[Cine] El festín de Babette (1987)

Cine

El festín de Babette (Babettes gæstebud, 1987), 16 de noviembre de 2012.

Pocas veces se dan los reestrenos en la cartelera española. Pero en el 25º aniversario del estreno de esta adaptación de la novelita o relato corto de la danesa Karen Blixen (Isak Dinesen), la de Memorias de África, dirigida por el actualmente casi centenario Gabriel Axel, ha aparecido esta película que yo había visto previamente en televisión, y a la que nos apuntamos de forma no premeditada pero entusiasta. Sólo lamentamos que, ya que probablemente la afluencia de público será minoritaria, podían haberla programado en versión original. Bueno. En cualquier caso… fue una experiencia rara, el pequeño puñado de personas que entrábamos a la escondida, recóndita, sala 15 de los Cines Aragonia, frente a la marabunta de adolescentes de 10 a 40 años que entraban con toneladas de palomitas y bidones de cocacola a ver a los vampiros pijos.

A orillas del Nærøyfjord

En la novela original de Isak Dinesen, la acción transcurre en un remoto puerto pesquero del norte de Noruega; en la foto un pueblecito noruego, aunque no tan remoto, en el Nærøyfjord.

La película nos cuenta cómo dos hermanas solteras ya entradas en años, Filippa (Bodil Kjer de mayor, Hanne Stensgaard de joven)Martine (Birgitte Federspiel de mayor, Vibeke Hastrup de joven), hijas de un pastor protestante líder de una rígida congregación, que viven en una pequeña aldea en la inhóspita costa de Jutlandia, acogen a una mujer francesa, Babette (Stéphane Audran), que ha huido de la terrible represión que siguió a la Comuna de París. En flashback, nos cuenta también como ambas mujeres, muy bellas en su juventud, renunciaron al amor por seguir la obra religiosa de su padre. Al cabo de años de su convivencia con la discreta y modesta Babette, esta recibe la noticia de que le ha tocado la lotería, y decide celebrar un banquete, una cena a la francesa, para agradecer a las dos hermanas su hospitalidad.

He de confesar que tengo debilidad por esta historia. Tanto por la adaptación cinematográfica que aquí nos ocupa, como por el relato que le da origen, que también he leído y comentado en estas páginas. El relato es sencillo, claro y directo. Sin artificios. Los diálogos se ajustan a lo estrictamente necesario. A pesar de estar basado en un relato literario, y de existir una voz en off, el lenguaje es fundamentalmente cinematográfico. Es la imagen la que hablan. Una imagen que está tratada con un mimo y un cuidado que pocas veces se ven hoy en día. Además, utiliza con ventaja un formato de fotograma algo más estrecho que el 16:9 actual, con ventaja, ya que permite unas composiciones de imagen muy armónicas, al mismo tiempo que la iluminación es primordial en crear ambientes.

Todo ello al servicio de la crítica sin acritud hacia la austeridad luterana, que esconde no poca hipocresía, y que se ve alterada finalmente por el asalto a los sentidos que supone la exquisita cena de la antigua chef parisina. Pese a la resistencia de los ancianos carcomidos por la soledad y los rencores sabe sacar adelante la capacidad de disfrutar de los placeres de la vida, y dar un sentido al final a la vida de estas gentes tan rancias.

Castillo de Kronborg

En la película, sin embargo, la acción principal transcurre en la costa danesa. En concreto en Jutlandia, y no en el estrecho de Øresund, junto al castillo de Kronborg (la Elsinor de Shakespeare), donde está tomada la foto.

Las interpretaciones son también de muy alto nivel, y acompañan el buen hacer general de la realización del filme.

Es una de mis películas favoritas. En lo absoluto. Y me alegro de haber tenido la oportunidad de verla en una pantalla grande. La recomiendo de forma general a todo aquel que tenga un mínimo interés por el cine como algo más que un mero entretenimiento. Y desde luego uno de los óscar más merecidos que conozco. Aunque sólo fuera a la película de habla no inglesa. Desde luego me parece mejor que la que se hizo con el óscar a la mejor película de aquel año, que siempre me ha parecido un poco tostón. Aunque me he llevado algún rapapolvo de algún “entendido” por aseverar tal cosa.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****
Palacio Real

También hay algunas escenas tomadas en la corte de Estocolmo, uno de los personajes es un militar de la monarquía sueco-noruega del siglo XIX, y esta foto sí que es del Palacio Real sueco. Y hay un militar. Sueco. Supongo.

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