglorious Basterds (2009)

Cine

Inglorious Basterds (2009), 23 de septiembre de 2009.

Sí, sí. El título original. Como hago siempre que veo la película en versión original. Y tengo que celebrar que desde hace un par de semanas, si llega, hay nuevas salas en Zaragoza en versión original, un par de los nuevos Cines Aragonia, que se suman a la magra oferta de una película un día a la semana que ofrecían los Renoir. Así que no he visto Malditos bastardos, sino Inglorious Basterds, cuya traducción más realista sería Cabrones infames; pero supongo que está mal poner “cabrones” en un título. Pero ese es el sentido que le dan los anglosajones a la palabra bastard cuando insultan a un tipo. Manías.

El filme está firmado por Quentin Tarantino. Y eso dice mucho. Sobre el estilo de cine. Se dice que Tarantino su momento de gloria al principio de su carrera, pero que después, realmente no ha hecho nada de auténtica calidad. Veremos.

La película narra las aventuras de una serie de personajes en la Francia ocupada por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, que confluyen en un cine parsisino en 1944, donde se celebrará la première de una película patrocinada por el Ministro de Propaganda alemán, Joseph Goebbels. Los personajes son una joven judía que escapa a la matanza de su familia, un coronel de las SS que se dedica a cazar judíos en Francia y es responsable de la matanza de la familia, un comando de soldados americanos de origen judío que se dedican a acosar a los alemanas en la Francia ocupada utilizando tácticas y métodos de los apaches, una actriz alemana, un joven héroe alemán convertido en protegido de Goebbels y en actor, y los principales jerarcas nazis, incluido Adolf Hitler.

Todas las acciones y todos los personajes son parodias de los personajes históricos, reales o imaginados, o de las películas bélicas de comandos, o de los tópicos relacionados con todo ello. Hay abundancia de situaciones rídiculas o llevadas al extremo, y no falta la violencia. Sobre si esta está justificada o no, pues… depende. Creo que en algunas escenas la violencia toca, mientras que en otras es gratuita. Es como si el director se divirtiera haciendo escenas violentas porque sí.

En su conjunto, la película resulta excesivamente larga. Algunas situaciones se dilatan en esceso, las escenas son prolijas. Y aunque consideradas como historias aisladas podrían resultar razonables, dentro de una historia general contribuyen a hacer el largometraje excesivamente prolongado, sin aportar nada sustancioso al desarrollo de la historia. Esto hace también que, en su conjunto, la película sea irregular, con momentos interesantes de acción, o de humor, pero también otros de cierto aburrimiento.

Las interpretaciones son muy diversas. A mí, Brad Pitt haciendo de idiota, porque eso es de lo que hace, no me acaba de convencer. Aunque probablemente su mejor momento es cuando hace de más idiota, de falso italiano. Hay me arrancó alguna risa. Además, nos lo venden como protagonista de la historia, y afortunadamente no lo es. Es uno más de los personajes cuyos destinos se entrecruzan en el cine parisino. Más importancia me parece que tienen Mélanie Laurent como la chica judía, Shosanna, y Christoph Waltz como el coronel caza-judíos. Y ambos están bien, aunque Waltz sufre de los prolijos parlamentos que el guion le obliga a recitar y que a veces se hacen pesado. Tiene cierto interés Daniel Brühl como héroe alemán, o la guapa Diane Kruger como actriz alemana. Luego hay muchos otros personajes, interpretados con razonable fortuna que sería muy largo comentar. Hay mucha parodia, como ya se ha dicho.

Resumiendo, una película que vale como entretenimiento, con una historia que se podría haber desarrollado mejor. En cierto modo, es un producto fallido de su director, aunque se pueda ver cuando no se tienen más pretensiones que pasar el rato. Yo le pongo un seis, con idéntica nota a la dirección y a la interpretación

Tabac

Tabac en la Rue de Platre, escena parisina como muchas de las de la película que nos ocupa hoy - Panasonic Lumix LX3

El curioso caso de Benjamin Button

Cine

El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button, 2008), 10 de febrero de 2009.

Dos advertencias. La primera, me parece que por determinados motivos esta película me ha gustado más de lo que me gustaría en otros tiempos o en otras circunstancias. La segunda, desde bastante pronto durante la proyección de la película no pude evitar pensar y comparar con la tan celebrada por muchos Forrest Gump.

Empecemos por esto último. Forrest Gump es una película muy bien realizada, pero que a mí no me gustó. Soy una persona que siente respeto por las personas que puedan nacer con cierto grado de discapacidad intelectual; sin embargo, el papel protagonista de aquella celebrada película me produjo un intenso rechazo. Sólo podía ver en el a un tonto instrumentalizado para transmitir una serie de valores, sumamente conservadores, propios de la sociedad norteamericana, que hemos sufrido durante años en las tres últimas décadas y que no creo que hayan llevado al mundo a nada especialmente bueno. Sencillamente, nunca soporté el maniqueismo y la hipocresía de la película. Pero una de las características de aquel largometraje era su capacidad para recorrer visualmente la historia reciente de los Estados Unidos, conviertiendo el espectáculo visual en un fresco de la evolución de una sociedad. Sesgado, pero no necesariamente irreal o falso. Con el personaje de Benjamin Button, bajo la dirección de David Fincher, volvemos a asistir a un fenómeno similar, pero distinto. Siguiendo la vida del protagonista, volvemos a asistir a una exposición de la historia norteamericana del siglo XX, nuevamente en un ambiente del sur de los Estados Unidos (lo que en Forrest Gump es Alabama y otras localizaciones sureñas en esta película es Nueva Orleans), desde el final de la I Guerra Mundial hasta la catástrofe del huracán Katrina. Pero aquí los valores que se transmiten no son colectivos, no son ilustrativos, no pretenden ser educativos. Los personajes, que por supuesto caen simpáticos, no son perfectos. Intentan vivir sus vidas como mejor pueden con las cartas que les han tocado, intentan sobreponerse, y sus andanzas son una constante reflexión sobre el paso del tiempo, la vida y la muerte. Y esto, me gusta mucho más que con la celebrada película antes comentada.

