Creo que la acción de la película transcurre en Boston,… pero no he estado en Boston, así que Nueva York tendrá que ser en las fotos. La entrada se encuentra disponible también en Substack.
A pesar del título de la película, mis sensaciones al salir de la sala de cine es que era más bien una comedia, una comedia ácida y cínica, más que un drama. Pero puedo estar equivocado y no haber comprendido las intenciones de su director, Kristoffer Borgli, director inédito en mi cinematografía. Lo cierto es que sabíamos poco de esta película. Pero lo llamativo del reparto, unido a que no había mucha más oferta atractiva… nos lo puso fácil a la hora de elegir qué película ver.
Emma (Zendaya) y Charlie (Robert Pattinson) son una pareja que se van a casar en breve. En unos flashbacks vemos cómo se conocieron dos años antes y cómo construyeron su relación. Y dos años después… boda. Pero en una cena con unos amigos unos días antes, juegan a que cada uno cuenta qué cosa horrible hizo en algún momento del pasado. Tres de ellos cuentan cosas horribles que hicieron en el pasado, especialmente la que hizo una tal Rachel (Alana Haim). Pero Emma cuenta algo que pensó en hacer cuando tenía quince años, pero que, al contrario de los demás, nunca llegó a perpetrar. Sin embargo, recibirá el rechazo de los demás, y Charlie empezará a tener dudas sobre la persona con la que se va a casar, que será juzgada con rigor.
Borgli plantea un dilema curioso. Desde mi punto de vista, claramente orientado a poner en solfa la hipocresía de las gentes “bienpensantes” y más liberales de la sociedad americana. Lo que la protagonista pensó en hacer es algo que surge periódicamente en las noticias, como un acto horrible. Pero nunca lo hizo. Y despue´s de aquello, es una persona cuyo comportamiento en sociedad es correcto. Positivo para muchos. Sin embargo, alguno de los actos de los demás fueron horribles, los hicieron, pudieron tener consecuencias gravísimas. Pero sin embargo… no son mediáticos. Y se cuentan con despreocupación… “al final no fue nada”. La hipocresía de casi todas las partes es palmaria. La situación bordea el absurdo. Y las dudas del futuro esposo, que llegan a generarle síntomas físicos… Vamos… como para que la protagonista los mande a todos a tomar por el saco. Y sin embargo… en la realidad,… fuera de la película… ¿cómo juzgaría cada cual, al menos en USAmérica, las situaciones? Entre la comedia negra y el drama.
Las interpretaciones son muy buenas. Zendaya, a quien estoy viendo en estos momentos en la tercera (y creo que última) temporada de Euphoria, hace un curioso papel. Muy bien. Pero, ¿el conjunto de la película? Es interesante, no está mal. No voy a decir que me vaya a quedar con ella como una de las películas del año. Pero es razonablemente recomendable. Es interesante en sus planteamientos, aunque quizá se podría haber explotado algo más el absurdo de la situación, y quizá el final no me resulte del todo convincente. Pues después de lo que se montan, si yo fuera Emma, mandaría a todos al quinto pimiento, por imbéciles.
Siempre he tenido unas sensaciones ambivalentes con el cine de Paul Thomas Anderson. Considero que es un excelente director de cine, con una visión muy personal, muy expresiva… pero las cosas que cuenta, la mayor parte de las veces… no me interesan. Y mira que no ha hecho muchas cosas. En el ámbito del largometraje, digo. Y creo que las he visto, de una forma u otra, todas. Pero en alguna de sus películas, tan alabadas por la crítica y por el público más cinéfilo… pues me he aburrido. Así que cuando empecé a oír hablar de esta película me quedé frío. A la expectativa. Cierto es que pronto empezaron a lloverle las alabanzas. Y premios. Pero claro, ya he dicho que sus anteriores películas… No obstante parece que era «obligatorio» ir a verla.
Si no hubiese llegado la pandemia, es probable que a estas alturas ya tuviese fotos de California para ilustrar esta entrada. Pero no ha podido ser. Así que como Nueva York también está en la película, Central Park de la Gran Manzana tendrá que valer.
