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[Libro] Caperucita en Manhattan

Literatura

Carmen Martín Gaite fue una de las escritoras más notables del siglo XX en España, un país donde históricamente parecía que la literatura fuera oficio de hombres… Pocas mujeres aparecían en los textos de literatura del bachiller. Esperemos que las autoras actuales tengan más repercusión para los escolares futuros que la que tuvieron sus antepasadas. Con todo, creo que en la posguerra española destacaron algunas de ellas que merecen la pena ser conocidas.

El libro que nos ocupa hoy casi podría decirse que es un clásico, a pesar de que su primera edición es de 1990. La que yo he leído en esta ocasión es la versión electrónica de editorial Siruela, que fue quien ha publicado desde el principio esta novela, y que hoy en día mantiene el libro en su catálogo, incluida su colección de libros escolares de literatura, lo cual da una idea de que efectivamente estamos ante lo que podemos denominar un clásico moderno.

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Inevitablemente nos iremos fotográficamente al “bosque”, lleno de lobos, de Manhattan. Quizá alguno seáis capaz de descubrir en alguna de las fotos a Miss Lunatic.

Aunque con su longitud de entre 188 y 264 páginas dependiendo de la edición tiene todo el derecho a ser denominada novela, tiene sabor a cuento. A leyenda. A fábula. Incluso con su moraleja. Una moraleja hoy más necesaria que nunca. Si Sara Allen, una niña de 10 años alegre y vivaz, se nos configura como una Caperucita moderna, con su abuelita, con su madre que prepara tartas para su abuelita, y con ese bosque difícil y peligroso que es la isla de Manhattan, además de aparece un señor Woolf (por si no está claro, “wolf” en inglés es lobo), hay un personaje añadido al del cuento recogido originalmente por Charles Perrault, en su versión más dura, o los hermanos Grimm, en su versión más dulcificada. Miss Lunatic. Y poco a poco descubriremos quien es Lunatic. Alguien importante, que todo el mundo conoce, pero que últimamente parece que se respeta poco. Aunque Martín Gaite nos la pinte como una señora un poco excéntrica. Pero muy libre.

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Si la Caperucita de Perrault, y muchas de la tradicionalmente transmitidas oralmente, tenían un contenido sexual indudable, y la moraleja estaba destinada a las jóvenes que se iban con desconocidos que lo que hacían con ellas no era precisamente comérselas, o por lo menos en el sentido literal de la palabra, Martín Gaite alerta contra otro tipo de peligro. La de aquellos que nos quieren robar la libertad. Y supongo que especialmente a las jóvenes a las que se quiere robar o coartar su derecho a soñar, imaginar, a tener aventuras, entablar relaciones significativas o a crear.

Por lo tanto, un libro altamente recomendable. Casi me atrevería a decir que imprescindible. Y se lee echando virutas.

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