[Televisión] Cosas de series; dios, Stephen Hawkings, y otras cosas que vienen de Inglaterra

Televisión

Dura semana, muy liada, que hace que mi crónica semanal, mi repaso de las series televisivas, llegue con un día de retraso. Cosas que pasan. De las series que de fondo nos acompañarán durante la temporada, poco hay que decir. Todas van a su ritmo, más o menos desenfrenado como he dicho en ocasiones anteriores. Estoy mencionando poco a Fringe, quizá porque siendo su última temporada, está siendo muy distinta, más extrema en su argumentos, más dinámica. En cierto modo me recuerda, no en su tema o argumento, sino en su dinámica a los últimos episodios de Battlestar Galactica. Su momento habrá para comentar extensamente esta serie. Me hizo ilusión ver a Anne Dudek en The Mentalist, más por el recuerdo de su paso por House MD que por su papel circunstancial en esta otra serie. Y el personal masculino sigue atontado por los escotazos que luce Emily Thorne/Amanda Clarke (Emily VanCamp) en Revenge, que nos despistan de la interesante trama del culebrón vengativo. Pero vamos a algunas cosas sustanciales.

He tenido la oportunidad de ver una breve serie de tres capítulos, Stephen Hawking’s Grand Design, en los que afirmando que la filosofía ha muerto, se dedica a hacer bastante filosofía. Basados en el libro que publicó hace un par de años del mismo título, The Grand Design, nos transmite su pensamiento sobre el origen y evolución del universo, en relación con las grandes preguntas trascendentes que la filosofía se ha hecho a lo largo de los siglos, y con las respuestas que desde el mundo de la ciencia pueden recibir tales pregunta. Curiosa. Razonablemente interesante. Hice un comentario del libro en su momento.

Leica IIIf

Estos días tengo pocas novedades fotográficas, a la espera de recoger los negativos de la Yashica del día del tren minero. Pero he estado enredando en casa. La gracia de esta foto no es ver mi Leica IIIf con el Voigtländer Color-Skopar 25/4…

En el largo fin de semana pasado, me chupé la primera temporada de seis episodios de Call the Midwife, basada en los libros autobiográficos de Jennifer Worth. Esta mujer fue enfermera y matrona en los años cincuenta, en los que trabajo en un consultorio del National Health Service regentado por una orden religiosa de monjas anglicanas, en el East End londinense. Salvo algunos nombres de personas que son fieles, todos los demás están cambiados, pero parece que la esencia del trabajo de aquellas mujeres se conserva, aunque con una visión fundamentalmente positiva. Me ha gustado mucho, tanto en su realización como en su interpretación, y me ha dejado con ganas de más. Combina drama y humor, con alguna nota de tragedia, pero sin pasarse. Muy bien equilibrado. La chica protagonista, la actriz Jessica Raine, es una monada y un encanto. Se come la pantalla constantemente. Pero sin desdeñar al resto del elenco.

Finalmente, decir que la temporada oficial de Downton Abbey, la última y tercera, está finiquitada. Pero no la serie en su conjunto que se cerrará con un especial en navidad. En esta última temporada, la tensión y el drama subió muy deprisa en los primeros episodios, pero luego ir terminando de forma un poco anticlimática. Ha estado todo muy bien, pero quizá el final ha ido muy suave. Como no hay grandes tensiones pendientes, supongo que en el especial de navidad lo que harán será un cierre bonito y elegante con el coral reparto de la serie al completo. En cualquier caso, en su momento, habrá que dedicarle una entra en exclusiva, a la altura de lo que merece este excelente culebrón británico. Y veremos si finalmente los guionistas tienen un poco de piedad con la pobre Edith (Laura Carmichael), que ni es fea, ni a estas alturas es tan antipática como al principio. Es más, en su evolución personal, ha acabado una de las chicas más interesantes del lugar. Pero la siguen puteando argumentalmente hablando.

Autorretrato con pareja dispar

… sino que está tomada con la Olympus OM-D E-M5 calzada con el Elmar 50/3,5 que acompaña normalmente a la Leica IIIf. Nunca había utilizado esta combinación. Y es divertido. Aunque no me atrevo a retraer el objetivo por miedo a dañar las tripas de la cámara digital.