[Cine] La vida secreta de Walter Mitty (2013)

Cine

La vida secreta de Walter Mitty (The Secret Life of Walter Mitty, 2013), 5 de enero de 2013.

He de decirlo de buenas a primeras. Este “juanpalomo, yo me lo guiso yo me lo como” de Ben Stiller no nos interesaba gran cosa en principio. Su protagonista nunca me había dicho gran cosa, ni como actor, ni como cómico, ni como director, y el avance de la película que nos ofrecieron cuando fuimos a ver alguna otra, tampoco nos animó mucho. Hasta que en un momento dado comprobé que estaba adquiriendo cierta fama entre los “fototrastornados”. Parece que el argumento tenía relación íntima y cercana con la fotografía. Y aunque las críticas parecía absolutamente divididas, al final convencí a alguien para que me acompañara a la matinal de este domingo pasado, por lo menos que saliera baratita, para poder añadirla a mi colección de Cine y fotografía. Hay que decir antes de pasar a comentarla que se basa en un relato corto del mismo título de James Thurber, y que hubo una primera adaptación de dicha obra en los años 40, perpetrada por Danny Kaye. Un ejemplo que nos demuestra que, en cine, cualquier tiempo pasado no fue mejor,… solo anterior. Me queda claro por lo leído por ahí que ninguna de las dos obras cinematográficas es especialmente fiel al original literario.

Walter Mitty (Ben Stiller) es el responsable del archivo de negativos del departamento de la revista Life. Una persona de vida monótona, que suele soñar despierto, viéndose a sí mismo como el héroe de aventuras y hazañas insólitas. Además recientemente siente algo por Cheryl (Kristen Wiig), una atractiva nueva compañera de trabajo, pero a quien no se atreve a entrarle, y lo está intentando a través de un servicio de contactos en internet. Pero en ese día de trabajo en el que comienza la historia, llega la noticia de que la versión impresa de la revista Life va a cerrar, pasando a ser una publicación exclusivamente en línea. Y también llega un paquete importante, el fotógrafo Sean O’Connell (Sean Penn) ha enviado un carrete de fotografías en blanco y negro, proponiendo el negativo número 25 como portada para el último número de la revista. Pero dicho negativo no está. Ha desaparecido. A partir de ahí, la vida de Mitty se convertirá en una insospechada aventura por recuperar el negativo,… y conquistar a la chica.

En torno a Times Square

La película transcurre en Nueva York, Groenlandia, Islandia y el Himalaya afgano. Desgraciadamente, sólo tengo fotos de la primera localización… por ejemplo de Times Square.

Dejando aparte lo divertido de las cuestiones relacionadas con la fotografía, varias cuestiones que podrán ser comentadas en su lugar oportuno, considero que esta película es una enorme oportunidad perdida. Con una historia que es material para una excelente película, evidentemente con el presupuesto para realizarla, con un reparto razonablemente competente, y con una capacidad técnica razonable también, tiene dos cosas que la lastran notablemente. Stiller como director, no acaba de darle el ritmo y la consistencia necesaria para que el espectador se vea inmerso en la compleja vida psicológica que se supone al protagonista, quedando el conjunto de aventuras que se nos presenta como una serie de situaciones más o menos (in)verosímiles, con un menos que moderada cohesión entre ellas. El tono de la película, buenrollista y destinada a dejar buen sabor de boca en los espectadores de la temporada navideña en la que se estrena, tampoco aporta necesariamente coherencia a la historia que se nos cuenta. Que mejora mucho si la reinterpretas, en clave de permanente fantasía, y con un tono amargo final que le sentaría muy bien. Porque no sé si soy yo el único, pero a mí me parece que el “happy end” final es, en realidad, un falso “happy end”. Incluso en contra de la voluntad de sus responsables. Es la única forma en la que siento que lo que he visto tiene razonable coherencia. No daré más detalles, y que cada cual la vea y la interprete como considere oportuno. Por otra parte, el desarrollo de la trama es sumamente previsible… la cartera,… el contenido de la última foto,…

En el campo de la interpretación, ya he declarado mi prevención hacia Stiller como actor y cómico, y aunque está mejor que en otros productos que le he visto, tampoco va a hacer que salte muchos puestos hacia arriba en mi lista de actores favoritos. Digamos que cumple. La chica, Kristen Wiig, se sale de los papeles que le había visto en otras ocasiones, está elegante, guapa y encantadora, que es lo que se le pide, y lo hace bien. Es cierto que su personaje es el que mueve a actuar al protagonista, pero tiene una presencia relativamente secundaria. Simpáticas las apariciones en pantalla de Penn, así como de Shirley MacLaine como madre del protagonista.

En el puente de Brooklyn

O paseando por el puente de Brooklyn.

