[Libro] Black Paradox

Literatura

Hoy comento un libro que me regalaron al poco de volver de Japón. Y se trata de una historieta de un autor de aquel país. Lo que aquellos que se sienten obligados a utilizar términos en otros idiomas para denominar a las cosas llaman manga en vez de historieta. Pero vamos, salvo que se lee al revés, es decir con las páginas en sentido opuesto al modo tradicional occidental y con las viñetas de derecha a izquierda en lugar de izquierda a derecha,… pues es una historieta. Bueno. Como parece que hasta la RAE tiene manga ancha y ha admitido el término manga, pues no nos lo pasaremos por la manga y a esta historieta la llamaremos manga.

Black Paradox
Ilustración y textos: Junji Ito
ECC Cómics, 2014

Santuarios del Monte Misen - Miyajima

Japón es un país con una mitología rica y compleja, especialmente en su herencia sintoísta, la religion de base popular del país del sol naciente, con sus “ocho millones” de “kamis”, dioses o espíritus de lo más variado, como este pequeño fortachón cerca de la cima del Monte Misen, en la isla de Miyajima. A partir de ahí se pueden crear muchos universos de ficción en las obras de fantasía, de manga o de otros géneros.

Una joven que esconde su identidad tras el seudónimo Marceau se reune con otras tres personas con las que ha contactado a través de internet con la intención de suicidarse. Ella ha perdido las ganas de vivir, pero los otros tres han llegado a esta situación como consecuencia de crisis de identidad por el contacto con sus otros yoes, dobles, duplicados, dopplegangers, o como se les quiera llamar, adopten la forma que adopten. Reflejos en un espejo, seres mecánicos o alguien que va por el mundo. Sin embargo, el suicidio colectivo fracasará, y como consecuencia, abrirán una puerta hacia otro mundo. Un mundo que no entienden bien, y menos aun las consecuencias de las interacciones que establecerán con él.

Toshogu - Nikko

Y el concepto de puerta a otros mundos, otras dimensiones o universos tampoco les extraño. El hueco de un gran árbol medio podrido en el santuario de Toshogu en Nikko es un lugar para ellos idóneo para “comunicarse” con sus “ocho millones” de espíritus, más antepasados y demás…

Se nos presenta esta obra como un manga de terror, de un autor especializado en el género, Junji Ito. El concepto de “obra” de terror, se refiera al modo literario o audiovisual que sea, hace tiempo que me tiene desconcertado. Cuando yo era pequeñito o simplemente jovencito, una novela de terror o una película de terror era algo que te provocaba miedo. Que hacía que recorrer el pasillo de casa por la noche fuera una carrera contra lo irracional. Que te diera miedo montar en un ascensor o entrar en una cabina de teléfonos. Que bajar al sótano de una casa de campo fuese una experiencia desasosegante. Que un perro aparententemente abandonado al pasar por el parque hiciese aumentar el ritmo de latido de tu corazón. Eso era una “obra” de miedo o terror. Hoy en día parece ser que consiste en obras donde contemplas o lees cómo a una serie de gente le pasan cosas desagradables con un nivel escatológico o hematológico, lo que vulgarmente llamamos “casquería” más o menos alto. Eventualmente, te dan sustos, especialmente en los medios audiovisuales, cine y televisión. Pero lo que se dice pasar miedo, y no digamos ya terror,… pues la verdad es que no. Nada. Ni por asomo.

Todaiji - Nara

Para acabarla de enredar, existe un fuerte sincretismo entre el sintoísmo que le es propia y el budismo que importaron siglos ha, con su propia colección de budas, bodhisattva, gurúes y demás héroes de naturaleza humana o trascendente que os podáis imaginar, con renacimientos de almas que no son las que eran, aunque los conceptos se mezclen con las reencarnaciones o las transmigraciones de otras creencias. Si no os aclaráis, yo no mucho, tal vez os lo exlique este malencarado boddhisatva del templo Tōdai-ji de Nara.

Esta obra de Ito no es una excepción. De hecho, más que una obra de terror, yo la consideraría como una obra de excesos. Una obra en la que progresivamente las situaciones en las que se encuentran involucrados son cada vez más desmesuradas, excesivas. Con un nivel de “asquerosidad” media también en un aumento conforme pasan los capítulos. La cuestión es que globalmente, conforme te vas metiendo en la acción, que sin duda es muy entretenida, vas asumiendo que lo que estás leyendo es una especie de parodia. Y como tal, funciona “de miedo”. Desconozco si es esa la intención última del autor. Si lo es, prueba conseguida. Con un notable. Si no lo es, como me temo, y teniendo en cuenta que entre la comunidad de aficionados al género parece ser un autor respetado, supongo que lo que pasa es que soy un lector inadecuado. Soy un lector que difícilmente se deja arrastrar a un universo de este tipo.

Ya digo, no me he aburrido. El libro me ha sorprendido en algún momento, y me ha arrancado más de una sonrisa e incluso alguna sincera carcajada. Pero no me produce ningún interés en repetir la experiencia con productos similares.

Kencho-ji - Kamakura

En cualquier caso, la tradición de ilustración gráfica japonesa viene de antaño, y podemos encontrar imágenes similares en los mangas o en los murales del templo budista de Kencho-ji, en Kamakura.