[Televisión] Cosas de series; The Fall, una banda de jazz en problemas, y alguna cosa más

Televisión

Pocas novedades en estas semanas que nos acerca al verano. Al tórrido verano del valle del EbroWinter is coming, dicen con terror en Westeros, recordando la entrada de ayer, también televisiva. Con similar pavor decimos por aquí, Ya está aquí el verano, ya está la calor. Pero no nos despistemos. Pocas novedades decía. Hace unos días comenzó Graceland una de policías encubiertos en las playas surferas del sur de California. Las únicas expectativas son que la acción sea divertida y las chicas guapas. Ya veremos. También empecé a ver una especie de mujeres desesperadas, versión criadas mejicanas en casas pijas californianas, pero no pasé de los primeros 15 minutos. Por si a alguien le puede interesar, se llama Devious Maids.

Llegó a su fin la corta segunda temporada de Men at Worksitcom sin mayor trascendencia sobre cuatro compañeros de trabajo en una revista, que intentan ligar con más o menos éxito, que se plantean cuestiones sobre la amistad y el compañerismo, y que en general es olvidable pero entretiene en una época con pocos productos razonables en el campo de la comedia de corta duración. Pase.

Pasarela en Casablanca

En los dos últimos años he puesto varias de mis viejas cámaras para película tradicional en marcha de nuevo. En principio, las más clásicas. Pero hubiera sido de desagradecido no haber puesto en marcha la Canon EOS 100, que tanto usé en su momento. Un carrete de Kodak Portra 400, y un par de paseos por el Canal Imperial de Aragón. Uno bajo el sol con el moderno EF 40/2,8 STM, y otro bajo la amenaza de la lluvia con el viejo EF 50/1,8 de primera generacion.

Y ahora vamos con dos temas de mayor enjundia.

En primer lugar, he rescatado una miniserie británica, Dancing on the Edge, de cinco capítulos y un epílogo. El primero y el quinto de hora y media de duración, los restantes y el epílogo de una hora. Nos cuenta esta miniserie la historia de Louis Lester (Chiwetel Ejiofor) y su banda de swing en el Londres de principios de los años 30 del siglo XX. Con el apoyo del periodista Stanley Mitchell (Matthew Goode) que los presentará a la aristocracia más snob, conseguirán cierto éxito, hasta que un crimen en el que morirá su cantante solista principal, Jessie (Angel Coulby), les complicará la vida, especialmente cuando las sospechas empiecen a recaer en Louis.

Reloj de Sol

En una de las series que comento hoy, uno de los personajes, Sarah, interpretado por Janet Montgomery, hace de fotógrafa a principios de los años 30. Y la vemos pasearse con una Leica III.

Esta serie, a priori, tenía muy buena pinta, por la buena ambientación de las series británicas de época y por su llamativo reparto de gentes tanto del cine americano como de la televisión británico. Además de los mencionados, John GoodmanJacqueline BissetJenna Coleman (la actual compañera del Doctor), Joanna Vanderham (protagonista también de otra serie de época cuya primera temporada vimos haces unos meses), y otros, dan crédito de las pretensiones  de la serie. Sin embargo, se ha quedado simplemente en bien hecha y entretenida, pero con un poquito de falta de garra. No obstante, se deja ver con agrado, especialmente a los aficionados de los dramas de época.

Viejas maderas

Grave error, puesto que la acción comienza en 1932, y el modelo III de Leica no apareció hasta un año más tarde. Pero la luce muy bien.

El plato fuerte de la semana ha sido el capítulo final de la primera temporada de The Fall, serie de la BBC realizada en el norte de Irlanda, en Belfast, y que plantea el enfrentamiento entre un asesino en serie de mujeres jóvenes independientes y atractivas, a quien conocemos desde el principio, Paul Spector (Jamie Dornan), y una inspectora de la policía inglesa que ha acudido para apoyar a la policía norirlandesa en el caso, la extraña y excéntrica Stella Gibson (Gillian Anderson). Hay más tramas paralelas, basadas en la viciada y dividida sociedad de Belfast. Es una serie intensa, donde las interpretaciones y las complejidades de los personajes dominan sobre la acción propiamente dicha. No es al fin y al cabo una serie de crímenes y misterios; el espectador sabe todo lo que tiene que saber. De lo que se trata es de sufrir con los caracteres las propias contradicciones de su propia condición. Está bastante bien. Aunque no apta para espectadores con tendencia a distraerse. Hay que mantenerse concentrado.

El roble del Canal

También es llamativa la extrema nitidez de las copias que obtiene, que no se corresponde con el aspecto de las copias de aquella época. No es que el Elmar 50/3,5 sea malo,… es que el conjunto de películas de la época, pequeño formato, y objetivo no permitía ese aspecto a las copias. Demasiado pulida la ambientación de la serie.

Cabezo cortado

Para colmo, en un momento le regalan una Contax I, con la que le dicen que podrá hacer fotos en cualquier circunstancia porque es “más rápida”. Ciertamente, el obturador de la Contax llegaba a 1/1000 seg, mientras que las Leicas de la época se quedaban en 1/500 seg. Pero eso no significa que con las películas de entonces de uno 10 ISO de sensibilidad, y con teleobjetivos que como mucho abrían a f/4,5, pudiera hacer fotos en los oscuros pasillos de las áreas del servicio de un viejo hotel. Pero bueno, esto son quisquillas de un aficionado a la fotografía un poco petardo.