Libro: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Literatura

El viernes, pasada la medianoche, terminé mi maratón de dos semanas dedicadas a la heroína/antiheroína Lisbeth Salander. Porque si, como comentaba hace unos días, en Los hombres que no amaban a las mujeres nuestra esmirriada favorita asume un papel protagonista que a priori parece que no tenía, en esta su segunda aventura se convierte en el centro alrededor del que gira todo.

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.
Barcelona: Destino, 2008.
ISBN 978-84-233-4100-9

En esta ocasión nos encontramos a los protagonistas del primer libro dedicado cada uno a lo suyo. Ha pasado un año desde el final de la primera novela, Lisbeth se ha ido por el mundo, Blomqvist está a sus cosas periodísticas con su(s) amante(s), y prepara un bombazo editoria. sobre la trata de blancas con una joven pareja que investiga el tema… El abogado tutor de Lisbeth se lame sus heridas y rumia su venganza… Y de repente, en una noche, se monta una ensalada de asesinatos, y todo parece indicar que ha sido la asocial Salander la culpable… aunque el lector sospecha que no. Y todos a por ella.

No desvelaré nada más sobre la trama. Esta es muy entretenida. Quizá carece de la profundidad tanto en como están hilvanados los hechos como en el tratamiento de los personajes que tiene la primera entrega. A cambio, hay momentos de mucha acción, a veces un poco inversorimil, pero cosas peores vemos constantemente, especialmente en el cine. De hecho, da la impresión de que esta novela es mucho más cinematográficamente adaptable que la primera.

Como ya he dicho antes, en esta novela todo gira en torno a la protagonista femenina. Conoceremos casi todo sobre su pasado, sobre el origen de sus problemas, sobre su familia. Aunque esto no supone necesariamente una mayor revelación sobre su carácter, que ya quedó definido en la anterior.

En resumen, una lectura muy entretenida, ideal para los meses veraniegos que llegan. Ahora sólo queda esperar a la tercera entrega.

Mientras, voy preparando mis vacaciones; aunque tienen riesgo de verse gravemente alteradas. En fin. Daré una pista de por donde van a ir. Más o menos.

Ermita

Montañeros en torno a una ermita en Zugspitze, en los Alpes entre Austria y Alemania - Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8 Ltd.