En fin, que tenemos una película con mucha potencialidad, con algún momento conseguido entre medio, pero que ha mí me ha dejado insatisfecho. No con mal sabor de boca, pero con las ganas de que me cuente esta historia mejor y con más coherencia. Como ya he dicho, tendrá su entrada pertinente en mi colección de Cine y fotografía.

Valoración

  • Dirección: ** Creo que la historia y sus matices supera las capacidades de Stiller como director.
  • Interpretación: *** Lo hacen lo mejor que pueden, y cumplen.
  • Valoración subjetiva: ***  Lo dicho, sin mal sabor de boca, entretiene, aunque deja insatisfecho.
City Hall Park

O al atardecer por City Hall Park.

[Cine] The Tree of Life (2011)

Cine

The Tree of Life (2011), 19 de septiembre de 2011.

Nota inicial: Esta película ha sido vista en versión original subtitulada, por lo que conservo su título original en este comentario. En España, también puede verse doblada bajo el mismo título traducido, El árbol de la vida. No debe ser confundida con otra película de 1957 a la que se dio el mismo título en castellano, pero que en realidad se titulaba Raintree County, y estaba ambientada en los Estados Unidos, en el período en torno a su guerra civil.

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En los últimos tiempos, mis comentarios sobre las películas que veo en pantalla grande estaban muy estructurados en apartados definidos y comunes a todas ellas (sinopsis, realización, interpretación, etcétera). Sin embargo, a la hora de ordenar mis ideas para comentar la última película de Terrence Malick, me cuesta seguir este esquema. De hecho, creo que lo voy a abandonar de ahora en adelante para sentirme más libre a la hora de expresar mis opiniones. En cualquier caso, el desencadenante es la atípica película del atípico director norteamericano.

Dicen algunos, viendo el escasísimo nivel de innovación y riesgo que se observa en el cine actual, que todo está inventado ya en la historia del cine. A la vista de la cantidad de nuevas versiones de antiguos filmes que se producen, uno diría que es cierto. Pero aquí tenemos algo que, por lo menos formalmente, parece algo nuevo, distinto. Aunque tenemos una historia central claramente reconocible en el que seguimos la historia de la familia O’Brien en Waco, Tejas, esta viene enmarcada por un prólogo, un epílogo y unas transiciones entre estos elementos. Advierto que mis comentarios van a desentrañar la historia de la película, pero creo que en este caso estos no es importante, ya que lo que cuenta no es tanto lo que sucede sino las reflexiones que nos transmite y los aspectos formales del filme. No obstante si alguno no quiere conocerla, la sitúo entre dos fotos, para que sea más fácilmente saltársela.

Playa en Erisbeg

Las playas, punto de transición transcendental para la vida en la Tierra, desde el mar al medio terrestre; tienen su momento en las transiciones de la película (Canon Powershot G6).

En el prólogo nos encontramos con el señor y la señora O’Brien (Brad Pitt y Jessica Chastain), que reciben la devastadora noticia de la muerte de uno de sus hijos de 19 años. También nos traslada a la época actual, en la que conocemos a Jack O’Brien (Sean Penn), el mayor de los hijos del matrimonio, convertido en un arquitecto de éxito, reflexionando sobre su pasado, y en un momento dado rememorándolo, lo que nos permite llegar a la historia central.

Tras una transición en la que desde una representación ideal del big bang y de la formación de galaxias y estrellas, que nos lleva a la formación del planeta Tierra, la aparición de la vida sobre la misma y su evolución hacia formas complejas, nos cuenta cómo los O’Brien forman una familia, se instalan en una zona residencia de Waco, y tienen tres hijos, Jack (Hunter McCracken), R.L. (Laramie Eppler) y Steve (Tye Sheridan). Se centra en el momento en el que el mayor, el protagonista de la historia, es un preadolescente de 12 o 13 años, tiene que lidiar con un padre severo, que busca el respeto de sus hijos a base de normas, pero que en el fondo es alguien que ha fracasado en distintos aspectos de su vida. La música, sus patentes como ingeniero, etcétera. Como contrapunto, la madre es un mujer dedicada a su familia, muy afable y amorosa con sus hijos, con los que juega y con quienes empatiza fácilmente. El muchacho vivirá en un estado de desconcierto, que oscila entre la timidez en sus primeros acercamientos a las chicas y la iniciación al vandalismo. Esta parte termina cuando el padre pierde su puesto de trabajo por el cierre de la fábrica, la familia se ve obligada a mudarse de una casa y un entorno que aman, y el padre, reconociendo su pasado encara a su hijo y le pide su perdón.

Una nueva transición, en la que asistimos a una representación ideal del final de la vida sobre la Tierra y su conversión en un mundo muerto alrededor de la estrella enana blanca en la que se convertirá el sol, nos lleva al final de la meditación del Jack Adulto y a un conjunto de escenas en un escenario del árido oeste americano en el que se encuentra con todas aquellas personas que han sido importantes en su vida, fundamentalmente su familia. En estas escenas comprendemos que el hermano que murió es R.L., el segundo, con quien tuvo una especial vinculación de niños.