En ambas hay una historia de amor. Pero en la primera, aunque importante, no es central. E incluso es confusa en sus intenciones. La muerte de Jenny por el sida parece muy vinculada al concepto de castigo por su vida de crápula, con atenuante de abusos infantiles, pero castigo al fin y al cabo; no es más que una exposición más de los valores conservadores de la historia. En la segunda, la historia de amor es el pivote del conjunto. No es maniquea como la anterior; la desgracia de la chica, cuando queda incapacitada para la danza, queda claramente mostrada como efecto del azar, y no de sus decisiones personales. Es una historia de amor triste. Ambos protagonistas se van encontrando a lo largo de sus cronológicamente contrariadas vidas a lo largo de 80 años de historia. Pero sólo alcanzan cierta plenitud y comprensión mutua en los extremos de sus vidas y en el punto central, cuando ambos son pares en edad y madurez.

La realización es notable. La dirección es un poco fría, pero no distante. A mí por lo menos, me llegan los sentimientos. El diseño de producción es impecable. La película es muy bonita de ver. La banda sonora es discreta, pero está ahí acompañando sin molestar. La iluminación perfecta.

En cuanto a la interpretación, hay que hablar de los dos protagonistas. Brad Pitt, que me perdonen sus admiradoras, es un actor con limitaciones interpretativas. No puedo dejar de opinar esto ni aun considerando que este es uno de sus mejores trabajos; un papel que le queda como un guante, y en el que resulta convincente. Considero muy superior a su partenaire, la australiana Cate Blanchett, siempre consistente en sus interpretaciones, no siendo este caso una excepción. Además, sale muy guapa… aunque en muchos momentos se deba a la caracterización rejuvenecedora propia de la historia. Hay muchos secundarios que lo hacen estupendamente. Me gustan mucho las apariciones de Tilda Swinton como la aburrida esposa inglesa en Murmansk, Taraji P. Henson como madre adoptiva, o Jared Harris como pícaro capitán de remolcador. Pero quizá merezca un comentario el discreto pero eficaz papel de Julia Ormond como hija de la protagonista.

En resumen, una película que me ha gustado bastante, que me ha conmovido, y que he visto con mucho gusto y recomiendo. Yo le pongo un nueve, con un ocho en la interpretación y otro ocho en la dirección.

Varias importantes escenas de la película transcurren en una habitación de hospital… así que la foto de hoy es de otra.

Torre

La torre de la Cámara de Comercio de Zaragoza desde el Hospital Miguel Servet - Panasonic Lumix LX3

Quemar después de leer (2008)

Cine

Quemar después de leer (Burn After Reading, 2008), 15 de octubre de 2008.

Siempre he sido un seguidor del cien de los hermanos Coen, Ethan y Joel. Pero ha habido algunas películas en su filmografía que me han dejado un poco frío o incluso un poco quemado. Y lo que es más… alguna de esas fue con George Clooney de protagonista. Así que el ánimo estaba un poco dividido conforme nos acercábamos a la sala de proyección… ¿que sería esta vez?

La película es una parodia de las películas de espías, a propósito del olvido de un CD, cuyo contenido real no desvelaremos, en el vestuario de un gimnasio donde trabajan alguno de los protagonistas del largometraje. A esto añadiremos que los curiosos personajes que forman parte de este circo se encuentran todos entrelazados en un enredo de amoríos y rollos, los unos con los otros. No entraré a comentar mucho el argumento. Esencialmente porque no merece la pena. Aquí de lo que va es de que los hermanos Coen hacen una burla general de la idiotez humana con la excusa del pseudoenredo de espías.

Y les sale… a medias. La película tiene momentos buenos. Te ríes en algún rato. Alguno de sus actores, como Frances McDormand o John Malkovich están muy bien. Este último sale demasiado poco. Otros cumplen bien con su cometido como la solvente Tilda Swinton o Richard Jenkins. Pero los más protagonistas, George Clooney y Brad Pitt, sin estar mal, muestran más sus limitaciones. Y el problema es que el filme está pensado para ellos. Y no acaban de dar la talla. Y eso condiciona también el desarrollo de la película, que queda coja en alguna ocasión. No hay una continuidad en los desarrollos humorísticos. Esto no es El Gran Lebowsky, desgraciadamente, donde también se manejaban algunos de los conceptos que aquí se exponen.

Ah, se me olvidaba. J.K. Simmons, el “padre” de Juno, hace dos breves intervenciones que son de lo más divertido de la película.

En resumen, como he leído en algún sitio (no recuerdo dónde), no es para tirar cohetes, aunque mejor que la mayoría de las comedias con las que nos torturan últimamente. Cine intranscendente con algún buen golpe, alguna buena interpretación y competencia en su realización. Le pondremos un seis a la valoración global, con un siete en la dirección y un seis en la interpretación.

Otras opiniones sobre la película:

Os dejo con un paisaje napolitano.

Via San Biagio dei Librai

Via San Biagio dei Librai, Napoles - Canon EOS 40D; Tokina AT-X Pro 124 (12-24/4)