¡Qué cámara fotográfica tan buena…!

Fotografía, Humor

Hoy ha sido un día muy liado. Y ya había desistido de tener la oportunidad de incluir algo nuevo en el Cuaderno de Ruta. Pero justo ahora, cuando ya está terminando el día, mientras hojeo el corro y algunas noticias en Google Reader, me encuentro un enlace a una página llamada PhotoQuotes.com. Lo primero que hago es pensar:

¡Vaya! Competencia para mi modesto intento de mostrar citas de personajes célebres sobre la fotografía.

Pero decido echar un vistazo. Y veo que tienen una categoría de citas llamada “Jokes“, es decir, chistes o chascarrillos en inglés. Vendrá muy bien un poco de humor; buen humor me refiero. Siempre viene bien el buen humor. Encuentro varias más o menos graciosa. Pero me detengo en una… real y triste como la vida misma. La reproduzco a continuación, traducida del inglés lo mejor que puedo.

Cuando Jack London (N. del T.: famoso escritor norteamericano de finales del XIX y principios del XX) vio el retrato que le había realizado el notable fotógrafo de San Francisco Arnold Genthe, comenzó a felicitar al fotógrafo por la calidad de su arte.

– Debes de tener una cámara maravillosa… debe ser la mejor cámara del mundo… Tienes que enseñarme tu cámara – decía el famoso escritor.

Genthe utilizaba entonces una cámara estándar de estudio con la que realizó lo que ha llegado a ser una imagen clásica de Jack London. Cuando los plácemes del escritor terminaron, Genthe no se pudo contener más y le dijo:

– Jack, he leído tus libros y creo que son obras de arte muy importantes. ¡Debes de tener una máquina de escribir maravillosa!

Pues eso. Que las buenas fotos no sales de las buenas cámaras; salen de la capacidad técnica y artística de los fotógrafos. Aunque sean simples aficionados. ¡Hasta las narices estoy de que cuando consigo una buena foto me empiecen a hablar del estupendo equipo que debo tener! Y yo que tengo en la cabeza, ¿un cerebro o una coliflor? Por favor…

Por cierto… en la página de Wikipedia en inglés dedicada al fotógrafo hay unas cuantas fotografías realizadas por él. Casi todas son retratos. Pero también hay alguna del terremoto de San Francisco de 1906. No está la fotografía de London.

He estado revisitando algunas fotos de hace algún tiempo. Como este paisaje en blanco en negro en los alrededores de Ojos Negros, Teruel, tras una nevada.

Ojos Negros 7

Paisaje nevado desde el molino de Ojos Negros, Teruel – Canon EOS D60; EF 70-210/3,5-4,5 USM

Philip José Farmer y su mundo del río, y otras sagas de la ciencia ficción

Literatura

Avalancha de entradas y artículos en internet anunciando la muerte de Philip José Farmer, escritor norteamericano que dedicó la mayor parte de su obra a la ciencia ficción y a la fantasía.

En algún momento entre 1981 y 1987 leí la saga de El Mundo del Río (mejor miráis el enlace a la versión inglesa del artículo). No he vuelto a leer nada más del autor. Eso quiere decir dos cosas. Como en muchas sagas de la ciencia ficción, el comienzo es muy bueno e incluso brillante, en este caso, el primer libro de la serie, A vuestros cuerpos dispersos. Y por ello, tienes ganas de saber más y vas leyendo el resto de los libros. Que desgraciadamente, no son tan brillantes. Y terminas de leerlos para ver en que queda todo. Pero ya no te quedan ganas de repetir con el autor. No te fías.

Son muchas las alabanzas que he leído del autor con motivo de su muerte… pero me temo que no podré comprobar por mí mismo si son ciertas. Es lo que hay.

Este fenómeno pasa con otras series de la ciencia ficción. Un ejemplo clásico es la saga de la Fundación de Isaac Asimov. Los dos primeros libros de la serie, Fundación y Fundación e Imperio, están muy bien. Pero ya el tercer libro, Segunda Fundación,… pues no está mal, pero no es lo mismo.  Todo lo publicado posteriormente relacionado con la saga me parece un monumental pestiño, y leerlo, una pérdida de tiempo. No incluyo en el pestiño las novelas de Elijah Baley y R. Daneel Olivaw. Son razonablemente entretenidas. Por lo menos las dos primeras, Bóvedas de acero y El sol desnudo. Las siguientes flojean un poco.

Qué se puede decir de la saga de Dune, escrita por Frank Herbert. La primera novela, Dune, es estupenda. Todo lo demás, un soporífero aburrimiento pseudofilosófico que es capaz de dormir hasta un camello. Una lástima. La idea original es buena.

En los últimos años, con la exhibición en cines de la película correspondiente, se reactivo la afición a la Guía del autoestopista galáctico del inefable Douglas Adams. Aunque no es de mis favoritas, reconozco que el libro original e inicial es muy entretenido. Te diviertes. Pero después ya… Nunca he conseguido terminar de leer el tercero de la saga.

En otro tono distinto, podemos comentar a la saga de las nubes Omega, de Jack McDevitt. Un autor no tan conocido y más reciente. Combina una escritura ágil, propia del género de aventuras, con cierto rigor científico que lo acerca a la ciencia ficción dura. Procura “no derogar” muchas leyes de la física, aunque tratándose de una space opera es “inevitable” que se invente los viajes a mayor velocidad que la luz. Es que si no la acción podría convertirse en inacción, dadas las distancias y la duración de los viajes a velocidades sub-luz. Es una saga que empieza muy bien, pero que estira más de la cuenta. La ventaja es que las novelas se pueden leer por separado sin mayor problema, aunque la última, Cauldron, que me parece muy floja intenta resolver de una vez por todas el enigma de las nubes. Pero Las máquinas de Dios y Deepsix son bastante entretenidas.

Podría comentar otras sagas en las que sucede algo parecido. No pretendo que las que he comentado sean representativas. Sólo las que se me han ocurrido en el momento, las que tengo más presentes en la memoria por una u otra razón… ahora se me viene a la memoria la maravillosa Cita con Rama, de Arthur C. Clarke, una de mis novelas favoritas de la cienca ficción, y lo aburridísimas que fueron sus superfluas continuaciones.

También sucede lo mismo con las sagas cinematográficas (por ejemplo, Star Wars y su deleznable segunda trilogía; en realidad la decadencia comenzó cuando aparecio en pantalla el primer ewok). O incluso las sagas cinematográfico-literarias (quién les mandaría hacer continuaciones a 2001, una odisea del espacio).

En resumen, sirva esta entrada para homenajear y recordar al difunto Farmer, y para lanzar un ruego a los escritores de ciencia ficción. Cuando tengan una idea genial, se la piensan, la desarrollan, escriben su librito… y ¡ale!, a pensar en otra cosa. Ya sabemos que hay que comer, y para eso hay que ganar dinero, y que lo de las sagas es una forma fácil… pero por favor, no nos aburran.

Para no aburrirnos, una imagen de carnaval.

Hortzmuga - Super Plast

Hortzmuga, Super Plast, en el Carnaval infantil 2009, Zaragoza - Canon EOS 40D; EF 200/2,8L USM

Valkiria (2008)

Cine

Valkiria (Valkyrie, 2008), 23 de febrero de 2009.

No me apetecía a priori mucho ver una película protagonizada por Tom Cruise, que no me gusta mucho como actor ni me cae muy bien como figura pública. Pero esta vez no me tocaba elegir y me parecía relativamente irónico ir a ver un 23F la historia de un golpe de estado fallido. Así que… veamos lo que resultó.

El filme realizado por Bryan Singer recrea el intento de asesinato y golpe de estado subsiguiente que se produjo el 20 de julio de 1944 contra Adolf Hitler por parte de algunos militares en servicio y retirados que buscaban reconducir la situación de Alemania, y terminar con una guerra que veían claramente perdida. La recreación pretende rigor histórico, pero también crear una acción lo suficientemente dinámica como para interesar al espectador, creando cierto suspense a pesar de que si este está minimamente informado en cuestiones históricas conoce el desenlace final. Y creo que lo consigue.

Aunque fría, la puesta en escena consigue una alta fidelidad ambiental de la Alemania de la época. Si bien no quedan claras todas las motivaciones de los personajes históricos protagonistas, sí que conocemos con razonable claridad qué sucedió y se nos dan pistas sobre lo que pudo haber pasado si el golpe hubiese triunfado. Por otra parte, la acción desde que el plan se pone en marcha hasta el final de la película es muy entretenido. Uno lo pasa bien.

La película no cae en el maniqueismo, y se agradece. Ya sabemos que los nazis eran malos. Pero no se entra en eso. Lo que si vemos es una serie de caracteres, los conspiradores, que presentan fortalezas y debilidades. No son héroes, ni santos; tampoco son necesariamente mala gente. Sólo gente en un mal momento y metida en un buen berenjenal. Resulta curioso que el personaje con las ideas más claras, más pragmático, sea el del Comandante Remer, interpretado por Thomas Kretschmann, ese militar profesional que sobre la marcha va tomando decisiones sobre lo que debe hacer. Es un personaje refrescante, aunque supuestamente caiga del lado de “los malos”. Me refiero al personaje cinematográfico; el personaje real parece ser un nazi irredento y no me despierta ninguna simpatía en absoluto.

El protagonista es el mencionado Tom Cruise personificando al Coronel von Stauffenberg, encargado personalmente de poner la bomba al dictador. Por supuesto, como es habitual en sus filmes, aparece constantemente. Para variar, está más contenido a la hora de hacer de sí mismo y es más aceptable que de costumbre. Me llama la atención que fuese elegido para interpretar al militar alemán, ya que físicamente no se le parecía… Von Stauffenberg era considerado muy alto para su época… y Cruise… pues no es alto.  Hay numerosos secundarios de alto nivel como Kenneth Branagh, Tom Wilkinson, Bill Nighy o Terence Stamp, que funcionan con la solvencia que es habitual en ellos. Curiosamente, todos ellos británicos. La estupenda holandesa Carice van Houten aparece como Nina von Stauffenberg, pero apenas podemos disfrutar de ella. Papel pequeño y florero.

En resumen, una película entretenida y bien hecha, complicada de llevar a cabo por la densidad de información necesaria para entender la trama, pero que sale del paso con cierta dignidad. No se podrá considerar una obra maestra, pero para lo que se ve por ahí, es más que aceptable. Le pongo un siete con la misma nota en la dirección… y bueno… en la interpretación también… a pesar de Cruise.

En la foto de hoy, una militar… quizá no tan marcial como los de la Wehrmacht,… tal vez.

Vagalume - A cuadros

Vagalume: A cuadros; Carnaval Infantil 2009 - EF 24-105/4L IS USM

23F y carnaval

Historia, Humor

Hoy es 23F. Es el día en el que todos los españolitos, mayores de cierta edad, acabamos hablando a la hora del café de lo que estábamos haciendo el 23F. Aquel. El infame. El de 1981. No comentaré mucho más, pero recomendaré que visitéis una entrada de Fotomaf, el blog de Mauro A. Fuentes, en la que se comenta una de las fotografías más conocidas y más famosas de la historia del fotoperiodismo español. En ella vemos al payaso de Tejero con su tricornio, gorrito que siempre me ha parecido también ridículo, y más desde ese momento, que pistola en mano y subido a la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados, amenazaba al Estado de Derecho.

El problema es que los payasos como Tejero, por ridículo que sea su “gorrito”, no hacen ni pizca de gracia.

Nos resarciremos con algunas imágenes tomadas ayer en el carnaval infantil de Zaragoza. Por lo menos, esta gente sí que saben que van de carnaval. Fotos realizadas con Canon EOS 40D y objetivos EF 24-105/4L IS USM y EF 200/2,8L USM.

PAI - Vizcondes de la Morcilla

Vizcondes de la Morcilla

Scura Splats - La Mar de B

Scura Splats - La Mar de B

Funky a l'Olla

Vatua l'Olla - Funky a l'Olla

Pregón

Vizcondes de la Morcilla - Pregón

Niño y peluca

Niño y peluca

La Carraca

La Barraca - Verbena infantil

Clásicos de la animación

Humor, Televisión

Un amigo mío lee la entrada que dediqué a los vampiros en el cine y la televisión el pasado viernes, y a continuación me manda un enlace a un artículo de un blog llamado Zona Fandom que yo no conocía. Al parecer, el mencionado blog está dedicado a lo que yo siempre he llamado los tebeos y los dibujos animados, pero que ahora, elevados de categoría, reciben nombres como cómic, novela gráfica, anime, manga, cartoon y otros apelativos que no alcanzo a conocer o dominar. También le dedica su espacio al cine y la literatura de fantasía, ciencia ficción y terror. Lo cual me parece una cierta mezcolanza porque creo que son temas separados por quien los conozca y guste de ellos. Pero bueno… está así. Y es respetable.

En el artículo que me remitía este amigo venía una historia de dibujos animados relacionada con el mundo de los vampiros, y de ahí venía la relación. Ciertamente, en los dibujos de la Warner (vease Looney Tunes y Merrie Melodies, conocida esta última en España como Fantasías animadas de ayer y hoy), era frecuente ver a Bugs Bunny, al pato Lucas y a otros hacerles la cusca a personajes vampíricos u otros monstruos que te podían matar… de risa.

El episodio que proponen los amigos de Zona Fandom es el titulado Transilvania 6-5000, y tiene como protagonista al único conejo ganador de un Oscar, Bugs Bunny. Como está en Youtube, lo reproduzco aquí.

En cualquier caso, recomiendo que os paséis por el artículo mencionado, porque lo dedican a los clásicos de los dibujos animados, y tiene algunas hitorias realmente buenas. Aquí reproduciré una mas, y es una con el pato Lucas como protagonista, titulada Duck Amuck, que es divertidísima, muy imaginativa, autorreferente del mundo de los dibujos animados… y hoy en día no encuentro yo productos que tengan este nivel de creatividad, ni en este campo ni en casi ningún otro. Parece ser que la Biblioteca del Congresso de los Estados Unidos lo ha seleccionado para su preservación en el National Film Registry por considerarlo “culturalmente significativo”. Lo es. Sin duda. Espero que nadie se desanime, como con la anterior, porque esté en inglés.

Os dejo con un “cómic” espontáneo, encontrado en unas ruinas a las afueras de Zaragoza.

Martians have landed

Martians have landed - Pentax K10D; SMC-DA 70/2,4

Soy vampiro medio loco estoy…

Cine, Literatura, Televisión

Así empezaba una cancioncilla que sonaba allá por los años 70, quién sabe si antes. Nunca me la aprendí. Pero parece ser que quizá nos debieramos plantear el tema de estos seres, ni muertos ni vivos, que parece ser que se alimentan de sangre y no bajo la forma de las excelentes morcillas de Burgos o de Graus, porque “disfrutan de una salud excelente” a pesar de su condición seudocadavérica, a la vista de las numerosas producciones literarias y televisivas en los que son protagonistas.

Después del Nosferatu de Murnau, el Conde Drácula o sus sucedáneos han aparecido regularmente en la gran pantalla. La mayor parte del tiempo desde aquella obra maestra del expresionismo alemán así como la caracterización que del famoso conde hizo Bela Lugosi en 1931, hasta la pedante actualización del tema por parte de Francis Ford Coppola, el tema ha sido tratado en productos de serie B a caballo entre la película de aventuras, el gore más o menos suave, más o menos duro, y el erotismo de medio pelo. En todo ese período, si alguna película he de destacar como interesante es la divertidísima El baile de los vampiros de Roman Polanski, un cachondeo total sobre los tópicos del género, en la que siempre habrá que destacar la escena del gran baile en el salón de los espejos… Que sea esta la película que destaque ya da una pista de lo que opino sobre el tema. De cualquier modo, si uno busca Drácula en IMDb, verá lo numerosas que son las referencias que obtienen.

El caso es que después de la película de Coppola hubo un resurgimiento cinematográfico del tema, con variantes para todos los gustos, que no referenciaré porque no he visto casi nada de ellos. Pero me suena que se han visto vampiros cinematográficos en Marte, en Nueva York, en Nueva Orleans, en los desiertos de Nuevo Méjico, en Londres, peleando entre ellos, peleando con los hombres lobo, entre los afroamericanos, entre los mejicanos, entre los Chiquitos de la Calzada, etc. Vamos… que me sorprendo a mi mismo tomandome una cocacola mientras escribo esto en lugar de darme a la “sangría” que sería lo propio.

El último capítulo de esta moda lo encontramos con el éxito de la primera película de la serie Crepúsculo, basada en los libros de Stephenie Meyer, sobre los amoríos de una adolescente con un vampirillo de aspecto adolescente. Literatura pensada para quinceañeras con picorcillos hormonales a las que hay que convencer de que el amor verdadero existe bajo la forma de un príncipe azul que se alimenta de hemoglobina,… y que hay que llegar vírgenes al matrimonio… Si la neumática e infortunada Sharon Tate levantara la cabeza… Tuve la ocasión de ver en vídeo (de calidad desastrosa) la primera película y me pareció un horror… cinematográfico, no del bueno. Pero un éxito de ventas, ya ven ustedes.

Y claro… cómo no… el fenómeno también ha llegado a la televisión. Ya hace unos años tuvo notable éxito una teleserie centrada en el mundo de los institutos norteamericanos, y que por lo tanto asumo estaba dirigida a los adolescentes. Se trataba de Buffy, cazavampiros, un producto que no seguí, por no interesarme gran cosa el tema, pero que estaba razonablemente bien hecho. Incluso tuvo un spin-off, ya veis.

Pero en la actualidad, los vampiros han vuelto a la televisión con ímpetu renovado. Y por fin hemos podido ver un producto pensado para adultos, donde no te tratan como un friqui gilipollas, divertido, emocionante, bien ambientado. Se trata de las aventuras de Sookie Stackhouse en True Blood. Si podéis dedicarle algún rato. Es divertida. Muy bien hecha y bien interpretada. ¡Quien iba a pensar que la oscarizada niña de El Piano iba a robarle su inerte corazón a un frío vampiro!

También es curiosa la producción británica Being Human. De nuevo con un planteamiento adulto, en el que los seres sobrenaturales (aquí el vampiro comparte desdichas y apartamento con un hombre-lobo y una fantasma) tienen problemas de lo más terrestre y mundano. También tiene su innegable interés. Incluso igual sabe a poco dada la costumbre inglesa de hacer temporadas de tan sólo seis capítulos.

Los éxitos de todas estas producciones van a ocasionar un hecho. Vamos a tener vampiros durante mucho, mucho, mucho tiempo… Ya se anuncian producciones basadas en diversas sagas “literarias”… así que… Lo único que sería de desear es que se dejen de tópicos y memeces, y ya que algunos han demostrado que se puede hacer bien, puede ser un tema tan bueno como cualquier otro para hacer un buen producto de entretenimiento para públicos inteligentes.

Finalmente, me he dejado para el final a mi “vampiro” favorito. Ese personaje literario y televisivo que vive y trabaja “sumergido en sangre”, sin necesidad de recurrir a lo sobrenatural para subsistir. Sí. Me refiero a Dexter, mi psicópata favorito… ¿cuándo volverás a alegrarnos con tus aventuras?

Terminaré con otra cancioncilla de la época de la del título… o anterior… Entre las tumbas de un monasterio,… se alzan las ruinas de un cementerio,… ¡¡¡MUAJAJAJAJÁ!!!

Roto en la eternidad

Cementerio de Torrero, Zaragoza - Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2

The Reader (El lector) (2008)

Cine

The Reader (El lector) (The Reader, 2008), 16 de febrero de 2009.

Una semana más tarde voy al cine a ver una película en la que se analiza una relación entre un hombre y una mujer que dura casi una vida. También en esta ocasión existen diferencias en la edad de los dos protagonistas. Pero el carácter de este filme nada tiene que ver con las andanzas de Benjamin Button. En absoluto.

El filme dirigido por Stephen Daldry se plantea en tres fases, revisitadas en forma de flashbacks a partir del personaje masculino principal.

En la primera, nos transporta a la Alemania de posguerra, a una ciudad no bien especificada (Neustadt, nos dicen; hay muchas ciudades alemanas con este nombre). Allí asistiremos a la relación iniciática entre una mujer madura, Hanna (Kate Winslet), hacia la mitad de sus treinta, y un adolescente de quince o dieciséis años, Michael (David Kross; de adulto, Ralph Fiennes). Conocemos a un joven lleno de vitalidad, pero profundamente enamorado de la mujer, y a una mujer con un aire triste, que sólo recupera algo de alegría en sus encuentros con el joven. Un ascenso de la mujer en su lugar de trabajo provoca su marcha a no sabemos dónde, finalizando una etapa para el joven. Algo esconde esta mujer que desconocemos; hay dos secretos que sólo constataremos más tarde.

Años más tarde, Michael es un estudiante de derecho que acude con su profesor y algunos compañeros a un juicio contra unas cuantas mujeres, antiguas guardianas de las SS en el campo de concentración de Auschwitz. Una de las mujeres es Hanna. Todo va mal para ella en el juicio, y es Michael quien conoce lo suficiente de la mujer para saber que no son ciertas algunas de las cosas que se “demuestran” en el mismo. La mujer es condenada a cadena perpetua.

En la tercera fase, asistimos a la relación en la distancia entre ambos personajes, uno un abogado de éxito con una vida familiar no excesivamente afortunada. La otra una triste presa en una cárcel alemana. El espectador ya tiene las claves para entender lo que ha pasado, y asiste a la resolución personal de los defectos vitales y de la relación entre ambos personajes.

Hay un epílogo en dos partes, que sirven de catársis para el personaje masculino. Una notable escena con una mujer (Lena Olin), que estuvo en el campo de concentración bajo la guarda de Hanna cuando era niña, y que cierra de algún modo, siempre incompleto, las heridas derivadas de ese episodio de la vida de Hanna. La otra es la escena final en la que Michael comienza a contar la historia a su hija, lo cual debemos entender como una acción de confesión liberadora.

A priori, es una historia de amor. Amor imposible, cronológicamente disléxico. Pero la película tiene otros temas, no todos ellos bien resueltos. Por un lado se toca de forma poco profunda pero que está ahí, presente en determinados comentarios de los compañeros de facultad de Michael así como de su profesor (estimable Bruno Ganz), el tema de la culpabilidad y del sentimiento de culpabilidad de los alemanes ante los crímenes del nazismo. Es un tema controvertido y no del todo resulto. Históricamente apasionante. Pero la película se centra en la relación entre ambos protagonistas, y queda como una cuestión tangencial.

El otro tema, que desde mi punto de vista es más importante que la relación amorosa es el miedo, la vergüenza y la cobardía que asalta a los dos protagonistas en el punto central de la historia, en el que ambos dejan de hacer algo, y como consecuencia, una vida queda totalmente arruinada, y la otra queda marcada y atormentada. Un cuaderno en blanco con un lapicero encima representa ese momento para la mujer. Una fría tarde de invierno en el patio de una cárcel alemana es el momento para el joven. Ambos tienen una oportunidad para que se haga justicia… ninguno actúa.

La dirección y la producción de la película es excelente, con una notable ambientación de la época de la posguerra alemana. Es una película de tiempos y realización marcadamente europea, a pesar del respaldo de capital norteamericano en la producción. Creo que todo ello redunda en la credibilidad del filme, en que nos llegue con más facilidad que si todo estuviese visto bajo el prisma norteamericano.

Las interpretación son también excelentes. El trabajo de todos ellos nos hace a los personajes más que creibles. Vemos a las personas, de una determinada época a las que representan. Además de los actores mencionados, hay una pléyade de secundarios, actores y actrices alemanes que contribuyen al alto nivel del filme en lo que se refiere a la interpretación.

En resumen, una película altamente recomendable, que a mí me ha gustado mucho. No me atrevo a extrapolar este gusto a todo el mundo, ya que algunos de los temas que se tocan han sido de mi interés personal en los últimos años. Temas como las historia alemana del siglo XX y de la posguerra europea me han interesado, y he leído. En cualquier caso, yo a la película le doy un nueve, con la misma nota en interpretación y un ocho en la dirección.

La foto de hoy, algo tiene que ver con la profesión de Hanna en la película.

Tranvia en Alexanderplatz

Tranvía en Alexanderplatz, Berlín (Alemania) - Fujifilm Finepix F10

Emoción en el Seis Naciones

Deporte

Este fin de semana se ha celebrado la segunda jornada del Seis Naciones de rugby del 2009. Frente a otros deportes, el rugby tiene para mí una ventaja indudable. La atención mediática en este país se concentra en los dos meses en los que se celebra este torneo internacional de tan rancio abolengo. Por lo tanto, no te cansas del bombardeo continuado que sufren otros espectáculos deportivos. Es cierto que en algunas cadenas de televisión deportivas puedes ver todo el año partidos de rugby. Pero como no te enteras porque no te machacan con ello en todos los lados… Así que a disfrutar durante dos meses del espectáculo.

Después de dos jornadas, se confirma que los favoritos son el equipo de Gales, con dos victorias, una muy clara contra Escocia y otra muy trabajada contra Inglaterra, en un partido que realmente fue muy bonito. A rebufo va Irlanda, que con su victoria contra Francia en la primera jornada, ha desplazado al equipo galo como alternativa a los galeses. Estos últimos, tendrán que estar a la espera de tropezones de los anteriores para tener alguna oportunidad. Con Inglaterra nunca se sabe, pero de momento han perdido contra los campeones. Ofrecieron batalla y pusieron ganas, pero la superioridad galesa fue clara, por lo que creo que sólo optarán a colocados. Aunque nunca se sabe. Escocia e Italia parece que optarán ambos a la Cuchara de Madera, que salvo que le amarguen la fiesta a alguno de los otros, se jugarán entre ellos.

En cualquier caso, estaremos al tanto porque el torneo puede ser muy divertido. No obstatne, las fechas claves, salvo sorpresas intermedias, pueden considerarse el viernes 27 en el que Francia podrá poner un poco de igualdad en la pelea al recibir en Saint-Denis a Gales, y en la última jornada del torneo, en la que es posible que se jueguen… tal vez todo,… Gales e Irlanda.

Ale, a disfrutar. La foto de hoy, tomada en Saint-Denis. Cerca del Stade de France, donde juega el XV del Gallo.

Necrópolis - Basilica de St Denis

Necrópolis real en la basílica de St Denis, Francia - Panasonic Lumix LX3

La segunda oportunidad… la cara B de las fotografías

Fotografía personal, Viajes

Cuando salgo de viaje, hago fotografías. Muchas fotografías. Pero son muchas las que nunca ven la luz, bien sea en mis diversos sitios de internet, y menos aún en forma impresa. Por lo tanto, quedan muchos archivos en formato RAW o JPEG, sin tocar, en el disco duro del ordenador. Tampoco borro muchas, sólo aquellas francamente deplorables por sus errores técnicos o compositivos.

