Sólo quiero caminar (2008)

Cine

Sólo quiero caminar (2008), 10 de noviembre de 2008.

Difícil papeleta la de Agustín Díaz Yanes la que se impone a si mismo creando una nueva historia sobre el personaje de Gloria Duque, que ya interpretó Victoria Abril en su primera película como director allá por 1994. Ha pasado mucho tiempo, pero el director no ha resultado especialmente prolífico ya que entre aquella Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto y la actual, sólo ha habido otras dos películas. Y ninguna de las dos me gustó. Quizá para compensar el hecho de que su opera prima sea una de mis películas españolas favoritas de todos los tiempos. Dejar claro que esta película no es una continuación de la predecesora. Sólo toma prestado uno de los personajes, a quien encontramos años más tarde en una nueva situación.

La película que aquí nos encontramos se aleja en su temática y planteamientos de lo que habitualmente se ve en el cine español. Básicamente estaríamos ante un grupo de delicuentes que planean el golpe definitivo que les resolverá la vida al mismo tiempo que llevan a cabo la oportuna venganza sobre el malo de la película. Este tema es recurrente en el cine americano tanto en sus filmes más crudos y duros como Grupo salvaje (Pandilla salvaje en los países sudamericanos; hay un homenaje dentro de la trama del filme que nos ocupa al de Sam Peckinpah), como en sus versiones ligeras o más de comedia, veáse por ejemplo Ocean’s Eleven. La película de Díaz Yanes se encuadraría entre los largometrajes duros tanto por la forma como el contenido, con pocas concesiones al confort del espectador. Hay violencia, hay degradación humana, hay una oscuridad inherente a los personajes.

La parte innovadora es que el “grupo salvaje” son un grupo de mujeres españolas, delicuentes desafortunadas, que movidas por la necesidad y el deseo de venganza por el maltrato a una de ellas, deciden dar un golpe contra un peligroso mafioso de México D.F., casado con una de ellas (Elena Anaya) a la que conoció durante un servicio de ella como prostituta, e interpretado espléndidamente por José María Yazpik. En todo esto, hay un elemento incontrolado para ambos bandos, un sicario de confianza del mafioso encarnado por un sobresaliente Diego Luna, y que decidirá de qué lado caerá finalmente la balanza de la fortuna.

El cuarteto de mujeres lo completan una sobria y efectiva Ariadna Gil, que se convierte en la líder de la banda y también de la acción fílmica, y Pilar López de Ayala, como la más pusilánime de las amigas.

La película, desde mi punto de vista tiene alguna debilidad en el guion. Hay alguna cosita que chirría en las motivaciones y en las relaciones entre las mujeres. Pero se ve compensada de sobra por una puesta en escena de la acción del golpe que está al mismo nivel que muchos de los mejores productos norteamericanos sobre el tema. La ambientación en la capital mejicana es excelente, y una vez que empieza la chicha de la trama te absorbe y te lo pasas bien. Es un película de mujeres, pero no hay glamour. Todo tiene aspereza. Las aristas humanas salen constantemente, y sólo un imenso deseo de venganza y solidaridad en la adversidad hace que el proyecto de golpe salga adelante, aunque con un resultado incierto.

Una de las grandes virtudes del filme es la excelente interpretación del conjunto. Es cierto que todo el mundo ve a las chicas como protagonistas, pero es inmensa la solidez interpretativa de los dos actores mejicanos. Muy buenos, realmente.

En resumen, una película bastante recomendable, especialmente para quien guste de los thrillers sin concesiones. Yo le pongo un siete, con un ocho en la interpretación y un siete en la dirección.

En el mundo de la delincuencia organizada es tristemente famosa Nápoles y su camorra. Y de hay os traigo una fotografía.

Decumano Maggiore (Via dei Tribunali)

Via dei Tribunali, Nápoles - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM