La huella de la paloma

Fotografía personal, Humor

Hoy voy a hablar de una foto. Mía. Tomada estas navidades. Que tiene una mezcla intrínseca de comedia y tragedia. Tragicomedia, como le llamaron a la historia de Calisto y Melibea. En vez de poner la foto al final de la entrada la pongo al principio.

La huella de la paloma...

La huella de la paloma - Panasonic Lumix LX3

Creo que la foto se explica a sí misma. Una paloma se estampó contra los cristales de uno de los despachos del lugar donde trabajo. Y dejó su huella estampada en el vidrio. Nos lo encontramos así en uno de estos días tontos entre la Navidad y el Año Nuevo, en el que vamos a trabajar cuatro gatos, los suficientes para defender el “castillo”. No sabemos si cuando sucedió la tragedia estaba la luz del despacho encendida y el ave, ignorante del cristal, intentó penetrar en el mismo, o si estaban totalmente apagadas y los árboles del pinar que nos rodea se reflejaban en el cristal, engañando al ave que pensaba que se dirigía hacía unas acogedoras ramas en los días de frío que se dan en Huesca en estas fechas.

Las reflexiones fueron diversas entre los que por allí pasábamos. Una de la que más nos divirtió fue la consideración de que dentro de un año no habrá Navidad. El niño Jesús no será concebido y no nacerá. Todos sabemos que se achaca la milagrosa concepción de cierta galilea allá por el año 0, año más o año menos, a la intervención de una pícara paloma… Los más pesimistas dicen que se acabó el milagro anual que ofrece tan pingües beneficios a las grandes superficies comerciales.

También se recordaron situaciones similares en las que los protagonistas fueron personas y no aves. Recuerdo una situación, vivida en el edificio Interfacultades de la Universidad de Zaragoza hace… bueno… hacer muchos años… en la que dos amigos que no se veían hace tiempo se encontraron, y de la alegría, uno de ellos, brazos abiertos, echó a correr hacia el otro, atravesando una puerta de cristal desusadamente limpia y que le produjo no pocas lesiones por cortes de cristales. Cuando volvieron a poner la puerta, habían aparecido unos notorios círculos rojos a la altura promedio de los ojos de las personas. Curiosamente, el hecho causaba más la diversión de los estudiantes que se transmitían unos a otros la historia que lástima por las heridas del alegre amigo.

En cualquier caso, volviendo a nuestra situación actual, algunos son optimistas sobre el renacimiento del presunto hijo de un dios dentro de poco menos de doce meses. No se ha encontrado el cadáver de la paloma.