La ocasión surgió un par de semanas antes de su estreno, cuando anunciaron una sesión especial, con proyección de la película sobre película de 70 mm, a lo grande. En una de las pantallas de proyección más grandes de Zaragoza; la sala 4 de los Palafox. O sea, el Palafox de toda la vida, de cuando era niño, cuando no había multicines, y el paseo de la Independencia estaba salpicado de salas de cines o teatros que sólo hacían teatro en contadas ocasiones, la mayor parte de las ocasiones proyectaban películas de cine. Por supuesto, está rodada sobre película tradicional, no sobre digital… pero no está rodada sobre película de 65 mm, sino sobre películas Kodak Vision3, de distintas sensibilidades a la luz y al color, de 35 mm. Supongo que el copiar el fotograma de 35 mm sobre el de 70 mm para la proyección, sirve para aumentar también el tamaño del grano, que hace que la película tenga el aspecto de una película de principios de los años 70, época en la que se localiza la acción. Dentro de unas semanas volvemos a otro evento similar, con una película de la que temo me arrepentiré, que sí que está rodada con 65 mm (Sí, el formato «medio» del cine es película de 65 mm para rodar, y 70 mm para proyectar. El formato «pequeño» es de 35 mm para ambas acciones. Uso nomenclatura propia de la fotografía para denominar los formatos. Habría también formatos «subminiatura» de 16 mm, como en esta excelente película, o de 8 mm, de uso por aficionados, estudiantes y principiantes).
Transcurre en la película en los años 70, a principios, en torno a 1973, la crisis del petróleo de ese año que influye en el argumento de la película nos sitúa, en uno de los valles que conforman el área metropolitana de Los Ángeles, donde el día de la foto escolar un alumno de instituto de 15 años, Gary (Alana Haim), se enamora a primera vista y empieza a tirarle los tejos a Alana(Cooper Hoffman), una de las asistentes del fotógrafo, de 23 años. Y ahí empieza una peculiar historia de amor, improbable e incluso imposible si tenemos en cuenta las edades de los protagonistas. Él es además actor infantil, y los reencuentros frecuentes comienza cuando Alana es contratada como carabina para cuidar de los actores y actrices infantiles que van a participar en un programa de televisión en Nueva York. Y así, en una serie de episodios encadenados, más que en una historia única y lineal, van produciéndose los reencuentros de los protagonistas, con altibajos en la naturaleza de su relación.
La película, como decía, está rodada para que mantenga un aspecto en la luz y la estructura de la imagen similar a las películas de aquella época. Anderson es codirector de fotografía junto con Michael Bauman, en una trabajo realmente meritorio, muy notable. Es el primer trabajo en un largometraje como director de fotografía de Bauman, aunque ha trabajado en numerosas producciones dentro del equipo de iluminación como jefe de iluminación o electricistas. El tono es luminoso, muy angelino, muy californiano, y acompaña perfectamente una historia formada por una serie de historias pequeñas que mantienen un tono de comedia, realmente muy divertido. Yo me reí varias veces. El conjunto está perfectamente enlazado y se siente como una unidad a pesar de la naturaleza episódica del argumento. Hay una progresión en la relación.
Pero es que además la película está salpicada con la presencia de conocidos actores y actrices, mucho más famosos que los protagonistas, que interpretan a personajes reales, aunque con los nombres algo cambiados, pero muy reconocibles. Así Christine Ebersole es Lucy Doolittle, alter ego de Lucille Ball; Sean Penn interpreta a Jack Holden, protagonista de «Los puentes de Toko-san», alter ego de William Holden que protagonizó Los puentes de Toko-ri (The bridges at Toko-ri); Tom Waits, interpreta a Rex Blau, un director de cine basado en Mark Robson… que rodó entre muchos títulos conocidos lo mencionados «puentes»; Bradley Cooper es Jon Peters, sin el nombre cambiado, peluquero, o estilista capilar si lo preferís, y productor que mantuvo una cierta relación con Barbra Streissand. Por poner unos ejemplos. El reparto es muy coral, aunque dominado por los dos personajes protagonistas, y podemos decir que el trabajo del conjunto está a un alto nivel. De los dos protagonistas, me quedo con el trabajo de Alana Haim, que también se lo curra en el mundo de la música. Toda su familia sale en mayor o medida en la película. Anderson ha dirigido vídeos musicales para el grupo que forma con sus hermanas mayores. Su trabajo es más consistente… pero también es más madura en edad que su compañero de reparto, que también lo hace muy bien. Pero si se confirma que es una contendiente para los Oscars, lo tendrá merecido.
Resumiendo, estamos ante una película con la que lo pasamos muy bien. Una comedia romántica que rompe con todos los esquemas habituales del género, que da un repaso a una época ya en la historia y a su cultura popular, y que escondidos entre lo cómico y lo romántico, no deja de hablarnos de otros valores importantes, relacionados con la tolerancia, la amistad o la familia. Por poco convencionales que puedan ser en un momento dado. Muy recomendable. De lo mejor del último año.