Pero bajo la sugestión de alguien recientemente, he decidido dedicar algún tiempo a revisitar las imágenes tomadas el año pasado en los diferentes viajes. Y comprobar qué fotos desechadas merecen una segunda oportunidad. Jugar con los reencuadres, con el equilibro de color, con el contraste, con el blanco y negro… imágenes que probablemente sufran una mayor intervención mediante las aplicaciones de tratamiento de imágenes…

Bueno, pues todo ello constituirá, para cada reportaje, lo que he dado en llamar la cara B en imágenes. De momento, he empezado con Venecia y Trieste. Las fotos las podréis ver en Flickr, en el álbum correspondiente. Igual merece la pena.

Ponte di Rialto

Turistas en el Ponte di Rialto - Pentax K10D; SMC-A 50/2

4760

4760, en algún lugar del dédalo de "calles" de Venecia - Pentax K10; SMC-DA 21/3,2

Feliz cumpleaños, Charles

Ciencia

Me estuve acordando todo el día. Pero no tuve ocasión de sentarme a actualizar este Cuaderno de Ruta. Ayer fue el aniversario del nacimiento de Charles Robert Darwin. Hace 200 años, este británico nacía en Shrewsbury, y comenzaba una vida en el que iba a revolucionar no sólo el mundo de la biología, sino el de la ciencia en general, así como algunos de los conceptos filosóficos y religiosos que durante siglos se habían mantenido.

Wikipedia.org - Fotografia de dominio público)

Charles Darwin (Fuente: Wikipedia.org - Fotografía de dominio público)

La formulación de la Teoría de la Evolución supuso un fuerte choque frente a las ideas preconcebidas del origen de los seres vivos. La comprensión de que lo conocido, generalmente lo reflejado en los textos sagrados de las religiones monoteístas occidentales, no podía ser tomado al pie de la letra indujo fuertes cambios en la mentalidad de las gentes.

Hoy día, cualquier persona con un nivel razonable de cultura debiera comprender claramente el concepto de evolución biológica, aceptarlo como una teoría científica más válida para explicar una serie de fenómenos observados en la naturaleza, y sin más problemas. Sin embargo, todavía encontramos integristas religiosos, y no sólo en los países pobres con bajos niveles de educación y cultura, que rechazan el conocimiento científico adquirido en estos dos siglos, pretendiendo devolvernos a la “caverna ideológica” de las religiones intransigentes.

En cualquier caso, dejemos que el sentimiento que predomine hoy sea la alegría de que el mundo disfrutó de la vida y la presencia de una persona observadora, reflexiva, sin prejuicios o con capacidad de crítica de los mismos, que nos ofreció algún modelo de cómo debemos pensar cuando observamos el mundo que nos rodea.

Abadia de Westminster

Abadia de Westminster, lugar de reposo de los restos de Charles Darwin - Canon EOS D60; composición de cuatro imágenes

El curioso caso de Benjamin Button

Cine

El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button, 2008), 10 de febrero de 2009.

Dos advertencias. La primera, me parece que por determinados motivos esta película me ha gustado más de lo que me gustaría en otros tiempos o en otras circunstancias. La segunda, desde bastante pronto durante la proyección de la película no pude evitar pensar y comparar con la tan celebrada por muchos Forrest Gump.

Empecemos por esto último. Forrest Gump es una película muy bien realizada, pero que a mí no me gustó. Soy una persona que siente respeto por las personas que puedan nacer con cierto grado de discapacidad intelectual; sin embargo, el papel protagonista de aquella celebrada película me produjo un intenso rechazo. Sólo podía ver en el a un tonto instrumentalizado para transmitir una serie de valores, sumamente conservadores, propios de la sociedad norteamericana, que hemos sufrido durante años en las tres últimas décadas y que no creo que hayan llevado al mundo a nada especialmente bueno. Sencillamente, nunca soporté el maniqueismo y la hipocresía de la película. Pero una de las características de aquel largometraje era su capacidad para recorrer visualmente la historia reciente de los Estados Unidos, conviertiendo el espectáculo visual en un fresco de la evolución de una sociedad. Sesgado, pero no necesariamente irreal o falso. Con el personaje de Benjamin Button, bajo la dirección de David Fincher, volvemos a asistir a un fenómeno similar, pero distinto. Siguiendo la vida del protagonista, volvemos a asistir a una exposición de la historia norteamericana del siglo XX, nuevamente en un ambiente del sur de los Estados Unidos (lo que en Forrest Gump es Alabama y otras localizaciones sureñas en esta película es Nueva Orleans), desde el final de la I Guerra Mundial hasta la catástrofe del huracán Katrina. Pero aquí los valores que se transmiten no son colectivos, no son ilustrativos, no pretenden ser educativos. Los personajes, que por supuesto caen simpáticos, no son perfectos. Intentan vivir sus vidas como mejor pueden con las cartas que les han tocado, intentan sobreponerse, y sus andanzas son una constante reflexión sobre el paso del tiempo, la vida y la muerte. Y esto, me gusta mucho más que con la celebrada película antes comentada.

