El desconcertante uso y abuso de la palabra “visionario” (a propósito del deceso de Steve Jobs)

Política y sociedad

Sí, hace un par de días falleció Steve Jobs. Una persona cuya definición más apropiada es la de un hombre de negocios en el campo de las tecnologías de la información y la electrónica de consumo, que en sus últimos años de vida lideró con éxito al empresas en las que trabajó activamente. Hubo periodos de su vida en los que su liderazgo no produjo tantos éxitos.

Indudablemente, el hecho de que haya llevado a la empresa Apple Inc. de estar a punto de desaparecer a finales de los 90 a ser una de las empresas de mayor cotización bursátil del mundo, nos habla de que algo debía saber de cómo hacer su trabajo. Negar este hecho me parecería una soberana tontería. Aunque creo a él mismo le gustaba recordar el viejo dicho latino, memento mori. Recuerda que eres mortal. La frase o una de las frases que según la tradición de la antigua Roma, un esclavo repetía al general victorioso durante la celebración del triunfo. Es posible que Jobs lo mencionase por ser consciente de que el tumor neuroendocrino de páncreas que padecía le iba a provocar una muerte prematura. Pero también hay que recordar que, en el mundo de los ne son muchas las grandes empresas que han parecido eternas e inmutables, y han desaparecido e incluso están olvidadas.

Campo de' Fiori

Llegué a planificar una escapada por Italia para estos días que vienen, pero me parece que no va a poder ser. Me consuelo recordando viajes pasados, como paseos nocturnos por el Campo de' Fiori de Roma (Canon Digital Ixus 400).

Lo que me ha llamado la atención es que el porcentaje de noticias que incluyen la palabra visionario, o sus equivalentes en otros idiomas, para referirse al personaje es elevadísimo. Y para mí denota dos cosas. Una, que los políticos, magnates y periodista que han hablado estos días tienen poca imaginación, un vocabulario muy limitado y se copian unos de otros. Dos, que hemos perdido de vista lo que significa ser visionario. Demos una vuelta por el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), que tiene dos acepciones para esta palabra, que ya adelanto que no me gusta mucho.

Que alguien quiera significar la primera acepción al aplicar este adjetivo, me parecería preocupante:

1. adj. Dicho de una persona: Que, por su fantasía exaltada, se figura y cree con facilidad cosas quiméricas. U. t. c. s.

Sinceramente, creo que esta definición de visionario se aplica mucho más a muchos de sus seguidores o detractores que basan sus filias y sus fobias hacia el personaje y sus productos más en aspectos irracionales y místicos que en tomas de decisiones meditadas o razonables (que no necesariamente racionales, que ser racional siempre es un aburrimiento). Lo que se ha podido leer desde el deceso del finado hasta el momento, habla mucho de la cantidad de gente falta de criterio y personalidad, gilipollas aparte, que pululan por la red de redes y por los medios de comunicación.

Pasemos a la segunda acepción:

2. adj. Que se adelanta a su tiempo o tiene visión de futuro. Apl. a pers., u. t. c. s.

Creo que es esta la definición que la mayor parte de la gente asume cuando se refiere a Steve Jobs.

Pues bien. No estoy en absoluto de acuerdo. No creo que se adelantara a su tiempo. Creo más bien que es el típico caso del viejo dicho “en el país de los ciegos, el tuerto es rey”. La gran acción que emprendió su empresa en su momento fue la de dejar de ser una empresa (sólo) de ordenadores y software, para para ser una empresa de distribución de contenidos musicales. Y lo hizo en un momento en el que todo el mundo estaba ya distribuyendo contenidos musicales y de otro tipo por internet, pero sin un modelo de negocio claro. No era algo de futuro. Era un presente, que nadie sabía como aprovechar. Y él lo hizo. Y todo lo demás ha sido presentar productos acompañantes pulcros, bonitos, con buen diseño, agradables de utilizar por el usuario, y con una atractiva imagen de marca. Valores que han estado presentes en el mundo de los negocios desde siempre.

Durante todo los años 90 me estuve preguntando, y fue objeto de conversaciones, porque los ordenadores personales eran tan puñeteramente feos. Y porque había que tener tantos conocimientos técnicos para conseguir que funcionaran bien. El valor añadido de Apple bajo la influencia de Jobs fue conseguir que la gente comprara sus ordenadores porque eran bonitos, incluso decorativos, y que funcionaran sin saber nada de las tripas de esos cacharros. Pero no fue este su negocio principal. Este negocio se aprovechó del tirón de lo que puso en marcha porque era un presente, porque estaba ahí, y el conservadurismo extremo que residen en la mayor parte de los hombres de negocios impedía que se pusiera en marcha. Distribuir música. De forma fácil. A precio razonable. Y luego aplicaciones. Para lo cual se sacó de la manga un teléfono. Que no es más potente, ni el más novedoso técnicamente, ni muchas cosas, pero que la gente usa con facilidad y además le induce a comprar aplicación a poco menos de un dolar/euro, del cual una parte va a Apple.

Baldaquino - San Pietro in Vaticano

O sorteando turistas ante el baldaquino de San Pietro in Vaticano (Canon Powershot G6).

Steve Jobs no fue básicamente un visionario, porque las cosas ya estaban ahí y ya se veían venir. Sí se le puede aplicar el apelativo de innovador, y sobretodo el de gran comunicador. Pero sobre todo el de negociante. El de ser capaz de convertir ideas, trabajos y manufacturas en mucho dinero.

También hay una cosa que tengo que comentar. Este señor no ha cambiado el mundo. El mundo está pasando por una grave crisis económica y financiera en medio de la cual este señor ha sido capaz de seguir haciendo dinero para sí y los accionistas de sus empresas. Pero no ha cambiado ni mejorado el mundo. Sólo ha cambiado la forma en la que los que pueden gastar dinero, lo gastan. Y generalmente eso pasa por pensar en las clases altas y medias altas. Que son los que tiran hacia arriba en este tipo de consumo. Eso no es cambiar el mundo.

Dicho todo lo cual, estoy escribiendo esta entrada en un iMac, escucho música por la calle con un iPod Nano, tengo un iPhone 3G que me regalaron, y un portatil MacBook para gestionar mis fotos cuando salgo de viaje, o me quiero conectar a internet en el salón de mi casa. Pero Steve Jobs no me ha cambiado la vida ni me ha hecho más feliz en realidad. Sólo ha sido el tipo que ha dirigido la empresa que ha producido los útiles que en este momento de mi vida me han convenido. Si no hubiera estado él y su empresa habrían estado otros. Estoy seguro. Porque lo que nunca sabremos es qué buenas ideas y qué buenos productos nos estamos perdiendo por el dominio que determinados hombres de negocios ejercen sobre el mercado, impidiendo por interés egoísta que otros lleguen a la posición a la que ellos pudieron llegar.

Y recordad. Todos somos mortales. De las glorias que disfrutamos ahora, nada quedará en su momento. Todo lo demás, vanitas vanitatum et omnia vanitas, que es la frase que llevo grabada en la trasera de mi iPod Nano.

Pietà - San Pietro in Vaticano

O disfrutar de la contemplación de obras de arte realmente bellas como la Pietà de Michelangelo (Canon Powershot G6).

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