Chopera

No pueden competir las choperas de la ribera del Ebro con los bosques jurásicos que albergaron la diversidad de los dinosaurios (Canon EOS 5D Mk.II, EF 85/1,8 USM).

Esta es la historia. Desde mi punto de vista, no importa conocerla a priori. Lo que importa de este filme son las reflexiones sobre la existencia y el sentido de la vida que aporta. Con constantes referencias al Libro de Job, hay que tomar en cuenta que la familia es muy religiosa, aparentemente católica lo cual concordaría con el apellido irlandés, plantea el sufrimiento de los justos durante la vida. O de quienes creen que son justos y buenos, como es el caso del señor O’Brien, quien no deja de tener en ningún momento sensación de fracaso en su vida. Frente a esta figura, tenemos al rebelde Jack. Rebelde en su preadolescencia al modo en que se podía ser rebelde a esa edad en los años 50 de los Estados Unidos. Rebelde como adulto, ya que percibimos en él a ese hombre de éxito que su padre no consiguió ser; rebelde porque es lo contrario que su padre, su contrapunto. Aunque en definitiva, las escenas finales nos hablan de su añoranza por la familia, por todos ellos, como eje de vida, como anclaje a la misma y como referente para las personas que somos.

Frente a las frecuentes referencias y citas religiosas, tenemos las impresionantes imágenes de las transiciones que nos hablan de la formación del universo, de la aparición de la vida y del final de la existencia de nuestro planeta como hogar para la misma, y que se encuadran de forma rigurosa en los acontecimientos que la ciencia nos enseña que marcan la vida, más allá de cualquier interpretación religiosa. Teniendo en cuenta estos elementos, los contratiempos que recibimos en nuestras vidas pueden no tener una interpretación muy distinta que la del pequeño dinosaurio herbívoro enfermo y a merced del carnívoro que vemos en una de las transiciones.

En cualquier caso, es muy posible que la interpretación que ofrezco de lo que he visto no coincida con la de otras personas, cada con su propio sistema de vida y creencias. Pero lo que sí que es cierto es que la película tiene momentos de gran belleza visual y formal, que el realizador ya nos había ofrecido en sus filmes anteriores. Particularmente, recomendaría este largometraje a todo aquel que esté interesado en las artes visuales, tanto el cine como la fotografía. Es una lección importante de iluminación y forma de ver y encuadrar.

Con unas interpretaciones de buen nivel por parte de todos los intérpretes, la principal pega que le veo al filme es que quizá se toma demasiado tiempo en recrear la relación entre el padre y el hijo, que en un momento dado me resulta redundante y un poco tediosa en alguna ocasión. Es el estilo del director, y hay que tomarlo como viene. Pero siempre me he manifestado como amante de la economía en la expresión cinematográfica.

No es una película que me atreva a recomendar a todo el mundo. Es un filme difícil, con múltiples referencias culturales, muchas de las cuales no estoy seguro haber llegado a captar, aunque creo que sí la idea general de lo que el autor nos quiere plantear. Pero para mí a merecido la pena, y para todo aquel que quiera tomar riesgos en este mundo del cine y salirse de los caminos trillados, creo que es obligatoria. Independiente del resultado final que para cada cual suponga la experiencia, positiva o negativa.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Recomendación musical

Necesariamente la banda sonora del filme. Desde la música incidental compuesta por Alexandre Desplat, hasta las diversas piezas de música clásica que encajan en el filme como un guante. Impresionante banda sonora.

Anecdotario

Jessica Chastain ha sido protagonista en las película que he visto en estas dos últimas semanas, pero con resultados muy distintos. Para bien. Porque muestra adaptabilidad a papeles muy distintos. La prefiero como pelirroja ama de casa americana que como morena agente del Mossad, no obstante.

Para los que somos de ciencias, la colección de imágenes de las transiciones entre las distintas partes del filme, son una maravilla. Algunas tomadas de reales imágenes científicas, otras obras del departamento de efectos especiales, pero salvo la animación de los dinosaurios, un poco postiza, todas de gran belleza.

Hay comparaciones en diversos sitios con 2001, una odisea del espacio. Algunos aspectos formales sí que son similares, desde luego. Pero también hay notorias diferencias, que las sitúan en distinto plano. El responsable de los efectos especiales de ambas películas es el mismo: Douglas Trumbull.

Atardecer

Este sol de atardecer no puede competir con las recreaciones en la película de la superficie solar, ni del tránsito de un oscuro planeta, tal vez la Tierra dentro de 5.000 millones de años cuando sea una estrella roja gigante, sobre esa torturada superficie (Canon EOS 5D Mk. II, EF 200/2,8 USM).