Libro – El declive – Osamu Dazai

Literatura

Fotos realizadas en Hakone, lo más próximo que tengo a la península de Izu, donde transcurre parte de la novela de hoy. Versión Substack de la entrada.

Este libro lo tenía en espera desde hacía ya bastante tiempo. Pero no había encontrado el momento de leerlo. Quizá, el estado de ánimo adecuado para hacerlo. Hasta el momento he leído dos libros de Osamu Dazai. Uno, muy reciente, relatos cortos inspirados entre los cuentos populares más conocidos de Japón, con sus historias modificadas de forma más realista, a veces cruel, a veces irónica. El otro, una novela, la más famosa del autor y una de las más leídas de literatura japonesa, con toques autobiográficos, y en la que manifiesta una actitud cínica y desesperanzada ante la vida.

La que hoy traigo aquí está en la misma tónica que la novela que acabo de mencionar. Posguerra mundial, una familia de corte aristocrático, que ha perdido al cabeza de familia, y que se encamina hacia la ruina económica. Una joven y su madre que se ven obligadas a abandonar su casa en Tokio y a mudarse a una zona rural del país. A ellas se sumará el hijo que fue a la guerra y será repatriado, con una fuerte adicción a las drogas, y capaz de terminar de arruinar más a esta familia. Un encuentro con una serpiente a la que la joven protagonista mata, será visto como un presagio de las desgracias que les han de llegar.

Dazai nos lleva a la inmediata posguerra mundial, con un Japón derrotado y arruinado, ocupado por los estadounidenses, en el que hacen falta ciertas habilidades para sobrevivir, y más aún para prosperar. Y que estas mujeres aristocráticas no poseen. Es una relato indirectamente sobre la muerte del Japón tradicional, incapaz de comprender y adaptarse a los cambios producidos tras la guerra y a la ruina que ellos mismo han traído sobre sí. La propia protagonista acabará buscando en relaciones con hombres una salida a su precaria situación… una salida presuntamente fácil, pero con consecuencias no especialmente favorables. Aunque finalmente tomará pasos para romper con el pasado y emanciparse en una nueva moral y con unos nuevos objetivos. De la misma forma que Japón necesitaba reinventarse a sí mismo.

La novela no creo que llegue al mismo nivel que la anterior que leí del autor, a la que precedió por un año en su publicación, siendo la penúltima que publicó. Pero es una novela psicológica indudablemente interesante y a la que merece la pena dar una oportunidad. Recomendable. Unas semanas más tarde leí otra novela psicológica ambientada en el mismo periodo, de la que hablare más adelante.

[Libro] Cuentos de cabecera – Osamu Dazai

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Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Caminando a lo largo de la línea Kibi de ferrocarril, popularmente conocida como linea Momotarō, por atravesar las tierras donde presuntamente nació este popular héroe de los cuentos japoneses. Aunque los eruditos dicen que esa presunción es un «cuento» propagandístico de los responsables del turismo de la zona para atraer viajeros. El sitio está bien, momotaros aparte.

Vamos con un libro de fácil lectura que leí durante el viaje a Japón, cuando tenía algún ratito en desplazamientos en tren y a los que íbamos no nos apetecía conversar. Es un libro del escritor japonés Osamu Dazai, publicado en 1945. Una descripción amplia del contenido del libro se detalla en la Wikipedia en inglés. Dazai fue un escritor de vida torturada. En su juventud tuvo conflictos políticos al ser izquierdista en un país con fuertes sentimientos conservadores y anticomunistas. Se casó en dos ocasiones y tuvo varias amantes. Se suicidó con la última. Y siempre aspiró al reconocimiento público de su valía como escritor. Y, aunque lo tuvo, siempre se sintió un segundón. Dicen que sus mejores libros vinieron en sus últimos años de vida.

Esta recopilación de cuatro cuentos surgió de los bombardeos de Tokio. Su casa fue destruida dos veces en estos bombardeos, aunque nadie de la familia murió, e incluso tuvo un hijo en 1944. La cuestión es que durante los bombardeos, en el refugio, contaba cuentos tradicionales a su hija mayor, cuentos que probablemente modificada, y de ellos salieron las versiones particulares de cuatro de los más famosos cuentos populares del País del Sol Naciente. Tituló a su colección Otogi-zōshi お伽草紙, que parece referirse a la más popular colección de cuentos populares del país, también Otogi-zōshi 御伽草子, aunque con una serie de caracteres diferentes. Se me escapa la trascendencia de este cambio, si es que existe. Los cuatro cuentos que reversiona Dazai son:

  • La historia de Urashima.
  • La montaña Kachi-kachi.
  • El gorrión de la lengua cortada.
  • El lobanillo desaparecido.

Pero frente al carácter amable, apropiado para todos los públicos y moralista de las fábulas originales, esto tiene una mirada cínica o satírica, criticando estereotipo y conceptos morales que probablemente el autor consideraba desfasados. Especialmente entre con cierta acidez a criticar la relaciones conyugales, o las relaciones entre hombres y mujeres en general.

La edición que he leído no sólo incluyen los cuatro cuentos tal y como los escribió el autor, sino que también incluyen versiones bien conocidas de los cuatro cuentos originales, lo que permite comparar las historias y sus diferencias. He de decir que alguno de los cuentos tradicionales podría no se tan «adecuado» para los niños,… pero no voy a entrar en eso. Como repito muchas veces, en la cultura occidental, la historia de Caperucita Roja en realidad no va de una niña tan niña, el lobo no es propiamente un lobo, y cuando habla de comerse a la «niña» se sobrentiende que lo que hacen es «otra cosa». Pues eso. Que los cuantos tradicionales no necesariamente son para niños. Otro ejemplo, en la versión italiana y más antigua de la Bella Durmiente, el príncipe no la despierta con un besito,… la viola. En fin…

Dicho lo cual, es una lectura entretenida, apropiada para las circunstancias. Bien ambientado por el lugar donde viajábamos, relatos cortos que se acoplaban bien a esos desplazamientos en los que no nos apetecía hablar, bien escritos… algo satíricos,… qué más vas a pedir. Como curiosidad, Dazai se planteó también una versión modificada de Momotarō, por cuyo «lugar de nacimiento» anduvimos, pero al final lo desechó por no encontró un ángulo adecuado para hacerlo.