[Libro] El Pentateuco de Isaac

Literatura

Si interesante fue la primera de las lecturas que me llevé de vacaciones y que ya comenté hace unos días, me atrevería a decir que todavía más interesante, sorprendente e impactante me resultó la segunda. Buscada también entre esas editoriales minoritarias que forman su fondo bibliográfico a partir de literaturas poco conocidas o recuperando obras de antaño pero de gran calidad, como es en este caso Libros del Asteroide, me adentro en esta ocasión en las consecuencias que trajo el desastre de la Primera Guerra Mundial, personalizadas en el ficticio Izak Blumenfeld  que nos propone el guionista de cine y escritor búlgaro Angel Wagenstein.

El Pentateuco de Isaac
Angel Wagenstein; traducción por Liliana Tabákova
Libros del Asteroide, 2008
Edición electrónica

Pentateuco los cinco primeros libros de la Biblia según los cristianos, se corresponden con la Torá judía. Y cinco libros, o cinco partes dividen la vida signficativa de Izak Blumenfeld, un sastre judío de Galitzia, una región al norte de los cárpatos que en 1918 cuando comienza el libro pertenecía la Imperio Austrohúngaro, y que en la actualidad está dividida entre el sur de Polonia y Ucrania. Una vida la de Izak en la que simultáneamente será súbdito austrohúngaro, polaco, soviético, de los terriotorios orientales del Tercer Reich y finalmente de la República de Austria. Una persona que no es en absoluto significativa para el devenir de la compleja, difícil y cruel historia de la primera mitad del siglo XX en la Europa Central, pero que representa a muchas personas comunes que sufrieron las consecuencias. Que fue alistado como soldado en diversos ejércitos, aunque nunca luchó una batalla, y que acabó sobreviviendo a tres campos de concentración de distinta naturaleza.

Cementerio judío en Cracovia

Lo más cercano que he estado yo a la Galitzia de Izak es en la región de Cracovia, ciudad en la que visitamos el viejo cementerio judío.

Wagenstein inició con este libro una trilogía sobre las vicisitudes de los judíos europeos, en Europa y fuera de ella. Y este su primer personaje pronto se descubre como un protagonista al que inevitablemente coges cariño y quieres casi como si fuera de la familia. La historia está contada en primera persona, desde el punto de vista de Izak, que no es un hombre complejo. Que como dice su cuñado el rabino Bendavid “eres un poco lerdo”. Pero la historia destila sabiduría. Una falsa sabiduría popular, ya que es puesta en boca de personajes muchas veces cómicos, pero que refleja las reflexiones del escritor. Un escritor, que siendo judío y habiendo sufrido en su familia las persecuciones de la época, por su etnia o por su ideología, no muestra excesivos rencores, sino que aplica, se aplica a sí mismo, viéndolo en la distancia, una cierta capacidad si no para el perdón, elemento difícil de conceder en distintas situaciones, por lo menos una actitud para reconstruir la convivencia.

Para Wagenstein, como para muchos otros que han ido surgiendo una vez que el patrioterismo nacionalista ha ido cediendo algo de terreno, menos del que a muchos nos gustaría, comprende que la Primera Guerra Mundial no fue sino el primer episodio de uno de los periodos históricos más negros de la historia europea y mundial. Y que dio lugar a un surgir de ideologías y regímenes perniciosos, especialmente para el hombre y la mujer común. Propone también un mensaje de tolerancia. Entre etnias, entre religiones, entre las ideas que buscan la redención de las gentes, y que movilizan los esfuerzos de los más jóvenes. Tremendos los papeles del rabino y de los hijos de Izak. Pero que muchas veces se ven corrompidas por los aparatos que se apropian de esas ideas, religiones oficiales, partidos políticos, ejércitos, para sostener el statu quo de quienes tienen control sobre el poder.

Auschwithz-Birkenau

Inevitable, y recomendable, en aquellos lugares visitar el campo de concentración que más representa la barbarie nazi, el de Auschwitz-Birkenau.

Duras son las palabras o las críticas contra los aparatos totalitarios, a diestra y siniestra, aunque se disfracen del humor asociado al absurdo a la sinrazón. Pero dando siempre la posibilidad de que las personas individuales se rediman, o den muestras de humanidad en medio de esa sinrazón.

Y en medio de todo esto, el recuerdo de los ojos verdegrisáceos de Sara. Porque si hay algo que mueva a Izak, y en esto creo que representa perfectamente a todas las personas comunes, es su amor por su esposa, por su familia, por sus vecinos, por lo que han construido juntos… aunque luego se lo lleve con violencia los vientos de la intolerancia y de la historia.

Una lectura importante, sin duda. Una ficción muy real que creo que viene al pelo para recordar en este centésimo aniversario a aquella guerra cruel que sacudió Europa y el mundo, especialmente porque nos habla más de sus consecuencias que de sus hechos. Absolutamente recomendable.

Estación de Oświęcim

La estación de Oświęcim, nombre polaco y actual de la población donde se encuentra el campo.