El “kitsch” se muere, o parte de él

Cine, Música

En la entrada en español de la Wikipedia encontramos la siguiente definición de kitsch:

La palabra kitsch se origina del término alemán yidis etwas verkitschen. Define al arte que es considerado como una copia inferior de un estilo existente. También se utiliza el término kitsch en un sentido más libre para referirse a cualquier arte que es pretencioso, pasado de moda o de muy mal gusto.

Yo, qué queréis que os diga, desde ese punto de vista tanto la figura de Michael Jackson como la de Farrah Fawcett siempre he pensado que cuadraban bastante bien dentro del concepto de kitsch. Y los dos han fallecido con pocas horas de diferencia.

La música de Jackson en su momento de mayor gloria nunca me atrajo mucho. Era el pop más discotequero, superficial, realizado con abundancia de medios; un producto comercial, como muchos otros que recibió una especial atención mediática, y una abundante promoción por parte de su empresa discográfica. Contra todo esto no tengo nada. Supongo que en su estilo tenía calidad. Así que no merece la pena discutir más.

Pero el cantante de Indiana era mucho más que eso. Era una imagen. Y desde mi punto de vista, una imagen negativa. La imagen de quien no quiere ser lo que es. Quien tiene la necesidad de ser otra cosa, no necesariamente mejor. También es una parafernalia. Una parafernalia que lo encuadra perfectamente en ese concepto de kitsch. Y que a mí siempre me dio un poco de grima.

El personaje también tenía su lado oscuro. Siempre existió la sospecha de que su pasaje bíblico favorito fue aquel de “dejar que los niños se acerquen a mí”. Y no precisamente para obras de caridad. Aunque nunca hubiese un juicio penal contra él, el hecho de que hubiese un acuerdo económico con sus acusadores no elimina precisamente las sospechas. En cualquier caso, fuera inocente o culpable de prácticas pedófilas, su excentricidad no colaboró a aclarar las cosas.

A estas alturas de su carrera, tengo serias dudas de que pudiese aportar nada nuevo a la música. Pero indudablemente sus muchos seguidores se sentirán tristes y abandonados. Pues nada. Lo siento por ellos.

Farrah Fawcett tuvo que arrastrar tras de sí la gloria y el lastre de haber sido uno de los tres ángeles de Charlie originales. Como tal ángel, no me queda más remedio que reconocer que a mí me pilló en la plenitud de mis picores hormonales adolescentes, y por lo tanto, inevitablemente, la serie suponía una “poderosa atracción”. Aunque reconozco que mi ángel favorito siempre fue Kelly, interpretado por esa estupenda morena que era Jaclyn Smith. Digo el lastre, porque son muchos los actores televisivos cuya carrera posterior se ha visto condicionada por la imagen del personaje que los encasilló. Y con el tiempo, los ángeles de Charlie se han convertido en un producto absolutamente kitsch, algo que no ha podido ser borrado ni con las nuevas versiones cinematográficas, que si acaso han profundizado en los defectos del producto.

Recuerdo haber visto a la Fawcett en cuatro largometrajes cinematográficos. La fuga de Logan fue una película que vi hace mucho tiempo y de la que no recuerdo mucho la intervención de la actriz. Saturno 3 nos ofreció una interesante historia de ciencia ficción en el espacio, que tenía su interés, pero que tuvo un desarrollo desigual. En cualquier caso, en dicha película la actriz mostraba sus carencias interpretativas al mismo tiempo que mostraba sus encantos más atrayentes en algún fugaz desnudo. En Extremities tenía el papel estelar, y entraba en el terreno del drama, pero tampoco fue un éxito precisamente, y a partir de ahí dejó de ser una protagonista en el cine e incluso en televisión. Finalmente, la recuerdo en una de las pocas películas fallidas de Robert Altman, El Dr. T y las mujeres, donde hacía un papel secundario.

En resumen, una actriz que no supo trascender al de por sí intrascendente personaje de Jill Monroe, el primer angel rubio de Charlie. Pero me caía bien. Así que,… un poquito más triste sí que estoy hoy.

La muerte siempre se asocia al ocaso de la vida… así que hoy os pongo un ocaso en el Golfo de Nápoles.

Capri

El sol se pone en el Golfo de Nápoles, con la Isla de Capri vista desde la capital partenopea - Canon Digital Ixus 860IS