En ambas hay una historia de amor. Pero en la primera, aunque importante, no es central. E incluso es confusa en sus intenciones. La muerte de Jenny por el sida parece muy vinculada al concepto de castigo por su vida de crápula, con atenuante de abusos infantiles, pero castigo al fin y al cabo; no es más que una exposición más de los valores conservadores de la historia. En la segunda, la historia de amor es el pivote del conjunto. No es maniquea como la anterior; la desgracia de la chica, cuando queda incapacitada para la danza, queda claramente mostrada como efecto del azar, y no de sus decisiones personales. Es una historia de amor triste. Ambos protagonistas se van encontrando a lo largo de sus cronológicamente contrariadas vidas a lo largo de 80 años de historia. Pero sólo alcanzan cierta plenitud y comprensión mutua en los extremos de sus vidas y en el punto central, cuando ambos son pares en edad y madurez.

La realización es notable. La dirección es un poco fría, pero no distante. A mí por lo menos, me llegan los sentimientos. El diseño de producción es impecable. La película es muy bonita de ver. La banda sonora es discreta, pero está ahí acompañando sin molestar. La iluminación perfecta.

En cuanto a la interpretación, hay que hablar de los dos protagonistas. Brad Pitt, que me perdonen sus admiradoras, es un actor con limitaciones interpretativas. No puedo dejar de opinar esto ni aun considerando que este es uno de sus mejores trabajos; un papel que le queda como un guante, y en el que resulta convincente. Considero muy superior a su partenaire, la australiana Cate Blanchett, siempre consistente en sus interpretaciones, no siendo este caso una excepción. Además, sale muy guapa… aunque en muchos momentos se deba a la caracterización rejuvenecedora propia de la historia. Hay muchos secundarios que lo hacen estupendamente. Me gustan mucho las apariciones de Tilda Swinton como la aburrida esposa inglesa en Murmansk, Taraji P. Henson como madre adoptiva, o Jared Harris como pícaro capitán de remolcador. Pero quizá merezca un comentario el discreto pero eficaz papel de Julia Ormond como hija de la protagonista.

En resumen, una película que me ha gustado bastante, que me ha conmovido, y que he visto con mucho gusto y recomiendo. Yo le pongo un nueve, con un ocho en la interpretación y otro ocho en la dirección.

Varias importantes escenas de la película transcurren en una habitación de hospital… así que la foto de hoy es de otra.

Torre

La torre de la Cámara de Comercio de Zaragoza desde el Hospital Miguel Servet - Panasonic Lumix LX3

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Hoy hace cuatro años desde que comencé mi Cuaderno de Ruta, en aquel momento en otro servicio de creación de blogs. Los primeros tres años, la versión 1 del Cuaderno de Ruta, supuso un total de 768 entradas. Un promedio de 256 entradas al año. El año pasado a finales de enero, comencé en período de pruebas la versión 2. Durante unos días, 11 entradas, fueron artículos duplicados con la versión 1. Pero hoy hace un año comencé de forma firme esta nueva versión, abandonando definitivamente el anterior servicio que todavía se puede visitar y consultar. En este año, hasta el día de ayer, he subido 311 entradas. No esta mal. Una regularidad muy alta. Y muchas fotos.

Comparado con los grandes blogs que son visitados por miles de personas diariamente, este pequeño esfuerzo es insignificante. Bien es cierto que mis aspiraciones no eran alta. Encontrar un lugar donde expresar algunas ideas, tomar respiro de las rutinas diarias, y comunicar qué hago a unas pocas personas amigas. Pero todos los días me visitan entre 70 y 100 personas diferentes. A veces más. Y a muchos de ellos no los conozco. Así que estoy contento. Me comunico. Y eso está bien.

Bueno. No daré más la brasa, que hoy tengo cosas que hacer. Os dejo una foto, como de costumbre, y máñana será otro día.

Una nueva perspectiva para Peña Foratata

Una vista distinta de Peña Foratata en Sallent de Gállego, Huesca - Panasonic Lumix LX3