La carrera de los autos-locos y el final del campeonato

Deporte

Este año he seguido poco los avatares de la Formula 1. Me suele pasar con todos los deportes. De vez en cuando, uno de ellos me atrae, me engancha a la televisión durante una temporada, pero… tarde o temprano empiezo a perder la atención y lo dejo estar. Con las carreras de coches me está pasando lo mismo. Después de un par de años de seguimiento… últimamente siempre encuentro cosas mejores que hacer.

Ayer, de hecho, y a pesar de estar todo el día en casa por el mal tiempo reinante en Zaragoza, ni siquiera sabía a qué hora se corría el Gran Premio de Brasil. Un poco por casualidad, lo comencé a ver a partir de las seis y media de la tarde pasadas, con ciertas incertidumbres debido al mal tiempo en la pista. Tal vez fuera divertido. En ese momento, Felipe Massa lideraba la carrera y era campeón del mundo provisional, aunque esto duró poco por la recuperación de posiciones del británico Hamilton. Lo cierto es que a partir de ahí, la cosa se puso un poco aburrida. Dejó de llover y las posiciones se estabilizaron. Massa hacía lo que debía, liderar la carrera, y Hamilton lo suyo, puntuar lo suficiente para conservar el título.

Pero a escasas vueltas del final, todo se enredó. Otro chaparrón hizo que una mayoría de los pilotos entrase a poner neumáticos mixtos. A la salida, Massa seguí liderando el Gran Premio y Hamilton el Campeonato… por un punto. A cuatro vueltas del final, la sorpresa. El alemán Vettel adelanta a Hamilton en una bonita pelea. Massa pasa a ser el campeón virtual. Y no parece que el inglés pueda recuperar la posición. En las últimas curvas de la última vuelta, la cosa se vuelve confusa por que se producen lo que aparentemente son adelantamientos a doblados. Ferrari celebra la victoria y el campeonato con alegría hasta que… se les congela la sonrisa en la boca. Uno de los doblados no era tal. Era Timo Glock que no había cambiado neumáticos con la lluvia, y que es pasado por Vettel y Hamilton, con lo que este gana el puesto perdido con anterioridad y el punto que que necesitaba para mantener el título. Lo que un alemán te quita, otro de lo devuelve.

Más emocionante imposible. Eso sí, en una temporada de altibajos en la que muchos pilotos y escuderías han cometido muchos errores. Al año que viene, más. Despidámonos de la Fórmula 1 hasta al año que viene, como el barco que se despide al atardecer alejándose en el Golfo de Nápoles.

Partiendo de Sorrento

Barco al atardecer en saliendo del puerto de Sorrento - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM