[Libro] Sostiene Pereira (historieta)

Literatura

Lisboa es una ciudad que me trae muchos recuerdos. Es una de mis ciudades favoritas, incluso si la experiencia de visitarla se ha modificado a lo largo de los años en las cinco ocasiones en las que he permanecido unos días en la capital lusa. La primera fue en 1990, en un puente del 12 de octubre, en la que viajamos en tren y con poco dinero, a pasar unos días en la ciudad. Siendo como fue una visita alegre, de la que guardo muy buenos recuerdos, era un tiempo en los que en octubre los otoños eran otoños, llovía de vez en cuando, no se habían iniciado muchas de las reformas que la ciudad ha experimentado después, y desprendía un aire melancólico y nostálgico, aun sin saber a qué se debía la nostalgia, muy característico.

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Inevitablemente Lisboa; casi nueve años desde ese último viaje, qué rápidos han pasado. Igual hay que volver.

En las cuatro visitas posteriores, entre 1990 y 2009, cubriendo por lo tanto 20 años de historia de la ciudad, me permitieron comprobar los cambios hacia una ciudad más moderna y cosmopolita. Y con el cambio climático, más soleada. Con un ambiente menos melancólico. Aunque los atardeceres todavía son de los mejores que conozco.

En esa Lisboa melancólica, algo provinciana para ser la capital de un país europeo, para haber sido metrópoli de un imperio ultramarino, uno se inspira para afrontar la lectura de esta adaptación al formato de historieta de la novela de Antonio Tabucchi del mismo título. Al ya fallecido toscano se le puede considerar espiritualmente luso. No he tenido oportunidad de leer la novela, pero sí pude ver hace tiempo la buena adaptación cinematográfica dirigida por Roberto Faenza e interpretado por un fenomenal Marcello Mastroianni.

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De la mano del francés Pierre-Henry Gomont tengo entre mis manos esta sorprendentemente fiel adaptación al formato gráfico, con unos dibujos y colores que inmediatemente me transportan a esa Lisboa melancólica de la que he hablado. Lamentablemente, en esta ocasión, al año 1938 en el que el salazarismo domina las calles y la política en Portugal, en Italia y Alemania hace años que rige una dictadura fascista, y en España se baten sin cuartel los partidarios de la legalidad constitucional republicana contra los fascistas y los violentos militares rebeldes de Franco. Y Pereira digiere en esta Lisboa su duelo crónico por su mujer muerta joven por la tuberculosis. Obeso, al margen del mundo. Hasta que el joven Rossi y la joven Marta, con sus ideales antifascistas, pongan boca arriba su vida.

Aunque melancólico en su tono, no deja de tener un final razonablemente optimista. La que conlleva la posibilidad de paso a la acción de las gentes adormecidas y acomodadas en rutinas, mientras la injusticia y el autoritarismo se instala a su alrededor. Por otra parte, la historia es tan bella. Y está tan bellamente contada. Y en esta ocasión, tan bellamente ilustrada. No puedo otra cosa que recomendarla, y mucho.

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[Libro] Caperucita en Manhattan

Literatura

Carmen Martín Gaite fue una de las escritoras más notables del siglo XX en España, un país donde históricamente parecía que la literatura fuera oficio de hombres… Pocas mujeres aparecían en los textos de literatura del bachiller. Esperemos que las autoras actuales tengan más repercusión para los escolares futuros que la que tuvieron sus antepasadas. Con todo, creo que en la posguerra española destacaron algunas de ellas que merecen la pena ser conocidas.

El libro que nos ocupa hoy casi podría decirse que es un clásico, a pesar de que su primera edición es de 1990. La que yo he leído en esta ocasión es la versión electrónica de editorial Siruela, que fue quien ha publicado desde el principio esta novela, y que hoy en día mantiene el libro en su catálogo, incluida su colección de libros escolares de literatura, lo cual da una idea de que efectivamente estamos ante lo que podemos denominar un clásico moderno.

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Inevitablemente nos iremos fotográficamente al “bosque”, lleno de lobos, de Manhattan. Quizá alguno seáis capaz de descubrir en alguna de las fotos a Miss Lunatic.

Aunque con su longitud de entre 188 y 264 páginas dependiendo de la edición tiene todo el derecho a ser denominada novela, tiene sabor a cuento. A leyenda. A fábula. Incluso con su moraleja. Una moraleja hoy más necesaria que nunca. Si Sara Allen, una niña de 10 años alegre y vivaz, se nos configura como una Caperucita moderna, con su abuelita, con su madre que prepara tartas para su abuelita, y con ese bosque difícil y peligroso que es la isla de Manhattan, además de aparece un señor Woolf (por si no está claro, “wolf” en inglés es lobo), hay un personaje añadido al del cuento recogido originalmente por Charles Perrault, en su versión más dura, o los hermanos Grimm, en su versión más dulcificada. Miss Lunatic. Y poco a poco descubriremos quien es Lunatic. Alguien importante, que todo el mundo conoce, pero que últimamente parece que se respeta poco. Aunque Martín Gaite nos la pinte como una señora un poco excéntrica. Pero muy libre.

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Si la Caperucita de Perrault, y muchas de la tradicionalmente transmitidas oralmente, tenían un contenido sexual indudable, y la moraleja estaba destinada a las jóvenes que se iban con desconocidos que lo que hacían con ellas no era precisamente comérselas, o por lo menos en el sentido literal de la palabra, Martín Gaite alerta contra otro tipo de peligro. La de aquellos que nos quieren robar la libertad. Y supongo que especialmente a las jóvenes a las que se quiere robar o coartar su derecho a soñar, imaginar, a tener aventuras, entablar relaciones significativas o a crear.

Por lo tanto, un libro altamente recomendable. Casi me atrevería a decir que imprescindible. Y se lee echando virutas.

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